{"id":2909,"date":"2015-02-25T16:30:06","date_gmt":"2015-02-25T15:30:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=2909"},"modified":"2015-02-25T16:30:06","modified_gmt":"2015-02-25T15:30:06","slug":"las-ventajas-de-ir-a-un-hotel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2015\/02\/25\/las-ventajas-de-ir-a-un-hotel\/","title":{"rendered":"Las ventajas de ir a un hotel"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter\" src=\"\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/7\/71\/SignDoNotDisturb_res.jpg\" alt=\"\" width=\"641\" height=\"800\" \/><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Soy la primera en aceptar mis contradicciones; de hecho, supongo que no podr\u00eda vivir sin ellas puesto que me muevo seg\u00fan el viento, no me queda otra para navegar por la vida sin que se me vuelque la barca. Y es por eso que me sorprendo a m\u00ed misma (todav\u00eda me queda cuarto y mitad de esa capacidad) invitando con todo cari\u00f1o a los amigos a mi casa, recibi\u00e9ndolos con gozo y, por el contrario, siendo incapaz de corresponder a su hospitalidad cuando de acogerme a m\u00ed se trata. Entonces, rizo el rizo de las justificaciones y me alojo en un hotel.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 no soy capaz de conciliar mis propias ideas y dejarlas dormir juntas en la misma cama? \u00bfPor qu\u00e9 tengo dos aparentes varas de medir en cuanto a este tema en concreto se trata?<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Imaginemos \u2013aunque la realidad anula la imaginaci\u00f3n- que una amiga me expresa su deseo de conocer mi ciudad. Me falta tiempo para abrirle de palabra las puertas de mi casa, de asegurarle que me provoca un gran placer recibir invitados, que le dar\u00e9 las llaves para que tenga su independencia de entrar y salir cuando quiera, que hay espacio suficiente, que no s\u00f3lo no me va a molestar sino que no le molestar\u00e9 yo\u2026 En fin, que soy capaz de soltar de corrido la retah\u00edla emocional de todo el beneficio que me supone recibir a los amigos en casa. Y no hablo por hablar, por supuesto que no, ya que soy sociable y \u201cacogedora socialmente\u201d hasta el punto de formar parte \u2013ya lo he contado aqu\u00ed varias veces- del Hospitality Club, ese grupo de gente rara que va por el mundo ofreciendo alojamiento a viajeros que est\u00e9n inscritos en dicha asociaci\u00f3n. As\u00ed que, con m\u00e1s raz\u00f3n todav\u00eda, para abrir las puertas de casa a los amigos. Faltar\u00eda m\u00e1s.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Sin embargo, y aqu\u00ed viene la \u201cpelea\u201d conmigo misma, cuando viajo \u2013y mira que viajo y me muevo- me cuesta much\u00edsimo corresponder con la misma moneda, es decir, aceptar los ofrecimientos que generosamente recibo para hospedarme en casa ajena. Para que esto ocurra, para que sea capaz de aceptar esa generosidad, tengo que estar convencida, pero convencida totalmente, de que mi presencia en esa casa va a aportar algo a mi hu\u00e9sped. Por ejemplo. Tengo una amiga que vive en una maravillosa \u201ccasita de chocolate\u201d en mitad de las landas francesas. Vive sola con su gata y cada vez que voy a pasar con ella unos d\u00edas se pone tan contenta, pero tan contenta y feliz, que esa energ\u00eda me mueve a acudir a su lado, bien entendido que yo tambi\u00e9n disfruto de la magia del entorno, del regalo de la naturaleza, de los bienes que me ofrece de la mano de su cari\u00f1o y amistad. No le molesto, no nos molestamos, porque tiene una preciosa habitaci\u00f3n de invitados independiente donde la privacidad es absoluta. No nos tropezamos por ning\u00fan pasillo\u2026 y eso es muy importante.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Hace un a\u00f1o exactamente \u2013por poner el ejemplo contrario- acept\u00e9 el ofrecimiento de un amigo que insisti\u00f3 de mil maneras para hospedarme durante mi estancia en Barcelona. Yo le expliqu\u00e9 que ten\u00eda algunas personas a las que ver, paseos que dar, exposiciones que visitar y asuntos que reflexionar y \u00e9l me asegur\u00f3 que dispondr\u00eda de total independencia y que tan s\u00f3lo compartir\u00edamos el tiempo que ambos dese\u00e1ramos. Cre\u00ed en ello. Llegu\u00e9 en el tren de la noche, me vino a recoger a la estaci\u00f3n y, muy amablemente en un taxi, nos dirigimos a su domicilio. Una vez all\u00ed me mostr\u00f3 mi habitaci\u00f3n, me dio un juego de llaves de la casa y las buenas noches.