{"id":3432,"date":"2016-04-01T01:42:01","date_gmt":"2016-04-01T00:42:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=3432"},"modified":"2016-04-01T01:42:01","modified_gmt":"2016-04-01T00:42:01","slug":"encontronazos-culturales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2016\/04\/01\/encontronazos-culturales\/","title":{"rendered":"Encontronazos culturales"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2016\/04\/indigenas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3433\" title=\"indigenas\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2016\/04\/indigenas.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2016\/04\/indigenas.jpg 500w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2016\/04\/indigenas-300x203.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Llevo un par de semanas en M\u00e9xico y ya ni me acuerdo del olor del salitre; quiero decir que llevo un par de semanas sin comer pescado porque aqu\u00ed no es la costumbre y tan s\u00f3lo es factible encontrar unos filetes congelados de origen desconocido que mejor ni preguntar. Pobre de m\u00ed, que no como carne m\u00e1s que para llevar la contraria en Cuaresma, h\u00e9me aqu\u00ed, empanada (o emparedada) entre el calor tropical yucateco y mis nostalgias vascas.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Y es que no lo puedo evitar por m\u00e1s que me resisto a meter en mi maleta nada que huela a nacionalismo; por no traer, no he tra\u00eddo ni siquiera los tan socorridos sobres de jam\u00f3n ib\u00e9rico envasados al vac\u00edo que tanto apoyo psicol\u00f3gico dan a los viajeros desgajados de sus ra\u00edces. Tambi\u00e9n tengo que confesar que llevo m\u00e1s de quince d\u00edas sin probar una gota de vino, l\u00edquido bizarro por estos lares donde es m\u00e1s com\u00fan beber bebidas de cola que agua de manantial; y para cerrar el cap\u00edtulo de mis sufrimientos a\u00f1adir que el \u00faltimo trozo de pan lo inger\u00ed en el bus que me traslad\u00f3 de Donostia a Madrid en forma de amable y sencillo bocadillo de tortilla.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Ya desnuda de mis soportes existenciales (el pescado, el pan y el vino) me convierto a ritmo de cumbia en la versi\u00f3n mitad \u201cgore\u201d mitad kitsch de m\u00ed misma, una mezcolanza para adaptarme al medio y no perecer en el intento. Y lo digo con conocimiento de causa, no por llamar la atenci\u00f3n, que conste. En esta tierra ub\u00e9rrima en tantas cosas me convierto en gazapo que salta entre los coches para no ser atropellada, olvido dar cuerda al reloj porque s\u00e9 que la puntualidad es una broma de mal gusto y poco considerada socialmente, adapto mi piel al color del entorno y aprendo a machamartillo a hablar con el mismo tonillo indolente y simp\u00e1tico que la gente del lugar, a tratar al personal de usted en vez de tutearlo, a decir \u201cjoven\u201d al camarero\/mesero tenga la edad que tenga, a agarrar un taxi y cualquier cosa de las que solemos \u201ccoger\u201d habitualmente en Espa\u00f1a para que no se me r\u00edan a la cara y, sobre todo, a explicar un par de docenas de veces al d\u00eda de d\u00f3nde soy y por d\u00f3nde vengo a estas tierras mexicanas.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>La adaptaci\u00f3n al medio va calando en mis muchas grietas y cada vez son menos los mercachifles que me ofrecen hamacas, huipiles made in china y art\u00edculos de falso henequ\u00e9n. Si me dieran un poco m\u00e1s de tiempo acabar\u00eda desayunando huevos motule\u00f1os en vez de pan tostado con aceite, untando totopos en guacamole y comiendo tacos de cochinita pibil como quien se come una pescadilla a la plancha. Mis costumbres de toda la vida \u2013por muy acendradas que creyera tenerlas- acabar\u00edan metamorfose\u00e1ndose en lo que fuera que hubiese a mi alrededor, tal fuerza y poder\u00edo tiene el entorno en el que nos movemos para intregrarnos en la corriente social de la mayor\u00eda.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Acabar\u00eda \u2013probablemente- rezando a la \u201cguadalupana\u201d, haciendo siestas de tres horas y pasando el ochenta por ciento de mi tiempo corriendo de un extremo a otro de la ciudad sin apearme de mi auto autom\u00e1tico. Renunciar\u00eda de por vida a los largos paseos a cualquier hora del d\u00eda para que no me tomaran por una vieja exc\u00e9ntrica, reducir\u00eda mi vida social a las reuniones dentro de la vivienda propia o ajena y en un par de a\u00f1os como m\u00e1ximo, me convertir\u00eda en una matrona a lo largo y a lo ancho de mi personalidad.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Pienso entonces que no nos mantenemos inc\u00f3lumes a la influencia del entorno, al alcance de otra cultura, que el aire que se respira es el que alimenta el esp\u00edritu tambi\u00e9n y que el cambio se produce con voluntad o sin ella por parte del individuo. Aquellas personas que llevan a\u00f1os viviendo lejos de sus ra\u00edces dif\u00edcilmente podr\u00e1n encontrar el camino de vuelta a s\u00ed mismos si alguna vez deciden retomarlo. Cambio o evoluci\u00f3n. O incluso involuci\u00f3n seg\u00fan las coordenadas. El ser humano ha tenido que tragar con carros y carretas para sobrevivir. Hoy en d\u00eda sigue ocurriendo lo mismo, los mamuts acechan fuera de la cueva.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>En fin.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>LaAlquimista<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>Por si alguien desea contactar:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><strong>apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/strong><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Llevo un par de semanas en M\u00e9xico y ya ni me acuerdo del olor del salitre; quiero decir que llevo un par de semanas sin comer pescado porque aqu\u00ed no es la costumbre y tan s\u00f3lo es factible encontrar unos filetes congelados de origen desconocido que mejor ni preguntar. 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