{"id":9242,"date":"2023-10-03T06:44:44","date_gmt":"2023-10-03T05:44:44","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=9242"},"modified":"2023-10-03T06:53:34","modified_gmt":"2023-10-03T05:53:34","slug":"intento-de-regreso-al-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2023\/10\/03\/intento-de-regreso-al-pasado\/","title":{"rendered":"Intento de regreso al pasado"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2023\/10\/Cecilia-recien-nacida.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-9245\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2023\/10\/Cecilia-recien-nacida.jpg\" alt=\"\" width=\"517\" height=\"606\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2023\/10\/Cecilia-recien-nacida.jpg 517w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2023\/10\/Cecilia-recien-nacida-256x300.jpg 256w\" sizes=\"(max-width: 517px) 100vw, 517px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Mis sue\u00f1os recurrentes eligen los escenarios que marcaron mi ni\u00f1ez. Rilke lo expres\u00f3 muy bien cuando dijo que \u201cLa verdadera patria del hombre es la infancia\u201d y el subconsciente tiene la lecci\u00f3n aprendida y nos vuelve a contar nuestra peque\u00f1a historia una y otra vez.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Yo nac\u00ed en casa. La maternidad p\u00fablica funcionaba m\u00e1s mal que bien y las se\u00f1oras que pod\u00edan iban a parir a sitios privados, casi siempre llevados por monjitas voluntariosas y un par de m\u00e9dicos y comadronas. Pero yo nac\u00ed en el piso que habitaron mis padres durante sus primeros a\u00f1os de casados, acogidos por mis abuelos maternos, como era costumbre poco criticada en la \u00e9poca.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En un piso del barrio de Gros de la ciudad de Donostia-San Sebasti\u00e1n, un s\u00e1bado, doce de septiembre a las tres y cuarto de la tarde sal\u00ed cian\u00f3tica perdida del vientre de mi madre, despu\u00e9s de haberle hecho sufrir durante m\u00e1s de doce horas lo que no est\u00e1 escrito. Seg\u00fan parece era muy normal en aquella \u00e9poca pesar m\u00e1s de 4 kgs. incluso siendo una hembra, y yo alcanc\u00e9 los 4.500kgs. Me sacaron con f\u00f3rceps y mucha sangre, sudor y gritos. Mi madre nunca lo olvid\u00f3\u2026pero esta es otra historia\u2026<\/strong><\/p>\n<p><strong>Compart\u00ed con mis abuelos largas temporadas hasta los diez a\u00f1os, seg\u00fan iban naciendo m\u00e1s reto\u00f1os en la familia. (a los once me mandaron interna a la \u201cEuskadi profunda\u201d). \u00a0Su casa, el piso de Gros, sale en mis sue\u00f1os. En colores bien definidos, una y otra vez puedo ver los cuadros, las alfombras, los muebles y adornos. La cocina econ\u00f3mica con otra de gas butano al lado; la nevera con barra de hielo y el frigor\u00edfico con el motor encima. La fresquera colgada sobre el patio, bajo las cuerdas de tender. La ba\u00f1era moderna y el barre\u00f1o en la cocina. El orinal bajo la cama. La peque\u00f1a pila de agua bendita para santiguarme antes de dormir.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mi abuela \u2013ya viuda- vendi\u00f3 el piso en 1988 y as\u00ed se clausur\u00f3 mi infancia aunque no los recuerdos puesto que gozo de una memoria extensa y profunda que unas veces me hace feliz y otras, un poco desgraciada.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cada vez que me toca pasar por la calle de mi nacimiento, la calle de Jos\u00e9 Mar\u00eda Usandizaga -que ya era famoso m\u00fasico y compositor cuando falleci\u00f3 de tuberculosis a la absurda edad de veintiocho a\u00f1os-, miro hacia el quinto piso, y pienso: \u201c<u>ah\u00ed nac\u00ed yo<\/u>\u201d. As\u00ed ha sido durante toda mi vida hasta que hace poco so\u00f1\u00e9 que volv\u00eda a vivir en aquel piso soleado y hermoso, con sal\u00f3n comedor con alcoba, sala y dormitorio principal y una terraza mirando al sur que (recuerdo) era una peque\u00f1a delicia. En mi sue\u00f1o todo estaba al m\u00ednimo detalle tal cual era durante mi infancia. Nada hab\u00eda cambiado, tan s\u00f3lo yo misma, una adulta mayor con la vida a cuestas miraba el lugar como si fuera un peque\u00f1o santuario de culto, el origen de mis sue\u00f1os, las ra\u00edces de mi vida. Esa misma ma\u00f1ana \u2013hace poco m\u00e1s de un mes- sucumb\u00ed al impulso de acercarme a la casa donde nac\u00ed, llamar a la puerta y contar mi historia y, con suerte, ser invitada a volver a pisar aquel suelo brillante y oliendo a cera.