{"id":1000,"date":"2015-11-02T12:30:12","date_gmt":"2015-11-02T10:30:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1000"},"modified":"2015-11-02T12:30:12","modified_gmt":"2015-11-02T10:30:12","slug":"historias-de-terror-para-la-primera-semana-de-noviembre-de-las-alarmas-alimenticias-al-fin-del-navio-de-guerra-de-su-majestad-san-telmo-1819-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/11\/02\/historias-de-terror-para-la-primera-semana-de-noviembre-de-las-alarmas-alimenticias-al-fin-del-navio-de-guerra-de-su-majestad-san-telmo-1819-2015\/","title":{"rendered":"Historias de terror para la primera semana de noviembre. De las alarmas alimenticias al fin del nav\u00edo de guerra de Su Majestad San Telmo (1819-2015)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Barcos-encallados-en-el-hielo.-Portada-de-Al-Polo-Austral-de-E.-Salgari.-Molino-1955.-Colecci\u00f3n-particular.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1001\" title=\"Barcos encallados en el hielo. Portada de \"Al Polo Austral\", de E. Salgari. Editorial Molino (1955). Colecci\u00f3n particular\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Barcos-encallados-en-el-hielo.-Portada-de-Al-Polo-Austral-de-E.-Salgari.-Molino-1955.-Colecci\u00f3n-particular-203x300.jpg\" alt=\"\" width=\"203\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Barcos-encallados-en-el-hielo.-Portada-de-Al-Polo-Austral-de-E.-Salgari.-Molino-1955.-Colecci\u00f3n-particular-203x300.jpg 203w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Barcos-encallados-en-el-hielo.-Portada-de-Al-Polo-Austral-de-E.-Salgari.-Molino-1955.-Colecci\u00f3n-particular-768x1135.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Barcos-encallados-en-el-hielo.-Portada-de-Al-Polo-Austral-de-E.-Salgari.-Molino-1955.-Colecci\u00f3n-particular-693x1024.jpg 693w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Barcos-encallados-en-el-hielo.-Portada-de-Al-Polo-Austral-de-E.-Salgari.-Molino-1955.-Colecci\u00f3n-particular.jpg 1039w\" sizes=\"(max-width: 203px) 100vw, 203px\" \/><\/a>Otra vez los medios de comunicaci\u00f3n son los que han inspirado el correo de la Historia de esta semana. Primero ha sido algo con tanta Historia, como el minip\u00e1nico colectivo que se ha desatado a ra\u00edz del filtrado de cierto informe de la OMS (y van&#8230; \u00bfcu\u00e1ntos?) que nos dec\u00eda que pr\u00e1cticamente cualquier tipo de carne que se nos ocurra comer nos va a matar -o poco menos- de ciertos tipos de c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Otra noticia de impacto hist\u00f3rico ha sido la publicaci\u00f3n y salida al mercado de la novela p\u00f3stuma de P\u00edo Baroja, que tambi\u00e9n ha acaparado una buena parte del espacio informativo. Eso, unido a las pol\u00e9micas sobre Halloween -o, m\u00e1s exactamente, Noche de Difuntos, como ser\u00eda l\u00f3gico decir- y la cercan\u00eda de esa efem\u00e9rides, ha hecho muy dif\u00edcil dedicar este espacio semanal a cosas que no tengan que ver con esos temas.<\/p>\n<p>No voy a hablar mucho del minip\u00e1nico alimentario inducido por el informe de la OMS. M\u00e1s que nada porque creo que ese asunto colear\u00e1 durante al menos una semana m\u00e1s y habr\u00e1 ocasi\u00f3n de volver sobre \u00e9l, compar\u00e1ndolo con p\u00e1nicos inducidos similares que ya se han dado en otras \u00e9pocas hist\u00f3ricas. Vamos a dejarlo, pues, ah\u00ed porque prefiero dedicar todo el espacio sobrante de este correo de la Historia a hablar de P\u00edo Baroja, autor en el candelero, otra vez, por la publicaci\u00f3n de su novela p\u00f3stuma.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 quienes piensen que Baroja es un soberano pe\u00f1azo existencialista. No se lo reprocho. A m\u00ed me hicieron leer \u201cEl \u00e1rbol de la ciencia\u201d en el \u00faltimo curso del antiguo bachillerato (el C.O.U.) y puedo comprender perfectamente ese rechazo.<\/p>\n<p>Sin embargo hay otro Baroja. Uno que da cien vueltas a Dumas y Salgari (y por supuesto a cualquier autor de best-sellers actual) y que, con algunos de sus relatos, pone en su sitio a grandes maestros del terror anglosajones que, con la snob moda de \u201cHalloween\u201d, ahora nos venden como el no va m\u00e1s.