
Ya comentabamos que habían anunciado días de calor y el primero (que parece ser el que menos grados haría subir al termómetro) probablemente pase factura a la huerta.
El pasado domingo llovio muy bien para la huerta y ahora unos días de sol le hubieran venido de perillas. Pero este calor puede quemar al tomate, tirar o quemar la flor, tanto del tomate como de las vainas, alubias, guindillas, etc.
El año pasado ya ocurrió en dos ocasiones, la primera a finales de junio, cuando la temperatura llegó hasta los 40 grados y a finales agosto que sin llegar a subir tanto, también quemó el tomate.
El tomate si está cubierto por las hojas puede soportar los 38 grados, pero si está expuesto, el sol lo quema. Al día siguiente parece que ha soportado bien el calor, pero a los días se va viendo cómo le sale una mancha blanca del quemazón. De ahí que es muy bueno que las plantas tengan mucho ramaje para proteger los granos. Ya veremos lo que falta por llegar y de aquí a unos días los resultados.