{"id":2251,"date":"2013-10-29T10:42:49","date_gmt":"2013-10-29T09:42:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=2251"},"modified":"2013-10-29T10:42:49","modified_gmt":"2013-10-29T09:42:49","slug":"las-comparaciones-no-son-odiosas-sino-necesarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2013\/10\/29\/las-comparaciones-no-son-odiosas-sino-necesarias\/","title":{"rendered":"Las comparaciones NO son odiosas&#8230;sino necesarias"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"font-size: large;\"><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/SALVAJE.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2252\" title=\"SALVAJE\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/SALVAJE.jpg\" alt=\"\" width=\"466\" height=\"622\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/SALVAJE.jpg 466w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/SALVAJE-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 466px) 100vw, 466px\" \/><\/a><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Sal\u00ed de M\u00e9rida (M\u00e9xico) a las 12 del mediod\u00eda y llegu\u00e9 a Donostia a las ocho de la tarde del d\u00eda siguiente. Veintiocho horas de viaje arrastrando jet-lag y much\u00edsimo sue\u00f1o, pero como soy de las que piensan que \u201c<em>de perdidos al r\u00edo<\/em>\u201d, hicimos \u201cparada y fonda\u201d en Aranda de Duero para degustar un maravilloso lechazo al horno; ya puestos, mejor aprovechar la ocasi\u00f3n de que pas\u00e1bamos por el lugar de vuelta al txoko desde el aeropuerto de Madrid. En realidad \u2013y seg\u00fan mi reloj- me met\u00ed un desayuno de morcilla, jam\u00f3n y cordero (bien regado con vino) a las siete y media de la ma\u00f1ana, pero fue mano de santo para reajustar mis horarios corporales. Eso y dormir esa noche catorce horas seguidas, claro est\u00e1.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">As\u00ed que ya estoy de nuevo en el diecisiete, mirando la ciudad con ojos nuevos, nov\u00edsimos\u2026porque \u00a1cu\u00e1nto he aprendido en este viaje a M\u00e9xico!<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Lo profundo tengo que dejarlo reposar ya que ha sido intenso, impactante y muy hermoso, pero de lo liviano puedo ir sacando ya mis peque\u00f1as reflexiones. La primera de ellas da t\u00edtulo al post de hoy: \u201cLas comparaciones\u2026son necesarias\u201d, vaya que s\u00ed lo son.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Recuerdo que hace unas semanas andaba yo renegando \u2013en p\u00fablico y en privado- de mi necesidad perentoria de salir del asfalto poco a poco, de integrarme m\u00e1s en la naturaleza aunque fuera visitando parques y bosques, pisando hierba de vez en cuando, so\u00f1ando \u2013y sigo so\u00f1ando- con vivir en un entorno con menos ladrillo y cemento y m\u00e1s \u00e1rboles, p\u00e1jaros y silencio. (Este sue\u00f1o sigue vigente)<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Ahora retorno a mi ciudad de siempre, a esta Donostia-San Sebasti\u00e1n a la que (injustamente) he puesto tantas pegas, con los brazos abiertos, pidiendo perd\u00f3n. Como en esos amores f\u00fatiles en los que se cree encontrar el sue\u00f1o so\u00f1ado y, cuando fallan, cuando defraudan, nos hacen volver al que anta\u00f1o nos pareciera aburrido y rutinario de esta forma: pidiendo perd\u00f3n y esperando ser otra vez acogidos.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Esto me ocurre porque he pasado muchos d\u00edas visitando la otra punta del mundo, un pa\u00eds al que no me queda m\u00e1s remedio que amar porque mi hija mayor ha decidido emprender una nueva vida en \u00e9l junto con su compa\u00f1ero del alma e instalarse a vivir en la ciudad de M\u00e9rida en Yucat\u00e1n (Mexico).<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Como ser humano normalito que soy no he dejado de asombrarme de todo cuanto he visto, de mirar con ojos nuevos y sorprendidos una forma de vivir completamente diferente a la que acostumbro, una manera de vivir que viene impuesta por razones de cultura, clima y supervivencia. Y no he podido evitar comparar\u2026 y comparando, darme cuenta de lo injusta que estaba siendo con mi peque\u00f1a ciudad de provincias, bonita como una flor reci\u00e9n abierta y dulce como un beso inesperado.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">M\u00e9rida es tambi\u00e9n una hermosa ciudad, \u201cla ciudad blanca\u201d la llaman y adem\u00e1s es la m\u00e1s segura de todo M\u00e9xico. Sin embargo\u2026 all\u00ed no puedo disfrutar de un oto\u00f1o rojo en el bosque\u2026simplemente porque no hay bosque. Me quedar\u00eda sin los paseos matutinos por la orilla del mar o a lo largo del r\u00edo, sin llevar mis pensamientos a tomar el aire a la punta de cualquiera de los montes que tanto quiero\u2026 Enseguida he echado de menos los bares con gente, las terrazas donde todo es car\u00edsimo, los paseos con mi perro por el barrio, la chupa de cuero al atardecer, la funda n\u00f3rdica por la noche, el pescado en la pescader\u00eda, el mercado donde puedo comer todo cuanto est\u00e1 a la vista sin privarme de nada por cuesti\u00f3n de salud\u2026<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">No hay como comparar en esta vida para darse cuenta de que, demasiadas veces, la queja, la protesta, el disgusto y la disconformidad no son m\u00e1s que malestares que uno lleva dentro y poco o nada tienen que ver con \u201cel otro\u201d, aunque ese otro sea, en este caso, una ciudad, el entorno habitual.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">A doce mil kil\u00f3metros de mi casa he comenzado \u2013una vez m\u00e1s- a apreciarla y valorarla como se merece, simplemente por el hecho de haber hecho una comparaci\u00f3n poco odiosa y muy necesaria.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Y vuelvo feliz por un lado y algo rabiosa conmigo misma por otro, por haber sido tan tonta y no haberme dado cuenta antes\u2026de todo lo maravilloso que tengo a mi alcance y que no he podido valorar en su justa medida, simplemente\u2026 por no haber sabido hacerlo desde adentro.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Es lo que tiene esto de hacer vuelos transatl\u00e1nticos de tantas horas\u2026que hay mucho tiempo para reflexionar.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">En fin.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">LaAlquimista<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Por si alguien desea contactar:<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\"><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3>\u00a0<\/h3>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Sal\u00ed de M\u00e9rida (M\u00e9xico) a las 12 del mediod\u00eda y llegu\u00e9 a Donostia a las ocho de la tarde del d\u00eda siguiente. 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