{"id":1316,"date":"2017-05-22T11:30:30","date_gmt":"2017-05-22T09:30:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1309"},"modified":"2025-01-18T14:20:35","modified_gmt":"2025-01-18T13:20:35","slug":"america-first-hacer-valer-la-propia-historia-los-guipuzcoanos-y-la-guerra-de-independencia-de-estados-unidos-1780-1782","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/05\/22\/america-first-hacer-valer-la-propia-historia-los-guipuzcoanos-y-la-guerra-de-independencia-de-estados-unidos-1780-1782\/","title":{"rendered":"\u201cAmerica first?\u201d. Hacer valer la propia Historia. Los guipuzcoanos y la Guerra de Independencia de Estados Unidos (1780-1782)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1317 size-medium\" title=\"Guipuzcoanos de la segunda mitad del siglo XVIII. Ilustraci\u00f3n de Rafael Munoa para la obra &quot;Somos guipuzcoanos&quot; de F\u00e9lix Elejalde (1976)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/05\/Guipuzcoanos-de-la-segunda-mitad-del-siglo-XVIII.-Ilustraci\u00f3n-d-300x186.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"186\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/05\/Guipuzcoanos-de-la-segunda-mitad-del-siglo-XVIII.-Ilustraci\u00f3n-d-300x186.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/05\/Guipuzcoanos-de-la-segunda-mitad-del-siglo-XVIII.-Ilustraci\u00f3n-d-768x476.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/05\/Guipuzcoanos-de-la-segunda-mitad-del-siglo-XVIII.-Ilustraci\u00f3n-d.jpg 968w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Lo que voy a contar, muy brevemente, en este nuevo correo de la Historia, no es totalmente original.<\/p>\n<p>Ya hace muchos a\u00f1os, el 18 de marzo de 1993, una historiadora guipuzcoana, la tristemente desaparecida Paloma Miranda de Lage, lo hab\u00eda dejado dicho en uno de los muchos art\u00edculos que public\u00f3 en prensa. Recordaba ella en ese escrito, en plena Era Clinton, que aquel hubiera sido un buen momento para que el Gobierno Vasco de turno pasase una serie de facturas atrasadas (en sentido literal, no figurado) al presidente estadounidense.<\/p>\n<p>Las facturas concretamente versaban sobre la ayuda dada, por lo que se ve a fondo perdido, a las Provincias Unidas de Norteam\u00e9rica (finalmente convertidas en los Estados Unidos) para que combatiesen al rey Jorge. El montante era importante. Era el equivalente a bastantes millones de euros en mosquetes, p\u00f3lvora, balas, piezas de Artiller\u00eda, mantas, quinina o varas y m\u00e1s varas de pa\u00f1o para fabricar uniformes para un Ej\u00e9rcito, el continental de l\u00ednea bajo mando del general George Washington, que carec\u00eda de casi todo.<\/p>\n<p>Paloma Miranda de Lage no descubr\u00eda con esto tampoco nada nuevo. Hab\u00eda habido estudios hist\u00f3ricos anteriores que trataban del asunto. Y tambi\u00e9n los ha habido posteriores. Por s\u00f3lo citar algunos ah\u00ed estaban los del profesor Yela Utrilla que databan de los a\u00f1os 20 del siglo pasado (pese a ser una tem\u00e1tica curiosa para un falangista \u201ccamisa vieja\u201d como \u00e9l), los de Carmen de Reparaz sobre el principal jefe militar espa\u00f1ol que comand\u00f3 las tropas destinadas a combatir al lado de las estadounidenses y, ya m\u00e1s cerca de nosotros, el de Julio C\u00e9sar Santoyo sobre la embajada de Arthur Lee o los que Bego\u00f1a y Mar\u00eda Jes\u00fas Cava Mesa o Natividad Rueda dedicaron al cerebro financiero de esa operaci\u00f3n de ayuda a los nacientes Estados Unidos de Norteam\u00e9rica: la firma bilba\u00edna Gardoqui&#8230;<\/p>\n<p>El caso es que, pese a esos notables esfuerzos, este tema, la ayuda espa\u00f1ola a la independencia de los Estados Unidos, sigue sin tener visibilidad hist\u00f3rica, m\u00e1s all\u00e1 de esos relativamente modestos y dispersos impulsos. Un dato curioso, para que nos hagamos una idea: en dos siglos en Espa\u00f1a s\u00f3lo se han publicado dos novelas hist\u00f3ricas sobre este tema, \u201cGritos de Independencia\u201d y muy recientemente, este mismo a\u00f1o, \u201cFuego en el Misisipi\u201d. Esto debe de ser alguna clase de r\u00e9cord, pero no me atrever\u00eda a decir de qu\u00e9 signo, si positivo o negativo&#8230;<\/p>\n<p>En efecto. Yo mismo he tenido ocasi\u00f3n de comprobar la opacidad de esos hechos hist\u00f3ricos para un gran p\u00fablico y no digamos ya para un gran p\u00fablico fuera de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Ha sido a lo largo de los \u00faltimos meses, en los que he dedicado todo el tiempo que he podido a responder una impertinente pregunta que me hac\u00eda desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s, desde que all\u00e1 por 1976 mi padre me recordase que un tal Marqu\u00e9s de La Fayette hab\u00eda pasado por el puerto de Pasajes. Algo que resultaba cuando menos fant\u00e1stico para la imaginaci\u00f3n de un ni\u00f1o, como salido de una de esas pel\u00edculas que echaban por la tele los s\u00e1bados por la tarde. Como \u201cCorazones indomables\u201d de John Ford.