{"id":1031,"date":"2015-12-28T12:30:49","date_gmt":"2015-12-28T10:30:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1031"},"modified":"2015-12-28T12:30:49","modified_gmt":"2015-12-28T10:30:49","slug":"ano-nuevo-historia-nueva-la-memoria-historica-los-cambios-de-nombre-de-calles-el-general-moscardo-y-el-alcazar-de-toledo-1936-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/12\/28\/ano-nuevo-historia-nueva-la-memoria-historica-los-cambios-de-nombre-de-calles-el-general-moscardo-y-el-alcazar-de-toledo-1936-2016\/","title":{"rendered":"\u00bfA\u00f1o nuevo, Historia nueva?. La \u201cMemoria hist\u00f3rica\u201d, los cambios de nombre de calles, el general Moscard\u00f3 y el Alc\u00e1zar de Toledo (1936-2016)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/lecci\u00f3n-34-un-h\u00e9roe-Luis-Moscard\u00f3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1032\" title=\"Ilustraci\u00f3n para la lecci\u00f3n 34 de la \"Enciclopedia \u00c1lvarez\" dedicada al tema del Alc\u00e1zar de Toledo (c. 1950). Colecci\u00f3n particular\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/lecci\u00f3n-34-un-h\u00e9roe-Luis-Moscard\u00f3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/lecci\u00f3n-34-un-h\u00e9roe-Luis-Moscard\u00f3.jpg 1003w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/lecci\u00f3n-34-un-h\u00e9roe-Luis-Moscard\u00f3-300x215.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/lecci\u00f3n-34-un-h\u00e9roe-Luis-Moscard\u00f3-768x551.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Como ya saben quienes leen esta p\u00e1gina habitualmente, los temas, muchas veces, me llegan a pie de calle. O poco menos<\/p>\n<p>El que voy a tratar hoy me fue propuesto por un militar retirado con el que he compartido muchas veces mesa y mantel, amablemente invitado por la Asociaci\u00f3n de veteranos guipuzcoanos de la que \u00e9l forma parte, y a la que frecuento por seguir el consejo de John Keegan -especialista en Historia militar del que habl\u00e9 hace un par de semanas- acerca de que los historiadores que escribimos sobre estos temas (la Guerra, la Historia militar&#8230;) debemos frecuentar, cuanto nos sea posible, a quienes conocen de primera mano esas cuestiones. Es decir, los militares profesionales.<\/p>\n<p>El citado militar -que prefiere mantener aqu\u00ed el anonimato por eludir un protagonismo que no busca- me suministr\u00f3 una serie de datos bastante interesantes recogidos de la tradici\u00f3n oral de aquellos que hab\u00edan defendido el Alc\u00e1zar de Toledo. Uno de los primeros hechos de armas de la Guerra Civil espa\u00f1ola pero que -como ya habr\u00e1n notado por los telediarios de la semana pasada- sigue siendo caballo de batalla de los dos bandos, cuyos descendientes -ser\u00eda est\u00fapido y peligroso negarlo- siguen enfrent\u00e1ndose hoy d\u00eda en Espa\u00f1a, aunque en combates de m\u00e1s baja intensidad.<\/p>\n<p>El hecho es que el relato que me facilit\u00f3 el citado militar, a partir de esas fuentes orales de los que estaban en el Alc\u00e1zar de Toledo entre el 21 de julio y el 27 de septiembre de 1936, da una versi\u00f3n de lo all\u00ed ocurrido bastante diferente a la que durante cuarenta a\u00f1os mantuvo el r\u00e9gimen franquista.<\/p>\n<p>Para quienes no est\u00e9n muy al tanto del tema, paso a relatarles lo que, en sustancia, dec\u00eda el discurso oficial de la Dictadura. Despu\u00e9s, por ir por orden, les contar\u00e9 el relato que reconstruyeron diversos historiadores entre 1963 y 1999 y, finalmente, hablaremos de las variantes que me facilit\u00f3 mi informante militar a m\u00ed. Empecemos, pues, con el relato oficial del r\u00e9gimen franquista, mantenido, y ense\u00f1ado en las escuelas como ver\u00e1n por la ilustraci\u00f3n adjunta, durante cerca de cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>En el Alc\u00e1zar de Toledo, como en Santa Mar\u00eda de la Cabeza, Gij\u00f3n, Oviedo, San Sebasti\u00e1n, etc&#8230; se hacen fuertes mandos y tropas que, por una u otra raz\u00f3n -afinidad ideol\u00f3gica, obediencia debida a mandos favorables a los sublevados, etc&#8230;- se alinean con la sublevaci\u00f3n que, en breve, liderar\u00e1 Francisco Franco.