{"id":347,"date":"2011-01-02T11:46:43","date_gmt":"2011-01-02T11:46:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=347"},"modified":"2011-01-02T11:46:43","modified_gmt":"2011-01-02T11:46:43","slug":"un_personaje_mi_padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2011\/01\/02\/un_personaje_mi_padre\/","title":{"rendered":"Un personaje: mi padre"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"\/\/4.bp.blogspot.com\/_lTSfT_SG3Ws\/TP1B5y6tnTI\/AAAAAAAAAO0\/ijH_8aYSm84\/s1600\/love_letter.jpg\"\/><\/p>\n<p><font size=3>Hasta que naci\u00f3 mi primera hija, el personaje m\u00e1s importante de mi vida era mi padre y siento que he podido perder la perspectiva hablando de \u00e9l grandilocuentemente cuando, quiz\u00e1s no fue m\u00e1s que un hombre vulgar y corriente. Pero sigue siendo mi personaje favorito del que puedo estar horas y horas hablando sin llegar nunca al final del libro que cuenta la historia de su vida a mi lado. (O de mi vida a su lado, porque fui yo quien le eligi\u00f3 a \u00e9l como padre aunque he tardado muchos a\u00f1os en comprenderlo) <\/p>\n<p>Mi padre me ense\u00f1\u00f3 a transgredir las normas para preservar la propia dignidad y ese aprendizaje espinoso hizo que hubiera entre nosotros una magn\u00edfica relaci\u00f3n de amor-odio. Era un hombre con los grandes defectos que anidan en los corazones grandes, as\u00ed todo puede ser perdonado. <\/p>\n<p>Pero empecemos por el principio; los d\u00edas en mis recuerdos infantiles comenzaban y acababan a la hora de acostarme. Entonces y s\u00f3lo entonces, exist\u00eda el regalo de un tiempo sagrado, \u00edntimo e inabarcable entre los dos. Yo, ya en la cama, con mis nueve o diez a\u00f1os expectantes, aguardando a que \u00e9l entrara en mi cuarto provisto de su peque\u00f1a radio a transistores para escuchar juntos, c\u00f3mplices aislados del mundo, el serial de moda en las ondas que relataba las peripecias de la familia de Matilde, Perico y Periqu\u00edn. Nosotros, mi padre y yo, so\u00f1\u00e1bamos con alg\u00fan d\u00eda llegar a ser tan vulgares y divertidos como aquellos personajes radiof\u00f3nicos que representaban el t\u00f3pico familiar m\u00e1s vil de los a\u00f1os sesenta, pero que para \u00e9l y para m\u00ed eran algo inalcanzable: una familia normal. (Claro, ahora tendr\u00eda que explicar porqu\u00e9 mi familia no era normal y acabo de darme cuenta de que no me apetece. As\u00ed que seguir\u00e9 hablando de las luces que proyectaba mi padre sobre mi persona; las sombras las dejo en su sitio, acogedoramente adormecidas.) El escuchaba por su cuenta las historietas de \u201cEl Zorro\u201d, narradas por el inefable Pepe Iglesias, pero esta emisi\u00f3n era a hora tard\u00eda y recuerdo que al d\u00eda siguiente me hac\u00eda carcajearme con su mala imitaci\u00f3n del acento argentino del humorista y de las cuitas de \u201cel pobre Fern\u00e1ndez\u201d. <\/p>\n<p>A pesar de tener una profesi\u00f3n nada interesante \u2013era bancario, que no banquero- sus pasiones eran variadas y a cada cual m\u00e1s apasionante. Desde la fotograf\u00eda, con su colecci\u00f3n de c\u00e1maras, tomavistas y proyectores, -recuerdo la Leica que me ense\u00f1\u00f3 a manejar, la Kodak Brownie, y una Voigthlander, peque\u00f1as joyas que desaparecieron en una mudanza despu\u00e9s de su partida gracias a los buenos oficios de un cu\u00f1ado rapaz (ex cu\u00f1ado en el presente)- a la que se dedicaba compulsivamente y cuyos negativos trabajaba encerrado en el cuarto oscuro que se invent\u00f3 en un gran armario empotrado que hab\u00eda en mi habitaci\u00f3n-, hasta su locura por la m\u00fasica que escuchaba a todas horas, a\u00f1adiendo su informaci\u00f3n de mel\u00f3mano a los comentarios de presentaci\u00f3n que hac\u00edan los locutores de la radio al introducir las grandes obras cl\u00e1sicas. Cu\u00e1ntos domingos al mediod\u00eda, \u00e9l y yo en el sal\u00f3n, escuchando sus vinilos de 72 r.p.m., Bramhs (su favorito), y todo Beethoven y, \u00e9l fumando sus peculiares cigarrillos, liados en comandita con una m\u00e1quina especial, con tolva y rodillos, del tama\u00f1o de un robot de cocina, la cual me conced\u00eda el privilegio de manejar ayud\u00e1ndole a liar la raci\u00f3n mensual (fumaba siete cigarrillos al d\u00eda, no m\u00e1s), los ojos ardiendo de la picadura que col\u00e1bamos en un tamiz y el polvo que invad\u00eda la habitaci\u00f3n, la emoci\u00f3n de ir d\u00e1ndole a la manivela y ver c\u00f3mo sal\u00edan, uno a uno, los cigarrillos y depositarlos cuidadosamente en la tabaquera grande. \u00a1Qu\u00e9 importante me hac\u00eda sentir! Huelga decir que fue \u00e9l el art\u00edfice de que yo empezara a fumar a muy temprana edad, pero nunca se lo he reprochado, eran los tiempos en los que se educaba a la brava, con criterios imposibles de digerir hoy en d\u00eda. