{"id":1263,"date":"2017-01-23T12:30:49","date_gmt":"2017-01-23T10:30:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1263"},"modified":"2017-01-23T12:30:49","modified_gmt":"2017-01-23T10:30:49","slug":"currutacos-maravillosas-increibles-hipsters-it-girls-y-gafapastas-a-proposito-de-historia-y-de-un-libro-de-victor-lenore-1794-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/01\/23\/currutacos-maravillosas-increibles-hipsters-it-girls-y-gafapastas-a-proposito-de-historia-y-de-un-libro-de-victor-lenore-1794-2016\/","title":{"rendered":"Currutacos, \u201cmaravillosas\u201d, \u201cincre\u00edbles\u201d, hipsters, it-girls y gafapastas. A prop\u00f3sito de Historia y de un libro de V\u00edctor Lenore (1794-2016)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Merveilleuses-et-Incroyables.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1264\" title=\"Maravillosas e incre\u00edbles. Acuarela de Job para \"La Cantini\u00e8re\" (c. 1905). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Merveilleuses-et-Incroyables.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Merveilleuses-et-Incroyables.jpg 2159w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Merveilleuses-et-Incroyables-300x224.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Merveilleuses-et-Incroyables-768x574.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/01\/Merveilleuses-et-Incroyables-1024x766.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Me he llevado una grata sorpresa esta semana pasada. Cuando cre\u00eda muerto y enterrado en Espa\u00f1a eso que llaman \u201cPeriodismo de investigaci\u00f3n\u201d o limitado, casi en exclusiva, a esa labor de servicio p\u00fablico que es informar del grado de corrupci\u00f3n rampante (y sumamente peligroso, casi letal) que se ha alcanzado en dicho pa\u00eds, me descubren un libro del que ya hac\u00eda tiempo hab\u00eda o\u00eddo hablar.<\/p>\n<p>Se trata de \u201c<em>Indies, hipsters y gafapastas. Cr\u00f3nica de una dominaci\u00f3n cultural<\/em>\u201d. El destino de ese libro -que hay quien reclama (no sin raz\u00f3n desde luego) como lectura obligada en los institutos- ha sido el de ser publicado en una peque\u00f1a editorial de Madrid y de nombre evocador. Sobre todo para quienes trabajamos en el campo de la Historia: Capit\u00e1n Swing. Es decir, aquel grupo de los que Eric J. Hobsbawm llam\u00f3 \u201crebeldes primitivos\u201d, que en la Inglaterra de comienzos del siglo XIX se opon\u00edan a la proletarizaci\u00f3n de los campesinos. Empujados a las terribles urbes industriales por la nueva maquinar\u00eda agr\u00edcola que a ellos les estrope\u00f3 y acort\u00f3 la vida y priv\u00f3 a Jane Austen del buc\u00f3lico, rom\u00e1ntico y apacible marco en el que se desarrollan la mayor parte de sus novelas.<\/p>\n<p>Podr\u00eda decirse que, con tal editor, el libro de V\u00edctor Lenore ya estaba casi predestinado a ser piedra de esc\u00e1ndalo. El esc\u00e1ndalo me interesa bastante poco. Ustedes juzgar\u00e1n. Despu\u00e9s de leer este art\u00edculo y despu\u00e9s de leer su libro. Cosa que les ruego hagan encarecidamente, porque nos describe la ra\u00edz de muchos de los males que est\u00e1n paralizando (y, de hecho, destruyendo) a la actual sociedad espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Lo que describe y sistematiza de manera magistral V\u00edctor Lenore en \u201cIndies, hipsters y gafapastas\u201d es preocupante, muy preocupante, visto en perspectiva hist\u00f3rica, que, ya se habr\u00e1n dado cuenta, es la que adopta siempre todo lo que pasa por estas p\u00e1ginas semanales.<\/p>\n<p>Para empezar ha incluido en su an\u00e1lisis los or\u00edgenes pol\u00edticos y econ\u00f3micos de los que surgen esos, en apariencia (s\u00f3lo en apariencia, insisto) inofensivos muchachos y muchachas de aspecto un poco exc\u00e9ntrico en el vestir y de trato bastante relamido, que invita a no sostener con ellos, o con ellas, ninguna clase de conversaci\u00f3n demasiado larga. Cosa que, por otra parte, no parecen estar muy preparados para mantener (fueron ellos los que acu\u00f1aron el icono \u201cMono con platillos\u201d para indicar que les aburr\u00eda cualquier conversaci\u00f3n profunda).