{"id":838,"date":"2012-03-07T00:13:49","date_gmt":"2012-03-06T23:13:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=838"},"modified":"2012-03-07T00:13:49","modified_gmt":"2012-03-06T23:13:49","slug":"una-reflexion-por-poco-dinero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2012\/03\/07\/una-reflexion-por-poco-dinero\/","title":{"rendered":"Una reflexi\u00f3n por poco dinero."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2012\/03\/gustavo1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-840\" title=\"gustavo\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2012\/03\/gustavo1.jpg\" alt=\"\" width=\"737\" height=\"553\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2012\/03\/gustavo1.jpg 737w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2012\/03\/gustavo1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 737px) 100vw, 737px\" \/><\/a>\u00a0<\/p>\n<h3>La hora del atardecer me produce la misma melancol\u00eda en cualquier parte del mundo y aqu\u00ed, en Ciudad de M\u00e9xico, me asalta con la misma confianza que si estuvi\u00e9ramos en casa, est\u00e9 donde est\u00e9 esa \u201ccasa\u201d. As\u00ed que un pase\u00edto por el barrio, bajo los \u00e1rboles visti\u00e9ndose ya de una primavera rotunda, conduce nuestros pasos a una de las m\u00faltiples terracitas que siembran las aceras para deleite y acomodo de quienes se lo puedan permitir. Porque, obviamente, tomarse una copa de Rioja o una Corona viendo pasar a la gente, cuesta aqu\u00ed lo mismo o incluso m\u00e1s \u2013en el caso del vino- que en Donostia. (Y tampoco te sacan nada para picar\u2026)<\/h3>\n<h3>La noche huele bien y la contaminaci\u00f3n secular de esta gran ciudad se nota m\u00e1s en lo profundo que en lo externo. Pero no es de esto de lo que quiero hablar.<\/h3>\n<h3>Hay mucho m\u00fasico callejero en el D.F., y, como en todas partes, algunos son un deleite para los o\u00eddos mientras que a la mayor\u00eda se les da dinero para que se vayan con la m\u00fasica a otra parte. Vendedores ambulantes, en goteo continuo. Ora cigarrillos de uno en uno, ora chicles, chucher\u00edas, cacahuates (como les dicen aqu\u00ed), casi todo ello ofrecido por tiernos infantes que deber\u00edan estar en su casa cenando mientras ven los dibujos animados.<\/h3>\n<h3>Hablamos de UNICEF y de los ni\u00f1os de la calle que abundan en este pa\u00eds \u2013y en tantos otros- y cuando estamos a punto de ponernos te\u00f3ricamente trascendentes mientras seguimos con nuestras libaciones aparece la estrella de la noche. Un ni\u00f1o de unos seis o siete a\u00f1os, cargado con dos grandes cestos en los que lleva flores secas (made in China) ensartadas en macetas de pl\u00e1stico en un equilibrio casi imposible desproporcionado a su tama\u00f1o y fuerza.<\/h3>\n<h3>Se detiene junto a nuestra mesa, deposita la mercanc\u00eda en el suelo y, sin soluci\u00f3n de continuidad, con una sonrisa desdentadamente preciosa, se abraza al cuello de mi hija, llam\u00e1ndole guapa y lindezas por el estilo. Est\u00e1 claro que es su sistema para ganarse los pesos que pide por el g\u00e9nero horripilante que intenta vender, est\u00e1 claro que hace esto porque somos \u201cg\u00fceros\u201d y le vamos a dar dinero con m\u00e1s facilidad que los habituales del barrio. Pero a\u00fan estando claro el histrionismo infantil de la criatura, no podemos dejar de ponernos a hablar con \u00e9l. Le preguntamos por su madre y nos indica al final de la calle, donde una mujer carga con el stock de la semana de las mismas flores de material indefinido. Le preguntamos si va a la escuela y nos dice que s\u00ed, y empieza a desplegar sus encantos que sabe tiene en abundancia.