{"id":1066,"date":"2016-02-22T12:30:20","date_gmt":"2016-02-22T10:30:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1066"},"modified":"2016-02-22T12:30:20","modified_gmt":"2016-02-22T10:30:20","slug":"bye-bye-britain-notas-historicas-sobre-el-posible-abandono-de-la-ue-por-gran-bretana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2016\/02\/22\/bye-bye-britain-notas-historicas-sobre-el-posible-abandono-de-la-ue-por-gran-bretana\/","title":{"rendered":"Bye, bye Britain? Notas hist\u00f3ricas sobre el posible abandono de la UE por Gran Breta\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/02\/inglaterrainglaterra-Portada.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1067\" title=\" Portada de \"Inglaterra, Inglaterra\". Editorial Anagrama (1999)\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/02\/inglaterrainglaterra-Portada.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"300\" \/><\/a>Parece ser que \u00faltimamente no tengo mucha suerte con los temas que elijo para llenar este correo de la Historia semanal. En efecto, por m\u00e1s que quiera distanciarme de la actualidad \u00e9sta parece que se empe\u00f1a en servir temas que est\u00e1n estrechamente imbricados con las noticias que vemos en televisi\u00f3n o leemos en los peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p>As\u00ed esta semana resulta casi imposible no decir nada sobre la posible secesi\u00f3n de Gran Breta\u00f1a de la Uni\u00f3n Europea. Eso que han llamado el \u201cBrexit\u201d. Juego de palabras a base de \u201cBritain\u201d -Gran Breta\u00f1a- y \u201cExit\u201d, pr\u00e9stamo del lat\u00edn al ingl\u00e9s para significar \u201csalida\u201d.<\/p>\n<p>Bien, y se preguntar\u00e1n \u00bfqu\u00e9 tiene que decir la Historia de esa posible salida de Gran Breta\u00f1a de una Uni\u00f3n Europea en la que siempre parece haber estado a disgusto?.<\/p>\n<p>Veamos, este mismo s\u00e1bado se lleg\u00f3, en Bruselas, a un acuerdo basado en una serie de concesiones a David Cameron para que hiciera campa\u00f1a en su pa\u00eds a fin de evitar que salga el \u201cs\u00ed\u201d al \u201cBrexit\u201d en el refer\u00e9ndum que se celebrar\u00e1 all\u00ed a finales de junio.<\/p>\n<p>\u00bfPerd\u00edamos mucho si Gran Breta\u00f1a se iba?. \u00bfPerd\u00edamos econ\u00f3micamente, pol\u00edticamente, simb\u00f3licamente, los restantes estados de la Uni\u00f3n, que pasar\u00eda a ser casi exclusivamente continental, sin el archipi\u00e9lago brit\u00e1nico, salvo el 90% de Irlanda?. O ser\u00eda la isla brit\u00e1nica -\u00bfcon Escocia o sin ella?- la que realmente perder\u00eda m\u00e1s en ese \u201cBrexit\u201d?. \u00bfEra, as\u00ed pues, realmente necesario hacer esas concesiones?.<\/p>\n<p>La respuesta a preguntas as\u00ed podemos buscarla, por ejemplo, en una curiosa novela publicada, en espa\u00f1ol, hace diecisiete a\u00f1os. Se titula \u201cInglaterra, Inglaterra\u201d y su autor es uno de los escritores brit\u00e1nicos m\u00e1s respetados y consolidados: Julian Barnes.<\/p>\n<p>En esa magn\u00edfica obra, Barnes se entrega a la sublime tradici\u00f3n sat\u00edrica de la Literatura brit\u00e1nica -la de Defoe, Swift&#8230;- para describir, llev\u00e1ndolo hasta la caricatura, lo que podr\u00eda ocurrir si Gran Breta\u00f1a se separa de la Uni\u00f3n Europea. As\u00ed, Barnes se burla de su propio pa\u00eds y sus pretensiones sin piedad. A pesar de hacerlo con la elegancia que cabe esperar de un brit\u00e1nico bien educado.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed es donde entra de lleno la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica. En la Inglaterra de la novela de Barnes un ordinario -en todos los sentidos- empresario de altos vuelos, una especie de Donald Trump a la inglesa, se empe\u00f1a en un\u00a0 futuro muy pr\u00f3ximo -que podr\u00eda ser hoy mismo- en tomar las riendas de un desorientado pa\u00eds -Inglaterra- y hacer de \u00e9l un ente del que todos sus habitantes, y el com\u00fan de los mortales que no tienen la dicha de\u00a0 ser nativos y ciudadanos del mismo, puedan sentirse tan orgullosos como admirados.