{"id":1222,"date":"2016-10-31T12:45:13","date_gmt":"2016-10-31T10:45:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1222"},"modified":"2016-10-31T12:45:13","modified_gmt":"2016-10-31T10:45:13","slug":"algo-sobre-la-historia-del-derecho-a-la-propia-imagen-y-una-pequena-historia-de-salteadores-de-caminos-1978-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2016\/10\/31\/algo-sobre-la-historia-del-derecho-a-la-propia-imagen-y-una-pequena-historia-de-salteadores-de-caminos-1978-2016\/","title":{"rendered":"Algo sobre la Historia del derecho a la propia imagen y una peque\u00f1a historia de salteadores de caminos (1978-2016)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/IMG_5035.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-1223 alignleft\" title=\"Aritz L\u00f3pez Arr\u00fae y Aritz Irazusta, de \"Recreadores hist\u00e9ricos\", junto a una r\u00e9plica de c\u00e1mara de hacia 1860. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/IMG_5035.jpg\" alt=\"\" width=\"253\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/IMG_5035.jpg 405w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/IMG_5035-253x300.jpg 253w\" sizes=\"(max-width: 253px) 100vw, 253px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hay un art\u00edculo de la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola del a\u00f1o 1978 (el 18 del T\u00edtulo I) que protege, entre otros derechos que incluso nos pueden parecer anacr\u00f3nicos -como el honor- el derecho a la propia imagen.<\/p>\n<p>As\u00ed dicho parece que eso no tenga ninguna importancia hist\u00f3rica, que nada aporte a una publicaci\u00f3n que se llama, a s\u00ed misma, el correo de la Historia.<\/p>\n<p>Pues no. Ese art\u00edculo 18 del T\u00edtulo I de la Constituci\u00f3n de 1978 es verdaderamente revolucionario, pues extiende democr\u00e1ticamente un derecho que, como tal y en la pr\u00e1ctica, no exist\u00eda -como el del honor- para la mayor\u00eda hasta bien entrado el siglo XX.<\/p>\n<p>Aprovechando que este s\u00e1bado pasado conclu\u00eda en Vitoria un encuentro de fot\u00f3grafos que trabajan con las t\u00e9cnicas del siglo XIX, y estuve por all\u00ed aprendiendo unas cuantas cosas, vamos a indagar un poco en ese campo nuevo de la Historia que se ha llamado, precisamente, \u201cHistoria de la imagen\u201d. En principio dicho campo de investigaci\u00f3n hist\u00f3rica no tiene demasiado misterio. Se trata de utilizar las im\u00e1genes como fuente de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algo que resulta m\u00e1s f\u00e1cil a medida que avanzamos por la escala cronol\u00f3gica desde las pinturas rupestres, hasta la era de los m\u00f3viles con c\u00e1mara y del palo de \u201cselfies\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender, hist\u00f3ricamente hablando, de estudiar esas im\u00e1genes?. Intentar\u00e9 resumir. Hasta la llegada de las c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas primitivas, como las que tuve ocasi\u00f3n de ver en funcionamiento en el Palacio de Montehermoso este s\u00e1bado pasado, la mayor parte de la Humanidad carec\u00eda de una imagen propia que proteger del modo en el que la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola de 1978 trata de protegerla.<\/p>\n<p>Salvo contadas excepciones, la mayor parte del g\u00e9nero humano no dispon\u00eda de retratos individualizados hasta la llegada de esos artefactos. Y todav\u00eda despu\u00e9s la cosa sigui\u00f3 estando bastante complicada. Pongo un ejemplo que puse este mismo jueves pasado en una conferencia que impart\u00ed para la Asociaci\u00f3n Eragin en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>La conferencia en cuesti\u00f3n versaba sobre la vida de Cristina Brunetti, duquesa de Mandas y Villanueva y esposa, desde 1859, de un eminente victoriano donostiarra, Ferm\u00edn Lasala y Collado. M\u00e1s conocido como duque de Mandas desde la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX, t\u00edtulo que obtendr\u00e1 gracias, precisamente, a ese matrimonio con Cristina Brunetti.<\/p>\n<p>En el momento en que montaba la bater\u00eda de im\u00e1genes para esa conferencia percib\u00ed, con total claridad, lo que ya sab\u00eda subliminalmente. Es decir, que incluso los muy ricos y poderosos (como era el caso de Cristina Brunetti y su marido) no dispon\u00edan, ni siquiera en la era de la fotograf\u00eda, de demasiadas im\u00e1genes que proteger.