{"id":112,"date":"2012-08-27T10:30:33","date_gmt":"2012-08-27T08:30:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=112"},"modified":"2021-07-21T17:28:57","modified_gmt":"2021-07-21T15:28:57","slug":"apuntes-para-una-historia-del-machismo-la-edad-media-vista-por-la-norteamerica-del-senador-mccarthy-extractos-del-principe-valiente-de-harold-foster-1949-1959","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2012\/08\/27\/apuntes-para-una-historia-del-machismo-la-edad-media-vista-por-la-norteamerica-del-senador-mccarthy-extractos-del-principe-valiente-de-harold-foster-1949-1959\/","title":{"rendered":"Apuntes para una Historia del Machismo.  La Edad Media vista por la Norteam\u00e9rica del senador McCarthy. Extractos del \u201cPr\u00edncipe Valiente\u201d de Harold Foster (1949-1959)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Se llenar\u00edan p\u00e1ginas y m\u00e1s p\u00e1ginas con las aventuras del Pr\u00edncipe Valiente. A algunos de los que lean estas l\u00edneas, les sonar\u00e1, lo habr\u00e1n le\u00eddo, tal vez hayan visto alguna de las pel\u00edculas que se han hecho sobre \u00e9l. Hay muchas facilidades, por as\u00ed decir, para haber trabado conocimiento con el personaje creado por Harold Foster con el fin de publicar sus aventuras por entregas en distintos peri\u00f3dicos a partir de 1931. Aproximadamente cuando otro personaje, casi tan m\u00edtico como <em>sir<\/em> Valiente, el magnate de la prensa William Randolph Hearst, que inspirar\u00eda en su d\u00eda el \u201cCiudadano Kane\u201d de Orson Welles, ofreci\u00f3 a Foster la posibilidad de publicar su c\u00f3mic en los diarios que \u00e9l controlaba, que, como ya sabemos, no eran pocos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Ill\u00e9ne-y-Pr\u00edncipe-Valiente-edici\u00f3n-B.-O.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-114\" title=\"Ill\u00e9ne, primer amor del Pr\u00edncipe Valiente, edici\u00f3n de B. O. Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Ill\u00e9ne-y-Pr\u00edncipe-Valiente-edici\u00f3n-B.-O.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding-300x270.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Ill\u00e9ne-y-Pr\u00edncipe-Valiente-edici\u00f3n-B.-O.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding-300x270.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Ill\u00e9ne-y-Pr\u00edncipe-Valiente-edici\u00f3n-B.-O.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg 607w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Nace as\u00ed el Pr\u00edncipe Valiente, que, en principio, parece ser, se iba a llamar Derek, hijo de Thane. En plena Gran Depresi\u00f3n y de mano del rey del papel peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Sin embargo, ese serial que en Espa\u00f1a ha sido publicado por distintas editoriales hasta hoy d\u00eda, incluida la donostiarra Burulan, Ediciones B. O. -en blanco y negro-, o Ediciones B, podr\u00eda haber sido hecho, tanto por est\u00e9tica como por gui\u00f3n, a finales del siglo XIX.<\/p>\n<p>En efecto, Foster, adem\u00e1s de un gusto enfermizo por el anacronismo hist\u00f3rico, adopta en sus vi\u00f1etas una est\u00e9tica propia de la sociedad victoriana. En otras palabras: sus dibujos hubieran gustado sobremanera en la Europa, o la Am\u00e9rica, de 1880 o 1890.<\/p>\n<p>Es triste decir que sus ideas, probablemente, tambi\u00e9n hubieran parecido razonables en esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s alg\u00fan severo medievalista de los que entonces empezaban a descollar o formaron a grandes de esa especialidad como Runciman, hubiera gru\u00f1ido ante las coloridas p\u00e1ginas de Foster y su escaso contacto con la verdadera realidad de los comienzos de la Alta Edad Media en los que, se supone, transcurre la acci\u00f3n de esas aventuras. Sin embargo, es casi seguro que muchos de esos caballeros victorianos en cuyas manos hubieran ca\u00eddo esos vol\u00famenes habr\u00edan asentido con agrado ante situaciones e im\u00e1genes plasmadas en sus p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Por ejemplo sobre el modo en el que el Pr\u00edncipe Valiente -tambi\u00e9n conocido, simplemente, como Val- trataba a su mujer, Aleta, la reina de las Islas Misty. Una complicada historia esa que empieza en las p\u00e1ginas del serial publicadas entre 1944 y 1945.