<\/p>\n<p>El resultado final de ese desaguisado megaloman\u00edaco es que la idea original del avispado empresario acaba convirtiendo a Inglaterra en un parque tem\u00e1tico que bien podr\u00eda haberse llamado \u201cBritanic Park\u201d&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed toda Inglaterra, de parte a parte, se convierte en un lugar muy parecido a la idea original de parque tem\u00e1tico, limitada en principio a una isla del Canal, donde el visitante puede contemplar y fotografiar a placer una serie de escenas vivientes que, se supone (porque as\u00ed lo ha decidido el equipo al servicio del avispado empresario, en el que se incluye la protagonista de la novela, que es historiadora) son la esencia de Inglaterra destilada a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>Por ejemplo tenemos como principales atracciones del parque \u201cInglaterra, Inglaterra\u201d a los petirrojos -por aquello de Robin Hood-, al propio Robin Hood y sus alegres hombres, a las cuadrillas de contrabandistas del siglo XVIII que desaf\u00edan al brav\u00edo mar del Canal de la Mancha y, c\u00f3mo no, entre otros muchos eventos, la Inglaterra de Dickens y la propiamente victoriana de finales del siglo XIX&#8230;<\/p>\n<p>Al final, como suele ocurrir con estos proyectos megaloman\u00edacos, las cosas se salen de madre y resulta que los que interpretan todas esas atracciones, todos esos cuadros vivientes de la Historia de Inglaterra para solaz de los numerosos turistas, acaban crey\u00e9ndose su propio papel y consiguen que Inglaterra -Escocia y Gales salen de estampida del abolido Reino Unido- se convierta en una especie de gigantesco asilo de lun\u00e1ticos -una suerte de Bedlam a escala nacional- que, finalmente, acaba aislado del resto del continente europeo y, por supuesto, de una avanzada y opulenta Uni\u00f3n Europea. Una a la que le ha faltado tiempo para establecer en el Canal de la Mancha un dispositivo para evitar que los ingleses que a\u00fan conservan algo de cordura puedan infiltrarse como emigrantes ilegales en ese superestado europeo que, naturalmente, no ve con buenos ojos ese pedazo de la isla brit\u00e1nica llena de chiflados que, voluntariamente, han vuelto atr\u00e1s en el tiempo, a la era de las m\u00e1quinas de vapor y de la deferente sociedad victoriana de hacia 1850&#8230;<\/p>\n<p>Como nota jocosa resulta que patrulleras de la Marina griega son las principales encargadas de velar porque el Canal de la Mancha no se convierta en un coladero de ingleses que huyen de esa asfixiante Inglaterra llena de magn\u00edficos chalados neovictorianos entusiasmados, de nuevo, con su magn\u00edfico aislamiento.<\/p>\n<p>Barnes exagera, qu\u00e9 duda cabe. Aunque yo dir\u00eda que no demasiado. La tradici\u00f3n hist\u00f3rica brit\u00e1nica desde, por lo menos, principios del siglo XVIII, ha sido -aparte de sembrar la discordia entre las potencias continentales para evitar la creaci\u00f3n de un superestado, como la Uni\u00f3n Europea, por ejemplo-, mantenerse en ese magn\u00edfico aislamiento del continente, en su c\u00f3modo bienestar burgu\u00e9s consolidado durante la segunda mitad del siglo XIX, en plena \u00e9poca victoriana, mirando por encima del hombro lo que hacen esos fastidiosos y pendencieros vecinos del otro lado del Canal que, de siglo en siglo, obligan a los acomodados brit\u00e1nicos a, quieran que no, tomar parte en sus malditas guerras continentales. Siquiera sea para evitar el inconveniente de tener que afrontar una nueva invasi\u00f3n, en toda regla, del suelo brit\u00e1nico que, te\u00f3ricamente, no se produce desde el a\u00f1o 1066, con la llegada de Guillermo el Normando.<\/p>\n<p>Se trata, a todas luces, de una simplificaci\u00f3n hist\u00f3rica (Gran Breta\u00f1a fue invadida otra vez en 1688 por otro Guillermo, el de Orange, para establecer la monarqu\u00eda brit\u00e1nica parlamentaria m\u00e1s o menos como hoy la conocemos) pero que, como Barnes denunciaba en \u201cInglaterra, Inglaterra\u201d y estamos viendo hoy d\u00eda, funciona bastante bien con una gran mayor\u00eda de brit\u00e1nicos que, por ejemplo, podr\u00edan decidir en un refer\u00e9ndum separarse de una Uni\u00f3n Europea de la que, hasta ahora, mal que bien, han formado parte.