{"id":3180,"date":"2015-10-09T07:47:59","date_gmt":"2015-10-09T06:47:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=3180"},"modified":"2015-10-09T07:47:59","modified_gmt":"2015-10-09T06:47:59","slug":"no-pegues-a-tus-hijos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2015\/10\/09\/no-pegues-a-tus-hijos\/","title":{"rendered":"\u00a1No pegues a tus hijos!"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/10\/01021311251.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3181\" title=\"0102131125[1]\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/10\/01021311251.jpg\" alt=\"\" width=\"787\" height=\"710\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/10\/01021311251.jpg 787w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/10\/01021311251-300x271.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/10\/01021311251-768x693.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 787px) 100vw, 787px\" \/><\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><em>\u201cTodav\u00eda est\u00e1 muy extendida la opini\u00f3n de que los ni\u00f1os no pueden sentir, de que el da\u00f1o que se les ocasiona no tiene consecuencias o, si las tiene, son diferentes a las experimentadas por los adultos, justo porque son \u201ctodav\u00eda ni\u00f1os\u201d. Hasta hace muy poco a los ni\u00f1os pod\u00edan realiz\u00e1rseles incluso algunas operaciones sin anestesia. Y resulta especialmente llamativo que las mutilaciones a ni\u00f1as y ni\u00f1os, junto a otros s\u00e1dicos rituales de iniciaci\u00f3n en la infancia, sean todav\u00eda una pr\u00e1ctica habitual en muchos pa\u00edses. Mientras la violencia contra adultos se denomina tortura, en el caso de los ni\u00f1os se considera educaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>As\u00ed comienza Alice Miller (Psicoanalista polaca 1923-2010) su inmenso libro \u201cSalvar tu vida\u201d \u2013La superaci\u00f3n del maltrato en la infancia-, un libro que provoca una profunda reflexi\u00f3n en los adultos de hoy que fueron ni\u00f1os durante los dos primeros tercios del siglo XX, educados en las costumbres de una \u00e9poca en la que no s\u00f3lo no se cuestionaba sino que se alababa e incluso promov\u00eda el maltrato f\u00edsico en los ni\u00f1os como base y pilar de su adecuaci\u00f3n a la vida. Este es \u2013qu\u00e9 duda cabe- otro tema TAB\u00da. A nadie le gusta revolver entre las miasmas de la propia biograf\u00eda, desenterrar fantasmas, airear traumas, o como se dice vulgarmente, \u201cremover la mierda\u201d. Pero aunque haya cosas que no nos gusten no por ello dejan de ser necesarias si queremos llegar a alcanzar ese m\u00ednimo de paz interior al que tantas personas llaman \u201cfelicidad\u201d y que para m\u00ed no es otra cosa que encontrar sentido a la propia vida.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Miller busca soluciones al problema de las consecuencias psicol\u00f3gicas que la violencia de los padres ha causado en la mente del ni\u00f1o maltratado, propone una profunda reflexi\u00f3n y una toma de conciencia all\u00e1 donde todav\u00eda puede ser posible enderezar el tim\u00f3n, corregir errores, aliviar los traumas. Hay mil y un estudios acerca de c\u00f3mo las mismas madres confiesan haber \u201cdado un cachete\u201d como m\u00ednimo a sus hijos peque\u00f1os para \u201cenderezarlos\u201d, convencidas de obrar bien, seguras de s\u00ed mismas (el tema de la violencia paterna da para mucho m\u00e1s y Miller lo aborda exhaustivamente en todos sus libros). Me impresiona la siguiente reflexi\u00f3n de arrepentimiento:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><em>\u201cTe pegamos cuando eras peque\u00f1o porque a nosotros tambi\u00e9n nos educaron as\u00ed y pens\u00e1bamos que eso era lo correcto. Ahora sabemos que no deber\u00edamos haberte pegado nunca y sentimos mucho haberlo hecho, haberte humillado y hecho da\u00f1o, no lo haremos nunca m\u00e1s. Te pedimos que nos recuerdes esta conversaci\u00f3n, si alguna vez corremos el peligro de olvidar nuestra promesa\u201d. (Pag. 12)<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>\u00a1Cu\u00e1nto dolor se evitar\u00eda si los padres que aman a sus hijos fueran capaces de reconocer sus errores, pedir perd\u00f3n y enmendar su conducta! Se conseguir\u00eda que el amor fluyera libremente en vez de proporcionar al ni\u00f1o maltratado una ira soterrada, terrible, ansiosa contra su madre, contra su padre, deseando paguen por la humillaci\u00f3n, el dolor y la decepci\u00f3n de que le hacen part\u00edcipe con cada bofetada, con cada insulto, con cada castigo injusto. Y digo injusto porque un ni\u00f1o tiene que ser ni\u00f1o con sus travesuras, sus juegos, su falta de atenci\u00f3n, sus ganas de descubrir el mundo sin barreras y es absurdo pretender encerrarle en la c\u00e1rcel de las conveniencias adultas \u2013obediencia, sumisi\u00f3n, acatamiento de normas, silencio y, sobre todo, no molestar a los padres neur\u00f3ticamente cansados de su propia vida-.