{"id":1318,"date":"2017-05-29T11:30:30","date_gmt":"2017-05-29T09:30:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1311"},"modified":"2017-05-29T11:30:30","modified_gmt":"2017-05-29T09:30:30","slug":"victoria-en-vitoria-un-monumento-singular-cumple-cien-anos-1813-1917-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/05\/29\/victoria-en-vitoria-un-monumento-singular-cumple-cien-anos-1813-1917-2017\/","title":{"rendered":"Victoria en Vitoria. Un monumento singular cumple cien a\u00f1os (1813-1917-2017)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/05\/v.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1312\" title=\"Homenaje al monumento. De izda. a dcha. Infanter\u00eda francesa, oficial patriota de Tiradores de Cantabria, miembros de la organizaci\u00f3n, suboficial franc\u00e9s, cantinera y dama. Cortes\u00eda Justo Bobadilla\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/05\/v-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>Este \u00faltimo s\u00e1bado estuve en la ceremonia que celebr\u00f3 los cien a\u00f1os del monumento que, en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, recuerda otro de los Waterloos de Napole\u00f3n. En este caso, como no pod\u00eda ser menos, la batalla de Vitoria que dej\u00f3 al pobre emperador muy tocado. Especialmente cuando la noticia transcendi\u00f3 la frontera de los Pirineos y lleg\u00f3 a una Europa central que s\u00f3lo estaba esperando la ocasi\u00f3n para caer sobre la fiera herida (es decir: el emperador) y rematarla.<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que sonar\u00e1 a t\u00f3pico, pero fue un orgullo estar all\u00ed. Y una suerte tambi\u00e9n. Al fin y al cabo fue una de esas que llaman \u201c ocasiones hist\u00f3ricas\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, poder estar all\u00ed y ser parte del homenaje, fue, en efecto, muy afortunado y me dej\u00f3 una sensaci\u00f3n de esas tan tranquilizadoras de haber estado en el momento y el lugar oportunos y para hacer lo que hab\u00eda que hacer.<\/p>\n<p>En este caso, actuar en lugar de escribir o conferenciar (y hasta pontificar a veces) sobre la Historia, su utilidad, su uso y esas cosas que, de lunes en lunes, suelen aparecer en esta p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Pero estar all\u00ed no fue f\u00e1cil. El monumento a la Batalla de Vitoria tiene la misma virtud que otros monumentos similares que se edificaron en Espa\u00f1a al calor del primer centenario de la Guerra de Independencia.<\/p>\n<p>Es decir, que gust\u00f3 a algunos, a otros no les gust\u00f3 nada y levant\u00f3 mucha pol\u00e9mica. Una que lo ha perseguido hasta hoy d\u00eda. A pesar de que ha resistido, como un\u00a0 valiente, esos cien a\u00f1os, sin moverse de all\u00ed, cumpliendo su funci\u00f3n de recordar lo que pas\u00f3 en Vitoria un asfixiante y tormentoso d\u00eda de junio de 1813 en el que se decid\u00edan muchas cosas en las afueras de Vitoria.<\/p>\n<p>Con los a\u00f1os la pol\u00e9mica se ha ido simplificando un tanto. Ya no es cuesti\u00f3n de la est\u00e9tica del monumento, ni de las barrabasadas perpetradas por la soldadesca brit\u00e1nica -por ejemplo sobre el bot\u00edn que Jos\u00e9 I se llevaba a Francia- tan aficionada a ellas (a esa clase de canalladas) que su propio jefe, el duque de Wellington, no dudaba en definirlos como \u201cla escoria de la tierra\u201d.<\/p>\n<p>Toda esa pol\u00e9mica ha quedado reducida a que en ese monumento de Vitoria aparecen palabras que indican que es un homenaje a la independencia de Espa\u00f1a. Parece que eso sigue sin gustar nada en determinados medios pol\u00edticos de Vitoria.