{"id":1277,"date":"2017-02-20T12:30:17","date_gmt":"2017-02-20T10:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1275"},"modified":"2017-02-20T12:30:17","modified_gmt":"2017-02-20T10:30:17","slug":"aprendiendo-historia-gracias-al-cine-o-a-pesar-de-el-el-viento-y-el-leon-de-john-milius-1975","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/02\/20\/aprendiendo-historia-gracias-al-cine-o-a-pesar-de-el-el-viento-y-el-leon-de-john-milius-1975\/","title":{"rendered":"Aprendiendo Historia gracias al Cine \u00bfo a pesar de \u00e9l&#8230;?. \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d de John Milius (1975)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/02\/Car\u00e1tula-de-El-viento-y-el-le\u00f3n-de-John-Milius.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1276\" title=\"Car\u00e1tula de \"El viento y el le\u00f3n\" \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/02\/Car\u00e1tula-de-El-viento-y-el-le\u00f3n-de-John-Milius.jpg\" alt=\"\" width=\"186\" height=\"270\" \/><\/a>Por alguna extra\u00f1a inercia esta semana he decidido seguir hablando de la no siempre buena relaci\u00f3n entre Historia y Cine.<\/p>\n<p>Si la semana pasada, conmemorando el centenario de la detenci\u00f3n de Mata Hari, hablaba de c\u00f3mo la hab\u00eda mitificado la pel\u00edcula de ese mismo t\u00edtulo (\u201cMata Hari\u201d), estrenada en 1931, esta semana me gustar\u00eda hablar de \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d. Una pel\u00edcula que ya he citado en ocasiones anteriores en este correo de la Historia, pero s\u00f3lo de pasada, sin entrar a fondo en su contenido.<\/p>\n<p>Fue estrenada en el a\u00f1o 1975 y dirigida por un director, John Milius, que, eso no se le puede negar, conoc\u00eda muy bien su oficio. Es decir, el de rodar pel\u00edculas que hac\u00edan ir a la gente a las salas de Cine.<\/p>\n<p>Eso, sin embargo, no significa que sus pel\u00edculas no fueran un abuso de confianza, por muy bien que estuvieran rodadas, por mucho que fueran un espect\u00e1culo visual de gran calidad.<\/p>\n<p>Ese es el caso de \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d. Es un abuso de confianza con respecto al p\u00fablico y es un espect\u00e1culo visual de gran calidad.<\/p>\n<p>La ambientaci\u00f3n de los exteriores, los trajes de \u00e9poca, el rodaje de la acci\u00f3n&#8230; todo est\u00e1 hecho con mucha maestr\u00eda. Una que hoy, por desgracia, demasiadas veces, se deja en manos de unos efectos especiales que, a base de persecuciones incre\u00edbles, explosiones apabullantes y tiroteos m\u00e1s inveros\u00edmiles que el colt-ametralladora de las pel\u00edculas \u201cde vaqueros\u201d de John Wayne (s\u00ed, ese al que nunca se le acababan las balas, a pesar de que el tambor de un rev\u00f3lver s\u00f3lo pod\u00eda llevar seis), intentan ocultar guiones muy poco convincentes y una acci\u00f3n que ser\u00eda capaz de aburrir a reba\u00f1os enteros de ganado ovino.<\/p>\n<p>Pero esa maestr\u00eda como cineasta de Milius no quita para que \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d no deba ser tomada con toda la precauci\u00f3n posible. Al menos si queremos aprender algo de Historia gracias a ella.<\/p>\n<p>Para empezar, Milius se toma grandes libertades con la Historia desde el principio. Es cierto que en el Marruecos de principios del siglo XX, en 1904, el jeque Raisuli (interpretado magn\u00edficamente por Sean Connery en \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d) secuestr\u00f3 a ciudadanos americanos de apellido Perdicaris. Lo que pasa es que el secuestrado en cuesti\u00f3n era Ion Perdicaris. Un inmigrante griego vaga e imprecisamente nacionalizado estadounidense, al que aquello del \u201csue\u00f1o americano\u201d le fue bastante bien. Tanto como para viajar por pa\u00edses \u201cex\u00f3ticos\u201d y, gracias a su bien nutrida cartera, atraer la atenci\u00f3n de personajes a medio camino entre el h\u00e9roe y el bandolero. Como parec\u00eda ser el caso del jeque Raisuli.<\/p>\n<p>Milius y sus productores, desde luego, pensaron que la historia que se iba a contar en \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d, funcionar\u00eda mejor si, en lugar de que un tipo barbudo -El Raisuli- secuestrase a otro tipo barbudo -Ion Perdicaris-, la secuestrada era una rubia y atractiva Candice Bergen interpretando a una ap\u00f3crifa Eden Perdicaris, pues, en realidad, la mujer de Perdicaris se llamaba Ellen y, aunque se vio algo baqueteada por el secuestro, fue dejada atr\u00e1s por El Raisuli.<\/p>\n<p>Pero no es esa la \u00fanica libertad que Milius se tom\u00f3 con la Historia real en \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d. Lo peor es el modo en el que interpreta los hechos que ocurrieron a principios del siglo XX en torno a un imperio marroqu\u00ed que se iba a convertir, pronto, en un Protectorado tutelado por potencias europeas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Milius, los alemanes enviaron tropas a luchar a Marruecos para capturar a El Raisuli. Tropas que a su vez se cosen a tiros con la Infanter\u00eda de Marina estadounidense enviada por el presidente Teddy Roosevelt a resolver el ya famoso asunto. Las cosas ten\u00edan que ser as\u00ed, porque de otro modo la pel\u00edcula -hu\u00e9rfana de esos momentos de acci\u00f3n- podr\u00eda haber sido un fracaso comercial.