{"id":3063,"date":"2015-06-15T08:22:16","date_gmt":"2015-06-15T07:22:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=3063"},"modified":"2015-06-15T08:22:16","modified_gmt":"2015-06-15T07:22:16","slug":"reflexiones-al-borde-del-mar-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2015\/06\/15\/reflexiones-al-borde-del-mar-1\/","title":{"rendered":"Reflexiones al borde del mar (1)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/06\/conejito-feliz.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-3064\" title=\"conejito feliz\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/06\/conejito-feliz.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/06\/conejito-feliz.jpg 2592w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/06\/conejito-feliz-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/06\/conejito-feliz-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/06\/conejito-feliz-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Cada a\u00f1o me marcho antes de vacaciones; ya ni siquiera espero a que llegue el solsticio de verano para inaugurar la temporada en \u201cmi otro mar\u201d. Supongo que es una especie de hu\u00edda del mal tiempo o de la ausencia de tiempo \u2013en el sentido meteorol\u00f3gico lo primero y en el social lo segundo-, el caso es que me doy argumentos contundentes como pedradas para hacer las maletas, del tipo \u201cahora no habr\u00e1 nadie\u201d o \u201cquiero ba\u00f1arme en el mar sin tragar porquer\u00eda\u201d y me atravieso los Monegros cantando las de Nino Bravo a voz en cuello.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Una vez que llego al txoko mediterr\u00e1neo, hago una inspecci\u00f3n de la zona, con el coraz\u00f3n en la boca de la emoci\u00f3n, para descubrir, regocijada, que los jolgorios nocturnos se limitan a unas sardanas en la plaza Mayor y que las ca\u00f1as con arbequinas siguen costando un euro veinte. Saludo a mi vecino el navarro que, como yo, sabe lo que es bueno y barro un poco, coloco el ordenador y mis libros, la camita del perro y me pongo el uniforme de estar aqu\u00ed (signifique esto lo que signifique, pero ya nos entendemos)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>El d\u00eda de mi llegada voy siempre a \u201cinaugurarme\u201d cenando una fideu\u00e1 absolutamente artesanal en el restaurante que est\u00e1 a pie de playa, sin m\u00e1s m\u00fasica de fondo que la que viene de la mar. A veces hay alguien despistado o alguien avispado, en estas fechas casi siempre se cena en silencio dejando las palabras para despu\u00e9s de la crema catalana.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>El paseo para bajar la cena moja los bajos del pantal\u00f3n y llena de estrellas el techo y el horizonte hasta donde alcanza la vista y el deseo. Son las once de la noche y el tiempo se ha detenido junto con el calendario. Dormir y descansar es lo mejor que se puede hacer.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Al d\u00eda siguiente, cuando ya he recorrido un par de\u00a0 kil\u00f3metros de dura arena, contando los peces de la orilla y mi cuerpo est\u00e1 fresco y repuesto de la caminata con un magn\u00edfico ba\u00f1o en las aguas (todav\u00eda) limpias y cristalinas, al filo de las once de la ma\u00f1ana, me desv\u00edo un poco de mi trayectoria para comprar algo de fruta y paso por delante del hotel mastod\u00f3ntico donde suelen recalar los turistas rusos, croatas o polacos que vienen en vuelos low cost desde sus pa\u00edses. Son gente joven con ni\u00f1os peque\u00f1os o gente mayor como ni\u00f1os peque\u00f1os. Dejan la playa a su espalda y se quedan en las piscinas cementadas, tumbadas sus blancas (pronto rojas) carnes en las mismas tumbonas de todos los veranos, resoplando las salchichas y los huevos y el bacon del desayuno a la espera de que vuelvan a abrir el buf\u00e9 de la comida (todo incluido, pulserita precintada, bebidas aparte). Algunos se acercan t\u00edmidamente a la orilla del mar y posan para enviar un whatsapp cargado de nost\u00e1lgica envidia a los amigos o familiares que no pudieron pagarse ese viaje \u201cal sol de Espa\u00f1a, tres comidas de veinte platos diarias, todas las habitaciones con ba\u00f1o privado, cama supletoria no incluida\u201d.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>No les ver\u00e1s por el pueblo apenas, parece que no les interesara relacionarse con los \u201cabor\u00edgenes\u201d \u2013l\u00e9ase espa\u00f1oles y catalanes- por eso los vendedores ambulantes ilegales plantan sus mercader\u00edas en las aceras aleda\u00f1as al hotel y consiguen venderles aut\u00e9nticas imitaciones de bolsos plastificados a buen precio \u2013previo regateo en una mezcla de swahili o \u00e1rabe subsahariano y lo que se hable tras los Balcanes, Urales y C\u00e1rpatos. Ese ser\u00e1 pr\u00e1cticamente el \u00fanico dinero que dejar\u00e1 ese turismo en este lugar, entendiendo que la Agencia de Viajes que les ha tra\u00eddo es nacional de su pa\u00eds y exceptuando alguna propina que dejen a las camareras del hotel (y esto es imaginaci\u00f3n m\u00eda).<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Yo soy tan pobre en dineros como ellos o m\u00e1s, soy consciente de que como en mi casa la mayor\u00eda de los d\u00edas comida comprada en el mercado (o merca-dona) y de que ni siquiera dejo mis euros en las manos de los mafiosos que explotan a los vendedores \u201cde manta\u201d; quiz\u00e1s los turistas sean conscientes de que hay alguien m\u00e1s pobre que ellos todav\u00eda, no lo s\u00e9.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Las circunstancias nos hacen tener esquemas mentales diferentes, a m\u00ed me da por pensar que estos extranjeros padecen el s\u00edndrome del turista de medio pelo y ellos igual piensan de m\u00ed que soy una aborigen en chanclas y con perro. No quisiera juzgarles sino entender, pero no hablo ruso\u2026<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>En fin.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>LaAlquimista<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Por si alguien desea contactar:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Foto: Cecilia Casado<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Cada a\u00f1o me marcho antes de vacaciones; ya ni siquiera espero a que llegue el solsticio de verano para inaugurar la temporada en \u201cmi otro mar\u201d. 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