{"id":1136,"date":"2016-05-23T11:30:11","date_gmt":"2016-05-23T09:30:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1136"},"modified":"2016-05-23T11:30:11","modified_gmt":"2016-05-23T09:30:11","slug":"la-cita-en-samarra-de-miguel-de-la-quadra-salcedo-historia-television-y-otras-aventuras-1932-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2016\/05\/23\/la-cita-en-samarra-de-miguel-de-la-quadra-salcedo-historia-television-y-otras-aventuras-1932-2016\/","title":{"rendered":"La cita en Samarra de Miguel de la Quadra-Salcedo. Historia, Televisi\u00f3n y otras aventuras (1932-2016)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/IMG_4429.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1137\" title=\"Roald Amundsen, biografiado por Miguel de la Quadra-Salcedo, y otros exploradores dibujados por Arcas para \"La vie aventureuse des grands explorateurs\". Touret (1972). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/IMG_4429.jpg\" alt=\"\" width=\"227\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/IMG_4429.jpg 351w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/IMG_4429-227x300.jpg 227w\" sizes=\"(max-width: 227px) 100vw, 227px\" \/><\/a>De un cuento \u00e1rabe tradicional: <em>En la ciudad de Bagdad un criado del Califa llamado Abdul acudi\u00f3 agitado a su amo y le dijo: \u201cse\u00f1or, he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza. Dame permiso para huir e ir a casa de mi padre en Samarra\u201d. El Califa, conmocionado, dej\u00f3 marchar a Abdul pero como apreciaba grandemente a este criado, se irrit\u00f3 y acudi\u00f3 al mercado a averiguar lo ocurrido. All\u00ed se encar\u00f3 con la Muerte y le reproch\u00f3 que hubiera hecho gestos de amenaza a su criado, oblig\u00e1ndole a huir. La Muerte, muy sorprendida, respondi\u00f3 al Califa: \u201cNo, no. Te equivocas. No le hice ning\u00fan gesto de amenaza. Era un gesto de sorpresa. Lo vi aqu\u00ed, en Bagdad, y me sorprendi\u00f3 mucho, porque esta misma noche ten\u00eda una cita con \u00e9l en la ciudad de Samarra\u201d&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Este relato que ha conocido diversas versiones en la Literatura suf\u00ed \u00e1rabe y en la talm\u00fadica desde por lo menos el siglo IX despu\u00e9s de Cristo, seguramente era bien conocido por Miguel de la Quadra-Salcedo. Un viajero impenitente que visit\u00f3 ese Oriente del que sali\u00f3 ese relato que nos recuerda, con ciertos toques de ese famoso fatalismo \u00e1rabe, que hay un d\u00eda -que todos queremos est\u00e9 muy lejos- en el que nos encontraremos, como el criado Abdul, con una inevitable cita que, suponemos, nos abrir\u00e1 la puerta a otro mundo. Uno que, desde el viernes pasado \u00e9l, Miguel de la Quadra-Salcedo, ya debe estar explorando con el mismo tes\u00f3n y la voluntad de hierro con la que explor\u00f3 -en una vida muy bien aprovechada- este mundo por el que, nos dicen, s\u00f3lo pasamos brevemente.<\/p>\n<p>Para m\u00ed Miguel de la Quadra-Salcedo era una presencia a familiar a pesar de que jam\u00e1s coincid\u00ed con \u00e9l, pero es que crec\u00ed viendo una Televisi\u00f3n en la que, por lo general, siempre sal\u00eda \u00e9l en alg\u00fan canal.<\/p>\n<p>Sin embargo, las im\u00e1genes producidas por \u00e9l que mejor recuerdo, a pesar de que las vi hace ya muchos a\u00f1os, d\u00e9cadas enteras, una, dos, tres, cuatro&#8230; son las de los documentales que realiz\u00f3 para la gloriosa RTVE de mediados de los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>Se trataba de documentales -creo recordar bien que rodados a\u00fan en blanco y negro- en los que se segu\u00eda, paso a paso, por el Amazonas, la ruta que en su d\u00eda hab\u00eda seguido el conquistador Orellana en la primera mitad del siglo XVI.<\/p>\n<p>Supongo que son cosas as\u00ed las que llevan a uno a sentarse en ese asiento peligroso de la Tabla Redonda de la vida que es el de la profesi\u00f3n de historiador.