{"id":1082,"date":"2016-03-21T12:32:34","date_gmt":"2016-03-21T10:32:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1082"},"modified":"2016-03-21T12:32:34","modified_gmt":"2016-03-21T10:32:34","slug":"dos-o-tres-buenas-razones-historicas-para-celebrar-el-dia-de-san-patricio-algo-de-historia-de-los-regimientos-hibernia-irlanda-y-ultonia-1766-1776-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2016\/03\/21\/dos-o-tres-buenas-razones-historicas-para-celebrar-el-dia-de-san-patricio-algo-de-historia-de-los-regimientos-hibernia-irlanda-y-ultonia-1766-1776-2016\/","title":{"rendered":"Dos o tres buenas razones hist\u00f3ricas para celebrar el D\u00eda de San Patricio. Algo de Historia de los regimientos Hibernia, Irlanda y Ultonia. (1766, 1776, 2016&#8230;)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/03\/Castillo-de-Blarney-por-Jhon-Hinde-poster-Csastles-of-Ireland-Pieza-de-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1086\" title=\"La ruina de la antigua nobleza irlandesa, el Castillo de Blarney, por Jhon Hinde, del poster \"Castles of Ireland\". Pieza de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/03\/Castillo-de-Blarney-por-Jhon-Hinde-poster-Csastles-of-Ireland-Pieza-de-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg\" alt=\"\" width=\"197\" height=\"300\" \/><\/a>No pod\u00eda tardar mucho en llegar. Todo lo que se celebra en Estados Unidos se acaba celebrando por estas latitudes. Primero fue convertir la Noche de Difuntos en Noche de Halloween. Y ahora es el D\u00eda de San Patricio, celebrado por todo lo alto en ciudades norteamericanas como Chicago o Nueva York. Donde m\u00e1s impacto caus\u00f3 la emigraci\u00f3n irlandesa desde mediados del siglo XIX, coincidiendo con la ruina de las cosechas de patata en Irlanda, que era lo que manten\u00eda vivos a sus habitantes cat\u00f3licos, sojuzgados por sus primos escoceses y, sobre todo, por los ingleses.<\/p>\n<p>Un d\u00eda de estos seguro que acabaremos celebrando el D\u00eda de Acci\u00f3n de Gracias, con sus nativos americanos, su pavo y sus puritanos con trabuco. Todo lo que sale en las pel\u00edculas de Hollywood no tarda en hacer acto de presencia por aqu\u00ed con una extraordinaria fuerza que es r\u00e1pidamente aprovechada. Sobre todo si, como dicen los curtidos en esos temas, \u201cmueve el mercado\u201d. Es decir, aumenta las ventas de lo que sea: disfraces, sombreros verdes, barbas pelirrojas de pega, cerveza, etc&#8230;<\/p>\n<p>No tengo duda de que a mucha gente esto de adoptar fiestas ajenas les parecer\u00e1 una verdadera papanater\u00eda. A m\u00ed, personalmente, lo de \u201cHalloween\u201d me resulta bastante impostado. M\u00e1s a\u00fan cuando tenemos a un Gustavo Adolfo B\u00e9cquer infrautilizado para estas cosas. Ya lo he comentado en otros correos de la Historia.<\/p>\n<p>Sin embargo, con el D\u00eda de San Patricio no me pasa lo mismo. Si hay alguna fiesta estadounidense que deber\u00edamos hacer nuestra, esa es el D\u00eda de San Patricio. \u00bfPor qu\u00e9?, pues la respuesta, buscada en el ba\u00fal de los recuerdos de la Historia, como siempre hacemos por aqu\u00ed, no puede ser m\u00e1s sencilla: porque las primeras grandes emigraciones de irlandeses fuera de su atosigada isla empezaron en el siglo XVI, justo cuando comienza la invasi\u00f3n de Irlanda por los ingleses primero y, despu\u00e9s, por los escoceses unidos a estos, y se dirigieron a Espa\u00f1a y Francia principalmente y no a Am\u00e9rica del Norte, para los irlandeses, en aquel entonces, territorio enemigo. Tanto como su isla esmeralda, invadida de arriba a abajo por brit\u00e1nicos con muy malas intenciones.