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 en el Alc\u00e1zar de Toledo donde esa resistencia ser\u00e1 m\u00e1s enconada, durando esos dos meses largos, resistiendo cortinas de fuego artillero por parte de las tropas gubernamentales -m\u00e1s tarde calificadas por todos tan s\u00f3lo como \u201crepublicanas\u201d-, asaltos frontales\u00a0 y varias minas que destruyen el edificio en su mayor parte.<\/p>\n<p>As\u00ed hasta que el Ej\u00e9rcito sublevado consigue abrirse paso hasta Toledo y liberar a los sitiados, obligando a las tropas gubernamentales a retirarse sobre Madrid, donde la guerra se enrocar\u00e1 durante tres a\u00f1os m\u00e1s, presentando esa villa una resistencia no menos numantina que la planteada por los militares que se hab\u00edan hecho fuertes en el Alc\u00e1zar.<\/p>\n<p>Bien, a partir de ese 27 de septiembre, Franco, ya mando supremo de la sublevaci\u00f3n, pondr\u00e1 por las nubes al coronel Moscard\u00f3, militar de m\u00e1s alta graduaci\u00f3n de los parapetados tras los muros del Alc\u00e1zar. Lo convertir\u00e1, de hecho, en un segundo Guzm\u00e1n el Bueno, aquel caballero que defendi\u00f3 a ultranza la fortaleza de Tarifa en el a\u00f1o 1294, neg\u00e1ndose a entregarla a los musulmanes incluso cuando estos amenazaron con matar a su hijo.<\/p>\n<p>La propaganda franquista repetir\u00e1 ese paralelo hasta la saciedad, creando un relato -visible hasta hace poco en los muros del Alc\u00e1zar, convertido en un\u00a0 importante lugar de memoria de la Dictadura- en el que supuestamente se reproduc\u00eda una conversaci\u00f3n telef\u00f3nica entre el coronel Moscard\u00f3, su hijo Luis capturado como reh\u00e9n por los sitiadores y los jefes de esas tropas sitiadoras.<\/p>\n<p>En esencia los republicanos o gubernamentales exigieron a Moscard\u00f3 que rindiera la plaza o matar\u00edan a su hijo. La respuesta de padre e hijo durante dicha conversaci\u00f3n habr\u00eda sido ejemplar, neg\u00e1ndose el padre a rendir la plaza y resign\u00e1ndose Luis Moscard\u00f3 a ser fusilado por la causa de los sublevados, evitando a su padre la rendici\u00f3n del Alc\u00e1zar bajo ese chantaje&#8230;<\/p>\n<p>Bien, veamos ahora la versi\u00f3n de los historiadores. Seg\u00fan Herbert Southworth, autor, en 1963, de la obra \u201cEl mito de la cruzada franquista\u201d, habr\u00eda elementos m\u00e1s que dudosos en esa versi\u00f3n de los hechos. S\u00f3lo para empezar Luis Moscard\u00f3, el hijo del coronel sitiado y chantajeado, no era ese adolescente entusiasta de la causa franquista que se refleja en ese relato oficial y se plasm\u00f3 en 1940 en la pel\u00edcula de propaganda fascista \u201cSin novedad en el Alc\u00e1zar\u201d. Por el contrario, era un hombre joven m\u00e1s bien hecho y derecho, funcionario de Obras P\u00fablicas y, lo m\u00e1s importante, de ideas pol\u00edticas bastante diferentes a las de su padre, con el que discut\u00eda a menudo por esa causa.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, la versi\u00f3n de Southworth, corroborada en 1999 por las investigaciones del profesor Alberto Reig Tapia, dar\u00eda m\u00e1s visos de realidad a otra conversaci\u00f3n menos heroica entre padre, hijo y sitiadores&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfY que a\u00f1adir\u00eda a esto el relato que me facilitaron a m\u00ed a partir de esa tradici\u00f3n oral que circulaba entre algunas familias de los que hab\u00edan estado en el Alc\u00e1zar?. Pues, p\u00e1smense, resulta que esa versi\u00f3n vendr\u00eda a corroborar que Moscard\u00f3 estuvo lejos de ser el h\u00e9roe querido por la propaganda franquista, estando mucho m\u00e1s cerca de lo que cuentan obras con decantadas pretensiones de rigor hist\u00f3rico como las de\u00a0 Southworth y Reig Tapia.<\/p>\n<p>Para empezar, y esto no se recuerda a menudo, a Moscard\u00f3 le pill\u00f3 el conflicto a punto de salir para Berl\u00edn, a las famosas olimpiadas de 1936, en calidad de jefe del equipo espa\u00f1ol de tiro. No era, pues, un mando de acci\u00f3n, operativo, sino m\u00e1s bien administrativo y eso explicar\u00eda, en gran medida, que en julio de 1936 se\u00a0 atrincherase en el Alc\u00e1zar -en lugar de ocupar toda la ciudad- y esperar a que vinieran a rescatarlo los militares a cuyo lado se sent\u00eda m\u00e1s pr\u00f3ximo ideol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta versi\u00f3n oral, la supuesta firmeza de Moscard\u00f3 es m\u00e1s bien discutible. Especialmente con respecto a la cr\u00edtica conversaci\u00f3n telef\u00f3nica, durante la que, al