<\/p>\n<p>Nos dice V\u00edctor Lenore que esas ra\u00edces pol\u00edticas y econ\u00f3micas de indies, gafapastas, hipsters, it-girls\u2026, se hunden fuertemente en la ideolog\u00eda neoconservadora fomentada -como bien indica Lenore- en las pol\u00edticas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher que, por desgracia para toda una generaci\u00f3n -la m\u00eda concretamente- fueron r\u00e1pidamente mimetizadas y aplicadas en todo el Mundo desde 1980, cebando la bomba de la crisis econ\u00f3mica estructural que ahora estamos viviendo.<\/p>\n<p>Tal y como nos lo cuenta Lenore, esos exc\u00e9ntricos que llevan el pantal\u00f3n por el tobillo, cuidados tup\u00e9s, gafas llamativas, barbas cuadradas y camisas de cuadros o blancas, grises&#8230; con el \u00faltimo bot\u00f3n atado pero sin corbata, son algo m\u00e1s que una moda. Son todo un modo de entender la vida. Se trata de gente que va de la clase media baja hasta la \u00e9lite y todos ellos tienen en com\u00fan la liviandad de juicio, el no querer preocuparse de nada, ser pura superficialidad, vivir un consumo conspicuo y ostentoso (vacaciones ex\u00f3ticas, caras y \u201cdiferentes\u201d, tatuajes, caros cachivaches electr\u00f3nicos que hay que renovar cada poco tiempo y, sobre todo, exhibir en p\u00fablico en caf\u00e9s a la \u00faltima, en apariencia muy modernos y cosmopolitas) y otras caracter\u00edsticas bien conocidas y popularizadas incluso por la prensa sat\u00edrica.<\/p>\n<p>En resumen, el indie, el hipster, el gafapasta, y sus contrapartidas femeninas, que se pueden agrupar bajo el nombre de it-girl (algo que se traducir\u00eda del ingl\u00e9s como chica con encanto, con \u201cit\u201d, con \u201ceso\u201d, pero que ser\u00eda m\u00e1s apropiado describir como \u201cchica-cosa\u201d, \u201cchica objeto\u201d&#8230; de consumo), son gente que ha renunciado a pensar en nada profundo, que han hecho de la superficialidad intencionada una bandera&#8230;<\/p>\n<p>Por supuesto, como nos va desgranando la cr\u00f3nica de V\u00edctor Lenore, que conoce todo esto de primera mano, ellos y ellas, como no pod\u00eda ser menos, creen que todo esto es muy moderno&#8230; Y aqu\u00ed es donde el historiador se r\u00ede. Sarc\u00e1stica, tristemente. Esto no tiene nada de moderno. Esto se vivi\u00f3 en Europa hace ya dos siglos. En el tiempo de la Revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>En 1794 Par\u00eds y el resto de la Francia urbana estaban llenos de \u201cmodernos\u201d que coinciden casi punto por punto con lo que hoy es un indie, un hipster, un gafapasta o una it-girl tal y como descarnada, pero certeramente, los describe el libro de Lenore. Se trataba de los llamados \u201cmuscadins\u201d (en Espa\u00f1a se tradujo como \u201ccurrutacos\u201d), as\u00ed llamados por su afici\u00f3n a perfumarse hiperb\u00f3licamente con esencias que conten\u00edan \u201cmusc\u201d. Es decir: almizcle. Tambi\u00e9n se les llam\u00f3 \u201cincre\u00edbles\u201d, a ellos, y \u201cmaravillosas\u201d, a ellas. Se distingu\u00edan por una vestimenta extravagante. Ellos llevaban llamativos fracs, se ataban las boquillas de los calzones con largas cintas de colores, se peinaban con gre\u00f1as que ca\u00edan a ambos lados de las sienes (peinado en \u201corejas de perro\u201d se le llamaba), y, lo necesitasen o no, portaban una varilla de metal con una lente de aumento montada en ella (generalmente en forma de pir\u00e1mide truncada) y a trav\u00e9s de esa lente miraban el mundo que les rodeaba con un impostado moh\u00edn de desd\u00e9n y superioridad.<\/p>\n<p>Ellas, las \u201cmaravillosas\u201d, llevaban vestidos de talle alto (el luego llamado \u201cestilo imperio\u201d, inspirado en la moda imperial romana), peinados similares o bastante extravagantes, con gran cantidad de tufos, lazos y rizos y sombreros no menos llamativos que les ocultaban el rostro bajo una amplia capota o p\u00e9talo.