<\/p>\n<p>En efecto, las entonces monarqu\u00edas de sus muy cat\u00f3licas majestades -la de Espa\u00f1a m\u00e1s que la francesa- eran refugio seguro para unos irlandeses a los que no esperaba nada bueno en su tierra natal.<\/p>\n<p>Al cat\u00f3lico rey de Espa\u00f1a la situaci\u00f3n de Irlanda siempre le interes\u00f3 mucho, tanto como la suerte de sus habitantes originarios. Y es que en algo estaba de acuerdo Su Majestad Cat\u00f3lica con los colonos ingleses atrincherados en las empalizadas del Ulster y alrededores (el famoso \u201cPale\u201d, su primer y todav\u00eda hoy \u00faltimo reducto dentro de Irlanda): quien dominase Irlanda dominar\u00eda Inglaterra. Esa simple premisa estrat\u00e9gica explica mucho de lo que le pas\u00f3 a Irlanda, que, adem\u00e1s, se aferr\u00f3 al Catolicismo, acaso porque quienes la invad\u00edan eran, mayoritariamente, herejes protestantes.<\/p>\n<p>Una circunstancia y otra provocaron rebeliones irlandesas y desembarcos espa\u00f1oles para apoyarlos. Alguno de ellos, como el de 1602, muy bien estudiado en libros como \u201cLa batalla de Kinsale\u201d, protagonizado por Juan del \u00c1guila, fogueado oficial del Tercio Viejo de Sicilia.<\/p>\n<p>Y desde\u00a0 entonces hasta el siglo XIX m\u00e1s y m\u00e1s veces. En unas ocasiones a favor de los irlandeses, en otras no tanto. Como ocurri\u00f3 en 1689, cuando el \u201crey Billy\u201d, Guillermo de Orange, el llamado \u201ch\u00e9roe protestante\u201d, invadi\u00f3 Irlanda para poner de nuevo sobre ella la ley brit\u00e1nica y echar de all\u00ed a Luis XIV, que hab\u00eda reemplazado a Espa\u00f1a en la labor de apoyar las rebeliones irlandesas. Nueva situaci\u00f3n geoestrat\u00e9gica que llev\u00f3 a los espa\u00f1oles a apostar fuerte por Guillermo y su gobierno, al que financiaron y dirigieron por medio del embajador en Londres, dejando hacer al \u201crey Billy\u201d que, con sus haza\u00f1as militares del verano de 1690, encanallaba, para un par de siglos, la cuesti\u00f3n irlandesa. Como lo atestiguan todav\u00eda hoy los grandes murales del Ulster, que han agredido la vista de ambos bandos en conflicto -cat\u00f3licos y protestantes- desde las paredes de muchos edificios de las ciudades de ese fragmento de Irlanda a\u00fan en manos brit\u00e1nicas.<\/p>\n<p>Una maniobra, ese abandono de 1689, que los irlandeses no reprocharon a Espa\u00f1a, siguiendo fielmente a su lado, siglos y siglos. Especialmente en el XVIII, ofreci\u00e9ndole lo mejor de sus guerreros para formar varios brillantes regimientos, entre ellos el Irlanda, el Hibernia y el Ultonia.<\/p>\n<p>En ellos, y en otros como los Dragones de Edimburgo -un regimiento de Caballer\u00eda-, se recib\u00eda con los brazos abiertos a los j\u00f3venes de familias irlandesas de mayor o menor alcurnia -su alta y baja nobleza- que sab\u00edan perfectamente que no ten\u00edan nada que hacer en una Irlanda invadida en la que se les negaba toda posibilidad de promoci\u00f3n social por su Catolicismo y por la \u201cmala suerte\u201d de estar ocupando unas tierras que los brit\u00e1nicos quer\u00edan para ellos&#8230;<\/p>\n<p>En unidades militares como esas prestaron toda clase de servicios. Unos nos pueden parecer hoy m\u00e1s simp\u00e1ticos que otros. As\u00ed, el regimiento Hibernia fue encargado en 1766 de reprimir en territorio guipuzcoano la rebeli\u00f3n conocida como \u201cMachinada\u201d en el Pa\u00eds Vasco y \u201cMot\u00edn de Esquilache\u201d en el resto de Espa\u00f1a. Su coronel en aquellas fechas, el caballero Vicente Kindel\u00e1n, dar\u00e1 una larga lista de soldados descendientes suyos al Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, que llegan hasta la \u00e9poca de la sublevaci\u00f3n