<\/p>\n<p>La pregunta en cuesti\u00f3n era, \u201c\u00bfpero no pas\u00f3 nada m\u00e1s aqu\u00ed entre los a\u00f1os 1776 y 1782?\u201d. Yo sab\u00eda que era imposible que no hubiese pasado nada m\u00e1s. Por supuesto. Con el tiempo, a medida que sub\u00eda por la escala que llevaba al t\u00edtulo de licenciado y doctor, iba descubriendo indicios. En los archivos. O en libros de Historia como el que Montserrat Garate Ojanguren dedic\u00f3 a la Real Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana de Caracas. Ah\u00ed se dec\u00eda que la \u201cGuipuzcoana\u201d, el buque insignia de la econom\u00eda dieciochesca de esa provincia que ten\u00eda en Pasajes su principal puerto, hab\u00eda sufrido duramente esa Guerra de Independencia de Estados Unidos.<\/p>\n<p>En estos \u00faltimos meses, como dec\u00eda, he tenido ocasi\u00f3n de descubrir m\u00e1s detalles que aparecer\u00e1n publicados en breve en, al menos, dos art\u00edculos en sendas revistas cient\u00edficas del Pa\u00eds Vasco.<\/p>\n<p>En efecto, registrando de nuevo los archivos he descubierto, con nombres y apellidos, descendiendo al nivel de la calle, como quiere la Historiograf\u00eda moderna, a guipuzcoanos que, a centenares, fueron sacrificados a esa Guerra de Independencia de Estados Unidos.<\/p>\n<p>De hecho, en dos a\u00f1os de guerra abierta, los que van de 1780 a 1782, seg\u00fan demostraban -sin g\u00e9nero de dudas- los documentos del archivo general guipuzcoano, la Muy Noble y Muy Leal (al rey de Espa\u00f1a y de las Indias en esas fechas) Provincia, (escarpada, peque\u00f1a, escasamente rica en productos agr\u00edcolas) hab\u00eda quedado econ\u00f3micamente devastada.<\/p>\n<p>Las heroicidades de los corsarios guipuzcoanos (que incluso tienen una calle dedicada en Donostia) ante la flota brit\u00e1nica, hab\u00edan salido muy caras. Se hab\u00edan perdido hombres y barcos. A\u00fan as\u00ed, en ese aspecto a los guipuzcoanos les hab\u00eda ido casi tan bien como a los yankees, que gracias a capitanes hoy elevados a la categor\u00eda de mito nacional (como John Paul Jones) se hab\u00edan anotado notables tantos sobre la Marina mercante y de guerra del rey Jorge.<\/p>\n<p>Peor, desde luego, le hab\u00eda ido a la Real Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana de Caracas. Sus barcos hab\u00edan sido reforzados como barcos de guerra (en realidad, en la \u00e9poca todo mercante era un buque armado con mayor o menor potencia de fuego) e incluso tuvieron que costear costosos barcos de escolta como el <em>Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n<\/em>. La aventura se hizo pronto demasiado peligrosa. Esos convoyes de la Guipuzcoana con carga para Am\u00e9rica del Sur y del Norte, incluso con escolta, eran presa f\u00e1cil para las distintas flotas de Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>Pronto las prisiones y los pontones brit\u00e1nicos se llenaron de prisioneros guipuzcoanos. Durante mi investigaci\u00f3n he averiguado, gracias a las memorias m\u00e9dicas publicadas por doctores como James Carmichael Smyth (m\u00e9dico de Su Majestad Jorge III), que las condiciones de insalubridad en algunos de esos dep\u00f3sitos eran infectas y pronto prendieron en ellos enfermedades epid\u00e9micas que dejaron desoladas a poblaciones guipuzcoanas como Pasajes y Renter\u00eda. Las mismas en las que, de d\u00eda en d\u00eda, se publicaban noticias sobre los vecinos que hab\u00edan muerto en esas prisiones&#8230;<\/p>\n<p>El balance hist\u00f3rico que se saca de ese y otros documentos, es que los guipuzcoanos se sacrificaron a decenas, a centenares, por la causa de la Independencia de Estados Unidos entre 1780 y 1782.<\/p>\n<p>Ser\u00eda bueno no olvidarlo, cada vez que oigamos ese eslogan de \u201cAmerica first!\u201d tan en boga \u00faltimamente. Sin ese esfuerzo de guerra de, entre otros, los hombres -y mujeres- del litoral guipuzcoano, tal cosa, Estados Unidos, \u201cAmerica\u201d, jam\u00e1s habr\u00eda llegado a existir.<\/p>\n<p>A ese respecto bienvenidas sean iniciativas como convertir a Pasajes -como es obligado y ha hecho el Departamento de Cultura de la Diputaci\u00f3n guipuzcoana- en una escala de los viajes de la r\u00e9plica de la <em>Hermione<\/em> -la fragata que llev\u00f3 al marqu\u00e9s de La Fayette a Estados Unidos- dando continuidad a una iniciativa lanzada en esa localidad hace dos a\u00f1os, pero, obviamente, se va a necesitar algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Es nuestro deber hacer valer nuestra propia Historia, o resignarnos a no valer nada, a resistir con la mirada baja esl\u00f3ganes como ese de \u201c<em>America first!<\/em>\u201d. La culpa, una vez m\u00e1s, no ser\u00e1 de quien lanza esas arengas, sino de la actitud de quienes son depositarios y herederos de una Historia que tendr\u00eda mucho que decir a ese respecto. Y deber\u00eda decirlo y no callarlo, olvidarlo, menospreciarlo&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Lo que voy a contar, muy brevemente, en este nuevo correo de la Historia, no es totalmente original. 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