<\/p>\n<p>Su habla particular y distintiva era una burla hacia otras razas. Concretamente a los negros esclavizados de \u00c1frica. Lo llamaban \u201chablar como un peque\u00f1o negro\u201d. Es decir, comi\u00e9ndose determinadas consonantes como las \u201cr\u201d. La novela polic\u00edaca de Daniel Picouly, \u201cT\u00eate de N\u00e8gre\u201d, ambientada en el Par\u00eds revolucionario, parodia esa jerga magistralmente.<\/p>\n<p>Aparte de eso los \u201cincre\u00edbles\u201d sol\u00edan calzar s\u00f3lidas, aunque, por supuesto, extravagantes, botas de montar y se apoyaban en nudosos bastones cargados con plomo. Eran parte imprescindible de su atuendo, ya que era frecuente que recorriesen las calles de los barrios pobres de Par\u00eds apalizando a los otrora todopoderosos \u201csans-culottes\u201d. La masa de maniobra de la revoluci\u00f3n que, tras la ca\u00edda del llamado \u201cTerror\u201d jacobino, pasaban horas bajas en una sociedad que -muy razonablemente- no quer\u00eda que la revoluci\u00f3n acabase en un ba\u00f1o de sangre. La intenci\u00f3n de los currutacos, o \u201cincre\u00edbles\u201d y \u201cmaravillosas\u201d, era, sin embargo, muy otra: lo que no quer\u00edan era ninguna clase de revoluci\u00f3n. Estaban a gusto viviendo en su precario universo de peque\u00f1os empleados, dependientes de tiendas, oficinistas, etc&#8230; No quer\u00edan que el Mundo cambiase, tan s\u00f3lo esperaban salir ganadores en la descarnada carrera hacia la c\u00faspide de una sociedad basada en el privilegio&#8230; Exactamente lo mismo que ahora, dos siglos despu\u00e9s, quieren indies, hipsters, it-girls y similares personajes, seg\u00fan nos dice V\u00edctor Lenore.<\/p>\n<p>Lean su libro y comp\u00e1renlo con lo que nos cuenta de currutacos, \u201cmaravillosas\u201d e \u201cincre\u00edbles\u201d la obra de un historiador como Albert Soboul, dedicada al estudio de sus grandes enemigos, los \u201csans-culottes\u201d.<\/p>\n<p>Descubrir\u00e1n que, avances tecnol\u00f3gicos aparte, estamos hoy, pr\u00e1cticamente, en la misma situaci\u00f3n en la que estaba el Mundo en 1794. Con una guardia pretoriana disfrazada de \u201cmoderna\u201d que se dedica a abortar cualquier clase de avance social, de democratizaci\u00f3n. Aunque sea tirando piedras contra el propio tejado de la manera m\u00e1s est\u00fapida que quepa imaginar (s\u00f3lo posible en cabezas tan voluntariamente vaciadas y ahuecadas como la de un currutaco, un \u201cincre\u00edble\u201d, o un \u201cindie\u201d, o un hipster).<\/p>\n<p>Un peligroso proceso para una sociedad realmente sana y viable que, como descubrir\u00e1n, no est\u00e1 ocurriendo en la Luna. Muy al contrario lleva a\u00f1os (principalmente en la oscura d\u00e9cada de los 90 del siglo pasado) fabric\u00e1ndose muy cerca de nuestra casa. Por ejemplo, los y las donostiarras que lean el libro de Lenore (y deber\u00edan leerlo), descubrir\u00e1n que gran parte de esa operaci\u00f3n que, al final, s\u00f3lo funciona en beneficio de unos pocos y en perjuicio de la mayor\u00eda (\u00bfo c\u00f3mo creen que Donald Trump ha llegado hasta la Casa Blanca?), se fragu\u00f3 en parte -con nombres y apellidos reconocibles- en, qui\u00e9n lo iba a decir, \u00bfverdad?, la propia Bella Easo.<\/p>\n<p>Esa capital que en su d\u00eda fue una de las primeras ciudades europeas en subirse al carro de la revoluci\u00f3n de 1789 y que, hoy, apenas en el primer mes de 2017, deber\u00eda preguntarse si no se han estado riendo de ella (desde los siniestros a\u00f1os 90 y, m\u00e1s a\u00fan, todo el a\u00f1o pasado y, adem\u00e1s, a cargo del dinero p\u00fablico) los herederos intelectuales (y sociales, y pol\u00edticos, y econ\u00f3micos&#8230;) de los \u201cincre\u00edbles\u201d y las \u201cmaravillosas\u201d que, s\u00f3lo para empezar, hoy, en esa ciudad y en todo Occidente, est\u00e1n haciendo tierra quemada de todo aquello que sea verdadera Cultura. Tal y como lo describe, con verdadera, dolorosa pero necesaria lucidez el libro de V\u00edctor Lenore \u201c<em>Indies, hipsters y gafapastas<\/em>\u201d&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Me he llevado una grata sorpresa esta semana pasada. 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