{"id":456,"date":"2011-06-14T08:29:17","date_gmt":"2011-06-14T08:29:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=456"},"modified":"2011-06-14T08:29:17","modified_gmt":"2011-06-14T08:29:17","slug":"biblia_tora_o_coran_un_3_en_uno_no_exent","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2011\/06\/14\/biblia_tora_o_coran_un_3_en_uno_no_exent\/","title":{"rendered":"Biblia, Tor\u00e1 o Cor\u00e1n. Un &#8220;3 en uno&#8221; no exento de peligro"},"content":{"rendered":"<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Visitar Jerusalem nunca hab\u00eda sido el viaje de mi vida, as\u00ed que llego a la ciudad controvertida vestida de escepticismo, alg\u00fan que otro prejuicio \u2013de lo que no me doy cuenta hasta llegar a sus calles- y no poca ignorancia. Como tantas veces en mi vida, creo saber sobre un tema y luego he de reconocer que mis ideas estaban equivocadas; conceptos mal asimilados e informaci\u00f3n tergiversada son el peor bagaje para aprehender el aut\u00e9ntico sentido de un pa\u00eds, su paisaje y su paisanaje. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><br \/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Lo que s\u00ed s\u00e9 es que voy a tropezar con las ra\u00edces de tres religiones, que me voy a enredar un poco en este triduo de culturas que no se soportan las unas a las otras y que cada una a su manera se desentiende de lo que yo pueda pensar o sentir; no me necesitan para seguir predicando su mensaje. <\/font><\/p>\n<p><font size=3>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19_01.JPG\"\/><\/p>\n<p>Me visto con la ropa m\u00e1s monjil que hay en mi maleta, escondo mi cabellera bajo un pa\u00f1uelo y me sumo al grupo de mujeres que, Biblia en mano, se dirigen en el autob\u00fas n\u00famero 1 hacia el Kotel o Muro de las Lamentaciones por la puerta de las Inmundicias o Dung (referencia al vertedero que existi\u00f3 en ese lugar en un lejano d\u00eda). Creo conocer lo que voy a encontrar pero jam\u00e1s habr\u00eda imaginado lo que sentir\u00eda al verme inmersa en el abigarrado grupo de mujeres (separados los espacios masculino y femenino por una valla de madera) que claman sus lamentos en voz alta con un llanto entre pat\u00e9tico y desgarrador. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Me estremezco hasta la m\u00e9dula, el vello se me eriza y la emoci\u00f3n me desborda los lacrimales; no puedo evitarlo. Es un viejo sonido de mujer doliente, como si llorara la p\u00e9rdida de un hijo, duele sin pretenderlo \u2013o quiz\u00e1s por pretenderlo. En mi mano un peque\u00f1o papel para colar en alg\u00fan intersticio de las piedras del Muro, en el que he escrito mi \u201cplegaria\u201d; nada tengo por lo que llorar y soy consciente de mis privilegios, mas a\u00fan as\u00ed me fundo con el grupo y ocupo mi lugar entre las mujeres que rezan, las que lloran y las que miran al suelo en silencio. El tiempo se detiene, el sol quema en mi nuca y soy una m\u00e1s entre todas las dem\u00e1s.<\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>&nbsp;Sin dar la espalda al muro, como un cangrejo avergonzado, desando lo andado y vuelvo al espacio abierto de la plaza donde, indecisos e inseguros, grupos de turistas sacan fotos desde lejos sin atreverse a m\u00e1s. La energ\u00eda concentrada en el ambiente me va liberando poco a poco, como un ave rapaz que ha decidido soltar la presa que se debate entre sus garras porque ya no le interesa. Un grupo de militares de sexo femenino portando grandes armas de destrucci\u00f3n de masas, se pasea indiferentes al espect\u00e1culo circundante. Procuro apartarme lo m\u00e1s posible del punto de mira de sus fusiles; ver tantas armas de cerca, roz\u00e1ndome la falda, me desasosiega a la vez que enrrabieta por dentro. Pistolas y fusiles forman parte del paisaje urbano con una naturalidad que me resulta estremecedora y no s\u00f3lo en manos de militares sino portadas tambi\u00e9n ostentosamente por ciudadanos civiles que se sienten permanentemente amenazados. <br \/><\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><br \/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Avanzo a paso ligero hacia las callejuelas del barrio \u00e1rabe, al zoco sempiterno del guirigay de los comerciantes, sus llamadas, el ajetreo incesante. En unos instantes dejo atr\u00e1s la milenaria creencia para sumergirme en otro credo, otra cultura, otro olor a especias picantes y comida halal en vez de kosher. Camino calle adoquinada arriba enfrentando la primer horda de turistas de la ma\u00f1ana, apenas son las diez y el grupo abigarrado de rusos en prieta camiseta y rusas en prietos (y desbordantes) vestidos \u2013eso s\u00ed, pa\u00f1oleta a mano por si acaso- me marcan el camino de la V\u00eda dolorosa que estoy hollando desde hace un rato sin darme apenas cuenta.