{"id":1015,"date":"2015-11-30T12:30:21","date_gmt":"2015-11-30T10:30:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1015"},"modified":"2025-04-07T14:55:10","modified_gmt":"2025-04-07T12:55:10","slug":"no-a-la-guerra-vayamos-por-partes-el-rostro-de-la-batalla-de-1415-a-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/11\/30\/no-a-la-guerra-vayamos-por-partes-el-rostro-de-la-batalla-de-1415-a-2015\/","title":{"rendered":"\u00bf\u201c\u00a1No a la Guerra!\u201d?. Vayamos por partes. El rostro de la batalla de 1415 a 2015"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Caballer\u00eda-pesada-francesa-sigllo-XV.-Fabricante-Altaya.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1016 size-medium\" title=\"Caballer\u00eda pesada francesa (siglo XV). Fabricante Altaya. P\u00eceza de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Caballer\u00eda-pesada-francesa-sigllo-XV.-Fabricante-Altaya-257x300.jpg\" alt=\"\" width=\"257\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Caballer\u00eda-pesada-francesa-sigllo-XV.-Fabricante-Altaya-257x300.jpg 257w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Caballer\u00eda-pesada-francesa-sigllo-XV.-Fabricante-Altaya.jpg 405w\" sizes=\"(max-width: 257px) 100vw, 257px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Ya lo habr\u00e1n notado, si han le\u00eddo este correo de la Historia de manera asidua, que esta p\u00e1gina generalmente no suele seguir, de semana en semana, con el mismo tema.<\/p>\n<p>En 2013 s\u00ed se hizo una serie continuada de art\u00edculos sobre la misma cuesti\u00f3n, a veces firmados s\u00f3lo por m\u00ed, a veces en colaboraci\u00f3n con otros socios de \u201cMiguel de Aranburu\u201d, como el profesor \u00c1lvaro Arag\u00f3n Ruano. Pero eso fue a causa del bicentenario del fin de la Guerra de Independencia espa\u00f1ola, que casi nos impon\u00eda ese trabajo.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n no es ning\u00fan bicentenario sino la fuerza de las circunstancias lo que obliga a seguir hablando del mismo tema una semana m\u00e1s. \u00bfY cu\u00e1les son esas circunstancias?. Pues fundamentalmente que estamos, queriendo o no, metidos, de lleno, de nuevo, en una guerra -en este caso contra el Estado Isl\u00e1mico o DAESH- y que ante ella ha habido algunos elementos pol\u00edticos de nuestras sociedades afortunadamente democr\u00e1ticas que han desempolvado pancartas con el slogan \u201c\u00a1No a la Guerra!\u201d.<\/p>\n<p>El lema no puede ser, a primera vista, m\u00e1s noble, menos criticable. La Guerra, como les dir\u00e1n incluso muchos militares, que son los que la conocen m\u00e1s de cerca, es una verdadera desgracia. Hay, ciertamente, muchos motivos para reclamar, como ahora hacen, o quieren hacer, muchos espa\u00f1oles seguidores de partidos considerados y\/o autodenominados \u201cde Izquierda\u201d, que no vayamos a la Guerra.<\/p>\n<p>El historiador, que conoce ese asunto -la Guerra- de manera m\u00e1s o menos cercana, tambi\u00e9n puede estar perfectamente de acuerdo con ellos. Basta con recoger algunos pasajes de Historia militar para convencerse de que eso -la Guerra- no es nada bueno, as\u00ed, considerado a primera vista. Vamos a verlo merced a algunos ejemplos que nos proporciona John Keegan -uno de los principales historiadores militares brit\u00e1nicos- y, tambi\u00e9n, gracias a alguno que otro recogido en mis propias investigaciones.<\/p>\n<p>Empezaremos con los ejemplos que nos da Keegan en su magn\u00edfico libro \u201cEl rostro de la batalla\u201d, donde analiza con toda seriedad qu\u00e9 supone realmente la Guerra. Ese fen\u00f3meno que \u00e9l estuvo ense\u00f1ando, hasta su muerte en el a\u00f1o 2012, a los futuros oficiales brit\u00e1nicos de la prestigiosa academia militar de Sandhurst.<\/p>\n<p>La primera descripci\u00f3n es un fragmento de lo que se sabe sobre las consecuencias de una batalla medieval, la de Azincourt, ocurrida el 25 de octubre de 1415, y que enfrent\u00f3 a los ingleses dirigidos por el celebre -gracias a Shakespeare- Enrique V y a los franceses, en el marco de eso que llamamos \u201cGuerra de los Cien A\u00f1os\u201d .