{"id":1257,"date":"2017-01-09T12:35:35","date_gmt":"2017-01-09T10:35:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1257"},"modified":"2017-01-09T12:35:35","modified_gmt":"2017-01-09T10:35:35","slug":"que-pasaba-en-el-mundo-hace-cien-anos-trincheras-revoluciones-y-espias-1917-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/01\/09\/que-pasaba-en-el-mundo-hace-cien-anos-trincheras-revoluciones-y-espias-1917-2017\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 pasaba en el Mundo hace cien a\u00f1os? Trincheras, revoluciones y esp\u00edas (1917-2017)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Jai-vu-1-junio-1918-Brandtr-el-esp\u00eda-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1259\" title=\"\"J\u00b4ai vu\" de 1 de junio de 1918. Brandt el esp\u00eda. Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Jai-vu-1-junio-1918-Brandtr-el-esp\u00eda-2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"272\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Jai-vu-1-junio-1918-Brandtr-el-esp\u00eda-2.jpg 1869w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Jai-vu-1-junio-1918-Brandtr-el-esp\u00eda-2-300x273.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Jai-vu-1-junio-1918-Brandtr-el-esp\u00eda-2-768x699.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Jai-vu-1-junio-1918-Brandtr-el-esp\u00eda-2-1024x931.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Supongo que un lunes como hoy, despu\u00e9s de m\u00e1s de quince d\u00edas envueltos en un r\u00e9gimen festivo de casi obligado cumplimiento, ni el redactor de estas p\u00e1ginas ni quienes suelen leerlas, tienen muchas ganas de pensar demasiado.<\/p>\n<p>Por eso procurar\u00e9 que este nuevo correo de la Historia (el primero de 2017) sea, aparte de entretenido, breve y bastante escaso de reflexiones demasiado transcendentales. Aunque con la delicada materia con la que siempre tratamos (la Historia) esto \u00faltimo, probablemente, sea m\u00e1s bien dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Sin m\u00e1s pre\u00e1mbulo pues, pasaremos a plantearnos el tema de este lunes y, por tanto, a preguntarnos \u201c\u00bfcu\u00e1l era el estado del Mundo en el a\u00f1o 1917?\u201d. Es decir, ahora hace cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>La respuesta es relativamente sencilla. Hace ahora cien a\u00f1os la mayor parte del Mundo estaba sumido en una guerra descomunal (con el tiempo la llamar\u00edan \u201cmundial\u201d) que duraba ya cerca de tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>La mayor parte de Europa, excepto unos pocos pa\u00edses neutrales (Suiza, Espa\u00f1a&#8230;) estaba involucrada en esa guerra. Desde Portugal hasta Rusia pasando por las Islas Brit\u00e1nicas.<\/p>\n<p>Nadie hab\u00eda esperado aquello en agosto de 1914, cuando la guerra, tan temida como esperada, se hizo una realidad inevitable y los ca\u00f1ones y las ametralladoras sustituyeron a una Diplomacia que hab\u00eda hecho bien poco por evitar aquello.<\/p>\n<p>El resultado, contabilizado en el a\u00f1o 1917, es decir, hace ahora cien a\u00f1os, era bastante desolador.<\/p>\n<p>Para empezar la guerra no hab\u00eda sido ning\u00fan paseo militar -como tambi\u00e9n se esperaba en 1914- y la mayor parte de los ej\u00e9rcitos en liza estaban enfangados, literalmente, en una l\u00ednea de trincheras que apenas hab\u00eda variado en esos casi tres a\u00f1os debido a que los contendientes ten\u00edan fuerzas humanas y t\u00e9cnicas muy igualadas.<\/p>\n<p>La bien pagada de s\u00ed misma sociedad europea de la \u201cBelle \u00c9poque\u201d, descubri\u00f3 en esos momentos que la guerra nada ten\u00eda que ver con las bellas estampas coloreadas de guerras \u201crom\u00e1nticas\u201d, como las napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n descubri\u00f3 que la Ciencia, esa nueva religi\u00f3n laica predicada por Auguste Comte desde la primera mitad del siglo XIX, hab\u00eda servido para crear grandes avances cient\u00edficos que hac\u00edan la vida mejor y m\u00e1s f\u00e1cil para muchos, pero tambi\u00e9n para fabricar armas con un poder de aniquilaci\u00f3n desconocido, capaces de matar hombres por millares en cuesti\u00f3n de minutos o de bombardear desde el aire ciudades como Londres o Par\u00eds. En esta \u00faltima capital, hace ahora cien a\u00f1os, quedaba muy claro lo que hab\u00eda pasado, expresado de manera muy gr\u00e1fica: la Torre Eiffel, todo un s\u00edmbolo de esa creencia en la Ciencia como salvadora de la Humanidad, se hab\u00eda convertido en un puesto de comunicaciones y observaci\u00f3n para prevenir ataques a\u00e9reos sobre la capital francesa, que los estaba sufriendo desde hac\u00eda tiempo. Por aire y tambi\u00e9n por tierra con grandes ca\u00f1ones utilizados por los alemanes. Maquinar\u00eda b\u00e9lica en la que el ferrocarril y el c\u00e1lculo matem\u00e1tico avanzado serv\u00edan para lanzar proyectiles de alto poder explosivo al centro de Par\u00eds desde kil\u00f3metros de distancia.