{"id":1228,"date":"2016-11-14T12:29:03","date_gmt":"2016-11-14T10:29:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1228"},"modified":"2016-11-14T12:29:03","modified_gmt":"2016-11-14T10:29:03","slug":"un-axioma-historico-quien-juega-con-fuego-acaba-quemandose-donald-trump-y-su-victoria-en-las-elecciones-presidenciales-1933-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2016\/11\/14\/un-axioma-historico-quien-juega-con-fuego-acaba-quemandose-donald-trump-y-su-victoria-en-las-elecciones-presidenciales-1933-2016\/","title":{"rendered":"Un axioma hist\u00f3rico: quien juega con fuego&#8230; acaba quem\u00e1ndose. Donald Trump y su victoria en las elecciones presidenciales (1933-2016)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/11\/Hilippe-Dasnoy.-Foto-de-Vingt-millions-d-inmigrants.-N.-Y.-1880-1914-en-photos.-Elsevier-1977.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1229\" title=\" Foto de emigrantes buscando trabajo en Nueva York hacia 1914 para \"Vingt millions d inmigrants\u00b4\" de Philippe Dasnoy. Elsevier (1977). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/11\/Hilippe-Dasnoy.-Foto-de-Vingt-millions-d-inmigrants.-N.-Y.-1880-1914-en-photos.-Elsevier-1977-300x233.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"233\" \/><\/a>Lo reconozco. No hab\u00eda le\u00eddo ni a Michael Moore ni a Susan Sarandon y confiaba en que Donald Trump, por el bien general, perdiera las elecciones de un pa\u00eds (USA) con capacidad militar como para destruir el Mundo varias veces.<\/p>\n<p>Pasada la primera impresi\u00f3n, sin embargo, me pareci\u00f3 de lo m\u00e1s l\u00f3gico que Donald J. Trump, el millonario extravagante, el antipol\u00edtico falt\u00f3n y arrogante que se ha prodigado en televisiones, radios y peri\u00f3dicos los \u00faltimos meses&#8230;, ganase las elecciones presidenciales frente a otros candidatos de su propio partido y frente a la candidata dem\u00f3crata.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, la victoria electoral de Donald J. Trump en esas elecciones presidenciales es un s\u00edntoma -verdaderamente interesante para el cient\u00edfico social- del momento hist\u00f3rico que estamos viviendo. Uno que se ha estado fraguando desde, por lo menos, la primera crisis del petr\u00f3leo. Es decir, del a\u00f1o 1973 en adelante.<\/p>\n<p>En efecto, entre 1944 y 1973, las \u00e9lites de Occidente se plantearon, de un modo muy parecido a las \u00e9lites del a\u00f1o 1648, que no iban a permitir que se dieran, de nuevo, las condiciones para el ascenso de ideas pol\u00edticas totalitarias. Como el Fascismo o el Nazismo, que hab\u00edan conducido a una guerra devastadora muy similar, por otra parte, a la de los Treinta A\u00f1os que acaba en 1648.<\/p>\n<p>Ese acuerdo para que no se desencadenasen m\u00e1s errores catastr\u00f3ficos como esos, se plasm\u00f3 principalmente en los llamados \u201cAcuerdos de Bretton Woods\u201d. A grandes rasgos, el objetivo de los mismos era reducir las tasas de pobreza (ya sabr\u00e1n que Adolf Hitler fue vagabundo antes que \u201cF\u00fchrer\u201d) y ofrecer seguridad econ\u00f3mica y social a una inmensa mayor\u00eda. Evitando as\u00ed situaciones como las que hab\u00edan llevado a la \u201cGran Depresi\u00f3n\u201d de los a\u00f1os 30 del siglo pasado. Unas que, a su vez, hab\u00edan dado lugar a grandes masas de poblaci\u00f3n desesperada dispuestas a agarrarse a un clavo ardiendo. Ya se llamase ese clavo ardiendo Adolf Hitler, Benito Mussolini, o&#8230; rell\u00e9nese la l\u00ednea de puntos con los numerosos nombres de partidos y movimientos autoritarios o totalitarios (con sus respectivos l\u00edderes carism\u00e1ticos) que tanto proliferaron en aquellos \u201coscuros treinta\u201d.<\/p>\n<p>Todo funcion\u00f3 bastante bien hasta el a\u00f1o 1973. A partir de ese momento no s\u00e9 sabe exactamente qu\u00e9 pas\u00f3. Hay teor\u00edas para todos los gustos. Algunos de los m\u00e1s reputados intelectuales norteamericanos, como Noam Chomsky, aseguran en obras como \u201cLa cultura del terrorismo\u201d que, m\u00e1s que una supuesta escasez de petr\u00f3leo que llev\u00f3 al alza de sus precios y el consiguiente encarecimiento de la producci\u00f3n industrial general, las \u00e9lites dirigentes herederas de los acuerdos de Bretton Woods consideraron que las cosas hab\u00edan demasiado lejos. Es decir, que tanta seguridad econ\u00f3mica hab\u00eda dado lugar a una sociedad en la que se cuestionaban una