{"id":316,"date":"2010-11-20T10:08:21","date_gmt":"2010-11-20T10:08:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=316"},"modified":"2010-11-20T10:08:21","modified_gmt":"2010-11-20T10:08:21","slug":"la_ultima_siesta_relato_no_erotico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2010\/11\/20\/la_ultima_siesta_relato_no_erotico\/","title":{"rendered":"&#8220;La \u00faltima siesta&#8221; Relato no er\u00f3tico"},"content":{"rendered":"<p><font size=3><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/Ocaso_01.JPG\"\/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p><strong>Deben ser las cuatro o las cinco de la tarde porque el sol da de lleno sobre los pies de la cama y siento c\u00f3mo el calor se extiende por mis piernas, tan reconfortante. He debido de dormitar un rato porque ya no est\u00e1 sobre la mesa la bandeja con los restos de la triste comida de hoy, un pur\u00e9 demasiado ligero, demasiado soso, demasiado in\u00fatil. Me duele el cuello debido a la postura forzada, es raro que no te hayas dado cuenta de que estoy un poco escorada sobre la almohada y los cojines que me apuntalan a la vida\u2026 <\/p>\n<p>T\u00fa est\u00e1s sentado en la que ha sido mi butaquita de leer, con la vista fija en los \u00e1rboles que decoran la tarde, miras hacia fuera como si quisieras olvidar el paisaje interior, pero no, no quiero ser injusta contigo, est\u00e1s ah\u00ed, sigues ah\u00ed, como prometiste. <\/p>\n<p>Soy consciente de repente de que no me duele nada, otro de esos raros y m\u00e1gicos momentos en los que mi cuerpo se armoniza con el universo y me da un respiro. Sonr\u00edo y te env\u00edo mi mirada, vu\u00e9lvete, te digo en silencio, m\u00edrame ahora, pero est\u00e1s absorto, lejano. <\/p>\n<p>Hace ya varias semanas que no puedo hablar, me comunico contigo con los ojos, como aprendimos en tantos a\u00f1os de mirar juntos la vida y t\u00fa, por no s\u00e9 qu\u00e9 juego tonto pero eficaz, has decidido no hablarme tampoco, retroceder conmigo al lenguaje \u00edntimo y primitivo de la mirada, del gesto desva\u00eddo. Te vuelves, de s\u00fabito, me has escuchado y me miras, ves mi sonrisa y sonr\u00edes. Con mucha lentitud te tumbas a mi lado, sobre la colcha, y acercas con cuidado tu cuerpo hacia el m\u00edo. Mi cuerpo\u2026 ya no lo veo, pero no dejo de sentir c\u00f3mo va menguando, encogi\u00e9ndose con cada noche que pasa, retrocediendo en el tiempo con cada inyecci\u00f3n, quiz\u00e1s reduci\u00e9ndose hasta que pueda caber de nuevo en un \u00fatero. <\/p>\n<p>Tu mano acaricia la piel de mi rostro y lo agradezco. Besas mis ojos entornados y me asusta que te asquee el olor, este olor que despide mi piel y que t\u00fa decides, generoso, ignorar, este olor que no dejo de sentir en todo momento, que nos envuelve a pesar del aire fresco que regala cada ma\u00f1ana el monte cercano. La muerte se instala en su trono repulsivo y temo que no puedas soportarlo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ayer os escuch\u00e9 a Antonio y a ti hablando en la otra habitaci\u00f3n a pesar de que lo hac\u00edais en voz muy baja. Dijo que estaba ya en la tercera fase, en la de la aceptaci\u00f3n y s\u00e9 lo que significa aunque t\u00fa insististe en demandar una explicaci\u00f3n, pero yo s\u00e9 que me estoy preparando para morir y eso me contenta, que ya no me interese agarrarme a la vida como he estado haciendo estos \u00faltimos meses. <\/p>\n<p>Sin embargo, me esfuerzo por no marcharme de d\u00eda sino en cualquier noche de \u00e9stas, con la persiana levantada y sintiendo las estrellas cercanas, arropada en las mantas y con el calor amante de tu cuerpo junto al m\u00edo. Que no me veas morir, que no te estragues el alma, que no sufras t\u00fa\u2026 <\/p>\n<p>Tu cuerpo huele a vida, a hombre fuerte y primitivo, ese olor que seguro me desvel\u00f3 en las noches de pasi\u00f3n, &#8211; ( \u00bfcu\u00e1ntas, cientos, miles?) que todav\u00eda llevo prendido vagamente en el vientre, es fatigoso intentar recordar, &#8211; (\u00bfpor qu\u00e9 no hay ninguna foto a la vista?)- , mi vida ha desaparecido en una polvareda empujada por el viento. Ya no s\u00e9 qui\u00e9n eres, un hombre que est\u00e1 a mi lado, que quiz\u00e1s me am\u00f3 y me ame ahora. <\/p>\n<p>De repente tengo fr\u00edo, a pesar del sol que sigue acariciando la cama, una corriente helada se me instala en el vientre, donde estuvo mi vientre, e intenta abrirse paso, lacerando, aguijoneando, por dentro de m\u00ed. Te miro asustada y noto que reprimes un escalofr\u00edo. Con lentitud, te levantas y te despojas de tus ropas; en un instante est\u00e1s desnudo y entras en la cama acercando con dulzura -\u00bfcomo siempre?- tu cuerpo a lo que queda del m\u00edo. Una hoguera luchando contra la corriente g\u00e9lida que me invade. Voy hacia ella, me acerco hacia tu calor todo lo que puedo y dejo que tu mano repose sobre mi angustia. <\/p>\n<p>Este ruidito gutural es mi forma de decirte, gracias. <\/p>\n<p>Y t\u00fa susurras quedamente a mi o\u00eddo: \u201cNo tengas miedo, estoy contigo\u201d. <\/p>\n<p>Y me duermo para siempre. <\/p>\n<p><\/strong>LaAlquimista<\/p>\n<p>Foto: C.Casado &#8220;Ocaso en el Mediterr\u00e1neo&#8221;<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Deben ser las cuatro o las cinco de la tarde porque el sol da de lleno sobre los pies de la cama y siento c\u00f3mo el calor se extiende por mis piernas, tan reconfortante. 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