{"id":7504,"date":"2020-11-25T08:22:17","date_gmt":"2020-11-25T07:22:17","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=7504"},"modified":"2020-11-25T08:38:27","modified_gmt":"2020-11-25T07:38:27","slug":"la-plaza-donde-jugaba-de-nina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2020\/11\/25\/la-plaza-donde-jugaba-de-nina\/","title":{"rendered":"La plaza donde jugaba de ni\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/11\/Plaza-del-sauce.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7506\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/11\/Plaza-del-sauce.jpg\" alt=\"\" width=\"634\" height=\"845\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/11\/Plaza-del-sauce.jpg 634w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/11\/Plaza-del-sauce-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 634px) 100vw, 634px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>El barrio donde crec\u00ed no est\u00e1 lejos de donde vivo ahora; de hecho, tengo que atravesarlo para llegar hasta el centro de la ciudad y lo hago con paso raudo y con la vista al frente como si me crecieran unas espont\u00e1neas anteojeras que har\u00edan las delicias de un profesional de las terapias psicoanal\u00edticas.\u00a0Pero ayer me desvi\u00e9 de la avenida principal y me met\u00ed en la plaza de mi ni\u00f1ez y pre adolescencia: la plaza del Sauce. Yo he cabalgado el paso de los a\u00f1os con cierto donaire, pero el sauce ha envejecido mal, est\u00e1 muy \u201cperjudicado\u201d, como tantos adultos mayores que batallan con el mazazo del calendario de la peor manera posible.<\/strong><\/p>\n<p>Nada me hac\u00eda m\u00e1s feliz que bajar a la plaza a jugar. Mi madre no compart\u00eda ese gozo y se enfurru\u00f1aba por que saliera a la calle \u201ccomo perro sin amo\u201d, repet\u00eda. Yo me escapaba en las tardes de verano aburridas hasta la n\u00e1usea y me juntaba con otras ni\u00f1as como yo, anhelantes de alguna emoci\u00f3n que desplazase el tedio impuesto. As\u00ed que las emociones las invent\u00e1bamos entre nosotras jugando a jugarnos el tipo haciendo equilibrios inestables y colg\u00e1ndonos como murci\u00e9lagos de unos \u201cjuegos infantiles\u201d hechos de hierro con mucha propensi\u00f3n a la ro\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Los chavales acud\u00edan encantados a vernos \u201clas fotos\u201d y de paso escupirnos desde lejos a ver qui\u00e9n daba en el blanco. Nosotras chill\u00e1bamos y les tir\u00e1bamos pu\u00f1ados de la arena poco higi\u00e9nica en que estaban clavados los balancines, columpios y \u201chierros\u201d. Cuando ellos se aburr\u00edan de \u201chacernos caso\u201d se iban a dar patadas por ah\u00ed a alg\u00fan bal\u00f3n o a las piedras de las calles, tanto daba.<\/strong><\/p>\n<p>Nosotras jug\u00e1bamos a lo nuestro: a saltar a la goma, a tabas, a cromos y al bril\u00e9, que era un juego que me fascinaba porque hab\u00eda movimiento, carreras, posibilidad de chillar y soltar la energ\u00eda que, si volv\u00eda con ella a casa, ten\u00eda que reprimir por miedo a infringir las severas normas de silencio que imperaban en el claustro familiar. Lo llamo as\u00ed porque crec\u00ed bajo la f\u00e9rula de una madre \u201cde salud delicada\u201d, aunque no supiera el significado hasta que me hice algo mayor. Parad\u00f3jicamente la que m\u00e1s gritaba era ella misma, supongo que harta de reprimirse (ella no bajaba nunca a la plaza) ya que cohabit\u00e1bamos en un piso seis mujeres y un hombre cada uno intentando saber cu\u00e1l era su lugar en la vida: menuda lucha.<\/p>\n<p><strong>Para compensar mi tendencia natural al zascandileo me llevaron a un colegio de monjas, al \u201cBartolo\u201d, as\u00ed llamado porque estaba situado en el cerro de San Bartolom\u00e9, donde me obligaron a aprender de memoria la lista de peligros a los que estaba expuesta si no me reciclaba en algo parecido a una ni\u00f1a \u201ccomo Dios manda\u201d. O quiz\u00e1s fuera al rev\u00e9s, que me escapaba de casa para equilibrar la balanza de la educaci\u00f3n monjil y la familiar estrictamente religiosa con un poco de aire fresco. Al final, mis padres tiraron por la calle del medio y me metieron interna en un colegio de la Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda en un pueblo del Alto Deva.