{"id":3996,"date":"2017-06-09T07:27:37","date_gmt":"2017-06-09T06:27:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=3996"},"modified":"2017-06-09T07:27:37","modified_gmt":"2017-06-09T06:27:37","slug":"sin-movil-por-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2017\/06\/09\/sin-movil-por-la-ciudad\/","title":{"rendered":"Sin m\u00f3vil por la ciudad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter\" src=\"\/\/estaticos04.elmundo.es\/blogs\/elmundo\/ellas\/imagenes_posts\/2012\/09\/20\/17959_540x360.jpg\" alt=\"\" width=\"540\" height=\"360\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">No s\u00e9 a vosotros, pero pocas cosas hay que me den tanta rabia como llegar a la calle y darme cuenta de que me he olvidado en casa algo\u00a0 y tener que volver por ello. As\u00ed que el otro d\u00eda, cuando a veinte metros del portal, ech\u00e9 mano al bolso y no encontr\u00e9 el m\u00f3vil lo tuve muy claro: <em>\u201cpaso de volver, paso<\/em>\u201d. Y met\u00ed el turbo hacia mi cita cafetera\/ma\u00f1anera apartando de un manotazo el estremecimiento que me asalt\u00f3 por un segundo al saberme en la calle y sin m\u00f3vil, \u201cdesnuda\u201d de alguna manera\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Al llegar al cabo de la avenida y pararme en el sem\u00e1foro ya me di cuenta de que hab\u00eda metido la pata aunque ya no era cosa de desandar lo andado, si no quise volver estando cerca no iba a hacerlo ahora que ya me hab\u00eda alejado un par de cientos de metros. Recompuse el gesto, levant\u00e9 la barbilla y segu\u00ed adelante con paso firme, desarmada y rumbo a la vida. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">El hecho de cruzarme con peatones cabizbajos \u2013aunque no apesadumbrados- sobre sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles me produjo una sensaci\u00f3n extra\u00f1a, como de absurda superioridad por haberme dejado la cadena en casa y poder caminar ligera, mirando al frente y no los adoquines de la calle. Con estupor fui calculando el porcentaje de gente abducida por los <em>aparatejos<\/em>, los j\u00f3venes todos o casi todos, los adultos bastantes y las personas mayores \u2013mayores que yo- pr\u00e1cticamente ninguna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Llegu\u00e9 a mi cita con la mente despistada y cuando mi amigo cafetero levant\u00f3 la testuz de su m\u00f3vil para saludarme compuse un gesto fuera de lugar que le oblig\u00f3 a preguntarme qu\u00e9 me pasaba. \u2013\u201c\u00a1Que me he dejado el m\u00f3vil en casa!\u201d, contest\u00e9 compungida detr\u00e1s de una media sonrisa de circunstancias. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Tomamos el caf\u00e9 con leche y la tostada de semillas con aceite con la urgencia de los est\u00f3magos vac\u00edos y los corazones llenos de cosas por contar: en una semana la vida se aplica a sorprendernos y esas vicisitudes se nos antojan interesantes cuando se las relatamos a una persona amiga que\u00a0 escucha con sonrisa afable. Calmadas las ansias alimenticias pusimos rumbo al mar para hacernos todas las playas posibles al paso ligero del camello m\u00e1s lento de la caravana (es decir, servidora). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Son un par de horas tranquilas, a veces en silencio, a veces parloteando de esto y de lo otro, nada de filosof\u00edas ni de arreglar el mundo cuando se est\u00e1 haciendo la digesti\u00f3n de los hidratos de carbono. Mi amigo sacaba de vez en cuando su m\u00f3vil y lo miraba con disimulo, como excus\u00e1ndose por hacer algo que sab\u00eda yo no pod\u00eda hacer. Le son\u00f3 un par de veces y liquid\u00f3 la llamada con un: \u201cluego te llamo\u201d, regal\u00e1ndome una sonrisa extra en cada ocasi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">En realidad, yo no estaba en lo que estaba, me costaba relajarme y dar ligereza a mi paso como en otras ocasiones. Pensaba en mi m\u00f3vil, abandonado en la mesa de la entrada, vibrando con cada nuevo whatsapp, emitiendo gemiditos con cada mensaje, saltando con los emails, angustiado con el timbre de una llamada, contando los tonos hasta que salte el contestador, almacenando una voz conocida o extra\u00f1a\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Despu\u00e9s de estos paseos matutinos a la fresca suelo pasar por el mercado donde disfruto del privilegio del pescado que ayer mismo era pez, de los tomates de fina piel y jugo rojo, de las cerezas gordas con las que siempre me ha gustado hacerme pendientes\u2026 pero ese d\u00eda quer\u00eda salt\u00e1rmelo, volver a casa directamente, inquieta, preocupada por llevar casi tres horas desconectada de un universo que no me estaba echando en falta en absoluto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">As\u00ed que me par\u00e9 en un banco, dos minutos de respirar hondo y preguntarme en voz alta a ver si estaba tonta: \u201c\u00bfEst\u00e1s tonta, Cecilia, o qu\u00e9 pu\u00f1etas te pasa!!!?\u201d Me record\u00f3 la situaci\u00f3n y la sensaci\u00f3n a cuando dej\u00e9 de fumar hace tres lustros y me ahogaba por los paseos necesitando \u2013o creyendo que necesitaba- la nicotina para respirar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Compr\u00e9 unos salmonetes que llevaban mi nombre y las primeras vainas de la temporada, a juzgar por el precio de <em>premi\u00e8re<\/em> que tuve que pagar. Agarr\u00e9 el bus de vuelta pretext\u00e1ndome cansancio f\u00edsico y ganas de quitarme la ropa sudada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Al abrir la puerta de casa se enred\u00f3 entre mis piernas mi querido perrillo Elur celebrando mi regreso como si me hubiera ausentado a las ant\u00edpodas; ladridos alegres y caracoleos incesantes, levantaba las patas delanteras para que lo cogiera en brazos, feliz de reencontrarme, feliz de saberme viva y de vuelta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Me puse a jugar con \u00e9l y despu\u00e9s de la sesi\u00f3n de lametones por su parte y de caricias por la m\u00eda, fui a la cocina a poner el pescado a la fresca y las vainas en una fuente a remojo. Me arranqu\u00e9 la ropa y agradec\u00ed el chorro potente de agua en la ducha que refrescaba mi cuerpo y calmaba mis tonter\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">No se puede ser m\u00e1s feliz y pretender fastidiarlo\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">En fin.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">LaAlquimista<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Por si alguien desea contactar:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Dibujo: Javier Olivares<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 No s\u00e9 a vosotros, pero pocas cosas hay que me den tanta rabia como llegar a la calle y darme cuenta de que me he olvidado en casa algo\u00a0 y tener que volver por ello. 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