{"id":3315,"date":"2015-12-30T08:37:48","date_gmt":"2015-12-30T07:37:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=3315"},"modified":"2015-12-30T08:37:48","modified_gmt":"2015-12-30T07:37:48","slug":"reflexiones-en-yucatan-vi-ser-feliz-con-bien-poco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2015\/12\/30\/reflexiones-en-yucatan-vi-ser-feliz-con-bien-poco\/","title":{"rendered":"Reflexiones en Yucat\u00e1n (VI) &#8220;Ser feliz con bien poco&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-bailarines.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3316\" title=\"merida bailarines\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-bailarines.jpg\" alt=\"\" width=\"432\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-bailarines.jpg 432w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-bailarines-169x300.jpg 169w\" sizes=\"(max-width: 432px) 100vw, 432px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>El centro de M\u00e9rida un domingo por la ma\u00f1ana se convierte en un hormiguero multicolor con ganas de liberarse del peso habitual al menos durante unas horas. Desde el Paseo Montejo que se \u201cbicicletiza\u201d en un jolgorio multitudinario, pasando por la Plaza de Santa Luc\u00eda y su bailongo popular, hasta llegar a la Plaza Grande donde se ense\u00f1orea lo popular con su tianguis, la m\u00fasica, el baile y los puestecitos de comida para degustar in situ, al aire abrumadoramente c\u00e1lido del mediod\u00eda.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-bici-ruta.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3317\" title=\"merida bici ruta\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-bici-ruta.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"370\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-bici-ruta.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-bici-ruta-300x168.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Dicen que en M\u00e9rida no hay que salir de casa hasta las cuatro de la tarde si no quiere uno derretirse como una paleta de fruta (lo que llamamos nosotros un polo de lim\u00f3n). Pero yo soy ma\u00f1anera y la cama se me cae encima aunque afuera hayan abierto la puerta del horno, as\u00ed que al filo de las once, bien desayunada con un jugo natural de no s\u00e9 cu\u00e1ntas frutas y unos huevos motule\u00f1os que no voy a decir aqu\u00ed de qu\u00e9 se componen para que no me llame nadie \u201ctragaldabas\u201d, me dispuse a dar un buen paseo y ver el ambientillo dominical.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-baile.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3318\" title=\"merida baile\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-baile.jpg\" alt=\"\" width=\"367\" height=\"653\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-baile.jpg 367w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2015\/12\/merida-baile-169x300.jpg 169w\" sizes=\"(max-width: 367px) 100vw, 367px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Al poco recal\u00e9 en la plaza de Santa Luc\u00eda atra\u00edda por los sones musicales de un conjunto y me arrim\u00e9 a la multitud que observaba a varias docenas de bailarines quienes, en un tablado al efecto, se dedicaban concienzudamente a sus evoluciones danzarinas. Enseguida me di cuenta de que la edad media de los \u201c<em>freds y gingers<\/em>\u201d superaba con creces la l\u00f3gica de la motricidad humana: todos de sesenta para arriba sin l\u00edmite alguno.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Me vinieron las sonrisas, se me alegraba por momentos la perspectiva de la jornada, viendo a tantas personas disfrutando realmente de lo que hac\u00edan, bailando ensimismados, con o sin pareja, vestidos algunos para la ocasi\u00f3n, entregados todos a seguir el ritmo de la m\u00fasica que sin conocer su nombre yo dir\u00eda que estaba entre la salsa latina y el mambo.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Se me iban los ojos detr\u00e1s de un viejecito con zapatillas de deporte que marcaba los pasos como si estuviera tall\u00e1ndolos, seguramente bailar\u00edn de otros tiempos m\u00e1s rom\u00e1nticos, seguramente risue\u00f1o personaje que guarda sus \u00faltimas ilusiones para bailarlas sin prejuicio alguno un domingo cualquiera en la Plaza de Santa Luc\u00eda.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Una pareja en los setenta largos, ataviados con el traje t\u00edpico de la zona y bien conjuntados se luc\u00edan sin ambages ante la mirada y el aplauso de los observadores. Marcaban bien los ritmos, \u00e9l le agarraba a ella la cintura casi sin toc\u00e1rsela, ella le requebraba con la mirada maquillada de azul, de aquellos tiempos lejanos quedaron estos pasos acompasados, orgullosos de sentirse guapos y lucidos.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Sacando fotos aqu\u00ed y all\u00e1 le segu\u00eda con la c\u00e1mara la pista al viejecito del niqui verde a rayas blancas, tan ensimismado, tan aparentemente feliz. \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tendr\u00e1, -pens\u00e9? Los ochenta ya no los cumple, eso seguro, qu\u00e9 feliz se le ve.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Mientras hac\u00eda de \u201cguiri\u201d contemplativa se me acerc\u00f3 un se\u00f1or de gran sonrisa y con gestos me invit\u00f3 a bailar. Le contest\u00e9 que no sab\u00eda y \u00e9l, al ver que hablaba en espa\u00f1ol, se puso m\u00e1s sonriente todav\u00eda y me dijo: <em>\u201cno se preocupe, se\u00f1orita, que en esta vida todos sabemos bailar\u201d<\/em> y con una media reverencia me ofreci\u00f3 su brazo\u2026al que me as\u00ed y me fui con \u00e9l a bailar una pieza larga, melosa, con pasitos y meneitos a los que tuve que dedicar toda mi atenci\u00f3n mientras mi mochila con sus pertenencias \u201cvitales\u201d descansaba sobre una silla, sola y sin nadie que la vigilara.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Un bailecito sudoroso al mediod\u00eda meridano, qui\u00e9n no se sentir\u00eda orgulloso y feliz de compartir dicho momento, aunque se me tropez\u00f3 la respiraci\u00f3n y el resuello como si hubiera atravesado a pie medio desierto comiendo polvorones, pero\u2026 \u00a1c\u00f3mo segu\u00eda bailando el viejecito de verde cuando yo ya no pod\u00eda m\u00e1s!<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Moverse y bailar al son de la vida, seguir regando la ilusi\u00f3n con unas gotas de sudor agradecido, sin mirar a nadie ni saber si estamos solos o acompa\u00f1ados, tan s\u00f3lo atender a la m\u00fasica, buscar esa melod\u00eda que nos hace estar felices y bailarla\u2026aunque s\u00f3lo nosotros seamos capaces de escucharla.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>En fin.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>LaAlquimista<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Por si alguien desea contactar:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Fotos: Cecilia Casado<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El centro de M\u00e9rida un domingo por la ma\u00f1ana se convierte en un hormiguero multicolor con ganas de liberarse del peso habitual al menos durante unas horas. 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