“Esta americana va a ser un lujo para el cine español” , me anunció Josetxu Gardoqui, el director de Alas. Me acababa de elegir para llevar las riendas de su agencia en San Sebastián y a su lado iba yo a descubrir el mundo curioso y apasionante de la publicidad, hasta su fusión años después con J. Walter Thompson.
Era hija de un coronel destinado en Torrejón y hermana mayor de otra futura actriz , Judith Chapman. Ambas iniciaron sus carreras el mismo año , aunque fue Patty la que haría famoso su rostro, aquellas ojos aun mas grandes que los de Barbara Steele , reina como ella en el cine de terror latino .
Gardoqui hizo de ella su musa en las campañas del coñac Fundador, con el estribillo “Está como nunca” mientras cantaba lo de “redondo es el disco sorpresa de Fundador “. Paralelamente Santiago Moro lanzaba a su futura esposa Elena Duque, la de los sombreros de fieltro, otro lujazo de la publicidad hispana que en vez de cantar, susurraba “Veterano tiene esssso … un veterano sabor”.
En cuanto a Patty, fallecida en el olvido el pasado 3 de enero en el Madrid que aprendió a amar y a odiar , sus apariciones en el cine nos han dejado la huella de su sonrisa angelical (tras la que no pocas veces se escondian sus colmillos de vampira), su rostro sensual e ingenuo, a las órdenes de Eloy de la Iglesia, de Armiñán y de Escribá. Acabada su historia de amor con Manolo de Blas, se retiró del cine en 1988, refugiándose en el anonimato de los estudios de doblaje madrileños. “Ya no necesito maquillarme ni pintarme el ojo “, me confesó divertida mediados los 80.
En 1968, asistía yo al primer congreso de ciencia-Ficción en Rio de Janeiro y coincidí con Esperanza Roy que junto a Patty y a Laly Soldevila (a quien yo conocía por alguna tertulia en casa de Manu Leguineche) presentaban en el Festival de cine brasileño su película “¿Por qué te engaña tu marido?”. Lo pasamos “genial”, como se decía entonces. Baños nocturnos en Copacabana con Román Polanski e Ingrid Thulin, exorcismos y santerías con el director teatral portugués De Cabo , ofrendas a la diosa Eimanjá en la playa de Ipanema , cervezas con Maria Bethania y su hermano Caetano Veloso en Canecao para celebrar la pintura mural de Ziraldo , emblema del tropicalismo local y las chicas de Ipanema.
Hace unos días, en el homenaje que montamos en el donostiarra cine-club Kresala en homenaje a nuestro común amigo Ivan Zulueta, Pedro Olea , que había dirigido a Patty en “La casa sin fronteras” y yo comentamos su aparición desternillante y seductora a la vez en “Un, dos, tres …¡al escondite inglés” ¡. El público nos pidió noticias de aquella chica que irradiaba salud y vitalidad cuando bailaba el hula acompañada por su ukelele en la película musical de Ivan.
Flanqueados por dos azafatas cariocas muy vistosas, junto con Esperanza Roy, en el palacio del Gobernador de Rio de Janeiro, 1968
Con José María Iñigo vestido de romano, Mercedes Juste, Antonio Drove, Judy Stephens y Ramón Pons, ante uno de los efímeros decorados de Ivan Zulueta, levantados en el barracón-estudio de José Luis Borau para dicha película
Con Antonio Drove presagiando sus famosos papeles en peliculas de vampiros italo-españolas
Discreto destape en “El techo de cristal” (1971) a las órdenes de Eloy de la Iglesia
Y para acabar, uno de sus últimos retratos, ya retirada de la pantalla.