serie de valores y papeles pol\u00edticos que eran, o hab\u00edan sido, la esencia de esas \u00e9lites que se ve\u00edan as\u00ed vaciadas de contenido. En cualquier caso, fuertemente contestadas por eso que se llam\u00f3 \u201ccontracultura\u201d y, por tanto, en proceso de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque ser\u00eda m\u00e1s exacto decir en proceso de asimilaci\u00f3n en una sociedad que, al menos en el caso de Occidente, se aproximaba r\u00e1pidamente a un estado muy parecido al que el llamado \u201csocialismo real\u201d promet\u00eda sin haber conseguido llevarlo a la pr\u00e1ctica. Tanto por sus torpezas econ\u00f3micas, como por la supresi\u00f3n de las libertades personales, que el Leninismo impuso como condici\u00f3n \u201csine qua non\u201d para perpetrar ese sue\u00f1o devenido finalmente pesadilla.<\/p>\n<p>Si nos atenemos a la interpretaci\u00f3n de Noam Chomsky, que no parece muy alejada de la realidad hist\u00f3rica, esas \u00e9lites prefirieron hacer saltar por los aires los mecanismos de seguridad planteados tras la debacle de la Segunda Guerra Mundial, antes que permitir que el control social y econ\u00f3mico se les escapase -como ellas tem\u00edan- de las manos. El resto ya es Historia como se suele decir: a partir de 1973 gracias a la propaganda llamada neoliberal, a veces, o neoconservadora otras (las diferencias en el tema econ\u00f3mico son casi de matiz entre ambas facciones) el paro estructural se hizo casi obligado y muchas empresas (las grandes sobre todo) aumentaron su ratio de beneficio deslocalizando sus factor\u00edas en pa\u00edses con menor grado de desarrollo y, por tanto, menor organizaci\u00f3n obrera y rid\u00edculas legislaciones sociales.<\/p>\n<p>Por otra parte, parece que tambi\u00e9n hubo una purga intelectual de 1973 en adelante. As\u00ed, el modelo de \u00e9xito social pas\u00f3 de ser el h\u00e9roe contracultural, al estilo del vulgarizado y popularizado por actores como Elliott Gould (por ejemplo en pel\u00edculas como \u201cHarry y Walter van a Nueva York\u201d o, m\u00e1s a\u00fan, en \u201cCamino recto\u201d del a\u00f1o 1970) al \u201cyuppie\u201d voraz y feroz, despiadado, sin escr\u00fapulos. Como, por ejemplo, el interpretado por Michael Douglas en \u201cWall Street\u201d. Es decir, el hombre que triunfa hundiendo empresas y mandando al paro mucha gente al tiempo que trafica con el valor de esas empresas que hunde o levanta a conveniencia.<\/p>\n<p>El resultado de todo esto se hizo patente a lo largo de los a\u00f1os 80 y 90 del siglo pasado. Pasamos de una sociedad basada en principios de seguridad colectiva, a otra en la que se aventaron creencias tan anormales y perversas como que el trabajo-basura, la precariedad y la inseguridad eran incluso de buen tono. Parte del bagaje imprescindible para todo joven moderno y a la \u00faltima. Basta con repasar series tan populares en su momento (los a\u00f1os 90) como \u201cFriends\u201d, o pel\u00edculas como \u201cTrabajo basura\u201d, y compararlas con el mensaje de la mencionada \u201cCamino recto\u201d, para darse cuenta de que, en efecto, desde 1973 los grandes medios de comunicaci\u00f3n de masas como el Cine, variaron su mensaje de manera radical: de la rebeli\u00f3n casi exasperada a la sumisi\u00f3n resignada, m\u00e1s bien abyecta.<\/p>\n<p>\u00bfAd\u00f3nde nos pod\u00eda conducir todo eso que ocurri\u00f3 a partir del a\u00f1o 1973, esos grandes beneficios a costa del futuro y la seguridad de miles de personas, que no sab\u00edan qu\u00e9 pintaban en un mundo donde se triunfaba al estilo de \u201cWall Street\u201d o era mejor estar muerto?.<\/p>\n<p>Parece evidente que a la casilla de salida: al a\u00f1o 1933. Es decir, al punto en el que una parte sustancial de los votantes quedaba -otra vez- en una situaci\u00f3n tal, que el primer demagogo que les prometiese futuro y seguridad (aunque fuera a costa de algunos vecinos de religi\u00f3n diferente o tono de piel m\u00e1s oscuro), llegar\u00eda al poder legalmente. Tal y como Adolf Hitler lo hizo en ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s -el tiempo lo dir\u00e1- ese neoliberalismo, esa globalizaci\u00f3n, esa precarizaci\u00f3n estructural de la mayor parte de la poblaci\u00f3n occidental&#8230; tan beneficiosa para unos pocos, nos ha llevado incluso a un escenario a\u00fan peor que el de 1933.