<\/p>\n<p>Pero es que era dif\u00edcil sustraerse al relato que iba narrando Miguel de la Quadra-Salcedo con su caracter\u00edstica voz sobre todas las penalidades que tuvo que soportar Orellana descubriendo el Amazonas, levantando mapas en una tierra desconocida para los europeos en aquel a\u00f1o de 1542, o las de Pedro Fern\u00e1ndez de Quir\u00f3s por el Pac\u00edfico, o la ruta de Marco Polo.<\/p>\n<p>Ciertamente este hombre, Miguel de la Quadra-Salcedo, que hizo de su vida una aventura, como reportero y otros oficios que a algunos les dieron para hacer \u201csketchs\u201d humor\u00edsticos, hac\u00eda revivir a gente como Marco Polo, o como Orellana (ataques de anacondas incluidos), hac\u00eda que todo aquello pareciera interesante, digno de ser recordado, estudiado, quit\u00e1ndole cierta capa de caspa y olor a rancio que hab\u00eda acumulado, en Espa\u00f1a, entre 1939 y 1973.<\/p>\n<p>Puede que, con el tiempo, programas como \u201cA la caza del tesoro\u201d gastasen un poco la imagen de Miguel de la Quadra-Salcedo conseguida con obras maestras como esas series sobre Orellana, Fern\u00e1ndez de Quir\u00f3s, Marco Polo o Amundsen, pero ahora que, tras tener Miguel de la Quadra-Salcedo su inevitable cita en la ciudad de Samarra, se est\u00e1 echando la vista atr\u00e1s para hacer balance de todo lo que hizo, lo cierto es que en los setenta sus trabajos como reportero y sus documentales de Historia como los dedicados a Fern\u00e1ndez de Quir\u00f3s, a Orellana o a Marco Polo llevaron a mucha altura a la Televisi\u00f3n de la \u00e9poca, convirti\u00e9ndola no en algo alienante -como sosten\u00edan, no sin raz\u00f3n, las teor\u00edas pol\u00edticas m\u00e1s avanzadas de la \u00e9poca- sino en algo instructivo, edificante.<\/p>\n<p>Yo, por eso, lamento hoy la muerte de Miguel de la Quadra-Salcedo y es tambi\u00e9n por eso por lo que lo quiero recordar con este homenaje. Porque fue un hombre que supo conservar y mejorar un legado que se pod\u00eda remontar hasta el siglo XVIII, hasta Sebasti\u00e1n de la Quadra, marqu\u00e9s de Villar\u00edas. Noble vizca\u00edno -muerto precisamente hace 250 a\u00f1os, en 1766- del que descend\u00eda su sonoro apellido y que fue, en su tiempo, y a su manera, tambi\u00e9n todo un aventurero de esos que s\u00f3lo pod\u00eda producir un siglo como el XVIII. Uno que particip\u00f3 en guerras e intrigas de alto nivel en las rutilantes cortes europeas del siglo XVIII, dirigiendo la pol\u00edtica exterior de Espa\u00f1a a mediados de esa centur\u00eda en guerras como la de la Oreja de Jenkins, en la que se disputa el control de Am\u00e9rica -la descubierta y colonizada por Orellana y Fern\u00e1ndez de Quir\u00f3s entre otros- y que tambi\u00e9n, como su lejano descendiente, Miguel de la Quadra-Salcedo, fue protector de instituciones culturales como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o la Real Academia de la Historia.<\/p>\n<p>Todo eso, ese patrimonio art\u00edstico, cultural, hist\u00f3rico&#8230; no s\u00e9 si por cuesti\u00f3n de genes, del azar, de la tradici\u00f3n familiar, fue, en efecto, mantenido, recogido, incluso aumentado, gracias a la Televisi\u00f3n, por Miguel de la Cuadra-Salcedo y hoy era inevitable recordarlo.<\/p>\n<p>Acaso tan inevitable como la cita en Samarra que, eso es seguro, sorprendi\u00f3 al viejo aventurero que durante a\u00f1os estuvo instruyendo a generaciones enteras de j\u00f3venes sobre su Historia con la, hoy, famosa \u201cRuta Quetzal\u201d, en el punto justo, neg\u00e1ndose a montar sobre un caballo r\u00e1pido para tratar in\u00fatilmente de escapar del mercado de Bagdad.<\/p>\n<p>No pod\u00eda ser de otro modo porque no me imagino al periodista que reconstruy\u00f3, paso a paso, la ruta de Orellana ahora hace cuarenta a\u00f1os, diciendo que no a un nuevo viaje a lo desconocido, a una nueva aventura como la que empez\u00f3 para \u00e9l el viernes pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 De un cuento \u00e1rabe tradicional: En la ciudad de Bagdad un criado del Califa llamado Abdul acudi\u00f3 agitado a su amo y le dijo: \u201cse\u00f1or, he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza. 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