{"id":4281,"date":"2017-10-30T07:06:48","date_gmt":"2017-10-30T06:06:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=4281"},"modified":"2017-10-29T13:23:29","modified_gmt":"2017-10-29T12:23:29","slug":"reflexion-del-lunes-aceptacion-y-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2017\/10\/30\/reflexion-del-lunes-aceptacion-y-humildad\/","title":{"rendered":"Reflexi\u00f3n del lunes. Aceptaci\u00f3n y humildad"},"content":{"rendered":"<div>\u00a0<img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium\" src=\"https:\/\/i.imgur.com\/dlTuBOJ.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"480\" \/><\/div>\n<div>Casi seguro que uno de los signos de nuestra generaci\u00f3n, la de quienes hemos dejado atr\u00e1s los cincuenta no hace demasiado tiempo, fue la rebeld\u00eda. La rebeld\u00eda y el orgullo. Es decir, que est\u00e1bamos orgullosos de ser rebeldes, de enarbolar la bandera de la juventud atada al m\u00e1stil de la no conformidad con el mundo que nuestros antecesores hab\u00edan preparado para nosotros. El \u201corden establecido\u201d se cuestion\u00f3, se luch\u00f3 en las barricadas familiares \u2013que son las primeras que tienen que caer-, metimos el gusanillo de la discordia en la universidad y en las f\u00e1bricas levantando la voz y el pu\u00f1o cuantas veces hizo falta para ensanchar la grieta por la que entraba la luz.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Luego vino \u2013desgraciadamente y para la mayor\u00eda- un tsunami de supuesta cordura y aquellos j\u00f3venes orgullosos y rebeldes volvieron (volvimos) al redil. Retomamos los puntales de nuestros padres, y familia y trabajo volvieron a ser los deseos inducidos a toda una generaci\u00f3n, con hipoteca e hijos interpuestos. El c\u00edrculo comenz\u00f3 a completarse por su cara oculta y oscura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Henos aqu\u00ed y ahora. Heme aqu\u00ed sin gana alguna de desempolvar aquel discurso de voz alta y pu\u00f1o en alto, cansada y decepcionada del documental \u2013todav\u00eda en blanco y negro- de varias d\u00e9cadas, reconociendo falsedades, se\u00f1alando con el dedo errores privados y comunitarios, abriendo t\u00edmidamente la espita de la humildad por sentir que ser\u00e1 b\u00e1lsamo para ciertas cicatrices.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Quiz\u00e1s sea el momento de comenzar a (des)pensar ciertas creencias que han sido puntales existenciales para toda nuestra generaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Que los hijos no son nuestros amigos ni nosotros colegas de nuestros hijos por m\u00e1s que les hayamos educado en una libertad de pensamiento y amplitud de criterios que marcaron las ant\u00edpodas de la educaci\u00f3n que recibimos de nuestros padres. Que evitamos pegarles, castigarles y machacarles emocionalmente como nos hab\u00edan hecho a nosotros. Que les dimos apoyo incondicional, que quisimos que fueran mejores que nosotros y pusimos a sus pies \u2013m\u00e1s que en sus manos- todo cuanto nos demandaron sin apuntar en una libreta las cuentas para una demanda futura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Que los decenios trabajados para \u201clevantar el pa\u00eds\u201d no van a tener la recompensa de seguridad imaginada en la vejez -que empieza ya a asomar las orejas- porque nos vamos jubilando con m\u00e1s pena que gloria mientras los hijos (muchos) siguen sin marcharse de casa simplemente porque el sistema no les favorece a hacerlo. Y que, si se van, montan pisos compartidos como si fueran jovenzuelos universitarios sin darse cuenta de lo pat\u00e9tico que es \u2013a nuestros ojos- que gente de casi cuarenta a\u00f1os no pueda buscarse la vida de manera digna y suficiente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y tenemos que <strong>aceptar<\/strong> todo esto con la mayor <strong>humildad<\/strong> posible, sin levantar la voz ni el pu\u00f1o por ellos, porque ellos mismos no se han decidido a tirar las barricadas que ya no sirven para proteger sino para impedir el paso hacia un futuro incierto ya que viven en un presente ciertamente desolador.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A m\u00ed me toca aceptar que el modelo de familia en el que viv\u00ed se haya desmoronado, que ya no nos juntemos ni por los cumplea\u00f1os ni por Navidad porque mis hijas viven en pa\u00edses diferentes al que les vio nacer. Expatriadas, emigrantes o forjadoras de sue\u00f1os; rebeldes, valientes, ilusionadas o ilusas. Profesionales, emprendedores j\u00f3venes que triunfan all\u00e1 donde les brindan las oportunidades que en esta tierra vieja y maltratada el \u201cestado de la incomodidad\u201d no les permite desarrollar su potencial.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Aceptaci\u00f3n y humildad<\/strong> para hacer un balance de n\u00fameros imposibles, de p\u00e9rdidas y ganancias que dan saldo negativo y no \u00fanicamente en lo econ\u00f3mico. Ahora nos toca aceptar lo que durante toda una vida se nos apareci\u00f3 como inaceptable. Y con la boca cosida. O con humildad impuesta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A ver qui\u00e9n es capaz de salir de esta mohosa zona de confort de tres al cuarto en que se ha convertido esta sociedad que no me gusta, que no quiero aceptar aunque la acepte porque mi voz es cada vez m\u00e1s d\u00e9bil y mi pu\u00f1o se qued\u00f3 sin fuerzas para levantarse de nuevo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En fin. (Hoy los felices podr\u00edan ser infelices)<\/div>\n<div><\/div>\n<div>LaAlquimista<br \/>\nhttps:\/\/www.facebook.com\/laalquimistaapartirdelos50\/<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por si alguien desea contactar:<\/div>\n<div>apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Casi seguro que uno de los signos de nuestra generaci\u00f3n, la de quienes hemos dejado atr\u00e1s los cincuenta no hace demasiado tiempo, fue la rebeld\u00eda. La rebeld\u00eda y el orgullo. 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