parecer, otros mandos refugiados con \u00e9l tras los espesos muros del Alc\u00e1zar tuvieron que presionarle fuertemente para evitar que se derrumbase ante el chantaje de matar a su hijo&#8230;<\/p>\n<p>Finalmente la versi\u00f3n que me fue facilitada -y que puede comprobarse en la lista p\u00fablica de las fuerzas refugiadas en el Alc\u00e1zar- recordaba otro hecho que no suele aparecer demasiado en ning\u00fan libro de Historia que haya tratado el tema. A saber: la presencia en esa fortaleza de numerosos mandos y efectivos no s\u00f3lo de la Guardia Civil que, preferentemente y en su mayor\u00eda, se aline\u00f3 con los sublevados, sino de Guardias de Asalto. El cuerpo creado ex profeso por la Rep\u00fablica y que, se supon\u00eda, le era enteramente leal&#8230; Algo desmentido por la presencia, confirmada por el relato oral y el escrito, de efectivos de ese cuerpo combatiendo del lado de los sublevados y -esto es un detalle importante- contra sus compa\u00f1eros que, fieles al Gobierno, trataban de reducir la resistencia del Alc\u00e1zar en sucesivos y sangrientos asaltos&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed, seg\u00fan ese relato, que corroborar\u00eda el de investigaciones hist\u00f3ricas como las de Southworth, nos encontramos, m\u00e1s que ante h\u00e9roes, ante simples seres humanos subidos, con mayor o menor agrado, al escenario de confusi\u00f3n y miedo que se apoder\u00f3 de Espa\u00f1a en el verano, sangriento verano, de 1936 y en el que relatos como el predominante, por imposici\u00f3n de la Dictadura, entre 1936 y 1975, poco habr\u00edan tenido que ver con lo que realmente debi\u00f3 ocurrir, donde el sentido pr\u00e1ctico, las afinidades ideol\u00f3gicas m\u00e1s o menos tibias -pronto decantadas a punta de pistola, fusil y ca\u00f1\u00f3n, como en el caso de Moscard\u00f3- fueron lo habitual en lugar de episodios (como el de la famosa conversaci\u00f3n telef\u00f3nica) que, de tan perfectos, resultan imposibles.<\/p>\n<p>Bienvenida, pues, sea la retirada de las placas de calles de Madrid que celebraban a los militares sublevados en 1936. Entre ellos al luego general Moscard\u00f3. Pero cuando se haga tengamos en cuenta que, seg\u00fan versiones incluso contrapuestas -la oral de los militares sitiados, la de los historiadores m\u00e1s solventes (pese a ser denostados por los alineados con la l\u00ednea oficial franquista o neofranquista)&#8230;-, en casos como el de Moscard\u00f3, parece ser que es bien poca cosa lo que se est\u00e1 retirando.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/L-Illustration-31-oct-1936.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1033\" title=\"Otros militares franquistas sitiados en distintos puntos de Asturias en 1936 tras la sublevaci\u00f3n. Fotograf\u00eda de \"L\u00b4Illustration\" de 31 de octubre de 1936. Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/L-Illustration-31-oct-1936.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/L-Illustration-31-oct-1936.jpg 849w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/L-Illustration-31-oct-1936-300x234.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/12\/L-Illustration-31-oct-1936-768x599.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Tan s\u00f3lo, seg\u00fan parece, el recuerdo de un hombre, de un militar de filiaci\u00f3n fundamentalmente franquista que, m\u00e1s que un h\u00e9roe de la causa, fue uno m\u00e1s de los arrollados por las nada contemporizadoras circunstancias del verano de 1936 en las que no sabias de qu\u00e9 color ser\u00eda el pelot\u00f3n de fusilamiento ante el que te pod\u00edan poner.<\/p>\n<p>O si, como le ocurri\u00f3 al coronel Moscard\u00f3, pasar\u00edas de simple entrenador del equipo de tiro ol\u00edmpico espa\u00f1ol a celebrad\u00edsimo -y recompensad\u00edsimo- h\u00e9roe porque as\u00ed lo exig\u00eda el gui\u00f3n de una dictadura que ojal\u00e1 jam\u00e1s hubiese llegado a existir. Por el bien com\u00fan, por evitar esa fractura que, todav\u00eda ochenta a\u00f1os despu\u00e9s, sigue dividiendo y privando de una Historia digna de ese nombre a ese estado de la Uni\u00f3n Europea llamado Espa\u00f1a.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como ya saben quienes leen esta p\u00e1gina habitualmente, los temas, muchas veces, me llegan a pie de calle. 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