{"id":3554,"date":"2016-07-08T07:16:36","date_gmt":"2016-07-08T06:16:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=3554"},"modified":"2016-07-08T07:16:36","modified_gmt":"2016-07-08T06:16:36","slug":"reflexiones-a-la-orilla-del-mar-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2016\/07\/08\/reflexiones-a-la-orilla-del-mar-ii\/","title":{"rendered":"Reflexiones a la orilla del mar (II)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: large;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/07\/INCIVISMO-5.jpg\" alt=\"\" width=\"717\" height=\"538\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Hace ya dos semanas que me hallo en \u201cmi otro mar\u201d, disfrutando muy conscientemente del privilegio de poder darme un respiro de tanto cemento y ladrillo en unas fechas en las que todav\u00eda el Mediterr\u00e1neo no est\u00e1 invadido de \u201cpiratas y corsarios ah\u00edtos de sol\u201d. Las consecuencias de este \u201ccambio de aires\u201d geogr\u00e1fico y emocional se dejan sentir a los pocos d\u00edas y todas se me antojan beneficiosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">La primera de ellas \u2013aunque no necesariamente la m\u00e1s importante- es que he dejado de pasar fr\u00edo por las noches. Podr\u00eda ser por dormir acompa\u00f1ada, -que tampoco estar\u00eda mal del todo-, pero en realidad es porque ya no tengo que meterme debajo de una funda n\u00f3rdica en pleno mes de Junio sino que me basta con dejarme envolver por la temperatura ambiente de la costa mediterr\u00e1nea. \u00a1C\u00f3mo agradecen los huesos cansados un poco de calorcito!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Esto me hace comprender y ser tolerante con el auge de la colonia extranjera de ciudadanos del norte de Europa que, cada a\u00f1o, va creciendo y creciendo\u2026 Son inmigrantes bienvenidos con sus rublos y copeks de anta\u00f1o traducidos a euritos calentitos. Los brit\u00e1nicos, belgas, holandeses y alemanes tambi\u00e9n crecen y se multiplican -aunque no sea por la pr\u00e1ctica del sexo- pues son jubilados que animan a otros jubilados a establecerse al sol, y tanto es as\u00ed que cada vez voy conociendo a m\u00e1s gente \u201cde fuera\u201d que a catalanes de toda la vida. Tampoco est\u00e1 mal \u201ccambiar de charca\u201d de vez en cuando y croar junto a ranas diferentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">La segunda consecuencia \u2013y nada balad\u00ed- es que he adelgazado a ojos vistas. A menor vida social, corresponde una mayor calidad en la ingesta de alimentos pues comer y cenar en casa es de lo m\u00e1s sano que hay tanto para el cuerpo como para el bolsillo. Bien entendido que no hago remilgos a eventuales fideu\u00e1s, paellas y esqueixadas, pero lo habitual es que mi agenda permanezca en stand by activ\u00e1ndose \u00fanicamente en fin de semana, gracias a que tengo en gran estima preservar mi espacio \u2013l\u00e9ase, playa muy matutina, algo de actividad intelectual hasta la hora del aperitivo \u2013sustituyendo verm\u00fa por limonada y aceitunas por cerezas-, jard\u00edn vespertino con lectura a cuestas, terraza nocturna con pel\u00edcula en el pc- para el \u00edntimo disfrute con la compa\u00f1\u00eda que voy aceptando (por fin), como la mejor del mundo: la m\u00eda. Esas horas diluidas en el dolce far niente, un poco de meditaci\u00f3n y mucha contemplaci\u00f3n silenciosa. Y como cuando estoy tranquila tengo menos hambre, menos ansiedad por la comida y, sobre todo, menos gula para apaciguar otras carencias que todav\u00eda me rondan el alma, ingiero menos alimento, ergo se me afina el perfil corporal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">La tercera consecuencia \u2013que disfruto en gran medida- es c\u00f3mo se \u00a0agudiza mi capacidad de observaci\u00f3n. Intento que mi mirada sobre los vecinos de la urbanizaci\u00f3n sea liviana y exenta de juicio o prejuicio, pero no siempre acierto a colocar en la parte racional de mi mente sus afanes y trasiegos de sombrillas, tumbonas, hinchables, cubos, palas y ni\u00f1os vociferantes en direcci\u00f3n a la playa. Los abuelos con los nietos a reconc\u00f3n, aguantan a la vuelta la piscina hasta la hora del arroz y luego \u2013otra vez, por Dios, qu\u00e9 tortura- la playa vespertina hasta que las criaturas no pueden m\u00e1s. Casi me canso de verles tan cansados a todos\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">En la terraza se acumulan id\u00e9nticos olores a las mismas horas; sofritos al mediod\u00eda para arroces y alb\u00f3ndigas, y grasa quemada por la noche procedente de las barbacoas plenas de butifarras, chorizos, morcillas y dem\u00e1s derivados del cerdo. Me tranquiliza de alguna manera saber que los olores no engordan y espero a que se diluyan para proceder a sumergirme voluptuosamente en mi cusc\u00fas de verduras, ciruelas y d\u00e1tiles o mi lenguado de playa a la plancha. Lo que me ahorro en vida social lo invierto en unas gambas frescas o una botella de blanc de blancs para paladear voluptuosamente, que placeres en soledad los hay todav\u00eda\u2026y muchos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Las largas y aburridas playas de arena dorada son un regalo de la naturaleza que el Consistorio se ve obligado a cuidar para disfrute p\u00fablico; me duelen como si fueran m\u00edas al verlas despertar cada ma\u00f1ana llenas de los desperdicios de la v\u00edspera, como si hubieran pasado la noche entre pesadillas. Botellas de pl\u00e1stico, cientos de colillas, envoltorios vac\u00edos, latas y alg\u00fan que otro pa\u00f1al. La cuadrilla de limpiadores se agacha una y otra vez recuperando las porquer\u00edas abandonadas por quienes est\u00e1n de vacaciones en vez de trabajando, como ellos. No s\u00e9 qu\u00e9 pensar\u00e1n -ellos y sus ri\u00f1ones-, pero puedo imagin\u00e1rmelo. Curiosamente lo p\u00fablico y gratuito se valora poco en este pa\u00eds; en un parte tem\u00e1tico que hay por aqu\u00ed cerca cuya entrada cuesta muchos maraved\u00edes, nadie se atreve a tirar al suelo ni un papelito, para que no les llamen lo que son. Est\u00e1 claro que en vacaciones el hombre se transforma, cambia la piel de todos los d\u00edas por una\u2026un poco m\u00e1s salvaje, menos civilizada y mucho menos higi\u00e9nica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Pero ya estoy entrando a criticar, juzgar y condenar. No siempre lo que observo me lleva a engrandecer el esp\u00edritu sino que a veces produce ara\u00f1azos en la piel racionalista que habita a una so\u00f1adora como yo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">En fin.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">LaAlquimista<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Por si alguien desea contactar:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hace ya dos semanas que me hallo en \u201cmi otro mar\u201d, disfrutando muy conscientemente del privilegio de poder darme un respiro de tanto cemento y ladrillo en unas fechas en las que todav\u00eda el Mediterr\u00e1neo no est\u00e1 invadido de \u201cpiratas y corsarios ah\u00edtos de sol\u201d. 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