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><em>\u201cUn ni\u00f1o que sufre maltrato vive atemorizado, pues crece con un miedo constante a ser golpeado otra vez. Esta circunstancia merma en muchos casos sus funciones normales. A causa de este miedo cerval el ni\u00f1o no sabr\u00e1 defenderse m\u00e1s adelante cuando sea agredido o, debido al shock, se extralimitar\u00e1 en su respuesta al ataque. Un ni\u00f1o atemorizado tiene dificultad para concentrarse en sus tareas tanto en su casa como en el colegio. El comportamiento de los adultos le parece impredecible por lo que constantemente tiene que estar en guardia. El ni\u00f1o pierde su confianza en los padres, a pesar de que son ellos quienes deber\u00edan protegerlo de las agresiones de extra\u00f1os y nunca ser los agresores. Esta falta de confianza hace que el ni\u00f1o se sienta inseguro y aislado, porque toda la sociedad est\u00e1 de parte de los padres y no de parte de los ni\u00f1os\u201d. (Pag.13)<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>La dolorosa y cruel paradoja estriba en que la mayor\u00eda de adultos que padecieron maltrato en su infancia por parte de sus padres, no son capaces de establecer una relaci\u00f3n directa entre aquella situaci\u00f3n y sus actuales neurosis, traumas, malestares ps\u00edquicos y enfermedades f\u00edsicas. De aquellos polvos, estos lodos y cerrar los ojos al pasado, hacer como si no hubiera existido, borrarlo de un plumazo es algo que la mente entrenada puede llegar a intentar (que no conseguir), porque el cuerpo tiene memoria, no olvida el dolor, ni la humillaci\u00f3n, ni la ira provocada por la decepci\u00f3n de que, quien m\u00e1s debiera haber amado al ni\u00f1o, fuera precisamente quien m\u00e1s da\u00f1o le provocara.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Ni siquiera la tristemente famosa \u201cbofetada a tiempo\u201d es admisible porque instala el germen de la violencia en una criatura que es inocente de absolutamente TODO aquello de lo que se le acusa que, casi siempre no es otra cosa que la inseguridad psicol\u00f3gica y la frustraci\u00f3n de unos padres que \u201cpierden los papeles\u201d y creen que es m\u00e1s expeditivo y c\u00f3modo dar una colleja, un zapatillazo, un bofet\u00f3n, un guantazo o incluso una buena paliza al hijo que les molesta y les incordia que entregar ese cari\u00f1o, ese amor que toda criatura espera recibir de aquellos que le han tra\u00eddo al mundo.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><em>\u201cEl origen del odio. \u00bfPor qu\u00e9 ponemos tal empe\u00f1o en buscar el mal \u201cinnato\u201d en los genes? Por la sencilla raz\u00f3n de que la mayor\u00eda de nosotros sufrimos maltrato siendo ni\u00f1os y tememos que aflore el dolor reprimido por las humillaciones padecidas entonces. Como al mismo tiempo que nos maltrataban nos hac\u00edan llegar el mensaje de que todo suced\u00eda por nuestro bien aprendimos a reprimir el dolor, pero el recuerdo de las humillaciones permaneci\u00f3 almacenado en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo\u201d. (Pag. 85)<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Y no digo m\u00e1s, porque el resto es reflexi\u00f3n\u2026para quien la necesite.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>En fin.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>LaAlquimista<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Por si alguien desea contactar:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u201cTodav\u00eda est\u00e1 muy extendida la opini\u00f3n de que los ni\u00f1os no pueden sentir, de que el da\u00f1o que se les ocasiona no tiene consecuencias o, si las tiene, son diferentes a las experimentadas por los adultos, justo porque son \u201ctodav\u00eda ni\u00f1os\u201d. 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