<\/p>\n<p>Nos cuenta Keegan lo siguiente en las p\u00e1gina 117 y 118 de la edici\u00f3n espa\u00f1ola de su libro: \u201c<em>Las heridas de los franceses ten\u00edan un pron\u00f3stico m\u00e1s grave. Muchos hab\u00edan sufrido heridas penetrantes, por flechas o por ataques por los puntos d\u00e9biles de sus armaduras. Las que hubiesen perforado los intestinos, con el vaciamiento del contenido de estos en el abdomen, resultaban fatales, la peritonitis era inevitable. Las penetraciones en la caja tor\u00e1cica, que probablemente hab\u00edan arrastrado fragmentos de vestimenta sucios producir\u00edan con toda seguridad una septicemia<\/em>\u201d. A eso a\u00f1ade Keegan las numerosas heridas con hundimiento de cr\u00e1neo o rotura de la columna vertebral al caer del caballo. Mortales de necesidad porque la Cirug\u00eda de la \u00e9poca no pod\u00eda tratarlas y que abocaron a los que las sufrieron a una lenta agon\u00eda que, en algunos casos, dur\u00f3 hasta el amanecer del 26 de octubre, cuando llegaron los saqueadores ingleses y sus bien llamadas \u201cdagas de misericordia\u201d con las que remataron a estos desahuciados&#8230;<\/p>\n<p>La siguiente descripci\u00f3n la cita literalmente Keegan de un testigo de una de las m\u00e1s crudas batallas de la Primera Guerra Mundial, la del Somme, que el 1 de julio del a\u00f1o que viene cumplir\u00e1 sus primeros cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>El testigo en concreto, nos dice Keegan en la p\u00e1gina 282 de su libro, es Rowland Feilding (sic), miembro de un selecto regimiento brit\u00e1nico, los Coldstream Guards, que describe, en una de sus muchas cartas a su mujer, ese celebre campo de batalla en estos t\u00e9rminos: \u201c<em>La vista era inspiradora y magn\u00edfica. De derecha a izquierda, pero en especial frente a los franceses <\/em>(&#8230;) <em>el horizonte entero parec\u00eda estar en llamas, con las explosiones de los proyectiles mezcl\u00e1ndose con el humo de los pueblos que ard\u00edan<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda, como podemos apreciar por ambos testimonios, los franceses v\u00edctimas de la certera punter\u00eda inglesa en 1415, o de la Artiller\u00eda alemana en 1916, no encontrar\u00edan nada \u201cinspirador\u201d o \u201cmagn\u00edfico\u201d en un hecho, la Guerra, que tales desgracias personales les hab\u00eda causado. Por el contrario es m\u00e1s que probable que unos y otros encontrasen m\u00e1s de un motivo para apoyar el slogan \u201c\u00a1No a la Guerra!\u201d que ahora quiere alzar, de nuevo, parte de la Izquierda espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>No ser\u00edan los \u00fanicos. Consideremos un caso m\u00e1s antes de concluir. \u00bfRecuerdan al caballero que sirvi\u00f3 de ilustraci\u00f3n al art\u00edculo de la semana pasada? \u00bfNo? En tal caso les ofrezco un nuevo recorte de esa acuarela.<\/p>\n<p>El autor de la misma era un oficial de Caballer\u00eda ligera francesa, Clerjon de Champagny, que, con sus apuntes del natural, dio base a la litograf\u00eda final de Langlum\u00e9 publicada junto a las otras 39 con las que se ilustr\u00f3 su \u201cAlbum de un soldado durante la Campa\u00f1a de 1823 en Espa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>En el texto que acompa\u00f1a a esta acuarela, Clerjon nos dice que fueron siete los antiguos bonapartistas, ahora aliados de los liberales espa\u00f1oles desde 1820, que, vistiendo este uniforme -el de granadero de la Guardia Imperial de 1815-, cayeron con el primer disparo de Artiller\u00eda del Ej\u00e9rcito absolutista franc\u00e9s hecho en Ir\u00fan, desde el lado Norte del Bidasoa. Su agon\u00eda dur\u00f3 horas en aquella ma\u00f1ana de 6 de abril de 1823 que Clerjon describe inundada por \u201c<em>los dulces rayos de un sol de primavera<\/em>\u201d que invitaba a amar la vida. Unas luces que hab\u00edan iluminado las frentes de estos que \u201c<em>unos instantes despu\u00e9s dejaban de existir<\/em>\u201d, causando una gran consternaci\u00f3n entre los legitimistas franceses. Sobre todo en Clerjon de Champagny, que, tras asistir a la agon\u00eda de tres horas de uno de estos antiguos bonapartistas -\u201c<em>un hombre de unos treinta y