<\/p>\n<p>En ellas el pr\u00edncipe se vuelve loco de dolor -en tonos hom\u00e9ricos, a medio camino entre otro Aquiles trastornado por la muerte de Patr\u00f3clo y Ulises- al ver la muerte de sus compa\u00f1eros de viaje, tomados por piratas, en esas Islas Misty.<\/p>\n<p>A partir de ese momento Val toma prisionera a la bella Aleta y la lleva, literalmente, encadenada y a rastras por lo que hoy es Palestina y buena parte del Norte de \u00c1frica, trat\u00e1ndola como una esclava.<\/p>\n<p>Aleta, en esos momentos empieza a dar muestras de ser lo que, al parecer, algunas feministas del Women\u00b4s Lib de los a\u00f1os sesenta llamaban una \u201ct\u00eda Dora\u201d. Es decir, mujeres con el s\u00edndrome de Estocolmo dom\u00e9stico. Contentas de su posici\u00f3n subordinada porque esa falta de libertad se ve\u00eda compensada por la protectora mano del macho proveedor y por un cierto ascendiente sobre los hijos de la pareja y las mujeres solteras.<\/p>\n<p>As\u00ed, el primer impulso de Aleta no es el de tomar represalias contra el pr\u00edncipe por esos malos tratos, sino declararse enamorada de \u00e9l hasta lo m\u00e1s hondo de su ser.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed Val y Aleta se ven envueltos en las m\u00e1s rocambolescas aventuras por medio mundo. Se casan, tienen hijos y son felices, pero tambi\u00e9n tienen algunos desencuentros dom\u00e9sticos que se resuelven de un modo muy llamativo pero que nos puede servir para trazar algunas l\u00edneas -aunque sean pocas- de lo que podr\u00edamos llamar \u201cHistoria del Machismo\u201d.<\/p>\n<p>Consideremos, por ejemplo, la p\u00e1gina publicada a comienzos de febrero de a\u00f1o 1949. Val y su mujer se encuentran en esa ocasi\u00f3n en Camelot -se supone que Val es caballero de la Tabla Redonda- descansando de sus \u00faltimas aventuras.<\/p>\n<p>Aprovechando esa feliz circunstancia, el rey Arturo manda a Val a una misi\u00f3n y Aleta se lo reprocha con estas palabras: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no le dices que env\u00ede a otro? \u00a1No quiero quedarme sola!.\u201d\u00a0 A Val\u00a0 no le gusta mucho esa objeci\u00f3n de su mujer y calla a Aleta con una dura mirada, a la que a\u00f1ade, agarr\u00e1ndola con \u00e9nfasis, que no debe interponerse entre \u00e9l y su deber de caballero de la Tabla Redonda.<\/p>\n<p>Ante ese golpe de autoridad Aleta se queda, seg\u00fan nos dice Foster en el texto explicativo de la escena, \u201cun poco asustada\u201d, pero finalmente decide hacer el equipaje de su marido tal y como \u00e9ste se lo ha ordenado. El texto que acompa\u00f1a a la imagen resulta, una vez m\u00e1s, de lo m\u00e1s revelador. Aleta, nos dice Foster, \u201cCarga las alforjas con sus propias manos\u201d. Y su estado de \u00e1nimo al hacer esa tarea es descrito en unos t\u00e9rminos de lo m\u00e1s floridos y tambi\u00e9n de lo m\u00e1s reveladores: \u201c\u00a1es tan delicioso ser obediente!\u201d. A lo que el dibujante y guionista a\u00f1ade que no ha amado tanto a Val desde aquella vez en la que la ech\u00f3 a un estanque&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es esa la \u00fanica escena de la serie en la que Aleta se somete, bajo la amenaza de la fuerza masculina de su rudo esposo, a estas peque\u00f1as exigencias de trabajo dom\u00e9stico.<\/p>\n<p>En efecto, las vi\u00f1etas publicadas en noviembre de 1959 alcanzaron un mayor grado de obscenidad a ese respecto.