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Cansada del viaje y algo hambrienta, le pregunt\u00e9 si no ten\u00eda algo de fruta que ofrecerme (tampoco le iba a pedir jam\u00f3n y queso) y me dijo que fuera a la cocina y tomara lo que me apeteciera. Calm\u00e9 los crujidos de mi est\u00f3mago y me acost\u00e9 sin m\u00e1s. A la ma\u00f1ana siguiente sent\u00ed que hab\u00eda demasiado silencio en la casa, tem\u00ed haberme dormido y que mi amigo hubiera tenido que desayunar solo, quiz\u00e1s que me estuviera esperando quieto en el sal\u00f3n, miedoso de hacer ruido y molestarme. Me levant\u00e9 y, casi a hurtadillas, asom\u00e9 la nariz. Nadie a la vista. Vac\u00edo total. La puerta de su dormitorio estaba abierta y ofrec\u00eda la imagen del orden y la soledad. As\u00ed que empec\u00e9 a imaginar cosas mientras me duchaba. Como en la cocina no hab\u00eda nada aparentemente preparado para el desayuno me lanc\u00e9 a la calle en busca de una granja donde obsequiarme con un copioso y contundente desayuno. Terminado este volv\u00ed al piso pensando \u2013quiz\u00e1s- que mi amigo hab\u00eda salido a: hacer la compra, por el peri\u00f3dico, al banco a pedir un cr\u00e9dito o a las Ramblas a hacerse un retrato. Le llam\u00e9 al m\u00f3vil y escuch\u00e9 el timbre de su tel\u00e9fono en su habitaci\u00f3n. Esper\u00e9 hasta casi el mediod\u00eda y entonces fui yo la que me largu\u00e9 a las Ramblas. As\u00ed estuve llam\u00e1ndole cada media hora m\u00e1s o menos \u2013y con ese nervio dejando de disfrutar de mi paseo- hasta que a eso de las cinco de la tarde atendi\u00f3 mi llamada -\u00a1ya hab\u00eda vuelto a casa!- y me explic\u00f3 que ya me hab\u00eda dicho que yo tendr\u00eda independencia total\u2026 Lo que no me hab\u00eda explicado era que tambi\u00e9n tendr\u00eda indiferencia. El caso es que volv\u00ed a casa, le coment\u00e9 mi sorpresa y me respondi\u00f3 que me hab\u00eda invitado porque as\u00ed podr\u00eda ahorrarme el hotel y, alg\u00fan d\u00eda, ofrecerle mi casa donostiarra para pasar unas vacaciones gratuitas \u00e9l tambi\u00e9n.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0Ni qu\u00e9 decir tiene que el hotel al que me dirig\u00ed ese mismo d\u00eda me pareci\u00f3 una mezcla de para\u00edso y \u00fatero materno. En cuanto al \u201camigo\u201d en cuesti\u00f3n, curiosamente, me llam\u00f3 cada d\u00eda de la semana para comprobar \u201csi estaba bien\u201d. No s\u00e9, igual le remord\u00eda la conciencia por algo\u2026<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>An\u00e9cdotas aparte, es importante sentir que en casa ajena no se molesta a nadie. Si para acogerme alguien tiene que trastocar su rutina me provoca un malestar. Si para que yo obtenga comodidad otra persona tiene que perder parte de la suya no me puedo sentir feliz. Si tengo que hacer cola para entrar en el ba\u00f1o o que alguien espere a que yo salga para entrar me pongo nerviosa. Y cuando queda patente que \u201ces cuesti\u00f3n de dinero\u201d \u2013el que cuesta el hotel- entonces lo tengo meridianamente claro; pago el precio de la independencia y todos tan felices.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Escribo esto tranquila, en paz conmigo misma, cuadrando mi agenda para estar con estos amigos y primas maravillosos que tengo en la gran ciudad y quienes, todos sin excepci\u00f3n, me han ofrecido alojarme en sus casas. No s\u00e9 c\u00f3mo lo he hecho para no herir la sensibilidad de nadie y asegurarles con mis abrazos y sonrisas que estoy feliz de compartir con ellos el tiempo que me dedican, a la vez de agradecer en lo m\u00e1s hondo esa hospitalidad que s\u00e9 me han ofrecido de coraz\u00f3n.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Escribo esto tranquila, en el silencio de la habitaci\u00f3n de mi hotel\u2026<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>En fin.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>*Comparte tus an\u00e9cdotas en casa de\u00a0&#8220;amigos y familiares&#8221;&#8230; seguro que aprendemos todos a la vez que sonre\u00edmos.\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>LaAlquimista<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Por si alguien desea contactar:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Soy la primera en aceptar mis contradicciones; de hecho, supongo que no podr\u00eda vivir sin ellas puesto que me muevo seg\u00fan el viento, no me queda otra para navegar por la vida sin que se me vuelque la barca. 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