seis a\u00f1os de edad, de aspecto noble y altivo<\/em>\u201d y que s\u00f3lo respond\u00eda a las preguntas que le hac\u00edan murmurando oraciones en lat\u00edn-, confiesa que acab\u00f3 por odiar la Pol\u00edtica para siempre por ser causa de tales dramas humanos&#8230;<\/p>\n<p>Bien, como vemos, si consideramos en detalle las consecuencias de la Guerra, decir que \u201cNo\u201d a ella es casi una obligaci\u00f3n moral. \u00bfQui\u00e9n puede querer ser testigo de las agon\u00edas de otros seres humanos durante horas, durante una noche incluso, o ver pueblos enteros en llamas?. S\u00f3lo una mente desorientada. s\u00f3lo alguien que jam\u00e1s ha estado \u201call\u00ed\u201d, en el coraz\u00f3n de la batalla, pasando miedo, arriesgando su vida o su integridad f\u00edsica, salvo excepciones como las de Feilding&#8230; S\u00f3lo alguien que confunde la \u00e9pica de los cuadros de batallas o de las pel\u00edculas \u201cde guerra\u201d con esa cruda realidad.<\/p>\n<p>Ahora bien, despu\u00e9s de todos esos matices, despu\u00e9s de considerar que la Guerra no es s\u00f3lo \u00e9pica, sino cosas, al fin, nada \u00e9picas como la suciedad, la miseria, el hambre, la muerte en condiciones tristes, indignas&#8230; no queda m\u00e1s remedio que constatar otro extremo de la cuesti\u00f3n: la Guerra es una desgracia que no se elige, hay individuos que no tienen escr\u00fapulo en provocarla -por eso es imposible prescindir de un Ej\u00e9rcito propio- precisamente porque dichos individuos son completamente ajenos a todas esas consideraciones. Es m\u00e1s, porque la vida humana y su dignidad les importan un bledo y consideran que se puede matar, a diestro y siniestro, a otros que no son \u201cverdaderos creyentes\u201d, o miembros de la raza superior aria, por ejemplo&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed pues, antes de cerrar filas detr\u00e1s de una pancarta con ese simplificador \u201c\u00a1No a la Guerra!\u201d, \u00bfno deber\u00edamos considerar que, a\u00fan a pesar de las turbiedades pol\u00edticas y econ\u00f3micas escondidas entre las bambalinas de toda guerra, esa no es precisamente la actitud m\u00e1s inteligente para enfrentarse a, por ejemplo, Hitler o el DAESH, que fueron, o son, esa clase de gente que hace inevitable la Guerra, que se r\u00ede del Pacifismo en su propia cara antes de montar las armas para disparar sobre esos corderos humanos que, por c\u00e1lculo pol\u00edtico, cobard\u00eda o cualquier otra raz\u00f3n, son incapaces de hacerles frente?.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Franz-Ir\u00fan-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1017\" title=\"Antiguo soldado bonapartista, vistiendo el uniforme de la Guardia Imperial, muerto en la frontera de Ir\u00fan por disparos de la Artiller\u00eda absolutista francesa en1823\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/11\/Franz-Ir\u00fan-3.jpg\" alt=\"\" width=\"179\" height=\"183\" \/><\/a>Pi\u00e9nsenlo bien, no queremos v\u00edctimas civiles, mutilados, heridos que agonizan durante horas, muertos sobre el campo de batalla, refugiados o pueblos en llamas. Claro que no.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pedir ese sacrificio a otros y mas si no vestimos el uniforme ni hemos estado nunca en un campo de batalla que no sea simulado?. Claro que no. Pero, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer entonces frente a quienes consideran la Guerra contra nosotros como un deber y, de hecho, como una aut\u00e9ntica satisfacci\u00f3n, gente que ya ha declarado, como en el caso del DAESH, que s\u00f3lo aspira a destruirnos porque no le gusta nuestro modo de vida, nuestras creencias m\u00e1s \u00edntimas e irrenunciables?.<\/p>\n<p>\u00bf\u201c\u00a1No a la Guerra!\u201d?. De acuerdo, pero s\u00f3lo cuando todo el Mundo sea de esa misma sana opini\u00f3n. Por si acaso, por mero instinto de conservaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Ya lo habr\u00e1n notado, si han le\u00eddo este correo de la Historia de manera asidua, que esta p\u00e1gina generalmente no suele seguir, de semana en semana, con el mismo tema. 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