franquista en 1936. En esas fechas su descendiente directo cerr\u00f3 filas con los rebeldes. Sin embargo, curiosamente, al Kindel\u00e1n de 1766 se le debi\u00f3 insistir mucho por parte de la \u201cgentry\u201d guipuzcoana -los \u201candiquis y jaunchos\u201d de los que hablaba el padre Larramendi, contempor\u00e1neo de los hechos- para que sacase a sus soldados del Castillo de San Sebasti\u00e1n y restaurase el orden p\u00fablico de una sociedad -la europea del siglo XVIII- donde el concepto \u201cpolic\u00eda antidisturbios\u201d a\u00fan no exist\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Otros servicios del Hibernia -y los otros regimientos irlandeses- seguramente nos parecer\u00e1n hoy m\u00e1s aceptables: en 1780 el Hibernia ser\u00e1 destinado por la corona espa\u00f1ola a combatir en los actuales Estados Unidos, donde, una vez m\u00e1s, los j\u00f3venes irlandeses expulsados de la verde Erin, tendr\u00e1n ocasi\u00f3n de ajustar cuentas con los casacas rojas brit\u00e1nicos que, paradojas de la moda militar del momento, vest\u00edan un uniforme casi id\u00e9ntico al que el rey de Espa\u00f1a daba a estos bienvenidos refuerzos irlandeses que engrosaban algunos de sus mejores regimientos.<\/p>\n<p>Si del Siglo de las Luces nos vamos al que empieza bajo la \u00e9gida de Napole\u00f3n, descubriremos que el regimiento Ultonia se batir\u00e1 durante el sitio de Gerona, defendiendo a ultranza esa ciudad catalana, donde las \u00e1guilas imperiales napole\u00f3nicas se estrellan contra un Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol que la soberbia intelectual de Napole\u00f3n ni siquiera hab\u00eda llegado a imaginar.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/03\/Ilustracii\u00f3n-para-los-uniformes-del-Estado-Millitar-de-Espa\u00f1a-del-a\u00f1o-1815-1987.-Reg.-Irlanda.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1084\" title=\"Soldado del regimiento Irlanda durante la Campa\u00f1a de 1815. Ilustraci\u00f3n para \"Los uniformes del Estado Militar de Espa\u00f1a del a\u00f1o 1815\" de Antonio Manzano Lahoz y Luis Gr\u00e1valos Gonz\u00e1lez (1987). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/03\/Ilustracii\u00f3n-para-los-uniformes-del-Estado-Millitar-de-Espa\u00f1a-del-a\u00f1o-1815-1987.-Reg.-Irlanda-253x300.jpg\" alt=\"\" width=\"253\" height=\"300\" \/><\/a>En 1815, como ya sabr\u00e1n los que hayan le\u00eddo \u201cEl Waterloo de los Pirineos\u201d, el Hibernia ser\u00e1, una vez m\u00e1s, destinado a la frontera vasca. Ahora como parte del Ej\u00e9rcito de Observaci\u00f3n que va a levantar el acta -definitiva- de la total destrucci\u00f3n de ese primer imperio franc\u00e9s a la sombra de varios miles de bayonetas espa\u00f1olas entre las que brillan, tambi\u00e9n, las de estos irlandeses, venidos a hacer carrera en el Ej\u00e9rcito de Su Majestad Cat\u00f3lica&#8230;<\/p>\n<p>Podr\u00edamos seguir as\u00ed durante muchas p\u00e1ginas, pero creo que, al menos por hoy, bastar\u00e1 con esto para constatar que, en efecto, por una vez, hemos hecho muy bien en adoptar una fiesta como la de San Patricio. Eso s\u00ed, a ver si puede ser que el a\u00f1o que viene, en las mismas fechas, las jarras de cerveza irlandesa se levanten ese d\u00eda para brindar por esos miles de irlandeses que lucharon (por lo general) en favor de los ancestros de quienes se las beben alegremente ahora.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 No pod\u00eda tardar mucho en llegar. Todo lo que se celebra en Estados Unidos se acaba celebrando por estas latitudes. Primero fue convertir la Noche de Difuntos en Noche de Halloween. 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