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n la pareja vuelve a encontrarse alojada en Camelot y vuelven a producirse una serie de desencuentros motivados por nuevas misiones caballerescas encargadas por el rey Arturo.<\/p>\n<p>Esta vez es el propio Val el que prepara sus alforjas, ya que previamente ha discutido con su mujer. La situaci\u00f3n, sin embargo, hace crisis cuando Aleta, no contenta con no querer disfrutar, otra vez, las supuestas delicias de ser obediente haciendo gustosa el equipaje de su marido, le reprocha que est\u00e9 aceptando constantemente misiones que lo alejan de ella. Cuando una airada Aleta advierte a su marido que va a ir a ver al rey para pedirle que le anule esa nueva misi\u00f3n, Val tratar\u00e1 de detenerla agarr\u00e1ndola por un brazo. Gesto al que la reina de las Islas Misty responder\u00e1 con un bofet\u00f3n, al tiempo que recuerda a Val que una reina siempre est\u00e1 por encima de un pr\u00edncipe. Val responder\u00e1 llev\u00e1ndosela hasta el interior de sus aposentos. All\u00ed la besa c\u00e1lidamente en la boca para despu\u00e9s&#8230; echarla sobre sus rodillas y darle una tanda de golpes en su real trasero al tiempo que le dice \u201crecuerda que no eres una reina, sino la esposa consentida de un trabajador caballero\u201d.<\/p>\n<p>A eso, una vez que ha concluido el correctivo, Aleta no dice nada pues, como se\u00f1ala Foster en el texto explicativo, no tiene ante ella la cara de su desatinado y alto marido \u201cal que podr\u00eda manejar f\u00e1cilmente\u201d sino el \u201csevero rostro de un caballero que tiene un trabajo por hacer\u201d.<\/p>\n<p>La siguiente vi\u00f1eta muestra a Val en camino a lomos de su caballo ya completamente armado para la ocasi\u00f3n y un tanto arrepentido, deseoso, dice Foster, de volver, hincarse de rodillas y suplicar perd\u00f3n por la paliza.<\/p>\n<p>Ese ataque de arrepentimiento que, por desgracia, suele ser tan habitual en los maltratadores como hoy sabemos, sin embargo no llega a escenificarse. Por dos razones a cada cual m\u00e1s dif\u00edcil de digerir por una sociedad tan sensibilizada como la nuestra con cuestiones como \u00e9stas y en la que -todo hay que decirlo- se ha aprendido con sangre derramada a no tolerar ni alentar comportamientos como esos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por un lado Val debe cumplir su misi\u00f3n, y eso es lo primero. Por otro, y eso es lo m\u00e1s llamativo de esta historieta que tanto nos dice sobre lo que pensaba la sociedad norteamericana\u00a0 -y el resto de las llamadas \u201coccidentales\u201d- a ese respecto, Aleta no quiere saber nada de excusas.<\/p>\n<p>As\u00ed es, en la \u00faltima vi\u00f1eta de esa plancha una meditabunda reina de las Islas Misty, recostada l\u00e1nguidamente sobre el alfeizar de una de las ventanas de aquel Camelot de ensue\u00f1o que sol\u00eda dibujar Foster, piensa en lo ocurrido y la \u00fanica conclusi\u00f3n a la que llega su linda cabecita rubia es echar de menos al esposo maltratador al que dedica estos pensamientos que, sin m\u00e1s explicaciones, ya nos lo dicen todo no sobre esa Edad Media tan fant\u00e1stica imaginada por Harold Foster, sino sobre este peque\u00f1o episodio de la Historia del Machismo en la Norteam\u00e9rica del senador McCarthy: \u201c\u00a1Oh, t\u00fa magn\u00edfica bestia! (se refiere al Pr\u00edncipe Valiente) \u00a1Lim\u00edtate a volver a m\u00ed sano y salvo y dejar\u00e9 que me zurres todo lo que quieras!\u201d&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se puede a\u00f1adir a todo eso desde el punto de vista del historiador que, al fin y al cabo, es lo que se pretende en esta p\u00e1gina?.