<\/p>\n<p>De ella s\u00f3lo hay tres. Una en una foto de grupo en la que aparece sentada junto a su marido, en pie tras ella en posici\u00f3n egregia. Hoy es parte del archivo general guipuzcoano en el fondo Duque de Mandas que \u00e9l leg\u00f3 a la Diputaci\u00f3n guipuzcoana a su muerte, en 1917. La otra imagen de Cristina Brunetti est\u00e1 colgada en la p\u00e1gina de la Fundaci\u00f3n Medinacelli que se dedica a recopilar fichas de la nobleza espa\u00f1ola. Se trata de una placa de mediados del siglo XIX, quiz\u00e1s de hacia 1860, en la que se puede apreciar una belleza que la hizo legendaria en su \u00e9poca dentro de su c\u00edrculo familiar y finalmente contamos con un retrato suyo realizado por Palmaroli que data de finales del siglo XIX y es hoy parte de los fondos del Museo San Telmo de San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Eso es todo. Eso y que su marido dej\u00f3 para la posteridad alg\u00fan material fotogr\u00e1fico y pict\u00f3rico m\u00e1s, pero no demasiado.<\/p>\n<p>Comparen eso con los miles de im\u00e1genes que tiene hoy d\u00eda cualquiera. Desde esas de beb\u00e9 que las madres se empe\u00f1an en mostrar en las reuniones familiares para oprobio del interesado o interesada ya en edad adulta, hasta las sacadas durante un puente como el que da comienzo a esta primera semana de noviembre. Evidentemente, as\u00ed las cosas, un art\u00edculo como el 18 -del T\u00edtulo I- de la Constituci\u00f3n de 1978 tiene hoy, y en ese a\u00f1o, todo el sentido del Mundo. Pero no 40 o 50 a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>En efecto, como ven por el caso de Cristina Brunetti y su marido Ferm\u00edn Lasala y Collado, tener una imagen antes de la popularizaci\u00f3n de las c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas personales desde mediados del siglo XX, era realmente dif\u00edcil para la mayor parte del g\u00e9nero humano. Por suerte otra documentaci\u00f3n permite paliar, aunque sea en parte, ese d\u00e9ficit.<\/p>\n<p>As\u00ed es, muchos documentos de archivo contienen descripciones de gentes -generalmente audaces- que vivieron en \u00e9pocas en las que ni siquiera exist\u00edan las primitivas c\u00e1maras de placas de cristal y sales de plata, como las que funcionaron en Vitoria este s\u00e1bado a pleno rendimiento. Hablo de \u00e9pocas en las que s\u00f3lo se aparec\u00eda en imagen si se era miembro de la aristocracia, de la realeza, de la burgues\u00eda bien acomodada o, como mucho, se era parte -por supuesto an\u00f3nima- de un cuadro multitudinario en el que el artista reflejaba una batalla o alg\u00fan otro acontecimiento que alguna mano poderosa quisiera inmortalizar por medio de un \u00f3leo.<\/p>\n<p>La excepci\u00f3n a esta pauta eran las descripciones contenidas en procesos judiciales que trataban de dar con alg\u00fan malhechor. Ya me ocup\u00e9 de esta cuesti\u00f3n en el a\u00f1o 2013, con el caso de Miguel Antonio de Goiburu. Perfectamente descrito en un proceso de 1815 en el que se le buscaba por ser sospechoso de, como muchos antiguos soldados de las guerras napole\u00f3nicas, haberse dedicado al bandolerismo.<\/p>\n<p>Gracias a esa descripci\u00f3n yo pude reconstruir al menos su aspecto exterior, sus ropajes. Lo mismo hice en su momento con algunos otros viejos soldados que hab\u00edan tomado el mismo camino que \u00e9l y que actuaron entre territorio guipuzcoano y alav\u00e9s en el a\u00f1o 1815, durante los llamados \u201cCien D\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>En su caso, y gracias al proceso que se form\u00f3 para dar con ellos, era posible reconstruir no s\u00f3lo su vestimenta sino el que podr\u00eda haber sido su aspecto f\u00edsico. Por razones obvias de espacio me centrar\u00e9 s\u00f3lo en uno de ellos verdaderamente llamativo. Seg\u00fan la descripci\u00f3n era un hombre que hablaba en euskera con acento de Tolosa, vest\u00eda una chaqueta corta de aspecto militar, de color negro o azul oscuro, y un pantal\u00f3n negro de rayas. Se tocaba con una gorra de copa plana rematada con una cruz (muy similar a las que en esas fechas usaba el reconstituido Ej\u00e9rcito prusiano, aunque la descripci\u00f3n no es tan minuciosa a ese respecto) y calzaba abarcas. Aparte de eso portaba una pistola, cartuchera y una escopeta para, obviamente, desvalijar a sus futuras v\u00edctimas bajo esa amenaza. Adem\u00e1s se le describ\u00eda como un hombre de barba cerrada y roja, ojos claros, de unos 36 a\u00f1os y de altura normal.