<\/p>\n<p>Eso no significa, por supuesto, que las cosas fueran <em>as\u00ed<\/em>. Ion Perdicaris fue liberado de un modo mucho menos contundente y los tiroteos entre soldados americanos y alemanes nunca tuvieron lugar en el marco incomparable de una peque\u00f1a \u201ckasbah\u201d marroqu\u00ed. Como ocurre en \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Peor a\u00fan es el punto y final que Milius da a su pel\u00edcula. Con un triunfal Teddy Roosevelt diciendo a sus colaboradores m\u00e1s cercanos que al d\u00eda siguiente, con la se\u00f1ora Perdicaris liberada, se iba a poner a dictar condiciones sobre lo que iba a pasar en Marruecos a partir de esos momentos. Nada m\u00e1s lejos de la realidad&#8230;<\/p>\n<p>Lo que pas\u00f3 con Marruecos en esos momentos, y en los meses y a\u00f1os siguientes hasta 1905, no tuvo nada que ver con lo que Teddy Roosevelt dijera o dejase de decir.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula, de hecho, es incapaz de mostrar los hechos hist\u00f3ricos reales. Probablemente porque, para el espectador norteamericano medio, hubieran sido, como m\u00ednimo, extra\u00f1os, inasumibles.<\/p>\n<p>S\u00ed, muy probablemente ese p\u00fablico no habr\u00eda podido aceptar que, el futuro de ese estado fallido que es Marruecos en 1904, estaba no en manos de Estados Unidos sino en las de tres potencias europeas que podemos nombrar por orden de importancia en el asunto: Gran Breta\u00f1a, Francia y&#8230; Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Pues s\u00ed, por dif\u00edcil de creer que parezca, Teddy Roosevelt, por mucho que hubiera contribuido a la derrota espa\u00f1ola en 1898, no hab\u00eda conseguido -ni \u00e9l, ni el magnate de los peri\u00f3dicos Hearst, ni Henry Ford, ni Edison, ni los Morgan&#8230;- que Estados Unidos se convirtiera en una potencia mundial que pudiera dictar nada.<\/p>\n<p>De hecho, la victoria sobre Espa\u00f1a en 1898 lo \u00fanico que hab\u00eda conseguido es que Estados Unidos empezase a dar miedo a las potencias europeas. Las mismas que, desde el momento en el que se cerraron los acuerdos de Par\u00eds que pon\u00edan fin al conflicto entre Espa\u00f1a y Estados Unidos, empezaron a buscar la manera de que esa \u00faltima potencia -Estados Unidos- no les hiciera a ellas lo mismo que acababa de hacer con Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Para ello los brit\u00e1nicos negociaron hasta la extenuaci\u00f3n con Ferm\u00edn Lasala y Collado. Un h\u00e1bil diplom\u00e1tico donostiarra enviado expresamente en 1900 a la, hoy, tan maltrecha embajada espa\u00f1ola de Londres para tratar de sacar adelante acuerdos favorables para la vapuleada Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Durante los cuatro a\u00f1os que el que estas l\u00edneas escribe dedic\u00f3 a reconstruir todo esto para sacarse un doctorado en Historia, descubri\u00f3, en efecto, que lo que cuenta \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d a ese respecto se aleja bastante de la realidad que se puede encontrar en archivos brit\u00e1nicos y franceses o bibliotecas como la British Library. All\u00ed, por el contrario, se ven minutas urgentes en las que los estados mayores brit\u00e1nico y franc\u00e9s temen ver a Estados Unidos tomando las islas francesas del Caribe o invadiendo, por en\u00e9sima vez, Canad\u00e1. En esos papeles tambi\u00e9n se habla de congraciarse con Espa\u00f1a, que podr\u00eda ser un elemento a contar como aliado en esas futuras guerras con Estados Unidos&#8230;<\/p>\n<p>De ah\u00ed sali\u00f3 el Protectorado espa\u00f1ol sobre Marruecos y el afianzamiento de un imperio espa\u00f1ol en \u00c1frica que, de hecho, se mantuvo hasta finales del siglo XX en algunos casos.<\/p>\n<p>Eso, y el Protectorado franc\u00e9s sobre ese imperio marroqu\u00ed desmantelado que tan bien se describe en \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d, fue algo que la incontenible fanfarroner\u00eda de Teddy Roosevelt tuvo que digerir con la boca callada. Por una vez y sin que sirviera de precedente. Teniendo que esperar muchos a\u00f1os a que un cineasta norteamericano contase la Historia no como fue, sino como a \u00e9l le hubiera gustado que fuera&#8230;<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s parad\u00f3jico de todo esto fue que la pel\u00edcula, adem\u00e1s, se rod\u00f3 en Espa\u00f1a -tanto escenas que se supone suceden en Marruecos como las que se supone suceden en el Medio Oeste norteamericano- y los supuestos marines americanos de la batalla final de \u201cEl viento y el le\u00f3n\u201d eran, en realidad&#8230; soldados espa\u00f1oles haciendo de extras.<\/p>\n<p>Ya hemos comentado, en ocasiones anteriores, que la Historia da muchas vueltas \u00bfverdad?&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Por alguna extra\u00f1a inercia esta semana he decidido seguir hablando de la no siempre buena relaci\u00f3n entre Historia y Cine. 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