{"id":2910,"date":"2015-02-27T16:03:08","date_gmt":"2015-02-27T15:03:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=2910"},"modified":"2015-02-27T16:03:08","modified_gmt":"2015-02-27T15:03:08","slug":"donde-el-amor-te-lleve-un-viaje-a-la-otra-punta-del-mapa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2015\/02\/27\/donde-el-amor-te-lleve-un-viaje-a-la-otra-punta-del-mapa\/","title":{"rendered":"Donde el amor te lleve. Un viaje a la otra punta del mapa"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter\" src=\"\/\/1.bp.blogspot.com\/_cesF-SfuwVo\/SoDGyU01dVI\/AAAAAAAAA80\/vmLeJWODels\/s320\/corazon+viajero.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"240\" \/><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Ya estoy otra vez en el camino. Con mi maleta llena de regalos y una peque\u00f1a mochila a la espalda donde ya no viaja ninguna piedra. Dejo mis parcas pertenencias materiales en manos de mis amigos \u2013echarle un ojo a la casa, vaciar el buz\u00f3n, regar las plantas, no permitir que el polvo se aposente en mi ausencia-, env\u00edo a mi querido Elur \u201cde colonias\u201d a las altas cumbres donde se asilvestrar\u00e1 una vez m\u00e1s, donde pisar\u00e1 bosque, beber\u00e1 roc\u00edo, buscar\u00e1 mi olor al lado de la chimenea y ladrar\u00e1 como loco cuando escuche mis mensajes de audio enviados por whatsapp (perritopiloto tecnol\u00f3gico); dejo en orden mi presente y subo de nuevo a un avi\u00f3n dejando que sea el amor de mi coraz\u00f3n el que elija el aeropuerto de destino.<\/strong><\/span><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>No son vacaciones, no las siento as\u00ed, sino un tiempo para compartir con mi familia, mis dos hijas y mi yerno, -y las preciosas gatas Hiru y Luna- en un hogar en la otra punta del mundo. Durante un mes mi reloj biol\u00f3gico y emocional marcar\u00e1 un tictac diferente. Cenaremos en el patio bajo los \u00e1rboles perlados de frutos cuyo nombre no s\u00e9 pronunciar a\u00fan (nombres mayas, hermosos). La noche traer\u00e1 el sosiego necesario para inaugurar un nuevo d\u00eda al filo de las seis de la ma\u00f1ana, la hora m\u00e1gica en que el Sol devuelve la vida a la Tierra por estos parajes. \u00a1Quiero dormir m\u00e1s! \u2013dice mi cuerpo holgaz\u00e1n- pero aqu\u00ed no existe el invento de las persianas, aqu\u00ed se vive con la luz, sin artima\u00f1as pol\u00edtico\/industriales de horarios a convenir. <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Salgo al patio donde las t\u00f3rtolas bendicen el d\u00eda con su canto. Los murci\u00e9lagos ceden el sitio a los loros y la zarig\u00fceya del fondo del jard\u00edn se esconde t\u00edmidamente para no asustarme. Miro al cielo y lo veo perlado de \u00e1rboles, alrededor me saluda el follaje de una vegetaci\u00f3n callada y ancestral; no son arriates de flores, ni jardines podados sino la pura vida verde de la que todos hemos formado parte alguna vez aunque casi ya ni nos acordemos.<\/strong><\/span><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>El aire de la ma\u00f1ana es dulce en Yucat\u00e1n. Presagia el calor habitual del mes de Febrero. Son las siete de la ma\u00f1ana y respiro a pleno pulm\u00f3n mientras hago mis peque\u00f1os ejercicios matinales para estirar mis ansias, descrujir mis huesos y saludar al nuevo d\u00eda lleno de vida que se me ofrece entero. Abro y cierro la verja con cuidado de que no se escapen las gatas y enfilo mis pasos hacia cualquier parte. Un paseo a estas horas es un lujo que me puedo permitir.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Las gentes se afanan en su carrera hacia los trabajos que les dan de comer. Algunos caminantes \u2013como yo- oxigenan sus pulmones para poder soportar el calorcito (unos 34\u00ba C) que llegar\u00e1 en unas horas. Somos gente \u201cadulta mayor\u201d, los que nos podemos permitir el lujo de gestionar las horas del d\u00eda a nuestras anchas, sin presiones ni agobios, sin estr\u00e9s ni obligaciones.