<\/p>\n<p>\u00c9l y otros compa\u00f1eros, despleg\u00e1ndose en el camino que sal\u00eda desde Vitoria hacia el Norte con una destreza que recordaba, en efecto, a veteranos de las guerras napole\u00f3nicas, desvalijaron de un considerable bot\u00edn a Su Alteza Real el duque de Borb\u00f3n, el 18 de abril de 1815, entre las 12 y la una de la tarde de aquel d\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/Bandido-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1224\" title=\"Bandido descrito en el documento del Archivo General de Gipuzkoa JD IM 1\/6\/28. Reconstrucci\u00f3n del autor en base a esa fuente\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/Bandido-2.jpg\" alt=\"\" width=\"221\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/Bandido-2.jpg 1642w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/Bandido-2-221x300.jpg 221w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/Bandido-2-768x1040.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/10\/Bandido-2-756x1024.jpg 756w\" sizes=\"(max-width: 221px) 100vw, 221px\" \/><\/a>Su Alteza, que tuvo una vida ciertamente novelesca, como de follet\u00edn de Dumas, perdi\u00f3 en ese asalto una considerable parte de su fortuna que hab\u00eda tra\u00eddo consigo a Espa\u00f1a cuando Napole\u00f3n escap\u00f3 de Elba y quiso ajustar cuentas con Luis XVIII y su familia, de la que el duque era una parte considerable.<\/p>\n<p>El duque no perdi\u00f3 su imagen, desde luego, porque en ese convoy no hab\u00eda cuadro o grabado alguno de los que mand\u00f3 hacer para que quedase memoria de una vida que acab\u00f3 de forma rocambolesca, pero gracias a este notable episodio s\u00ed fue posible, dos siglos despu\u00e9s, reconstruir la imagen de ciertas personas que, de otro modo, como muchos otros millones anteriores a la era del tel\u00e9fono con c\u00e1mara, carecieron de ella y, por supuesto, no ten\u00edan derecho alguno que reclamar sobre ella, como s\u00ed nos lo reconoce la Constituci\u00f3n de 1978.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s gracias a esa incapacidad para generar \u201cselfies\u201d posando junto al cuantioso bot\u00edn, este bandido y sus c\u00f3mplices lograron escapar con \u00e9l sin que nunca m\u00e1s se supiese (hasta la fecha de hoy al menos) de ellos ni de aquella parte de la millonaria fortuna del duque de Borb\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Campa\u00f1a de mecenazgo<\/strong><\/p>\n<p>Durante varias semanas el correo de la Historia ha sido uno de los medios de comunicaci\u00f3n de los que la Asociaci\u00f3n de historiadores guipuzcoanos \u201cMiguel de Aranburu\u201d se ha servido para dar a conocer su proyecto de redacci\u00f3n de una nueva Historia de Gipuzkoa que estuviese a la altura de la que ya poseen, desde hace a\u00f1os, otros pa\u00edses y territorios de nuestro entorno.<\/p>\n<p>Nos es grato anunciar hoy que ese objetivo ha sido cumplido con creces. Una ocasi\u00f3n que aprovechamos para agradecer a otros medios su ayuda para lograr ese objetivo y a nuestros 122 mecenas su imprescindible colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de hoy quedan todav\u00eda 34 d\u00edas en los que, quienes as\u00ed lo deseen, a\u00fan pueden engrosar ese n\u00famero de mecenas que har\u00e1n posible nuestra nueva Historia de Gipuzkoa a trav\u00e9s del proyecto de Crowfunding lanzado por la Diputaci\u00f3n Foral de Gipuzkoa y gestionado a trav\u00e9s de Goteo.org. Una posibilidad que puede conocerse mejor a trav\u00e9s de este enlace\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.goteo.org\/project\/historia-de-gipuzkoa\" rel=\"external nofollow\">https:\/\/www.goteo.org\/project\/historia-de-gipuzkoa<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hay un art\u00edculo de la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola del a\u00f1o 1978 (el 18 del T\u00edtulo I) que protege, entre otros derechos que incluso nos pueden parecer anacr\u00f3nicos -como el honor- el derecho a la propia imagen. 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