<\/p>\n<p>Ser\u00eda una pena que decidieran marcharse, alejarse del resto de sus primos europeos de esa manera. No tanto porque esa gran naci\u00f3n acabase convertida en esa insoportable jaula de chalados neovictorianos descrita en \u201cInglaterra, Inglaterra\u201d, sino porque ellos, los brit\u00e1nicos, son una parte esencial de la Historia de Europa. Durante siglos han sido, por ejemplo, adversarios de Espa\u00f1a, pero tambi\u00e9n, en otras ocasiones, sus fieles aliados, haciendo que compartamos con ellos una Historia com\u00fan. La m\u00e1s com\u00fan de todas, la que est\u00e1 te\u00f1ida de sangre y nombres de batallas. Hablamos de la Guerra de los Ochenta A\u00f1os en Flandes, de la Expedici\u00f3n del Dari\u00e9n en la que los ingleses dejaron abandonados a los escoceses frente al rey de Espa\u00f1a, de la Campa\u00f1a de Irlanda en 1689, del fiasco brit\u00e1nico ante las costas de Cartagena de Indias y ante los puertos vascos en 1743, cuando sus intentos de invasi\u00f3n del gran rival entonces -Espa\u00f1a y su imperio- fracasan estrepitosamente, de Los Arapiles en la Guerra de Independencia, del Somme en la Gran Guerra de hace cien a\u00f1os, de la tercera batalla de Narvik en la Segunda Guerra Mundial o del D\u00eda D de 1944, en el que soldados franceses, brit\u00e1nicos y espa\u00f1oles compartieron un mismo destino com\u00fan frente a los desvar\u00edos de la Alemania nazi&#8230;<\/p>\n<p>Comprendo que se quieran ir, que se quieran aislar. Est\u00e1 hoy tanto en sus intereses econ\u00f3micos como en eso que llaman \u201csu ADN hist\u00f3rico\u201d. Y, de hecho, parte del encanto de Gran Breta\u00f1a reside en esa extravagante reluctancia a implicarse, demasiado, en los proyectos comunes europeos. Pero, a\u00fan as\u00ed, me resulta muy dif\u00edcil concebir Europa -y seguro que no soy el \u00fanico- sin esa parte fundamental de su pasado que se encarna en Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/02\/Wellingtn-4-escarapelas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1068\" title=\"Wellington, uno de los s\u00edmbolos brit\u00e1nicos por excelencia, luci\u00f3 en su sombrero cuatro escarapelas en la batalla de Waterloo. Una por Gran Breta\u00f1a, negra, otra por Holanda y B\u00e9lgica, naranja, una roja y azul por Portugal y una roja por Espa\u00f1a. Figura de Italeri, pieza de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/02\/Wellingtn-4-escarapelas.jpg\" alt=\"\" width=\"193\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/02\/Wellingtn-4-escarapelas.jpg 307w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/02\/Wellingtn-4-escarapelas-193x300.jpg 193w\" sizes=\"(max-width: 193px) 100vw, 193px\" \/><\/a>Yo, personalmente, estoy dispuesto a soportar que mantengan su maldita libra esterlina -una moneda que data de la Edad Media y que incluso tiene una calle en San Sebasti\u00e1n-, su tambi\u00e9n maldita man\u00eda de conducir por la izquierda y su a\u00fan m\u00e1s maldito sistema de pesas y medidas. Todo sea porque no se alejen m\u00e1s de nosotros, nos priven as\u00ed de esa parte de nuestra Historia com\u00fan y acaben, qui\u00e9n sabe, convertidos en el rid\u00edculo asilo para lun\u00e1ticos que Julian Barnes caricaturizaba en la divertida, y cruel pero certera, \u201cInglaterra, Inglaterra\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, estimada naci\u00f3n inglesa, si es posible, no os vay\u00e1is. En la Europa unida os necesitamos para poder decir que, al fin, nuestra Historia com\u00fan est\u00e1 completa. Y lo que ser\u00eda peor para Inglaterra: si os vais -o ped\u00eds m\u00e1s concesiones para no iros que no se os podr\u00e1n conceder-, quiz\u00e1s quien m\u00e1s va a perder sea vuestra isla como os lo advirti\u00f3, hace ya a\u00f1os, la \u201cInglaterra, Inglaterra\u201d de Julian Barnes, que, por cierto, y que se sepa, es un brit\u00e1nico cien por cien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parece ser que \u00faltimamente no tengo mucha suerte con los temas que elijo para llenar este correo de la Historia semanal. En efecto, por m\u00e1s que quiera distanciarme de la actualidad \u00e9sta parece que se empe\u00f1a en servir temas que est\u00e1n estrechamente imbricados con las noticias que vemos en televisi\u00f3n o leemos en los peri\u00f3dicos. 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