{"id":4986,"date":"2018-07-06T07:15:16","date_gmt":"2018-07-06T06:15:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=4986"},"modified":"2018-07-05T11:06:15","modified_gmt":"2018-07-05T10:06:15","slug":"cuerpos-en-la-playa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2018\/07\/06\/cuerpos-en-la-playa\/","title":{"rendered":"Cuerpos en la playa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2018\/07\/Cuerpos-en-la-playa.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4989\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2018\/07\/Cuerpos-en-la-playa.jpg\" alt=\"cuerpos-en-la-playa\" width=\"950\" height=\"633\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2018\/07\/Cuerpos-en-la-playa.jpg 950w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2018\/07\/Cuerpos-en-la-playa-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2018\/07\/Cuerpos-en-la-playa-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 950px) 100vw, 950px\" \/><\/a><\/p>\n<p>** &#8220;En la playa&#8221;. Pablo Picasso (1937)<\/p>\n<p><strong>Los veo pasar sentada c\u00f3modamente bajo el parasol a la orilla del mar; es una muy larga playa y hay espacio para todos. Los miro con curiosidad \u2013aunque no con descaro-, pase\u00e1ndose con los pies en el agua y el sol de frente hacia oriente. Unos por hacer ejercicio, otros por que les d\u00e9 el sol vuelta y vuelta; todos al amparo del <em>dolce far niente <\/em>vacacional.<\/strong><\/p>\n<p>Cuerpos humanos. Tantos y tan diversos. Me gustar\u00eda poder fotografiarlos pero tan s\u00f3lo los retengo unos instantes en la retina y lo justo en la memoria para recordarlos mientras escribo sobre ellos.<\/p>\n<p><strong>Cuerpos de ni\u00f1as y ni\u00f1os, delgados, creci\u00e9ndoles los huesos bajo el sol. Piernas incansables, saltarinas, brazos volatineros, voces alegres. Una ni\u00f1a, muy ni\u00f1a lleva bikini; le molesta e intenta zafarse de la apretura innecesaria. Su madre le reconviene, la obliga a mantener los exiguos cent\u00edmetros de tela sobre su plexo solar. Ella, la ni\u00f1a, se deja hacer con una sumisi\u00f3n ancestral.<\/strong><\/p>\n<p>Cuerpos de adolescentes exultantes de hormonas y aceite brillante. Trillando la arena con paso resuelto, erguidas ellas con ojos en la nuca, erguidos ellos con ojos en lo que tienen delante. Trajes de ba\u00f1o de estreno, -como cada a\u00f1o- relucientes, al igual que se les presenta la vida; los juegos en el agua propician contactos entre los sexos \u2013literalmente, incluso-, son los ef\u00edmeros dioses del aqu\u00ed y ahora, sin m\u00e1s futuro que desear el ef\u00edmero placer\u2026aunque ellos no lo sepan todav\u00eda. No tienen pasado y no quieren pensar en el futuro. Son sabios\u2026.<\/p>\n<p><strong>Cuerpos que han parido hijos, orgullosos y desafiantes, enarbolando un valor a\u00f1adido; dibujando estr\u00edas y mostrando cicatrices con la mirada inefable de quien se siente orgullosa y avergonzada a la vez. Cuerpos que han acompa\u00f1ado a quienes han parido los hijos, distintos estos, cubierta la piel por tatuajes en los lugares donde ellas pasean estr\u00edas y cicatrices. Raramente se tocan. La distancia de seguridad la marcan los ni\u00f1os saltarines y gritones. Es una pauta inexorable\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Cuerpos adultos, muy adultos, que un d\u00eda estuvieron \u201cverdes\u201d y hoy son ya fruta demasiado madura que se asoma al inevitable proceso del envejecimiento. Algunos son extra\u00f1os, como un reloj de pulsera en la mu\u00f1eca de un romano en una pel\u00edcula, presentando turgencias de silicona donde el ojo no espera hallar m\u00e1s que la ley de la gravedad. Sonrisas apergaminadas tras costurones visibles, cr\u00e1neos con implantes que han prendido seg\u00fan una incierta voluntad\u2026 Los resistentes al cambio, los que han cambiado el espejo en el que mirarse\u2026<\/p>\n<p><strong>Cuerpos cansados, arrugados, hinchados o fl\u00e1ccidos, pies que arrastran los excesos o las carencias de toda una vida. Cabezas cubiertas por miedo al excesivo recalentamiento mientras que las pieles quedan expuestas a todas las quemaduras del abanico de la imprudencia. Trajes de ba\u00f1o viejos, como ellos. Hombres con barrigas imponentes, mujeres en los huesos; humanos todos, cada quien con su historia, su leyenda, sus risas y sus penas. Y la piel, que lo va contando todo\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Cuerpos para el cat\u00e1logo de la humanidad, no para el prejuicio est\u00e9tico que marca la moda y los ojos poco limpios de quienes no quieren ver ni mirar a la cara lo que somos realmente: cuerpos con mucha fuerza para vivir.<\/p>\n<p><strong>Los miro a todos y a todos los admiro por igual porque en todos ellos me veo reflejada. En unos con una cierta nostalgia, en otros con la esperanza de poder llegar, yo tambi\u00e9n, a pasear por una playa mediterr\u00e1nea al sol bienaventurado de un d\u00eda espl\u00e9ndido sin m\u00e1s ocupaci\u00f3n que la de saborear el momento y atesorarlo en el peque\u00f1o cofre de las cosas inmutables. Alg\u00fan d\u00eda habr\u00e1 que abrirlo y desempolvar esos tesoros del recuerdo que ser\u00e1n el \u00fanico capital del que dispondremos.<\/strong><\/p>\n<p>Cuerpos humanos. Todos dignos, todos hermosos\u2026<\/p>\n<p>Felices los felices.<\/p>\n<p>LaAlquimista<\/p>\n<p>Por si alguien desea contactar:<\/p>\n<p>apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>** &#8220;En la playa&#8221;. Pablo Picasso (1937) Los veo pasar sentada c\u00f3modamente bajo el parasol a la orilla del mar; es una muy larga playa y hay espacio para todos. Los miro con curiosidad \u2013aunque no con descaro-, pase\u00e1ndose con los pies en el agua y el sol de frente hacia oriente. 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