{"id":72,"date":"2010-01-22T19:45:13","date_gmt":"2010-01-22T19:45:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=72"},"modified":"2010-01-22T19:45:13","modified_gmt":"2010-01-22T19:45:13","slug":"identificacion_oculta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2010\/01\/22\/identificacion_oculta\/","title":{"rendered":"Identificaci\u00f3n oculta"},"content":{"rendered":"<p><font size=3>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<img src=\"\/\/www.enciclomedios.com\/files\/images\/telefono.thumbnail.jpg\"\/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/font><\/p>\n<p><font size=3>&nbsp;&nbsp; Cada vez que suena el tel\u00e9fono doy un respingo. Lo que en otro tiempo fuera motivo y augurio de alegr\u00eda se convierte, sobre todo en las ma\u00f1anas de los d\u00edas laborables en que no voy a trabajar, en un suplicio tecnol\u00f3gicamente refinado. Una voz cantarina \u2013masculina o femenina- me suelta mi nombre y mis dos apellidos y deja unos pocos segundos para que yo corrobore que s\u00ed, que soy yo. A continuaci\u00f3n sigue brind\u00e1ndome pruebas irrefutables de mi intimidad: que vivo en la calle tal, n\u00famero cual y que tengo en mi casa tel\u00e9fono, l\u00ednea ADSL, ordenador de sobremesa, ordenador port\u00e1til, ruter telef\u00f3nico y tel\u00e9fono m\u00f3vil. (Un d\u00eda me preguntar\u00e1n si tambi\u00e9n tengo un vibrador en la mesilla de noche) <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ante mi pasmado silencio \u2013porque el orador solitario habla y habla sin apenas respirar (c\u00f3mo lo hacen, los pobres, vaya angustia), entra a por uvas. Me informa de que me llama para que yo pueda acceder a un sustancial ahorro de dinero si contrato sus servicios facturables. Yo ya no les digo que no me interesa, gracias, ni que tengo la sart\u00e9n en el fuego; les pregunto que de D\u00d3NDE han sacado todos esos datos personales y me dicen que, uf, bueno, ya sabe usted do\u00f1a fulanita, hay unas listas, todo es p\u00fablico, en fin\u2026&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pues no se\u00f1orita \u2013o se\u00f1orito- todo no es p\u00fablico, que me s\u00e9 yo muy bien eso de la ley de protecci\u00f3n de datos y tal, y ante ese peque\u00f1o requiebro por mi parte la parte contraria \u2013ya estamos enfrentados, obviamente- aduce que bueno, que claro que s\u00ed, do\u00f1a fulanita, pero que ella \u2013o \u00e9l- tan s\u00f3lo quiere ofrecerme la oportunidad de ahorrar una sustancial cantidad de dinero si\u2026 (de nuevo el rollo de dos minutos inexpugnables). <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta ma\u00f1ana han sido tres operadores telef\u00f3nicos los que se han puesto en contacto conmigo, tres de los m\u00e1s conocidos en este pa\u00eds. Pero la gracia es que el lunes pasado tambi\u00e9n llamaron los tres, am\u00e9n de los que me invitaron a una reuni\u00f3n en un hotel para la presentaci\u00f3n de la \u00faltima novedad en apartamentos compartidos y ofreci\u00e9ndome un exprimidor el\u00e9ctrico por mi asistencia. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este acoso y derribo se lleva a cabo mediante ingeniosos aparatos que machacan, una y otra vez, los mismos n\u00fameros telef\u00f3nicos para conseguir hacer perder los nervios \u2013y el tiempo- a quien conteste a su llamada. <br \/>\u201cIdentificaci\u00f3n oculta\u201d, esa es su tarjeta de visita. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pobre gente, ocho horas al d\u00eda soltando el mismo rollo, una y otra vez, recibiendo contestaciones variopintas, las m\u00e1s de las veces un bufido. Pero, ojo, no nos creamos que con no descolgar el tel\u00e9fono estamos protegidos, no; ellos insistir\u00e1n una vez, dos veces, tres veces como el goteo incesante sobre la herida abierta, para conseguir nuestra aceptaci\u00f3n, s\u00ed, son los torquemadas del siglo XXI, los inquisidores telef\u00f3nicos amparados en la maldita identificaci\u00f3n oculta. <br \/>Por lo menos los testigos de Jehov\u00e1 llaman a la puerta y dan la cara. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora me explico porqu\u00e9 mi madre nunca contesta al tel\u00e9fono, ahora me explico porqu\u00e9 los que nos quedamos en casa por una u otra raz\u00f3n pasamos las ma\u00f1anas en un continuo sinvivir. Si es lo que tiene hacerse mayor, que no somos nada pacientes ya. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En fin. <\/font><\/p>\n<p><font size=3>LaAlquimista.<\/font><\/p>\n<p><font size=3>para ver m\u00e1s: <a href=\"http:\/\/www.apartirdelos50.com\" rel=\"external nofollow\">www.apartirdelos50.com<\/a><\/p>\n<p><\/font><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; Cada vez que suena el tel\u00e9fono doy un respingo. Lo que en otro tiempo fuera motivo y augurio de alegr\u00eda se convierte, sobre todo en las ma\u00f1anas de los d\u00edas laborables en que no voy a trabajar, en un suplicio tecnol\u00f3gicamente refinado. 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