<\/p>\n<p>Les voy a relatar, resumido, uno de esos fragmentos barojianos que deja en inocente broma a cualquier fiesta \u201cde Halloween\u201d que se haya podido celebrar este fin de semana pasado. Se titula \u201cEl final del nav\u00edo <em>San Telmo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Nos dice Baroja en ese cap\u00edtulo de sus \u201cSiluetas rom\u00e1nticas\u201d, imprescindibles para comprender el complejo e interesante siglo XIX espa\u00f1ol, que la historia que nos cuenta es totalmente ver\u00eddica (ya veremos que eso hay que tom\u00e1rselo con prudencia) .<\/p>\n<p>Al menos el ingeniero Luis Valderrama le cont\u00f3 como ver\u00eddica esa historia del fin del nav\u00edo de Su Majestad <em>San Telmo<\/em> en una librer\u00eda de la calle Jacometrezo, donde el escritor vasco coincidi\u00f3 con \u00e9l en el Madrid de los a\u00f1os 30, un poco antes del estallido de esa otra historia de verdadero terror que fue la Guerra Civil.<\/p>\n<p>Baroja se qued\u00f3 fascinado -no era para menos, como ver\u00e1n- cuando Valderrama acab\u00f3 de contar y pidi\u00f3 al ingeniero que le diera la referencia del libro de donde hab\u00eda sacado esa historia supuestamente tan ver\u00eddica como terror\u00edfica. El ingeniero hizo m\u00e1s que eso y le prest\u00f3 el libro, que se titulaba \u201cGlorias de la Marina espa\u00f1ola. Episodios hist\u00f3ricos\u201d, escrita por un novelista, Antonio de San Mart\u00edn, al que Baroja conoc\u00eda bien como lector desde sus a\u00f1os de estudiante de Medicina. Esos que reflej\u00f3 en la deprimente \u201cEl \u00e1rbol de la ciencia\u201d.<\/p>\n<p>El caso es que San Mart\u00edn, oficiando como historiador y no como novelista -como el mismo Baroja en \u201cSiluetas rom\u00e1nticas\u201d- relataba ah\u00ed c\u00f3mo en la primavera de 1819 el nav\u00edo de guerra de Su Majestad <em>San Telmo<\/em>, de 74 ca\u00f1ones, se perdi\u00f3 cuando fue enviado como transporte de tropas a Am\u00e9rica, para combatir all\u00ed a los criollos rebeldes a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Aquel barco, dice acaso equivocadamente Baroja, habr\u00eda sido uno de los muchos que el bailio Tatischeff -el embajador ruso en la Espa\u00f1a de esa \u00e9poca- vendi\u00f3 a Fernando VII y que, seg\u00fan cierta leyenda urbana (tan habitual en nuestra Historia con complejo de inferioridad), no val\u00edan para nada. En realidad parece comprobado que el <em>San Telmo <\/em>era de f\u00e1brica espa\u00f1ola, de los astilleros de El Ferrol, botado en 1788.<\/p>\n<p>En cualquier caso era un s\u00f3lido nav\u00edo capaz de desafiar una traves\u00eda transatl\u00e1ntica que, precisamente, ser\u00e1 la que lo conduzca a su fantasmag\u00f3rico fin, digno de una pel\u00edcula de Hollywood (Igual, a lo peor, pronto ver\u00e1n -tiempo al tiempo- esta historia en la gran pantalla, aunque con nombres y protagonistas anglosajones, eso s\u00ed).<\/p>\n<p>En efecto, el <em>San Telmo<\/em>, contin\u00faa Baroja, qued\u00f3 atrapado en una trampa g\u00e9lida: un gigantesco t\u00e9mpano en el que encall\u00f3 por la proa, siendo arrastrado cada vez m\u00e1s al Sur por la deriva de ese t\u00e9mpano, o \u201ciceberg\u201d, y las corrientes. Vista la situaci\u00f3n, la tripulaci\u00f3n y la mayor parte de los oficiales votaron por probar suerte, huyendo de aquel mausoleo de hielo en las lanchas de salvamento del nav\u00edo. El comandante se neg\u00f3 en rotundo, pero, como se suele decir, se qued\u00f3 solo. O, m\u00e1s exactamente, con el condestable del <em>San Telmo<\/em>, Mat\u00edas \u00c1lvarez.<\/p>\n<p>No se sabe qu\u00e9 fue de los tripulantes que abandonaron el barco preso en el hielo. Baroja se\u00f1ala razonablemente que no debieron tocar tierra, pues se hubiera llegado a conocer ese relevante hecho.<\/p>\n<p>De los que s\u00ed se supo (al menos seg\u00fan esta versi\u00f3n de los hechos) fue del comandante del <em>San Telmo<\/em> y de su condestable. Unos dos a\u00f1os despu\u00e9s de lo hasta aqu\u00ed contado, un nav\u00edo de pasajeros, el <em>Volturno<\/em> -italiano, aunque Baroja no especifica de qu\u00e9 estado de los muchos que hab\u00eda en Italia entonces-, encontrar\u00e1 en su traves\u00eda entre El Callao y Europa los restos del <em>San Telmo<\/em> pegados a su tumba de hielo. Entre ellos estaban un perro del barco, el condestable y el capit\u00e1n. Todos ellos muertos por congelaci\u00f3n. El condestable sobre las escalerillas de popa y el comandante tumbado sobre un div\u00e1n en su camarote, y, cerca de \u00e9l, el perro.