{"id":485,"date":"2011-07-18T07:29:58","date_gmt":"2011-07-18T07:29:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=485"},"modified":"2011-07-18T07:29:58","modified_gmt":"2011-07-18T07:29:58","slug":"un_domingo_en_la_playa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2011\/07\/18\/un_domingo_en_la_playa\/","title":{"rendered":"Un domingo en la playa."},"content":{"rendered":"<p><img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/p>\n<p><font size=3>Llueve desde la madrugada; llueve contra mi ventana con viento y furia despiadada, como si los elementos estuvieran en contra de la placidez de mi esp\u00edritu y de mi sue\u00f1o record\u00e1ndome que queda todav\u00eda mucho por lavar, muchas lluvias por llover. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es domingo. Mi d\u00eda nefasto por excelencia; d\u00eda familiar, de paseos en grupo, de salidas al restaurante, al monte o a la playa. El d\u00eda en que las personas solas \u2013que no solitarias- nos mareamos entre tanto bullicio y nos sentimos m\u00e1s solas a\u00fan. Pero hoy la ciudad cambia de due\u00f1os\u2026 <br \/><\/font><\/p>\n<p><font size=3><img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><br \/><\/font><\/p>\n<p><font size=3>Busco las calles vac\u00edas bajo \u00e1rboles cargados de agua que saludan mi paso con breves duchas inesperadas; el parque aparece desierto con la hierba brillante, de un verde imposible, hermoso hasta lo dif\u00edcil. El paseo que bordea la playa deja de ser el marco incomparable pasando a ser un reguero de charcos y corrientes de aire. Algunos como yo; cero turistas.<\/font><\/p>\n<p><font size=3><\/font><\/p>\n<p><font size=3>&nbsp;Con chubasquero y paso decidido la arena recibe la visita de los no habituales, de quienes esperamos (y deseamos) un d\u00eda de lluvia furiosa para recuperar durante unas horas la arena silenciosa de intrusos medio desnudos, el olor a mar sin paliativos, la visi\u00f3n de las olas v\u00edrgenes de n\u00e1ufragos del asfalto. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19_01.JPG\"\/><\/p>\n<p>Un velero ha perdido el norte y queda varado en la arena. Como un cet\u00e1ceo de fibra y metal que ha dado su \u00faltima boqueada atrae mi atenci\u00f3n y me acerco a contemplarlo de cerca; da un poco de pena. Cu\u00e1ntas veces me he sentido de esa manera, arrojada de mi elemento por un mal viento, un peor golpe de tim\u00f3n, encallada en una vida que no es la m\u00eda, necesitada de ayuda para volver al mar, al camino. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19_01.JPG\"\/><\/p>\n<p>Un vigilante que cumple religiosamente su turno de trabajo vigila aterido a la media docena de temerarios ba\u00f1istas que desaf\u00edan el oleaje, la resaca, las medusas, en un reto inane, optando todos ellos al destemple, el enfriamiento, los calambres. Quiz\u00e1s lo necesiten para sentirse m\u00e1s vivos que quienes los contemplamos. No les entiendo y probablemente ellos tampoco me entiendan a m\u00ed que tan solo miro y pienso mientras ellos nadan y se dejan mirar. <\/font><\/p>\n<p><font size=3><img src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19.JPG\"\/><\/p>\n<p>Sigue lloviendo y el viento alborota mis cabellos y mis ideas. Llevo un paraguas en la mochila que no me apetece sacar; prefiero que mi rostro reciba la lluvia, hace bien. Unas gotas son dulces y otras son saladas. Me arrebujo en la capucha del chubasquero; si cierro los ojos me parece que ni siquiera estoy aqu\u00ed\u2026 <\/p>\n<p>En fin. <\/font><\/p>\n<p><font size=3>LaAlquimista<\/font><\/p>\n<p><font size=3>Fotos: C.Casado<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llueve desde la madrugada; llueve contra mi ventana con viento y furia despiadada, como si los elementos estuvieran en contra de la placidez de mi esp\u00edritu y de mi sue\u00f1o record\u00e1ndome que queda todav\u00eda mucho por lavar, muchas lluvias por llover. Adem\u00e1s, es domingo. 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