{"id":102,"date":"2012-08-20T11:30:49","date_gmt":"2012-08-20T09:30:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=102"},"modified":"2024-10-26T11:35:54","modified_gmt":"2024-10-26T09:35:54","slug":"piratas-abordajes-y-capitanes-de-mar-y-guerra-el-secreto-mejor-guardado-de-la-casa-de-alba-vida-de-pedro-fitz-james-stuart-1720-1790","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2012\/08\/20\/piratas-abordajes-y-capitanes-de-mar-y-guerra-el-secreto-mejor-guardado-de-la-casa-de-alba-vida-de-pedro-fitz-james-stuart-1720-1790\/","title":{"rendered":"Piratas, abordajes y capitanes de mar y guerra. El secreto mejor guardado de la Casa de Alba. Vida de Pedro Fitz-James Stuart (1720-1790)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Proyecto-de-sello-conmemorativo-del-combate-entre-el-Drag\u00f3n-y-el-Danzik.-Extracto-de-La-relaci\u00f3n-del-capit\u00e1n-de-nav\u00edo-don-Pedro-Stuart.-Original-de-la-Biblioteca-Koldo-Mitxelena-Kulturunea.-Dip.-etc..jpgtc..jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-103 size-medium\" title=\"Proyecto de sello conmemorativo del combate entre el Drag\u00f3n y el Danzik. Extracto de la &quot;Relaci\u00f3n&quot; del capit\u00e1n don Pedro Fitzjames-Struart. Biblioteca Koldo Mitxelena de San Sebasti\u00e1n\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Proyecto-de-sello-conmemorativo-del-combate-entre-el-Drag\u00f3n-y-el-Danzik.-Extracto-de-La-relaci\u00f3n-del-capot\u00e1n-de-nav\u00edo-don-Pedro-Stuart.-Original-de-la-Biblioteca-Koldo-Mitxelena-Kulturunea.-Dip.-etc.-300x281.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"281\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Proyecto-de-sello-conmemorativo-del-combate-entre-el-Drag\u00f3n-y-el-Danzik.-Extracto-de-La-relaci\u00f3n-del-capot\u00e1n-de-nav\u00edo-don-Pedro-Stuart.-Original-de-la-Biblioteca-Koldo-Mitxelena-Kulturunea.-Dip.-etc.-300x281.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Proyecto-de-sello-conmemorativo-del-combate-entre-el-Drag\u00f3n-y-el-Danzik.-Extracto-de-La-relaci\u00f3n-del-capot\u00e1n-de-nav\u00edo-don-Pedro-Stuart.-Original-de-la-Biblioteca-Koldo-Mitxelena-Kulturunea.-Dip.-etc.-768x720.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Proyecto-de-sello-conmemorativo-del-combate-entre-el-Drag\u00f3n-y-el-Danzik.-Extracto-de-La-relaci\u00f3n-del-capot\u00e1n-de-nav\u00edo-don-Pedro-Stuart.-Original-de-la-Biblioteca-Koldo-Mitxelena-Kulturunea.-Dip.-etc..jpg 822w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>\u00daltimamente, cada verano, San Sebasti\u00e1n recibe una visita ilustre durante unos d\u00edas que revive, de alguna manera, aquella \u201cBelle \u00c9poque\u201d en la que toda la corte de Madrid se trasladaba hasta las orillas de La Concha, y de la que ya hablamos en esta p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Se trata de Cayetana de Alba, duquesa de ese mismo nombre, que mantiene el palacio de la familia en la ciudad y hace uso de \u00e9l, continuando la tradici\u00f3n iniciada a mediados del siglo XIX, cuando la controvertida Isabel II puso de moda los \u201cba\u00f1os de mar\u201d y decidi\u00f3 que el reino se gobernase, durante los veranos, desde las orillas del Cant\u00e1brico, con el consiguiente traslado de toda su corte hasta all\u00ed.<\/p>\n<p>Sobre la duquesa de Alba sabemos muchas cosas. Como dijo una bella modelo a\u00f1os ha en un lapsus de lo m\u00e1s recordado, suele estar casi siempre \u201cen el candelabro\u201d.<\/p>\n<p>Lo que seguramente ya es m\u00e1s dif\u00edcil que sepamos son otras cosas sobre la familia de la que proviene esta arist\u00f3crata y c\u00f3mo llegaron a ganarse esa confianza que los llev\u00f3 a convertirse en parte imprescindible de esa corte que se trasladaba con el rey -o la regente- de Madrid a San Sebasti\u00e1n cada verano. Son asuntos que parecen un secreto, a pesar de no serlo, m\u00e1s que nada porque se han pasado por alto frente a otras cuestiones relacionadas con los Alba&#8230;.