<\/p>\n<p>En efecto, en ese a\u00f1o en Estados Unidos no llegaron a triunfar pol\u00edticamente figuras como Charles Lindbergh o el padre Coughlin (m\u00e1s o menos los equivalentes de Trump en aquella \u00e9poca). Gracias a eso la Alemania nazi fue militarmente aplastada pocos a\u00f1os despu\u00e9s y se levant\u00f3 un muro de contenci\u00f3n contra el totalitarismo sovi\u00e9tico. Hoy, sin embargo, la estupidez y la avaricia de unos pocos parece que nos han llevado a un punto en el que el mundo de pesadilla -de unos Estados Unidos en manos de los nazis o de gente muy pr\u00f3xima a ellos- imaginado por Sinclair Lewis en su novela \u201cEso no puede pasar aqu\u00ed\u201d o en \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d de Philip Roth, se va volviendo m\u00e1s y m\u00e1s real de hora en hora.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lo estamos viendo ya, ahora mismo. Plasmado en esas manifestaciones de estadounidenses que se niegan a aceptar el veredicto de las urnas (algo in\u00e9dito en ese pa\u00eds desde el comienzo de la Guerra de Secesi\u00f3n, en 1861) o buscando pedir asilo pol\u00edtico en Canad\u00e1, colapsando la red del servicio de inmigraci\u00f3n de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Obviamente me hago cargo, como ser humano, de las lagrimas de la derrotada Hillary Clinton, del asombro de quienes no comprenden c\u00f3mo ese histri\u00f3n que ellos ven en Donald Trump ha logrado triunfar con un programa econ\u00f3mico que parece calcado del que Hitler aplic\u00f3 en Alemania en su d\u00eda y amenaza as\u00ed con poner coto a sus cuarenta a\u00f1os de beneficios (de 1973 a 2016) a costa de fabricar precariedad e inseguridad y hasta, en el colmo del cinismo m\u00e1s miope, ponerlas \u201cde moda\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, a esas l\u00e1grimas, a ese desconcierto, s\u00f3lo puedo decir, como historiador, que quien no quiera quemarse en fuegos fascistas o fascistoides -o, como se dice ahora, con ese encantador eufemismo pol\u00edtico que vale para todo y para nada: \u201cpopulismos\u201d- no deber\u00eda haber atizado dichos fuegos que ahora, tras la victoria de Donald J. Trump, arden con una intensidad cegadora. Advirti\u00e9ndonos de que, tal vez, ya sea demasiado tarde para echar marcha atr\u00e1s y evitar un mundo como el que desemboc\u00f3 en la cat\u00e1strofe \u00e9pica de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Uno en el que, al final, nadie estaba seguro. Ni siquiera los mismos grandes empresarios alemanes que financiaron a Hitler como \u201cmal menor\u201d&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campa\u00f1a de mecenazgo<\/strong><\/p>\n<p>Durante varias semanas el correo de la Historia ha sido uno de los medios de comunicaci\u00f3n de los que la Asociaci\u00f3n de historiadores guipuzcoanos \u201cMiguel de Aranburu\u201d se ha servido para dar a conocer su proyecto de redacci\u00f3n de una nueva Historia de Gipuzkoa que estuviese a la altura de la que ya poseen, desde hace a\u00f1os, otros pa\u00edses y territorios de nuestro entorno.<\/p>\n<p>Nos es grato anunciar hoy que ese objetivo ha sido cumplido con creces. Una ocasi\u00f3n que aprovechamos para agradecer a otros medios su ayuda para lograr ese objetivo y a nuestros 122 mecenas su imprescindible colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de hoy quedan todav\u00eda 20 d\u00edas en los que, quienes as\u00ed lo deseen, a\u00fan pueden engrosar ese n\u00famero de mecenas que har\u00e1n posible nuestra nueva Historia de Gipuzkoa a trav\u00e9s del proyecto de Crowfunding lanzado por la Diputaci\u00f3n Foral de Gipuzkoa y gestionado a trav\u00e9s de Goteo.org. Una posibilidad que puede conocerse mejor a trav\u00e9s de este enlace\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.goteo.org\/project\/historia-de-gipuzkoa\" rel=\"external nofollow\">https:\/\/www.goteo.org\/project\/historia-de-gipuzkoa<\/a><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2016\/11\/Hilippe-Dasnoy.-Foto-de-Vingt-millions-d-inmigrants.-N.-Y.-1880-1914-en-photos.-Elsevier-1977.jpg\"><br \/>\n<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo reconozco. No hab\u00eda le\u00eddo ni a Michael Moore ni a Susan Sarandon y confiaba en que Donald Trump, por el bien general, perdiera las elecciones de un pa\u00eds (USA) con capacidad militar como para destruir el Mundo varias veces. Pasada la primera impresi\u00f3n, sin embargo, me pareci\u00f3 de lo m\u00e1s l\u00f3gico que Donald J. 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