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Como no soy so\u00f1adora en exceso ni me hago pel\u00edculas en la mente, racionalic\u00e9 qu\u00e9 era lo peor que me pod\u00eda pasar. Que no hubiera nadie, o que habiendo no me quisieran abrir. O que abri\u00e9ndome la puerta se me despidiera con cajas destempladas. Pero, cuando s\u00e9 que \u201cel no ya lo tengo\u201d me lanzo sin miedo a cualquier peque\u00f1a empresa, con la conciencia de que \u00fanicamente tengo algo que ganar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un poco blandengue me acerqu\u00e9 al portal. Busqu\u00e9 el piso en el telefonillo y llam\u00e9. Una voz femenina contest\u00f3 y yo le dije que ten\u00eda que hablar con quien viv\u00eda all\u00ed. Me abrieron el portal, sub\u00ed en el ascensor (record\u00e9 el viejo de madera con un peque\u00f1o asiento de terciopelo granate) y llam\u00e9 a la moderna puerta\u2026 (Mientras esperaba empec\u00e9 a sentir una palpitaci\u00f3n emocionada en el coraz\u00f3n, pero a lo hecho, pecho).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Una mujer m\u00e1s joven que yo abri\u00f3 la puerta y una preciosidad de perro grande, blanco, me ofreci\u00f3 el mejor saludo de bienvenida que pod\u00eda esperar. Le acarici\u00e9 antes de presentarme a su due\u00f1a, le previne que \u201cno vend\u00eda nada\u201d y a\u00f1ad\u00ed con la voz estrangulada: \u201cEs que yo nac\u00ed aqu\u00ed\u201d. Y no hizo falta m\u00e1s. Fue una comprensi\u00f3n instant\u00e1nea por su parte, una especie de acto reflejo de abrir del todo la puerta e invitarme a pasar, a una perfecta desconocida que llamaba a su puerta a media ma\u00f1ana de un d\u00eda laborable.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Me emocion\u00e9 \u2013ya me lo esperaba- buscando los puntos de referencia: la habitaci\u00f3n de mis padres, la de mis abuelos, la alcoba donde yo dorm\u00ed tantos a\u00f1os, el comedor, la salita, la terraza\u2026 La realidad vino en mi ayuda con un golpe contundente: hab\u00edan hecho obras y no quedaban de recuerdo m\u00e1s que las vigas maestras.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aquel piso de maderas nobles y paredes recias, de muebles m\u00e1s o menos se\u00f1oriales, l\u00e1mparas de cristal y biblioteca a medida qued\u00f3 desde ese momento \u2013y no s\u00e9 si para siempre- sepultado en el lugar de mi memoria del que no hab\u00eda querido salir durante d\u00e9cadas.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2023\/01\/A-partir-de-los-50.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8846\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2023\/01\/A-partir-de-los-50-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2023\/01\/A-partir-de-los-50-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2023\/01\/A-partir-de-los-50.jpg 719w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El piso ahora mismo es precioso. Blanco, luminoso, de l\u00edneas minimalistas en su dise\u00f1o y amueblamiento. Moderno, como quiz\u00e1s tambi\u00e9n lo fuera en los a\u00f1os 20 del siglo pasado cuando lo habitaron mis abuelos por primera vez.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rilke ten\u00eda raz\u00f3n: \u201cLa verdadera patria del hombre es la infancia\u201d. A ver si se enteran los que agitan banderas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Felices los felices.<\/strong><\/p>\n<p><strong>LaAlquimista<\/strong><\/p>\n<p>*Fotograf\u00eda propiedad de la autora. Prohibida su reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Te invito a visitar mi p\u00e1gina de Facebook:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/apartirdelos50\/\" rel=\"external nofollow\">https:\/\/www.facebook.com\/apartirdelos50\/<\/a><\/p>\n<p><em>Por si alguien desea contactar:<\/em><\/p>\n<p><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mis sue\u00f1os recurrentes eligen los escenarios que marcaron mi ni\u00f1ez. Rilke lo expres\u00f3 muy bien cuando dijo que \u201cLa verdadera patria del hombre es la infancia\u201d y el subconsciente tiene la lecci\u00f3n aprendida y nos vuelve a contar nuestra peque\u00f1a historia una y otra vez. Yo nac\u00ed en casa. 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