{"id":412,"date":"2011-04-09T19:29:26","date_gmt":"2011-04-09T19:29:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=412"},"modified":"2011-04-09T19:29:26","modified_gmt":"2011-04-09T19:29:26","slug":"paris_carnet_de_voyage_el_viaje_en_tren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2011\/04\/09\/paris_carnet_de_voyage_el_viaje_en_tren\/","title":{"rendered":"Paris. &#8220;Carnet de Voyage&#8221; (El viaje en tren)"},"content":{"rendered":"<p><font size=3>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img src=\"\/\/cache2.allpostersimages.com\/p\/LRG\/7\/798\/58KI000Z\/posters\/train-accident-at-the-gare-montparnasse-paris-1895.jpg\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Los viajes id\u00edlicos en tren no siempre coinciden con la realidad. Podr\u00eda haberla maquillado un poco&nbsp;explicando el bucolismo del paisaje que aparece y desaparece veloz de la retina con la fuerza suficiente para dejar una peque\u00f1a impronta en el coraz\u00f3n; relatar esos largos momentos de enso\u00f1aci\u00f3n imaginando las bienaventuranzas que deparar\u00e1 el destino hacia el que se dirige el viajero, la peque\u00f1a reflexi\u00f3n justo antes del adormecimiento inevitable, el regusto de saber que se es feliz en el camino \u2013qu\u00e9 otra cosa es la vida- y la expectaci\u00f3n de la acogida final. Tanto como se ha escrito sobre el viaje en tren e intentar hacerlo un poco m\u00e1s bonito todav\u00eda\u2026 <\/p>\n<p>Sin embargo la realidad se traduce en compartir vag\u00f3n con una excursi\u00f3n de mujeres con ni\u00f1as preadolescentes que no se detienen en enso\u00f1aciones propias de adultas, que exudan adrenalina corriendo por el pasillo central y juegan a una especie de <em>trivial<\/em> sacando las preguntas de un sofisticado tel\u00e9fono m\u00f3vil de alto coste. Ni siquiera la lectura de \u201cSolar\u201d \u2013el \u00faltimo libro de mi admirado Ian McEwan, lectura elegida cuidadosamente para acompa\u00f1ar el viaje- me provee de la peque\u00f1a burbuja de silencio mental necesaria. Leer a tal autor en tales circunstancias resultar\u00eda inapropiado y est\u00e9ril. <\/p>\n<p>El ordenador port\u00e1til duerme en la maleta entre blusas y faldas pues, me niego a confundirme con el grupo de ejecutivos solitarios que se dispersan por el vag\u00f3n, abrevando en la misma fuente, como ovejas de un mismo pero diferente reba\u00f1o. Al alcance de la mano tambi\u00e9n el cuaderno de escribir, pero no es cosa de permitir que los sobresaltos decib\u00e9licos conviertan la palabra escrita en rayones y garabatos. <\/font><\/p>\n<p><font size=3>As\u00ed que decido centrarme en mi compa\u00f1era de este viaje a Paris. Nunca hasta ahora he viajado a mi ciudad inventada \u2013inventada en cada viaje, de nuevo, siempre- acompa\u00f1ada de una amiga. Sin embargo nos motiva a ambas el reto de compartir, descubrir y explorar la hermosa ciudad a la vez que disfrutamos de una relaci\u00f3n amistosa que bebe de la misma lluvia y se nutre de parecidos afanes. <\/font><\/p>\n<p><font size=3>Porque viajar en pareja tiene otra m\u00fasica de fondo; porque viajar con mis hijas da otra p\u00e1tina al viaje; porque viajar sola es la profundidad del concepto en s\u00ed. Con una amiga\u2026 con una amiga como mi querida W., s\u00e9 que va a funcionar. Ya nos hemos tomado el temple desde hace muchos meses preparando este viaje y nos tenemos \u201ccogido el tranquillo\u201d. Ella es paciente y generosa \u2013y yo tan s\u00f3lo soy paciente y generosa a veces-. W. es alegre y cantarina y yo arrastro mi buena raci\u00f3n de sentimiento tr\u00e1gico de la vida. Ella me arrastra para que le frene y otras veces se detiene para que le empuje. Adem\u00e1s, me ha colgado del cuello el cartelito de \u201csherpa\u201d. Todo va a salir perfecto. <\/p>\n<p>W. dormita con la frente apoyada en la ventanilla mientras las hordas de chavaler\u00eda jalean y comen gusanitos y patatas fritas como si les fuera la vida en ello. El tren nos regala 50 minutos de retraso sin inmutarse\u2026 como si quisiera hacer todav\u00eda m\u00e1s deseable la llegada a Paris. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img src=\"\/\/farm3.static.flickr.com\/2141\/2223387841_eb3b290002.jpg\"\/><br \/>Pero llegar a Paris y sumergirse en las profundidades del Metro es como llegar a un oasis muerto de sed y restregarse el rostro con arena antes de beber. Mejor salir al aire libre, saludar a la ciudad y su segunda emblem\u00e1tica torre, un tiovivo decimon\u00f3nico al pie y un autob\u00fas (el 91) que en media hora exacta deposita al viajero \u2013paisaje urbano, bullicio de gente, ansiedad por mezclarse- en el distrito elegido, el barrio sin turistas, con vida bulliciosa despu\u00e9s de medianoche tambi\u00e9n, el barrio con parisinos de toda la vida, de los que lo han visto convertirse en reducto de \u201cbob\u00f3s\u201d (bourgois\/bohemien) ocupando los antiguos talleres y viviendas artesanas, con patios empedrados, lofts escondidos y\u2026 callejones e impasses que sorprenden y hacen retroceder d\u00e9cadas a la imaginaci\u00f3n, el&nbsp;XI\u00e8me. <br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>El Paris de los tejados de las postales, de \u201cmadame la concierge\u201d en su garita, del tendero pakistan\u00ed de la esquina abierto a todas horas, de las terracitas de andar por casa, de la viejecita encogida con el carrito de la compra que pasa a tu lado y te saluda con la mirada; y el Paris de los \u201cclochards\u201d en los soportales, del olor de mil fritangas asi\u00e1ticas que se pierden entre los \u00e1rboles del peque\u00f1o parque donde juegan a la petanca los jubilados del barrio. Un Paris dentro de otro Paris; cada barrio un pueblo diferente habitado por un idioma com\u00fan y el gusto por el pastis y el caf\u00e9 fuerte conviviendo con el mojito de la \u201chappy hour\u201d y las aceitunas machadas. Pero todo esto est\u00e1 provocado tan s\u00f3lo por el primer vistazo dado alrededor mientras arrastramos las maletas y la ilusi\u00f3n cinco pisos arriba con las viandas de la cena y la primera botella de beaujolais. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/p>\n<p>Demain, on verra\u2026!&nbsp;<\/font><\/p>\n<p><font size=3>LaAlquimista<\/font><\/p>\n<p><font size=3><em>1\u00aa foto Accidente en Gare Montparnasse (1895)<\/em><\/font><\/p>\n<p><font size=3><em>Resto de fotos: C.Casado<br \/><\/em>&nbsp;<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los viajes id\u00edlicos en tren no siempre coinciden con la realidad. 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