{"id":4480,"date":"2018-01-19T08:25:50","date_gmt":"2018-01-19T07:25:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=4480"},"modified":"2018-01-19T08:25:20","modified_gmt":"2018-01-19T07:25:20","slug":"angulas-de-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2018\/01\/19\/angulas-de-verdad\/","title":{"rendered":"Angulas de verdad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium\" src=\"\/\/static01.diariodenavarra.es\/uploads\/imagenes\/8col\/2014\/11\/02\/_angulas_9a0e8ea8.jpg?28099a48fb72aecb78c6dae0bd0bdcd2\" alt=\"\" width=\"629\" height=\"358\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Soy lo suficientemente mayor como para contar en mi recuerdo con un tiempo pasado en el que, en las fiestas de invierno, se com\u00eda angulas. Mi abuela me contaba que antes de que fueran signo de \u201cmesa pudiente\u201d, hab\u00eda sido el pollo el rey de la fiesta, en una postguerra en la que unos ten\u00edan mucho y lo ocultaban y otros teniendo poco lo escond\u00edan tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Hay un salto inmenso en cuanto a poder adquisitivo desde los a\u00f1os sesenta hasta los ochenta que es cuando com\u00edamos angulas con cierta naturalidad quienes ten\u00edamos en aquella \u00e9poca un relativo buen sueldo a fin de mes. Nos parec\u00eda justo y equitativo realizar dispendios pillados por los pelos aunque \u2013o precisamente porque- la generaci\u00f3n anterior hubiera pasado una guerra y padecido la inevitable escasez alimenticia. Pero \u00e9ramos j\u00f3venes, qu\u00e9 pu\u00f1etas, y nuestra biograf\u00eda no guardaba (todav\u00eda) esos rincones oscuros del poco poder adquisitivo e incluso del hambre que padeci\u00f3 parte del pa\u00eds al que le pill\u00f3 el golpe de estado del 36 en el lado equivocado, aunque ciertamente legal.<\/p>\n<p>\u00c9ramos j\u00f3venes, insisto, y el futuro nos pertenec\u00eda; y mientras devor\u00e1bamos con ansia el presente nos deleit\u00e1bamos con las peque\u00f1as libertades posibles a la vez que pon\u00edamos en nuestra mesa alg\u00fan que otro manjar. Como las angulas \u201cde verdad\u201d, aquellas que eran blancas o negras \u2013seg\u00fan el color del lomo- y que \u00edbamos a comprar a Hendaya vivitas y coleando para luego matarlas con agua y tabaco, cocerlas y com\u00e9rnoslas en raciones de casi un cuarto de kilo \u00a0por persona, a lo grande, para desviar otras cuitas -que nada ten\u00edan que ver con el est\u00f3mago- a la trastienda donde se acumula lo polvoriento, lo que demasiadas veces se piensa que se puede dejar para tiempos mejores, esa dichosa procastinaci\u00f3n que suena a delito en el C\u00f3digo Penal y que, sin haberse inventado todav\u00eda, ya utiliz\u00e1bamos con m\u00e1s bien poco rubor.<\/p>\n<p>He comido angulas much\u00edsimas veces en mi vida: en casa y en restaurantes \u2013celebraci\u00f3n interpuesta- como un dispendio posible y nada inmoral, menos caras resultaban entonces que los men\u00fas degustaci\u00f3n que ofrecen ahora los restauradores estrella y que a nadie que los frecuenta se le mueve un pelo por gastar en una comida de cuatro personas incluso m\u00e1s que el sueldo mensual de un trabajador de base.<\/p>\n<p>Y hab\u00eda mucha gente a la que no les gustaban, las angulas, esos \u201cgusanos\u201d que a saber qu\u00e9 lodos del r\u00edo arrastraban cuando se pescaban de madrugada con fanal en el Urumea o el Bidasoa. Comer angulas era un poco sibarita, como beber champagne en vez de cava o sidra champ\u00e1n \u2013que hizo furor en la generaci\u00f3n de nuestros padres.<\/p>\n<p>Con el tiempo se socializaron las cr\u00edas de la anguila y pasaron a las grandes superficies donde hab\u00eda que hacer colas de horas para comprar m\u00e1ximo un kilo de tal supuesto manjar al precio \u2013al cambio de hoy- de unos sesenta euros el kilo. No era tanto, por supuesto que no, y all\u00ed que nos \u00edbamos con la santa paciencia a cuestas para conseguir nuestro cupo. Eso dur\u00f3 hasta los noventa que fue cuando \u00a0llegaron los japoneses (no s\u00e9 si es una leyenda urbana) y se las llevaron todas para que crecieran por oriente y se convirtieran en adultas anguilas con mucho aprecio \u2013y precio- consideradas.<\/p>\n<p>Entonces surgi\u00f3 el emprendedor por excelencia, el \u201clistillo o visionario\u201d que se dec\u00eda entonces, que decidi\u00f3 fabricarlas con pasta de pescado, imitarlas haciendo como espaguetis con el lomo pintado, un enga\u00f1abobos que no parec\u00eda convencer\u00eda a los m\u00e1s listos, un negocio rid\u00edculo al que todo el mundo augur\u00f3 triste fracaso porque\u2026\u00bfqui\u00e9n que haya probado lo aut\u00e9ntico se conformar\u00eda con una imitaci\u00f3n desnaturalizada?<\/p>\n<p>Es el signo de los tiempos, nuestros hijos han nacido en la cultura de la angula de mentirijillas y quiz\u00e1s nuestros nietos conocer\u00e1n el jam\u00f3n falso, el pseudo vino o el g\u00fcisqui instant\u00e1neo y les parecer\u00e1 bueno y correcto poner cara de deleite con esas imitaciones, como los relojes de oro hechos en China o las personas que parecen buenas y amables y esconden en su interior falsedades sin cuento.<\/p>\n<p>Es el enga\u00f1abobos por excelencia, la manipulaci\u00f3n m\u00e1s incre\u00edble, hacer creer a quien jam\u00e1s ha comido en su vida \u201cangulas de verdad\u201d que las \u201cde mentira\u201d son igual de buenas\u2026y, sin embargo, ya es una gran verdad, o una posverdad avalada por igual por tirios y troyanos.<\/p>\n<p>Con los a\u00f1os me ha pasado con el amor lo mismo que con las angulas; que habiendo probado lo aut\u00e9ntico no soy capaz de mover un dedo por llevarme lo falso como si todos los valores \u2013emocionales y gastron\u00f3micos- se hubieran subvertido sin remedio.\u00a0 No quiero suced\u00e1neos de nada\u2026 ni en mi mesa ni en mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Y las \u201cangulas de verdad\u201d, esas que siguen vendi\u00e9ndose al vergonzante precio de 630\u20ac Kg. \u2013venta online directamente del criadero-, ya que no puedo disfrutarlas por impedimentos diversos \u2013digamos que morales y econ\u00f3micos o ambas cosas- las voy a seguir llevando en mis recuerdos al igual que todav\u00eda conservo las cazuelitas de barro y los tenedores de madera, junto a las viejas cartas de amor y aquellas utop\u00edas\u00a0 tan hermosas que fueron el motor de la juventud de toda una generaci\u00f3n, de aquellos que hemos comido muchas \u201cangulas de verdad\u201d en nuestra vida\u2026<\/p>\n<p>Felices los felices.<\/p>\n<p>LaAlquimista<\/p>\n<p>Por si alguien desea contactar:<\/p>\n<p>apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Soy lo suficientemente mayor como para contar en mi recuerdo con un tiempo pasado en el que, en las fiestas de invierno, se com\u00eda angulas. 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