<\/strong><\/p>\n<p>El sauce divid\u00eda la plaza en dos zonas claramente diferenciadas y la chavaler\u00eda de un lado no se mezclaba con la del otro\u2026en mi caso, por orden de la superioridad. Por supuesto que yo hac\u00eda de mi capa un sayo, pero mis amigas eran pacatas, muy temerosas de los zapatillazos maternos y los sordabirones paternos. A unas nos arreaban m\u00e1s que a otras \u2013supongo que en funci\u00f3n de la infelicidad parental-, pero se nos pasaban pronto las l\u00e1grimas sin saber que est\u00e1bamos trabajando el sedimento de futuros traumas.<\/p>\n<p><strong>La plaza ten\u00eda vida propia o acaso era la que le regal\u00e1bamos quienes en ella gast\u00e1bamos horas y d\u00edas inventando un lugar feliz entre columnas de cemento, paredes de ladrillo, con \u00e1rboles raqu\u00edticos, sin plantas ni flores, con cuatro bancos cutres y un sauce en el medio.<\/strong><\/p>\n<p>En aquella plaza viv\u00ed mi primer amor sin enterarme de nada; un chaval de doce a\u00f1os me machacaba desde lejos \u2013demasiado lejos como para agarrarle- lanz\u00e1ndome bolas de papel masticado con un tirachinas. Mis amigas dec\u00edan que era porque \u201cse gustaba de m\u00ed\u201d. Al cabo de los a\u00f1os entend\u00ed el sistema utilizado y ya no acept\u00e9 esas \u201cdeclaraciones de amor\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/10\/A-partir-de-los-50.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-7343\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/10\/A-partir-de-los-50-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/10\/A-partir-de-los-50-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/10\/A-partir-de-los-50.jpg 719w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><strong>Paseando ayer por la plaza del Sauce no sent\u00ed ni nostalgia ni tan siquiera un temblor ligero en los aleda\u00f1os del coraz\u00f3n. Aquel lugar cumpli\u00f3 su cometido mostr\u00e1ndome los reto\u00f1os de los humanos que m\u00e1s adelante ser\u00edamos; ninguna amistad he conservado de aquellos a\u00f1os, no recuerdo a nadie y nadie me recordar\u00e1 a m\u00ed. La plaza, sin embargo, sigue albergando las historias de otros ni\u00f1os a los que ayer vi jugar contentos en un entorno limpio y homologado por la UE. Pero no jugaban solos como lo hicimos nosotros sino con sus preceptivos \u201cguardaespaldas\u201d. C\u00f3mo ha cambiado todo\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Felices los felices.<\/p>\n<p>LaAlquimista<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puedes seguir la p\u00e1gina de Facebook:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/apartirdelos50\/\" rel=\"external nofollow\">https:\/\/www.facebook.com\/apartirdelos50\/<\/a><\/p>\n<p>Por si alguien desea contactar:<\/p>\n<p>apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El barrio donde crec\u00ed no est\u00e1 lejos de donde vivo ahora; de hecho, tengo que atravesarlo para llegar hasta el centro de la ciudad y lo hago con paso raudo y con la vista al frente como si me crecieran unas espont\u00e1neas anteojeras que har\u00edan las delicias de un profesional de las terapias psicoanal\u00edticas.\u00a0Pero ayer [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[845,844,843],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7504"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7504"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7504\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7509,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7504\/revisions\/7509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}