{"id":1027,"date":"2015-12-21T12:38:02","date_gmt":"2015-12-21T10:38:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1027"},"modified":"2018-10-08T12:19:49","modified_gmt":"2018-10-08T10:19:49","slug":"los-emisarios-de-la-navidad-olentzero-y-otros-carboneros-del-siglo-iv-despues-de-cristo-a-la-europa-postnapoleonica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/12\/21\/los-emisarios-de-la-navidad-olentzero-y-otros-carboneros-del-siglo-iv-despues-de-cristo-a-la-europa-postnapoleonica\/","title":{"rendered":"Los emisarios de la Navidad: \u201cOlentzero\u201d y otros carboneros. Del siglo IV despu\u00e9s de Cristo a la Europa postnapole\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/Copia-de-Olentzaro-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1028\" title=\"Olentzero en el circuito de trenes en miniatura de Iraeta, Navidades de 2015. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/Copia-de-Olentzaro-1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"277\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/Copia-de-Olentzaro-1.jpg 470w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/Copia-de-Olentzaro-1-300x278.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hoy vuelvo, como la semana pasada, como en otros correos de la Historia, a P\u00edo Baroja, al que fue el autor de \u201cSiluetas rom\u00e1nticas\u201d, que, como pueden apreciar, es una fuente casi inagotable de curiosidades -y algo m\u00e1s que curiosidades- hist\u00f3ricas con las que llenar este espacio semanal.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n me voy a centrar en el cap\u00edtulo de esa recopilaci\u00f3n que Baroja dedic\u00f3 a los carbonarios. Y aqu\u00ed surge la pregunta, \u00bfqui\u00e9nes eran esos carbonarios y qu\u00e9 tienen que ver con el actual emisario vasco de la Navidad \u201cOlentzero\u201d?.<\/p>\n<p>Seguramente la respuesta a esa pregunta les sorprender\u00e1 tanto como me sorprendi\u00f3 a m\u00ed que, para empezar, ya ten\u00eda una idea, aunque fuera vaga, de qu\u00e9 eran los carbonarios pero no acerca de que tuvieran una relaci\u00f3n, siquiera remota, con \u201cOlentzero\u201d y las Navidades.<\/p>\n<p>Baroja, en primer lugar, hace una estupenda enumeraci\u00f3n -digna del m\u00e1s met\u00f3dico historiador de nuestros d\u00edas- sobre qu\u00e9 libros y otras fuentes existen sobre los carbonarios y, asimismo, hace lo que har\u00eda cualquier historiador. Es decir, una cr\u00edtica de esas fuentes tratando de calcular lo fiables que pueden ser. Algunas, como el libro de Juan Wit, conocido como Doering, publicado en Brunswick en el a\u00f1o 1827, le parecen poco consistentes.<\/p>\n<p>Dice Baroja del autor de ese libro que era un joven alem\u00e1n bastante petulante, que se introdujo en las sociedades carbonarias para desentra\u00f1ar sus secretos y luego traicionarlas y pasarse a las filas de un Absolutismo furibundo, pintando as\u00ed a sus antiguos compa\u00f1eros como unos monstruos sedientos de sangre que s\u00f3lo quer\u00edan acabar con la Religi\u00f3n y con todos los monarcas de Europa.<\/p>\n<p>Tras despacharse a su gusto con el traidor, Baroja tambi\u00e9n da lo suyo a diversos colegas de profesi\u00f3n -novelistas, no m\u00e9dicos- como Alejandro Dumas (padre) y Paul F\u00e9val (padre) que, respectivamente en \u201cLos mohicanos de Par\u00eds\u201d y \u201cLos compa\u00f1eros del silencio\u201d, trataban de cualquier manera todo lo relacionado con el Carbonarismo.<\/p>\n<p>Muy al estilo de otros novelistas menos conocidos, como Charles Nodier, que habla de ellos con detalle pero del que hay que desconfiar porque, seg\u00fan Baroja, es bien sabido que en sus obras mezclaba realidad y fantas\u00eda, o el espa\u00f1ol Jos\u00e9 Mariano Riera y Comas, que escribi\u00f3 una novela sobre el tema donde tambi\u00e9n se mezclan bastantes realidades y fantas\u00edas.<\/p>\n<p>De todo eso destila Baroja que los carbonarios fueron en su remoto origen una asociaci\u00f3n de carboneros y le\u00f1adores iniciada en tierras de la actual Alemania y el Franco Condado que, en el siglo IV despu\u00e9s de Cristo, cuando comienza la evangelizaci\u00f3n de Centroeuropa, se dedican a predicar en esos pagos llenos de, en efecto, paganos, que nada saben de la buena nueva cristiana.<\/p>\n<p>Parece ser que San Teobaldo, nacido en Brie y ordenado en Italia como sacerdote, y posteriormente eremita en Suabia, fue uno de sus impulsores hacia el a\u00f1o 700 despu\u00e9s de Cristo.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, esas asociaciones de carboneros y le\u00f1adores acabaron siendo, ante todo, grupos de ap\u00f3stoles cristianos que, bajo ese conveniente disfraz, se dedicaban a\u00a0 difundir el Evangelio entre los paganos de Centroeuropa, l\u00f3gicamente bastante abundantes en zonas aisladas como lo pod\u00edan ser las de inmensos bosques donde viv\u00edan apartados de todo, durante mucho tiempo, hombres como los le\u00f1adores y, sobre todo, los carboneros&#8230;<\/p>\n<p>Un relato que, curiosamente, coincide, casi perfectamente, con el \u201cOlentzero\u201d vasco, a quien pas\u00f3 a describir a continuaci\u00f3n. Sobre todo para aquellos que leen esta p\u00e1gina desde m\u00e1s all\u00e1 del Pa\u00eds Vasco.