{"id":1138,"date":"2016-05-30T11:30:13","date_gmt":"2016-05-30T09:30:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1138"},"modified":"2024-07-27T19:03:26","modified_gmt":"2024-07-27T17:03:26","slug":"tomando-el-te-con-wellington-1816-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2016\/05\/30\/tomando-el-te-con-wellington-1816-2016\/","title":{"rendered":"Tomando el t\u00e9 con Wellington (1816-2016)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/Tea-party-en-Vitoria-28n-de-mayo-de-2016.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1139 size-medium\" title=\"Participantes en la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica en Vitoria del 28 de mayo de 2016\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/Tea-party-en-Vitoria-28n-de-mayo-de-2016-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/Tea-party-en-Vitoria-28n-de-mayo-de-2016-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/Tea-party-en-Vitoria-28n-de-mayo-de-2016-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/Tea-party-en-Vitoria-28n-de-mayo-de-2016-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/05\/Tea-party-en-Vitoria-28n-de-mayo-de-2016.jpg 1124w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Este s\u00e1bado estuve en Vitoria y asist\u00ed a diversos fastos que trataban de conmemorar, en dos d\u00edas, la batalla que dio un vuelco final a las guerras napole\u00f3nicas no s\u00f3lo en Espa\u00f1a, sino en el resto de Europa, impulsando, al fin, a los austriacos, rusos y prusianos a tomar las armas decididamente para enfrentarse con Napole\u00f3n, vi\u00e9ndolo quebrado, en franca retirada en la Pen\u00ednsula ante el ej\u00e9rcito combinado de brit\u00e1nicos, portugueses y espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Uno de esos fastos fue una reconstrucci\u00f3n civil -rara ave en Espa\u00f1a, de momento- precedida de una conferencia que me hicieron el honor de dejarme impartir en el Museo de Armer\u00eda de Vitoria.<\/p>\n<p>El objetivo era, seg\u00fan la organizaci\u00f3n del evento, coordinada fundamentalmente por el estudioso gazteitarra de la esgrima y armamento antiguo Iker Alejo, descubrir, de manera sencilla, la importancia que ten\u00eda un acto en apariencia tan banal como tomar el t\u00e9 y que, err\u00f3neamente, asociamos con algo exclusivo de los brit\u00e1nicos, que lo habr\u00edan estado haciendo desde tiempo supuestamente inmemorial, cuando lo cierto es que, como tuve ocasi\u00f3n de comentar en Vitoria este s\u00e1bado pasado, en contra de lo que creemos habitualmente, los brit\u00e1nicos tardaron bastante en descubrir qu\u00e9 era el t\u00e9.<\/p>\n<p>Puede que hayan le\u00eddo en \u201cAst\u00e9rix en Breta\u00f1a\u201d otra cosa&#8230; pero eso, claro, no es m\u00e1s que otra de las bromas de Goscinny y Uderzo.<\/p>\n<p>La realidad, a partir de documentos publicados hace muchos a\u00f1os, es que los ingleses empiezan a saber del t\u00e9 como bebida hacia 1660.<\/p>\n<p>En efecto, uno de los \u00e1rbitros de la elegancia del Londres de la monarqu\u00eda Estuardo restaurada tras la dictadura cromwelliana en ese a\u00f1o -1660- dec\u00eda en sus famosos \u201cDiarios\u201d que hab\u00eda bebido por primera vez una nueva bebida que llaman t\u00e9 (\u201ctei\u201d, seg\u00fan la versi\u00f3n original inglesa), tra\u00edda desde China.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed podemos considerar que empieza a forjarse el famoso imperio brit\u00e1nico que tantas alegr\u00edas ha dado a Hollywood a lo largo de muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>As\u00ed es, el t\u00e9, desde ese momento en el que Pepys lo cat\u00f3 por primera vez, comenz\u00f3 a convertirse en un verdadero vicio nacional. Como ya lo era en China, desde d\u00f3nde se hab\u00eda ido extendiendo hacia el Oeste, hacia Rusia.<\/p>\n<p>Para conseguir un seguro abastecimiento de aquella planta que se iba convirtiendo en el estimulante favorito de los brit\u00e1nicos, hasta, con el tiempo, erigirse en una se\u00f1a de identidad nacional, Gran Breta\u00f1a hizo todo lo necesario para controlar la ruta comercial con Asia.