<\/h3>\n<h3>Es un ni\u00f1o guapo y simp\u00e1tico, lenguaraz en extremo para los diez a\u00f1os que confiesa tener y que no le creemos porque todav\u00eda tiene dientes de leche, es un ni\u00f1o que ayuda a su mam\u00e1 en vez de estar jugando delante de su casa \u2013donde quiera que est\u00e9 \u00e9sta- con una pelota y sus amigos mientras llega la hora de dormir. Nos \u201cvende la moto\u201d con un desparpajo que nos hace estallar en carcajadas, a nosotros, los extranjeros que compremos su mercanc\u00eda por pena o compasi\u00f3n o solidaridad y \u00e9l lo sabe y lo explota.<\/h3>\n<h3>Le pedimos que llame a su mam\u00e1 y as\u00ed lo hace, diligente. La buena mujer no entiende qu\u00e9 queremos de ella y yo, la verdad, tampoco. Pero vamos entendiendo, al hilo de lo que nos cuenta, que su \u00fanica salida es revender por las calles lo que compran, vaya usted a saber d\u00f3nde, para poder embolsarse el margen comercial de la cosa. Y como piden 25 pesos (menos de 2\u20ac) por el ramo floral, no nos salen las cuentas de cu\u00e1nto tienen que vender al d\u00eda para obtener el beneficio requerido.<\/h3>\n<h3>Nos habla de los hijos que tiene, del marido que tiene, del trabajo que tiene; que se acuestan muy tarde y se levantan muy temprano para que los ni\u00f1os vayan a la escuela\u2026 y es entonces cuando Gustavo, que as\u00ed se llama el infante, abre los ojos y lanza sus manitas sobre el Iphone que saca mi hija.<\/h3>\n<h3><em>-\u00bfEres de Orizaba? Pues vamos a ver qu\u00e9 tiempo hace en tu ciudad\u2026<\/em><\/h3>\n<h3>Y pensando que se va a quedar extasiado, el ni\u00f1o comienza a pasar los dedos h\u00e1bilmente sobre la pantalla t\u00e1ctil del aparatejo, como un experto en el tema (cosa que yo todav\u00eda soy incapaz de hacer).<\/h3>\n<h3><em>\u2013A ver, \u00bfqu\u00e9 pone aqu\u00ed? O R I Z A B A, \u00bfno?<\/em><\/h3>\n<h3>\u00a0Pero Gustavo ni siquiera reconoce las letras. Gustavo ni siquiera tiene la edad que dice tener, sino unos cuantos a\u00f1os menos, seis, siete a lo sumo. Ni va a la escuela, ni nada de nada. Su madre nos mira como pensando en qu\u00e9 l\u00edo se va a meter y entonces nos dice que nos regala el \u201cflorero\u201d m\u00e1s grande que lleva porque \u201cya lo han hecho\u201d, es decir, que est\u00e1 amortizado. Digamos que se deshacen de la mercanc\u00eda para no tener que arrastrar el peso excesivo en la vuelta \u2013cuando sea que vuelvan- a su casa, lo que sea que tengan, por casa.<\/h3>\n<h3>Nos sacamos fotos. Gustavo agarra la c\u00e1mara \u2013la m\u00eda- y nos fotograf\u00eda. Se siente contento porque est\u00e1 jugando. R\u00ede mientras trastea con el Iphone y con mi c\u00e1mara. Se sienta en las rodillas de mi hija y la besa y acaricia. Es un ni\u00f1o. Nada m\u00e1s.<\/h3>\n<h3>Su madre lo llama y \u00e9l, obediente, recoge sus aperos, nos pide unos pesos y se va sin decir adi\u00f3s.<\/h3>\n<h3>La noche cae de repente y, en silencio, tambi\u00e9n nosotros volvemos a nuestra rutina de todas las noches. Las palabras nos sobran.<\/h3>\n<h3>En fin.<\/h3>\n<h3>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/#!\/unicefmexico\" rel=\"external nofollow\">https:\/\/www.facebook.com\/#!\/unicefmexico<\/a><\/h3>\n<h3>LaAlquimista<\/h3>\n<h3>Por si alguien desea contactar:<\/h3>\n<h3>Laalquimista99@hotmail.com<\/h3>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 La hora del atardecer me produce la misma melancol\u00eda en cualquier parte del mundo y aqu\u00ed, en Ciudad de M\u00e9xico, me asalta con la misma confianza que si estuvi\u00e9ramos en casa, est\u00e9 donde est\u00e9 esa \u201ccasa\u201d. 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