<\/p>\n<p>Para empezar que la Norteam\u00e9rica que lideraba en esos momentos al llamado mundo occidental era un lugar un tanto l\u00fagubre. Incluso a pesar de que el s\u00edmbolo m\u00e1s visible de ese asfixiante ambiente de opresi\u00f3n social y cultural, el senador Joseph Mc Carthy, llevaba muerto -a causa de una cirrosis provocada por su alcoholismo- un par de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Eso, sin embargo, como podemos comprobar a trav\u00e9s de las vi\u00f1etas de Harold Foster, que formaban a miles de j\u00f3venes en todo el Mundo, no impidi\u00f3 que ese tipo de ideas que hoy rechinan tanto en nuestro imaginario colectivo, siguiesen en vigor durante casi diez a\u00f1os m\u00e1s, hasta la explosi\u00f3n social y cultural de finales de la d\u00e9cada de los sesenta que pone en solfa los pilares de aquella Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Empezando por cuestionar a fieles disc\u00edpulos de Joe McCarthy como Richard Nixon y acabando por crear un c\u00f3mic abismalmente diferente al \u201cPr\u00edncipe Valiente\u201d. Como, por ejemplo, el que reflejan las vi\u00f1etas de Stan Lee, ocupadas por superh\u00e9roes que viven al margen del Sistema, enfrentados a ese \u201cEstablishment\u201d arcaico y brutal en muchos aspectos, representado -en el caso de las historietas de Lee- por el director del peri\u00f3dico \u201cDaily Bugle\u201d. Un periodista veterano que tiene mucho del Hearst que dio el espaldarazo a los c\u00f3mics de Harold Foster y los difundi\u00f3 por medio mundo.<\/p>\n<p>Para finalizar el historiador tambi\u00e9n debe recordar que aquella \u00e9poca tan l\u00fagubre, caracterizada por algo m\u00e1s que una benevolente tolerancia hacia comportamientos como los que reflejan las vi\u00f1etas de Foster, no necesitaba siquiera de est\u00edmulos como esos. En la misma Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica contra la que lucha obsesivamente el senador McCarthy, libre -al menos te\u00f3ricamente- de toda perniciosa influencia \u201ccapitalista\u201d como pod\u00edan ser los decadentes c\u00f3mics de Harold Foster, el maltrato a las mujeres -muchas veces relacionado con altas tasas de alcoholismo en aquella sociedad ciertamente a\u00fan m\u00e1s l\u00fagubre que la Norteam\u00e9rica de los a\u00f1os 50- estar\u00e1 tambi\u00e9n a la orden del d\u00eda. Como lo recog\u00edan en \u201cLa calle del proletario rojo\u201d, aunque fuera de soslayo, dos comunistas franceses, Nina y Jean K\u00e9hayan, que har\u00e1n una desmoralizante visita al supuesto para\u00edso sovi\u00e9tico a finales de los sesenta.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Portada-de-La-calle-del-proletario-rojo.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-118\" title=\"Portada de \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Portada-de-La-calle-del-proletario-rojo.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding-182x300.jpg\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Portada-de-La-calle-del-proletario-rojo.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding-182x300.jpg 182w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Portada-de-La-calle-del-proletario-rojo.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding-768x1263.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Portada-de-La-calle-del-proletario-rojo.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding-623x1024.jpg 623w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/08\/Portada-de-La-calle-del-proletario-rojo.-Ejemplar-de-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg 910w\" sizes=\"(max-width: 182px) 100vw, 182px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un detalle que, sin\u00a0 embargo, no deber\u00eda desmerecer el relevante papel que una serie como la de Harold Foster -de hecho publicada hasta 1971- deber\u00eda tener en una futura Historia del Machismo gracias a episodios tan bizarros -en el mal sentido de esa palabra- como los dos que se recogen hoy aqu\u00ed.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Se llenar\u00edan p\u00e1ginas y m\u00e1s p\u00e1ginas con las aventuras del Pr\u00edncipe Valiente. 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