<\/p>\n<p>Cualquier cosa, de hecho. Como ir a la guerra varias veces entre el siglo XVIII y los comienzos del XIX para disputar el control de esa gran -y rica- ruta comercial a sus m\u00e1s tenaces rivales. Es decir: Espa\u00f1a y Francia.<\/p>\n<p>Y es que el t\u00e9, en principio, se produc\u00eda en China, como bien apuntaba Pepys en sus \u201cDiarios\u201d, sin embargo conseguir traerlo a Inglaterra -algo en apariencia tan f\u00e1cil- requer\u00eda un esquema imperial verdaderamente complejo en el cual, s\u00f3lo para empezar, los brit\u00e1nicos ten\u00edan que echar del continente indio a los franceses que ya hab\u00edan puesto el pie all\u00ed.<\/p>\n<p>Desde el a\u00f1o 1728 en adelante sostuvieron con ellos diversas guerras hasta que en la batalla de Plassey, en Bengala, en el a\u00f1o 1757, Robert Clive, al servicio de la Compa\u00f1\u00eda Brit\u00e1nica de las Indias Orientales, se hizo con el control del subcontinente.<\/p>\n<p>Las guerras siguieron, por supuesto, con otros rivales menos poderosos que los franceses. Caso de la Confederaci\u00f3n Maratha, pero, en conjunto, Gran Breta\u00f1a hab\u00eda conseguido abrirse una ruta segura hacia Oriente y todos sus ricos productos, uno de los cuales -y no el menos importante- era el t\u00e9 que pronto se hizo imprescindible en casi todos los hogares brit\u00e1nicos hasta la fecha de hoy.<\/p>\n<p>Todo, por supuesto, como dec\u00eda, a costa de muchos esfuerzos. Los brit\u00e1nicos tuvieron que barrer a miles de enemigos sobre muchos campos de batalla, de los cuales Plassey s\u00f3lo fue el punto \u00e1lgido.<\/p>\n<p>Ya hablamos en su d\u00eda, en los comienzos de este correo de la Historia, de Tipu Sult\u00e1n, contra el que un tal Arthur Wellesley -m\u00e1s adelante Lord Wellington- hizo sus primeras armas y gan\u00f3 un cierto prestigio que lo trajo hasta Espa\u00f1a, para ver si \u00e9l consegu\u00eda sacar adelante una guerra que hab\u00eda empezado bien, en Bail\u00e9n, en julio de 1808, con la primera derrota de las \u00e1guilas napole\u00f3nicas a manos de tropas espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>Aparte de sostener sucesivas guerras como esas en las que Arthur Wellesley forj\u00f3 los inicios de su carrera militar, Gran Breta\u00f1a tambi\u00e9n tuvo que hacer contrabando de droga, convirtiendo Bengala, donde hab\u00eda obtenido su gran victoria de Plassey, en extensas plantaciones de opio -una droga procedente de la actual Turqu\u00eda- para con esa sustancia estupefaciente lograr que la balanza de pagos del imperio chino se inclinase a favor de aquella potencia -Gran Breta\u00f1a- que ten\u00eda coraje, ej\u00e9rcitos, Marina y otras cosas necesarias para construir un extenso imperio. Todo, salvo la plata espa\u00f1ola de alta calidad que los chinos reclamaban a cambio de mercanc\u00edas como el t\u00e9&#8230;<\/p>\n<p>Como ven, a veces, un acto tan sencillo en apariencia como tomarse una taza de t\u00e9 -con el me\u00f1ique levantado o no- tiene detr\u00e1s vastas fuerzas hist\u00f3ricas, complicados procesos de los que, a veces, tendemos a olvidarnos y que nos hacen perdernos en los laberintos de la Historia, haciendo necesario invitar a un historiador a tomar el t\u00e9 para que aclare algunos puntos oscuros sobre cuestiones en apariencia, pero s\u00f3lo en apariencia, tan simples.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este s\u00e1bado estuve en Vitoria y asist\u00ed a diversos fastos que trataban de conmemorar, en dos d\u00edas, la batalla que dio un vuelco final a las guerras napole\u00f3nicas no s\u00f3lo en Espa\u00f1a, sino en el resto de Europa, impulsando, al fin, a los austriacos, rusos y prusianos a tomar las armas [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[340,556,562,613,1333,1680,1980,2007,2023,2131,2258],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1138"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1138"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1138\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4416,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1138\/revisions\/4416"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}