<\/p>\n<p>Ese ser\u00eda el caso de la vida del capit\u00e1n de nav\u00edo Pedro Fitz-James Stuart. Para empezar hay que decir que de los Fitz-James Stuart nada se sab\u00eda por aqu\u00ed hasta comienzos del siglo XVIII, cuando el testamento de Carlos II cedi\u00f3 el trono espa\u00f1ol a la casa Borb\u00f3n. De los duques de Alba, con los que los Fitz-James Stuart acabar\u00e1n emparentando, s\u00ed se sab\u00eda. Por supuesto.<\/p>\n<p>Desde el siglo XVI, por lo menos, eran una parte, una vez m\u00e1s imprescindible, de la maquinar\u00eda que gobernaba una monarqu\u00eda que abarcaba dos hemisferios y que, como todas las grandes potencias, estaba obligada a sostener muchas guerras para seguir siendo eso, una gran potencia. Uno de los Alba, el llamado gran duque de Alba, al que Tiziano pint\u00f3 un retrato en el que aparece revestido de armadura y con una impresionante barba b\u00edfida, se ha convertido, por ejemplo, en un t\u00f3pico famoso, un verdadero ogro para los ni\u00f1os de la actual Holanda, donde todav\u00eda se les dice que vendr\u00e1 el duque de Alba si no se portan bien&#8230;<\/p>\n<p>En el polo opuesto estar\u00eda Pedro Fitz-James Stuart y Col\u00f3n de Portugal, de Boiurk y Ayala, nacido en Madrid el 6 de noviembre de 1720.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p>La vida de este hombre, tan poco conocida, eclipsada por antepasados con retratos pintados por Tiziano, fue, sin embargo, de la clase de las que han inspirado a los autores de eso que llaman \u201cnovelas navales\u201d. Fundamentalmente brit\u00e1nicos como C. S. Forester, el padre literario del famoso Horatio Hornblower, Alexander Kent, o el m\u00e1s conocido de todos: el tambi\u00e9n famoso Patrick O\u00b4Brian, que ha batido records de ventas con su serie del capit\u00e1n de la Marina de Su Graciosa Majestad, Jack Aubrey, al que muchos pondr\u00e1n la cara de Russell Crowe, que lo interpret\u00f3 en la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de alguna de esas novelas rodada por Peter Weir a comienzos de este siglo XXI.<\/p>\n<p>As\u00ed es, Pedro Fitz-James era uno de esos marinos reales pero con una vida que podr\u00eda haber sido de leyenda o, por lo menos, de novela, y en la biblioteca Koldo Mitxelena de la Diputaci\u00f3n guipuzcoana hay un documento que lo corrobora. Se trata de un peque\u00f1o libro de edici\u00f3n muy cuidadosa -m\u00e1s a\u00fan para una \u00e9poca tan descuidada en estas y otras cosas como la de la Espa\u00f1a de los a\u00f1os 50- digna, de hecho, de la Editorial Siruela, fundada por otro Alba, y dedicada desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas a la edici\u00f3n de alta calidad.<\/p>\n<p>Es una copia de lo que los editores del texto -el Museo Naval de Madrid- llaman \u201cla Relaci\u00f3n del Capit\u00e1n de Nav\u00edo don Pedro Stuart, comandante del <em>Drag\u00f3n<\/em>\u201d, fechada en el a\u00f1o 1751. Lo primero que hace ese peque\u00f1o libro editado en 1952, es contarnos la vida del capit\u00e1n Fitz-James Stuart. El encargado de hacerlo es otro capit\u00e1n de mar y guerra como \u00e9l, Julio F. Guillen. \u00c9l nos dice que Pedro Fitz-James era el hijo segundog\u00e9nito de James -Jacobo-, duque de Liria, Xerica y Berwick, y Catalina Nu\u00f1o, hermana de don Pedro Nu\u00f1o, Almirante mayor de las Indias, duque de Veraguas (sic), t\u00edtulos que ella hereda en 1733 cuando \u00e9l muere. Tambi\u00e9n ten\u00edan t\u00edtulo de marquesado de San Leonardo, que don Pedro Fitz -James Stuart usar\u00e1 desde 1764. Todo eso, en definitiva, hac\u00eda del capit\u00e1n descendiente de, nada menos, que Crist\u00f3bal Col\u00f3n.