{"id":7835,"date":"2021-04-07T07:39:51","date_gmt":"2021-04-07T06:39:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=7835"},"modified":"2021-04-06T18:13:10","modified_gmt":"2021-04-06T17:13:10","slug":"quien-paga-tu-mal-humor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2021\/04\/07\/quien-paga-tu-mal-humor\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n paga tu mal humor?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2021\/04\/Mal-humor.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7837\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2021\/04\/Mal-humor.jpg\" alt=\"\" width=\"515\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2021\/04\/Mal-humor.jpg 515w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2021\/04\/Mal-humor-300x120.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 515px) 100vw, 515px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Cuando era una cr\u00eda ten\u00eda que apechugar con el mal humor de mi madre, con el de mi padre, con el de las monjas y hasta con el del perro del vecino que me ladraba cuando nos cruz\u00e1bamos en la escalera. Evidentemente, esta situaci\u00f3n me pon\u00eda de mal humor y yo tambi\u00e9n buscaba alguna v\u00edctima propiciatoria entre mis compa\u00f1eras de pupitre o mis hermanas peque\u00f1as que \u2013unas y otras- guardan buen recuerdo del mal genio que me gastaba cuando me apretaban los calcetines blancos.<\/strong><\/p>\n<p>A m\u00ed me parec\u00eda una cadena evolutiva natural eso de chillarle a alguien para compensar los gritos que me hab\u00edan lanzado a m\u00ed; algo as\u00ed como aquel marido que insultaba a la esposa, la esposa que arreaba zapatillazos al hijo mayor y este que la emprend\u00eda con los peque\u00f1os hasta que el benjam\u00edn, desesperado, le daba una patada al gato. Cosas de la vida, cosas de familia, educaci\u00f3n franquista, qu\u00e9 voy a contar que no se sepa ya\u2026<\/p>\n<p><strong>Pero ahora no hay excusas que valgan, ni justificaciones del pasado ni traumas sin resolver que exudan ro\u00f1a y telara\u00f1as emocionales. A estas alturas de la pel\u00edcula ya no hay hijo de vecino que est\u00e9 amparado por ninguna ley ni humana ni divina para tener bula y pagar con los dem\u00e1s su mal humor. Y si, a pesar de todo, se empe\u00f1a en agredir \u2013verbal, psicol\u00f3gica o f\u00edsicamente- al pr\u00f3jimo (que casi siempre suele ser pr\u00f3ximo) hay muchas herramientas para pararle los pies.<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, no se hace, queda feo decirle a un jefe \u201c<em>mal follao<\/em>\u201d que se lo haga mirar y deje de machacar a sus subordinados; todav\u00eda quedan remilgos para pararle los pies a ese padre o madre anciano que trata a todo el mundo a patadas (figuradas, porque apenas le quedan fuerzas) y descarga su frustraci\u00f3n a causa del abandono familiar o de la decadencia en quien est\u00e1 cuid\u00e1ndole previo pago.<\/p>\n<p><strong>Sigue habiendo mucha (demasiada) gente que paga su mal humor con los dem\u00e1s convencida de que es \u201cnormal\u201d hacerlo as\u00ed. Estoy pensando ahora mismo en esos hijos adolescentes <em>bocachanclas<\/em> que hablan a su madre o a su padre o a los profesores con un desprecio total y absoluto y que seguramente sean unos coitados que dan pena en el patio del colegio. Tambi\u00e9n estoy pensando en la esposa quejicosa e infeliz que busca un culpable de su propia inestabilidad emocional; o en el marido que llega a casa asqueado de la vida que lleva, vida que por otro lado ha elegido libremente, con esas condenas hipotecarias de muchos lustros que lastran los sue\u00f1os que alguna vez tuvo.<\/strong><\/p>\n<p>Mi mal humor lo pago yo. Al igual que me pago la comida, los zapatos y la gasolina del coche. Y como soy la \u00fanica (por derecho) destinataria de mi mala leche, de los d\u00edas de bajonazo y de esos coletazos de rabia que todav\u00eda me pegan un susto de vez en cuando, no me queda otra que reflexionar y atemperar mi car\u00e1cter en \u201cdefensa propia\u201d. A veces le pego cuatro gritos al espejo del ba\u00f1o; otras, me pongo a escribir afiebrada. Las menos, me como una pizza de las grandes. Todo sirve excepto jorobar al pr\u00f3jimo con las cuitas propias.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/10\/A-partir-de-los-50.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7343\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/10\/A-partir-de-los-50-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/10\/A-partir-de-los-50-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2020\/10\/A-partir-de-los-50.jpg 719w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Obviamente, ya no hay la m\u00e1s m\u00ednima posibilidad, ni real ni hipot\u00e9tica, de que nadie me haga pagar su mal humor. Es un efecto colateral absolutamente maravilloso que me permite dormir siete horas como un beb\u00e9 y me deja la piel lustrosa mejor que el hialur\u00f3nico ese de las farmacias.<\/strong><\/p>\n<p>Felices los felices.<\/p>\n<p>LaAlquimista<\/p>\n<p>Por si alguien desea contactar:<\/p>\n<p>apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando era una cr\u00eda ten\u00eda que apechugar con el mal humor de mi madre, con el de mi padre, con el de las monjas y hasta con el del perro del vecino que me ladraba cuando nos cruz\u00e1bamos en la escalera. 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