<\/p>\n<p>Saber cuando el \u201cOlentzero\u201d empez\u00f3 a existir, tal y como se le conoce hoy d\u00eda -hasta la saciedad- en todo el Pa\u00eds Vasco, es bastante dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Si nos sumergimos en cuestiones de folklore descubrimos que palabras similares a \u201cOlentzero\u201d, como \u201cOnenzaro\u201d, se asociaban, fuera del Norte de Navarra y el litoral guipuzcoano, no a un personaje como el que hoy se saca a pasear por las calles de muchos pueblos vascos, sino a un tronco o a c\u00e1nticos navide\u00f1os del estilo de los \u201cChristmas carols\u201d brit\u00e1nicos o los villancicos.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, Emilio Xabier Due\u00f1as, miembro de la antigua y hoy extinta secci\u00f3n de Folklore de la Sociedad de Estudios Vascos, declaraba no hace mucho tiempo al peri\u00f3dico \u201cABC\u201d, en 24 de diciembre de 2013, que el \u201cOlentzero\u201d tal y como hoy se conoce no se form\u00f3 y extendi\u00f3 hasta finales de los ochenta del siglo pasado&#8230;<\/p>\n<p>Josu Larrinaga, en una obra de Etnograf\u00eda dirigida por Due\u00f1as, recuerda que en Deusto apareci\u00f3 el primer \u201cOlentzero\u201d de tipo actual en 1968. Despu\u00e9s la tendencia se reforz\u00f3 y extendi\u00f3 cuando, en medio del auge de los partidos nacionalistas tras el fin de la Dictadura, se busc\u00f3, en esto como en muchas otras cosas, una identidad propia, un personaje distinto a los Reyes Magos y al Pap\u00e1 Noel n\u00f3rdico-anglosaj\u00f3n, que trajera regalos a los ni\u00f1os vascos encarnado de manera adecuada a los par\u00e1metros de esa ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed se populariz\u00f3 la figura de un gordo y rubicundo baserritarra -un granjero vasco para los que nos leen desde m\u00e1s all\u00e1 de la frontera del euskera- vestido a la usanza del a\u00f1o 1860 aproximadamente (con boina, blus\u00f3n de trabajador manual, pantal\u00f3n embutido en medias de lana y calzado con abarcas) a pesar de que tambi\u00e9n tiene un vago aire de ser ancestral, intemporal. Algo nada raro en la cultura popular vasca, como ha se\u00f1alado el antrop\u00f3logo Joseba Zulaika, que nos indica que en dicha cultura es muy habitual mezclar \u00e9pocas tan dispares como la Prehistoria y las guerras carlistas.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n, muy reciente, de la compa\u00f1era de \u201cOlentzero\u201d, Mari Domingi, es una buena prueba de ese eclecticismo hist\u00f3rico. Por un lado parece que se dot\u00f3 a \u201cOlentzero\u201d de esta compa\u00f1era, extirpada a otra secci\u00f3n del folklore navide\u00f1o vasco, por una evidente concesi\u00f3n a la cuesti\u00f3n de la paridad de sexos -una preocupaci\u00f3n de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX- que l\u00f3gicamente no podr\u00eda admitir que los regalos los lleve <em>solo<\/em> un hombre&#8230; Por otra parte, Mari Domingi suele aparecer vestida de un modo cuando menos chocante, ya que combina en su atuendo un tocado corniforme que las mujeres vascas -y europeas en general- dejan de usar entre el siglo XV y el XVI y, a veces, combina esas ropas con otras m\u00e1s adecuadas a las de la \u00e9poca que, se supone, representa \u201cOlentzero\u201d. Es decir: el mundo rural vasco de hacia 1860.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/Copia-de-Donostiarras-y-baserritarras.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1029\" title=\"Campesinos vascos hacia 1813. Reconstrucci\u00f3n del autor en base a fuentes diversas\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/Copia-de-Donostiarras-y-baserritarras.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"300\" \/><\/a>En cualquier caso, si nos fiamos, una vez m\u00e1s, del buen hacer de P\u00edo Baroja como historiador (corroborado por distintos etn\u00f3grafos como su sobrino Julio Caro, el padre Barandiaran, Antxon Aguirre Sorondo&#8230;), parece que esta tradici\u00f3n de \u201cOlentzero\u201d, en apariencia inventada hace muy poco tiempo, ten\u00eda, por una vez y sin que sirva de precedente, un s\u00f3lido pasado hist\u00f3rico: el de los carboneros\/carbonarios que extend\u00edan el Evangelio -y con \u00e9l la celebraci\u00f3n de la Navidad- por la Europa pagana de finales del siglo IV despu\u00e9s de Cristo. Toda una pista sobre c\u00f3mo habr\u00eda que vestir y emplazar hist\u00f3ricamente a partir de ahora a \u201cOlentzero\u201d y a Mari Domingi.<\/p>\n<p>Les dejo por hoy con tan grata reflexi\u00f3n para \u00e9stas que desde este correo de la Historia esperamos sean muy felices Navidades. Queda para otro d\u00eda la historia de c\u00f3mo los carbonarios pasaron, al filo de 1800, de ap\u00f3stoles cristianos a sociedad secreta de tipo m\u00e1s bien revolucionario&#8230; Gabon zoriontsuak denoi!.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy vuelvo, como la semana pasada, como en otros correos de la Historia, a P\u00edo Baroja, al que fue el autor de \u201cSiluetas rom\u00e1nticas\u201d, que, como pueden apreciar, es una fuente casi inagotable de curiosidades -y algo m\u00e1s que curiosidades- hist\u00f3ricas con las que llenar este espacio semanal. 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