<\/p>\n<p>La carrera de Pedro Fitz-James empez\u00f3 cuando Felipe V, al que su padre, el duque de Berwick, hab\u00eda servido tan bien durante la Guerra de Sucesi\u00f3n -aunque despu\u00e9s, en 1719, se enfrentase a \u00e9l, asediando y capturando Hondarribia-, le concede un despacho de capit\u00e1n de Caballer\u00eda. Una comisi\u00f3n que no le aprovechar\u00e1 mucho prefiriendo hacer honor a sus ancestros enrol\u00e1ndose en el servicio naval el 9 de mayo de 1736 como guardiamarina en C\u00e1diz.<\/p>\n<p>Embarca por primera vez en 29 de agosto de 1737, en un jabeque. Un tipo de embarcaci\u00f3n habitual en la lucha de corso contra los corsarios -o piratas, dependiendo del punto de vista- berberiscos. A bordo de \u00e9l aprender\u00e1 su oficio de marino de guerra protegiendo a los convoyes que abastecen las plazas fuertes espa\u00f1olas en \u00c1frica del Norte.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de eso pasar\u00e1 a formar parte de la dotaci\u00f3n del <em>Astuto<\/em>, un nav\u00edo de 70 ca\u00f1ones. En \u00e9l dar\u00e1 escolta desde Canarias a los convoyes de Am\u00e9rica. En agosto de 1740 lo ascender\u00e1n a capit\u00e1n de fragata. Con ese mando tomar\u00e1 parte en el asedio de Cartagena de Indias en 1741, donde Blas de Lezo detendr\u00e1 el asalto de un m\u00e1s que considerable ej\u00e9rcito brit\u00e1nico enviado, bajo mando del almirante Vernon, a hacerse con el control de esa plaza, considerada como la llave de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola. En 1745, mientras otro Stuart, Carlos -el llamado \u201cbello pr\u00edncipe Charlie\u201d-, intenta recuperar para esta casa el trono brit\u00e1nico con la inestimable ayuda de Espa\u00f1a y Francia, sublevando, por \u00faltima vez, a sus partidarios escoceses, Pedro Fitz-James Stuart, su primo m\u00e1s o menos lejano, obtendr\u00e1 el rango de capit\u00e1n de nav\u00edo en la fragata <em>Aurora<\/em>, de 28 ca\u00f1ones. Con ella navegar\u00e1 por el Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>En 1750, finalmente, el capit\u00e1n Fitz-James Stuart obtendr\u00e1 el mando del <em>Drag\u00f3n, <\/em>de 60 ca\u00f1ones, y el<em> Am\u00e9rica<\/em>, de igual porte, que capitanea Luis de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de esa peque\u00f1a escuadra de dos nav\u00edos bajo su mando ser\u00e1 limpiar de berberiscos el <em>Mare Nostrum<\/em>. Llev\u00e1ndola a cabo tendr\u00e1 varios encuentros con esos corsarios -o piratas, dependiendo del punto de vista- al servicio de la regencia de Argel que, al menos te\u00f3ricamente, obedece a ese Imperio Turco, de cuyo fin hablaba la semana pasada en esta misma p\u00e1gina. Sin embargo, s\u00f3lo alcanzar\u00e1 categor\u00eda de memorable el choque que sostiene contra el <em>Danzik<\/em> y el <em>Castillo Nuevo<\/em>. Respectivamente de 60 y 50 ca\u00f1ones.<\/p>\n<p>Ese combate naval dio, en efecto, origen a un poema y se quisieron hacer medallas conmemorativas por parte de la Real Academia de la Historia espa\u00f1ola, ya fundada en aquel entonces. \u00bfEra para tanto?. Veamos.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n impresa del combate con esos dos nav\u00edos berberiscos que acab\u00f3 public\u00e1ndose y se reprodujo doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1952, es de corte militar, claro est\u00e1, por lo tanto bastante escueta y seca. A\u00fan as\u00ed nos puede contar muchas cosas.