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me aficion\u00f3 a la lectura, poniendo a mi disposici\u00f3n su no demasiado extensa pero interesante biblioteca. Me ense\u00f1\u00f3 a escribir a m\u00e1quina con diez a\u00f1os y me regal\u00f3 una de las primeras Olivetti port\u00e1tiles del mercado a los diecis\u00e9is. Me compr\u00f3 un Vespino (\u00e9l que siempre tuvo moto) a los diecisiete y le parec\u00eda bien que viajara por esos mundos en auto-stop. Me ense\u00f1\u00f3 a diferenciar el cognac franc\u00e9s del brandy patrio, a comer las ostras con una pizquita de pimienta y una copa de champagne como desayuno el d\u00eda de Navidad y siempre estuvo disponible para cuidar de mis hijas cuando yo lo necesitaba. Una vez incluso le dio una calada a un porro que circulaba en una reuni\u00f3n de amigos en mi casa y a la que \u00e9l se incorpor\u00f3 porque \u201cpasaba por ah\u00ed\u201d. Todo un personaje, ya digo. <\/p>\n<p>Y volviendo al armario, que eufem\u00edsticamente \u00e9l llamaba su \u201ctaller\u201d, en \u00e9l consigui\u00f3 reunir una batahola de herramientas, instrumentos de precisi\u00f3n, juegos de todo tipo, el meccano rojo y verde de su infancia, los \u00e1lbumes de fotos con toda su historia familiar, docenas de rollos de pel\u00edculas de cine, miles de diapositivas, cientos de tornillos, tuercas, arandelas, enchufes, un par de kil\u00f3metros de cables de diversos grosores y calibres, botones, tijeritas, corta\u00fa\u00f1as, limas, sierras, brocas, destornilladores y, en fin, el arsenal de todo \u201cmanitas\u201d casero que se precie. <\/p>\n<p>Y aunque no tuviera nada que arreglar, montar, recomponer o inventar, se encerraba en su \u201ctaller\u201d con los cascos en las orejas, ajeno a la barah\u00fanda de una casa con seis mujeres y desconectaba su vida del tiovivo del mundo. <\/p>\n<p>Fue ah\u00ed, precisamente, por estar el cub\u00edculo sagrado en mi propia habitaci\u00f3n, donde inici\u00e9 de su mano h\u00e1bil y su mente inquieta mi aprendizaje a destiempo. A la edad de cuatro a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos yo ya sab\u00eda leer y escribir para horror y espanto de mi madre, mis abuelos y las monjas del colegio. Luego vinieron los quebrados, el m\u00ednimo com\u00fan m\u00faltiplo con su inseparable m\u00e1ximo com\u00fan divisor, el parch\u00eds, el domin\u00f3, las damas y su majestad el ajedrez. Pas\u00e1bamos las horas \u201cescondidos\u201d, encerrados ambos en nuestro peque\u00f1o \u2013peque\u00f1\u00edsimo- mundo. Ah\u00ed \u00e9ramos intocables, dioses incluso. <br \/>Y a la manera humana, felices. <\/p>\n<p>La vida despu\u00e9s nos fue zarandeando a ambos y en sus vaivenes nos alej\u00f3 y nos volvi\u00f3 a acercar, nos encharc\u00f3 de errores propios y ajenos y nos regal\u00f3 el b\u00e1lsamo del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n. Fue una intensa y curiosa historia de amor la nuestra. <\/p>\n<p>Hoy es Dos de Enero y aunque est\u00e1s en mi coraz\u00f3n todos los d\u00edas, no puedo dejar de recordar tu \u00faltimo beso, la sonrisa con la que te despediste de todas nosotras tal d\u00eda como hoy hace diecisiete a\u00f1os. Mis hijas saben que est\u00e1s en la brillante \u201cestrellita cari\u00f1osa\u201d que ha iluminado las noches de toda su infancia. Y que hoy gu\u00eda sin duda alguna mi propio camino. <\/p>\n<p>Siempre con nosotras, pap\u00e1. No te vayas todav\u00eda. <\/p>\n<p>LaAlquimista<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta que naci\u00f3 mi primera hija, el personaje m\u00e1s importante de mi vida era mi padre y siento que he podido perder la perspectiva hablando de \u00e9l grandilocuentemente cuando, quiz\u00e1s no fue m\u00e1s que un hombre vulgar y corriente. 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