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Miro las casas, los \u00e1rboles, el cielo, las gentes. Hay pocos perros y muchos gatos. El ruido viene de las arterias donde hay tr\u00e1fico incesante ya, pero en esta calle un regalo en forma de gran \u00e1rbol corta la entrada obligando a los veh\u00edculos a realizar una maniobra apurada y, con l\u00f3gica de automovilista, la evitan proporcionando un silencio especial, una especie de \u201coasis\u201d entre el bullicio.<\/strong><\/span><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>M\u00e1s all\u00e1 del jard\u00edn mis hijas duermen su sue\u00f1o tranquilo. Trabajan en su proyecto vital, se afanan en el presente sin pensar en el futuro; tienen vida en vez de tiempo, ilusiones en vez de decepci\u00f3n, fuego en la mirada en vez de brasas en el coraz\u00f3n. <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Mis hijas. Ellas me han tra\u00eddo hasta aqu\u00ed, siguiendo su estela, la huella de su amor que tanto gozo me da compartir. S\u00e9 que est\u00e1n en la planta de arriba de la casa, al alcance de mis brazos para recibir todos los abrazos que he tra\u00eddo en el equipaje (adem\u00e1s del jam\u00f3n ib\u00e9rico y el queso vasco). Mis hijas y el amor que compartimos. Ellas van y vienen en su af\u00e1n cotidiano y yo me acerco de buena ma\u00f1ana hasta la camioneta que en el paseo vende jugo de naranja, mangos, papayas, melones y les traigo un desayuno como cuando eran ni\u00f1as. De repente me surge de alg\u00fan viejo museo emocional las ganitas de ser \u201cla ama\u201d en vez de Cecilia.<\/strong><\/span><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Mis hijas. Que no son m\u00edas sino suyas, que han elegido el camino di\u00e1fano que conduce a la propia realizaci\u00f3n sin venderse a cualquier postor, que viven en paz sus afanes cotidianos, sin ambiciones espurias, sin mirar la cuenta corriente cada d\u00eda, sin tener que pisar a nadie para que no les pisen a ellas.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Mis hijas. Esos dos seres humanos que el Universo me ofrece compartir en un mismo c\u00edrculo de amor. Ellas no \u201ctienen su vida\u201d \u2013como gustamos de decir est\u00fapidamente para justificar el desarraigo emocional y la distancia afectiva. Nadie \u201ctiene su vida\u201d alejado de los dem\u00e1s cuando quiere compartir el amor y la energ\u00eda vital. Hablamos demasiado de los hijos que se van y dejan un vac\u00edo tras de s\u00ed. No creo en ello, no lo siento as\u00ed en lo profundo.\u00a0<\/strong><\/span><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Vivir aqu\u00ed o all\u00e1 qu\u00e9 m\u00e1s da cuando los corazones siguen vibrando con la misma frecuencia. A veces \u2013tan s\u00f3lo a veces- hay nostalgias y alguna peque\u00f1a morri\u00f1a, pero con un poco de esfuerzo (el necesario para hacer quince horas de avi\u00f3n) podemos volver a recolocarnos en la \u00f3rbita amorosa, real, efectiva de la que no podremos salir ni siquiera cuando el cuerpo f\u00edsico acabe su cometido.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Todav\u00eda estoy bajo los efectos del desfase horario (mi cuerpo no se acomoda f\u00e1cilmente a las siete horas de diferencia), pero mi esp\u00edritu ya est\u00e1 aqu\u00ed, mi alma ya tiene el visado yucateco para despertarme con la primera luz del d\u00eda con la sonrisa confiada de que nada me falta y, con permiso de la santa, todo me colma\u2026 y es para bien.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Lo comparto por si a alguien le sugiere la idea de valorar lo que a veces no sabemos valorar. Y tambi\u00e9n preguntar: \u00bfson los que se van quienes tienen que volver de visita o los que nos quedamos ir a visitarlos&#8230;?<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>En fin.<\/strong><\/span><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>LaAlquimista<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Por si alguien desea contactar:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Ya estoy otra vez en el camino. Con mi maleta llena de regalos y una peque\u00f1a mochila a la espalda donde ya no viaja ninguna piedra. 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