<\/p>\n<p>Dice, por ejemplo, que el 28 de noviembre de 1751, al amanecer, al O.S.O del Cabo de San Vicente, a 52 leguas por Barlovento, los serviolas del <em>Drag\u00f3n<\/em> y el <em>Am\u00e9rica <\/em>\u00a0avistan a dos leguas de ellos dos nav\u00edos grandes, a los que dar\u00e1n alcance por la popa. En ese momento los nav\u00edos desconocidos har\u00e1n lo \u00fanico que se pod\u00eda hacer para identificarse antes de la Era de las Telecomunicaciones. Es decir, largar bandera en la popa del nav\u00edo. En ese caso la elegida fue la holandesa. Los espa\u00f1oles responden con la brit\u00e1nica -en el caso de Fitz-James una elecci\u00f3n totalmente justificada, por otra parte-. Por supuesto aquel truco de las falsas banderas s\u00f3lo pod\u00eda enga\u00f1ar a marinos muy novatos. Justo lo que no era el capit\u00e1n Fitz-James Stuart, que ordena a sus hombres que sigan a los dos barcos desconocidos, tratando de alcanzarlos por Barlovento para poder saber qui\u00e9nes son de verdad.<\/p>\n<p>Los corsarios berberiscos no dar\u00e1n tiempo a esa maniobra que los iba a descubrir. Cuando el <em>Drag\u00f3n <\/em>se les acerca por la aleta de Babor, largan bandera argelina y confirman que ese era su verdadero origen disparando el ca\u00f1onazo de aviso habitual en esos casos. El <em>Drag\u00f3n<\/em>, tras un rato, iz\u00f3 la bandera espa\u00f1ola y rodear\u00e1 a los berberiscos seguido por el <em>Am\u00e9rica<\/em>. En ese momento, seg\u00fan dice la \u201cRelaci\u00f3n\u201d\u00a0 descubren que se van a enfrentar a los dos mayores nav\u00edos de la Regencia de Argel: el\u00a0 <em>Danzik<\/em> de 60 ca\u00f1ones y el que ese documento llamaba <em>Nav\u00edo Nuevo<\/em>, de 54.<\/p>\n<p>Las primeras \u00f3rdenes de combate del capit\u00e1n Fitz-James Stuart ser\u00e1n tratar de separar a los dos enemigos. Ese objetivo fundamental se conseguir\u00e1 a las 11 de esa ma\u00f1ana de finales de noviembre de 1751. Tras dos andanadas pondr\u00e1n en fuga al <em>Nav\u00edo Nuevo<\/em>. Desde ese momento el <em>Drag\u00f3n<\/em>, bajo el mando directo de Pedro Fitz-James, persigue al <em>Danzik <\/em>a toda vela. Lo ca\u00f1onear\u00e1 toda la tarde, pero no puede ponerse a su altura hasta las cinco y media. A partir de esa hora los dos nav\u00edos se enfrentar\u00e1n costado contra costado, muy cerca. A tiro de fusil, como dice la \u201cRelaci\u00f3n\u201d. Se inicia as\u00ed un combate que dura hasta las dos y media de la madrugada.<\/p>\n<p>En esos momentos el <em>Danzik <\/em>estaba muy tocado, sin mastelero de gavia y cortada su driza mayor. El <em>Drag\u00f3n<\/em>, por su parte, se retirar\u00e1 a recomponer sus velas, todas hechas pedazos por el fuego enemigo \u201cque fu\u00e9 horroroso\u201d, seg\u00fan dice la \u201cRelaci\u00f3n\u201d, siendo relevado por el <em>Am\u00e9rica<\/em>.<\/p>\n<p>Hasta las ocho y media de la ma\u00f1ana del 29 de noviembre no est\u00e1 en condiciones de volver a combatir y eso s\u00f3lo tras envergar una gavia nueva, que le hab\u00edan hecho a\u00f1icos en el primer encuentro.<\/p>\n<p>En ese momento el <em>Am\u00e9rica<\/em>, que tambi\u00e9n ha sufrido da\u00f1os considerables en ese combate nocturno, tendr\u00e1 que ser relevado entonces, a su vez, por el <em>Drag\u00f3n<\/em>. El nav\u00edo del capit\u00e1n Fitz-James Stuart combatir\u00e1 con el berberisco hasta las dos y media de la tarde, hasta que la mar, movida con viento N.O., los separa. Sin embargo, el <em>Danzik<\/em> ha quedado muy castigado tras ese segundo encuentro con el <em>Drag\u00f3n<\/em>. La \u201cRelaci\u00f3n\u201d dice que hab\u00eda perdido el palo de Mesana, estaba \u201ccon la Popa hecha mil pedazos\u201d, sin posibilidad de maniobra y con las velas cribadas de ca\u00f1onazos espa\u00f1oles. El <em>Drag\u00f3n<\/em>, adem\u00e1s, le hab\u00eda colocado ocho balazos a la lumbre del agua. Es decir, en la l\u00ednea de flotaci\u00f3n. Una situaci\u00f3n muy peligrosa, que pod\u00eda enviar a pique al nav\u00edo, y llev\u00f3 a Mahomet Chirif, arr\u00e1ez del <em>Danzik<\/em>, a tratar de arriar la bandera en se\u00f1al de rendici\u00f3n. Seg\u00fan dice la \u201cRelaci\u00f3n\u201d no llegar\u00e1 a hacerlo porque los turcos de la Tayfa a bordo del <em>Danzik <\/em>mandan volver a levantar bandera amenazando, adem\u00e1s, con matar al arr\u00e1ez .