<\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>&nbsp;Dicen que Jes\u00fas transit\u00f3 estas mismas calles en su camino hacia el calvario; adoquines sucios, viejos y con huellas de mil peleas (nunca limpios del todo de la sangre derramada en sus guerras) me llevan hasta un recodo sombr\u00edo en el que me amparo por unos instantes. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Tras de m\u00ed una puerta estrecha, una callejuela, un hombre sentado en el suelo con su t\u00fanica blanca y sucia y la Biblia en la mano. Por un instante sufro una alucinaci\u00f3n que achaco r\u00e1pidamente al magro desayuno ingerido y al castigo de los rayos solares. Me acerco lo suficiente como para comprobar que, efectivamente, es \u00c9l, quien me sonr\u00ede melifluamente. Hablamos un rato en cualquier lengua \u2013eso es lo de menos. Su nombre es Santiago y es disc\u00edpulo de Cristo adem\u00e1s de padecer \u201cel s\u00edndrome de Jerusal\u00e9n\u201d; s\u00f3lo tiene lo puesto y quiere ser como su \u201cMaestro\u201d, predicando los Evangelios y, descalzo de pies y anhelos, nada pide y da lo que tiene: el mensaje sempiterno de todos somos hermanos y Dios nos gu\u00eda por caminos tortuosos. Hablamos largo y tendido \u2013largo y sentado- en las frescas piedras del callej\u00f3n.<\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>&nbsp;Algunos turistas nos cruzan y se detienen a por la foto; unos piden permiso, otros no. Supongo que se llevan tambi\u00e9n mi imagen de recuerdo junto a la de \u00c9l. La sensaci\u00f3n de mareo sigue adue\u00f1\u00e1ndose de m\u00ed y ahora ya s\u00e9 que no es un baj\u00f3n de az\u00facar sino un subid\u00f3n de otro cariz. <br \/><\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><br \/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Me despido del \u201cprofeta errante\u201d y aprovecho que la marabunta va hacia el Sur para dirigirme hacia el Norte. All\u00ed mismo, escondida en la pen\u00faltima curva del zoco aparece la Iglesia del Santo Sepulcro. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Bajo a la cripta buscando el frescor del silencio y el amparo de la semipenumbra mientras en el hall principal los \u201ccreyentes\u201d se abalanzan sobre la supuesta o aut\u00e9ntica tumba de Cristo para restregar sobre la madera pa\u00f1uelos, fotograf\u00edas, souvenirs.<\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>&nbsp;Me da cierto reparo fotografiarlos, pero ellos lo hacen entre s\u00ed sin pudor alguno. <\/font><font size=3>Los flahses destellan impunemente mientras los custodios del lugar (monjes que recaban propinas) soportan hier\u00e1ticos su jornada laboral. Llega la hora de la comida y empiezan a abrirse claros entre la muchedumbre: el est\u00f3mago no perdona los sobresaltos del esp\u00edritu enfervorizado, eso est\u00e1 claro. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img decoding=\"async\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\"\/><\/p>\n<p>En un tejado sobre la ciudad vieja, entre antenas parab\u00f3licas y geranios reventones, me sumerjo en el frescor de unos mezzes de colores (diez peque\u00f1os platillos con ensaladas, falafel y humus) que me ayudan a atemperar las emociones de la ma\u00f1ana. Una jarra de agua fresca con menta y lim\u00f3n me aclara las ideas y me recuerda lo que soy y d\u00f3nde estoy. Una intrusa descre\u00edda en la ciudad de la fe; aunque cada uno se pelee por la suya a golpe de fusil. (Pero este es otro tema) <\/p>\n<p>En fin. <\/p>\n<p>LaAlquimista<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Visitar Jerusalem nunca hab\u00eda sido el viaje de mi vida, as\u00ed que llego a la ciudad controvertida vestida de escepticismo, alg\u00fan que otro prejuicio \u2013de lo que no me doy cuenta hasta llegar a sus calles- y no poca ignorancia. 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