<\/p>\n<p>En el resto del Mundo, salvo en los pa\u00edses neutrales de Sudam\u00e9rica o Europa, las cosas no estaban mucho mejor. Se hac\u00edan grandes negocios gracias a esa guerra, pero coger un barco transatl\u00e1ntico era una loter\u00eda mortal. Una vez m\u00e1s gracias a otro invento de esa Ciencia de la que tanto se hab\u00eda esperado. En este caso los submarinos que la Marina Imperial alemana estaba empleando en algo que se llam\u00f3 \u201cguerra submarina sin restricciones\u201d y que se llev\u00f3 por delante desde \u201carrantzales\u201d (es decir, pescadores vascos, para quienes leen esto m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del euskera) hasta grandes barcos de pasajeros como el <em>Lusitania<\/em>.<\/p>\n<p>Cosas as\u00ed provocaron la entrada en guerra de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica a partir de ese a\u00f1o 1917. Esa circunstancia demostr\u00f3, por si no estaba bastante claro, que la guerra la ganar\u00edan quienes dispusieran de un mayor y m\u00e1s avanzado poder industrial. Como era el caso de esa potencia.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s gigantes mundiales no estaban para demasiadas reflexiones de ese tenor hace ahora cien a\u00f1os. Rusia, v\u00edctima de su atrasado sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico, estaba siendo devorada por una guerra a la que aportaba, sobre todo, carne de ca\u00f1\u00f3n, sacada de su inmenso mundo rural en el que las cosas poco hab\u00edan variado desde la Edad Media. Los centros urbanos e industriales, m\u00e1s avanzados, acabaron, bajo la presi\u00f3n de aquella guerra inhumana, impulsando una revoluci\u00f3n que si no lleg\u00f3 a cambiar el Mundo, desde octubre de aquel a\u00f1o 1917, lo hizo temblar un poco m\u00e1s. Hasta 1989.<\/p>\n<p>En Asia, otra reliquia del pasado -la China imperial- se desmoronaba ante movimientos modernizadores que trataban de imitar las ideas pol\u00edticas que ven\u00edan de aquella culta Europa que se hund\u00eda -una vez m\u00e1s literalmente- en el fango provocado por sus propias contradicciones internas. Por un lado estaban en aquella China imperial agonizante los comunistas, bien organizados (como suele ser costumbre en ellos) y por otro los nacionalistas del Kuomintang, decididos a modernizar China de una vez por todas al estilo del Jap\u00f3n Meiji que, en esos momentos, era parte de la Entente y, por tanto, beligerante en la que luego ser\u00eda conocida como \u201cPrimera Guerra Mundial\u201d.<\/p>\n<p>No creo que haga falta decir que las diferencias entre nacionalistas y comunistas dejaron servida una guerra civil que asol\u00f3 al pa\u00eds hasta despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Con respecto a Ocean\u00eda y \u00c1frica las cosas no estaban mucho mejor. El primero de esos dos continentes se hab\u00eda convertido en otra f\u00e1brica de carne de ca\u00f1\u00f3n para Gran Breta\u00f1a y su espl\u00e9ndida guerra en el Hemisferio Norte y en otros frentes secundarios como el africano. Donde la supuesta superioridad del hombre blanco estaba quedando en entredicho entre los \u201cnativos\u201d que Europa hab\u00eda ido a \u201ccivilizar\u201d en la segunda mitad del siglo XIX.<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s pasaba en el Mundo hace ahora cien a\u00f1os. Los esp\u00edas que trabajaban para esas vastas fuerzas contendientes segu\u00edan a lo suyo: a ganar la guerra de las trincheras lejos de las trincheras. Algunos (la mayor\u00eda) hicieron esto con gran habilidad. Tanta que hoy ni siquiera conocemos sus nombres, aunque s\u00ed sus acciones y las consecuencias de las mismas. Otros fueron m\u00e1s estruendosos, pero menos h\u00e1biles. Como el agente intoxicador Bolo Pach\u00e1 o Mata Hari, que el martes 13 de febrero de 1917 ser\u00eda detenida por los Servicios Secretos franceses para, sobre todo, servir de chivo expiatorio por todo lo malo que le estaba ocurriendo a Francia desde 1914. De ella, quiz\u00e1s, volveremos a hablar en el correo de la Historia correspondiente a esa semana&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Supongo que un lunes como hoy, despu\u00e9s de m\u00e1s de quince d\u00edas envueltos en un r\u00e9gimen festivo de casi obligado cumplimiento, ni el redactor de estas p\u00e1ginas ni quienes suelen leerlas, tienen muchas ganas de pensar demasiado. 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