<\/p>\n<p>Un esfuerzo in\u00fatil porque a las cuatro y media del 1 de diciembre el <em>Danzik <\/em>tendr\u00e1 finalmente que arriar tras soportar descargas continuadas por parte de los espa\u00f1oles. En ese momento arbolar\u00e1 bandera blanca al ver que se iba a pique seg\u00fan cuentan los cautivos cristianos a bordo de esa nave berberisca despu\u00e9s de la rendici\u00f3n al teniente de fragata Domingo Martineli.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los carpinteros y calafates del <em>Drag\u00f3n<\/em> dir\u00e1n que, en efecto, no hay manera de mantener a flote al <em>Danzik<\/em>, que ten\u00eda el casco pasado y repasado a balazos. Muchos en la lumbre del agua. No habr\u00e1 pues bot\u00edn. S\u00f3lo algo de pendolaje -frioleras dice la \u201cRelaci\u00f3n\u201d- que cogen los que ayudan a transbordar a moros y cautivos al <em>Drag\u00f3n<\/em> y al <em>\u00a0Am\u00e9rica<\/em>. Se decidir\u00e1, en efecto, dar fuego a los restos del <em>Danzik<\/em>, que arde entre las 9 de la noche y las 2 de la ma\u00f1ana del d\u00eda 4 de diciembre, que ser\u00e1 cuando la peque\u00f1a escuadra del capit\u00e1n\u00a0 Fitz-James ponga proa a C\u00e1diz.<\/p>\n<p>Dice la \u201cRelaci\u00f3n\u201d que as\u00ed acaba la Capitana de Argel. Ese documento que, al fin y al cabo, es tambi\u00e9n propaganda de guerra espa\u00f1ola, censurar\u00e1 la barbarie con la que luchan los berberiscos, neg\u00e1ndose a rendirse al segundo d\u00eda de combate, de acuerdo a los civilizados usos de los europeos del siglo XVIII. Tambi\u00e9n censurar\u00e1 ese documento el suicidio de algunos berberiscos, arroj\u00e1ndose al mar con todas sus armas, al ver que el <em>Danzik <\/em>se rend\u00eda. Tras eso la \u201cRelaci\u00f3n\u201d ya s\u00f3lo ten\u00eda espacio para las estad\u00edsticas de aquella formidable batalla naval: durante los cuatro ataques se hab\u00edan disparado 4.444 ca\u00f1onazos y 4.600 fusilazos. Se mat\u00f3 a 190 turcos, cayendo prisioneros 323 m\u00e1s 6 renegados -cristianos pasados al Islam- y se liberar\u00e1 a 50 cautivos, esclavizando en cambio a 69 argelinos.<\/p>\n<p>Gracias a esa victoria Pedro Fitz-James Stuart ascender\u00e1 a Jefe de Escuadra, quedando al mando de una de tres nav\u00edos y dos fragatas. Con ella hace la ruta de El Ferrol al Canal de la Mancha, pasando por los arsenales de Plymouth, Brest y Rochefort. Dar\u00e1 tambi\u00e9n escolta al embajador de Espa\u00f1a en Lisboa.<\/p>\n<p>Luego vuelve al Mediterr\u00e1neo. Cuando Carlos III pasa del trono de N\u00e1poles al de Espa\u00f1a, su insignia se arbola en el <em>Galicia<\/em>, de 70 ca\u00f1ones. No habr\u00e1 muchos incidentes en esa \u00faltima misi\u00f3n del capit\u00e1n Fitz-James. Aquel viaje, que iba a inaugurar uno de los reinados m\u00e1s brillantes de Espa\u00f1a, s\u00f3lo caus\u00f3 algunos mareos a la reina y a varios tripulantes por la muy mala mar que se tuvo que afrontar&#8230;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de eso el capit\u00e1n Fitz-James Stuart no har\u00e1 m\u00e1s servicio de mar. Pasar\u00e1 a la corte y acabar\u00e1 su servicio en ella en 1789 con cargo de Capit\u00e1n General de la Armada. Morir\u00e1 en 1790, retirado en el monasterio de Nuestra Se\u00f1ora de Sopetran.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 \u00daltimamente, cada verano, San Sebasti\u00e1n recibe una visita ilustre durante unos d\u00edas que revive, de alguna manera, aquella \u201cBelle \u00c9poque\u201d en la que toda la corte de Madrid se trasladaba hasta las orillas de La Concha, y de la que ya hablamos en esta p\u00e1gina. 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