<\/p>\n<p>El capit\u00e1n del <em>Volturno<\/em> y un pasajero espa\u00f1ol llamado Andr\u00e9s de Ar\u00e9valo tomaron nota de todo ello antes de abandonar, para siempre, al <em>San Telmo<\/em>, enclavado en su t\u00e9mpano&#8230;<\/p>\n<p>Baroja no se plantea muchas dudas al respecto de que \u00a0ese fue el fin del nav\u00edo <em>San Telmo<\/em>. Hoy, gracias a la gran caja de resonancia de Internet, podemos encontrar muchas versiones sobre qu\u00e9 pudo pasar realmente con el <em>San Telmo<\/em>. Como es habitual son contradictorias y algunas incluso m\u00e1s fant\u00e1sticas de lo que nos pueda parecer la historia de Baroja. Unas dicen que el nav\u00edo llevaba casi el triple de tripulantes (1500) y cambian su numero de puentes (de dos a tres) y de ca\u00f1ones. Otras -avaladas por investigaciones arqueol\u00f3gicas de la Universidad de Zaragoza- dicen que nadie abandon\u00f3 el <em>San Telmo<\/em> y que \u00e9ste acab\u00f3 encallando en la Ant\u00e1rtida, siendo as\u00ed esos los primeros europeos que pisaban el continente ant\u00e1rtico, descubierto, por cierto, por el navegante espa\u00f1ol Gabriel de Castilla en 1603. Hecho que habr\u00eda ocultado el capit\u00e1n William Smith, descubridor, hacia 1822, de esos restos atribuidos al <em>San Telmo<\/em>, cerca de una de las actuales bases ant\u00e1rticas espa\u00f1olas.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Oficial-de-Marina-espa\u00f1ol-durante-el-reinado-de-Fernando-VII.-Reconstrucci\u00f3n-del-autor-en-base-a-fuentes-diversas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1002\" title=\"Oficial espa\u00f1ol de Marina durante el reinado de Fernando VII. Reconstrucci\u00f3n del autor en base a fuentes diversas\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Oficial-de-Marina-espa\u00f1ol-durante-el-reinado-de-Fernando-VII.-Reconstrucci\u00f3n-del-autor-en-base-a-fuentes-diversas-182x300.jpg\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Oficial-de-Marina-espa\u00f1ol-durante-el-reinado-de-Fernando-VII.-Reconstrucci\u00f3n-del-autor-en-base-a-fuentes-diversas-182x300.jpg 182w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Oficial-de-Marina-espa\u00f1ol-durante-el-reinado-de-Fernando-VII.-Reconstrucci\u00f3n-del-autor-en-base-a-fuentes-diversas-768x1263.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Oficial-de-Marina-espa\u00f1ol-durante-el-reinado-de-Fernando-VII.-Reconstrucci\u00f3n-del-autor-en-base-a-fuentes-diversas-623x1024.jpg 623w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Oficial-de-Marina-espa\u00f1ol-durante-el-reinado-de-Fernando-VII.-Reconstrucci\u00f3n-del-autor-en-base-a-fuentes-diversas.jpg 1098w\" sizes=\"(max-width: 182px) 100vw, 182px\" \/><\/a>Fuera como fuese, ah\u00ed queda ese retazo de nuestra Historia naval, por si andamos faltos de inspiraci\u00f3n para las celebraciones de la siguiente Noche de Difuntos, sin otra cosa para llevarnos a la imaginaci\u00f3n que productos enlatados en tradiciones que, como habr\u00e1n podido comprobar (o eso espero), no son mejores que lo que podemos encontrar en nuestro propio pasado sin necesidad de que el espectro de Patrick O\u00b4Brian -o alg\u00fan otro fantasma de esa clase, que abunda bastante por las latitudes espa\u00f1olas- venga a sacarnos del apuro haci\u00e9ndonos incurrir en la horterada de creer que nada supera a las andanzas del afortunado capit\u00e1n Jack Aubrey&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Otra vez los medios de comunicaci\u00f3n son los que han inspirado el correo de la Historia de esta semana. Primero ha sido algo con tanta Historia, como el minip\u00e1nico colectivo que se ha desatado a ra\u00edz del filtrado de cierto informe de la OMS (y van&#8230; \u00bfcu\u00e1ntos?) que nos dec\u00eda que [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[274,430,973,1228,1338,1368,1720,1742,1789,1829],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1000"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1000"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1000\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1000"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1000"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1000"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}