<\/p>\n<p>Y es que \u201cEspa\u00f1a\u201d es una palabra que produce cierta urticaria ideol\u00f3gica en una provincia como \u00c1lava, donde hay un sentimiento antiespa\u00f1ol que ha decrecido mucho en los \u00faltimos a\u00f1os, pero que a\u00fan as\u00ed sabe hacerse notar.<\/p>\n<p>As\u00ed est\u00e1n las cosas hoy, a cien a\u00f1os de la inauguraci\u00f3n de ese monumento que, algo ingenuamente, decidi\u00f3 ponerse un lema que, ya se lo pod\u00edan imaginar sus promotores, no iba a gustar nada a los militantes de un Partido Nacionalista Vasco que ya exist\u00eda en 1917 y estaba en franco crecimiento. Tanto que hoy gobierna Vitoria y buena parte de las tres provincias vascas.<\/p>\n<p>Comprendo, perfectamente, a esos \u201cjeltzales\u201d, a esos nacionalistas vascos (y sus posteriores derivados m\u00e1s o menos radicalizados) que han abominado, durante cien a\u00f1os, de ese monumento. Cualquiera que conozca la obra escrita de Sabino Arana ya sabe que el fundador y l\u00edder del Nacionalismo vasco estaba bastante preocupado con crear una Historia a la medida de sus fines pol\u00edticos, que eran -fundamentalmente- independizarse de Espa\u00f1a, a la que no reconoc\u00eda como patria com\u00fan de los vascos.<\/p>\n<p>Pol\u00edticamente eso ten\u00eda toda la raz\u00f3n de ser. Ya sabemos que en los sistemas pol\u00edticos constitucionales (como el que vivieron los hermanos Arana) o ya plenamente democr\u00e1ticos desde la abolici\u00f3n de los sufragios censitarios y la concesi\u00f3n del voto a la mujer, se puede justificar pr\u00e1cticamente cualquier opci\u00f3n pol\u00edtica. Cosa muy distinta es que esas opciones pol\u00edticas utilicen la Historia para esas justificaciones. Eso ya empieza a ser problem\u00e1tico, porque unas veces ese uso de la Historia con fines pol\u00edticos tiene fundamento y otras no. En el caso de los hermanos Arana es lo segundo.<\/p>\n<p>En efecto, desde 1876 en adelante, cuando Sabino y su hermano Luis idearon el partido y todo su aparato ideol\u00f3gico, es posible que empezaran a aparecer vascos que no se sent\u00edan ya ciudadanos de Espa\u00f1a y no quer\u00edan saber nada de ella, ni de su Historia, ni de nada de nada que tuviera que ver con ese tema&#8230;<\/p>\n<p>Sin embargo, en 1813, en la \u00e9poca que conmemora este monumento de Vitoria que cumple ahora cien a\u00f1os, las cosas eran muy distintas. Los vascos de esa \u00e9poca ya estaban divididos por cuestiones pol\u00edticas, pero no del modo en el que lo imaginaron los hermanos Arana. Unos estaban a favor de la causa revolucionaria que hab\u00eda prendido en Par\u00eds en 1789. Otros estaban a favor de la salida autoritaria que Napole\u00f3n hab\u00eda dado a ese proceso revolucionario (los llamados afrancesados) y finalmente hab\u00eda un tercer grupo (bastante numeroso) que odiaba, por igual, a los partidarios de la revoluci\u00f3n y a los \u201cafrancesados\u201d.<\/p>\n<p>Los revolucionarios y este tercer grupo hab\u00edan hecho, desde 1808, causa com\u00fan para acabar con Napole\u00f3n, al que unos ve\u00edan como un sucio traidor que hab\u00eda acabado con la Libertad de 1789 por medio de un golpe de estado militar y los otros, los de ese tercer grupo, como un demonio salido del Infierno que quer\u00eda acabar con la tradici\u00f3n en la que ellos viv\u00edan tan a gusto, sin imaginar nada mejor.<\/p>\n<p>De dejar de ser espa\u00f1oles ninguno de esos tres grupos hab\u00eda dicho nada. Ni siquiera se lo planteaban<\/p>\n<p>Ese proceso pol\u00edtico iniciado en 1808, culmin\u00f3 en 1813, con esa batalla que decidi\u00f3 la derrota final de Napole\u00f3n. Ni \u00c1lava, ni Espa\u00f1a, volver\u00edan a ser las mismas. El Ej\u00e9rcito, las gentes que lo formaban (la mayor\u00eda de ellos voluntarios que no estaban dispuestos a soportar la opresi\u00f3n de un ej\u00e9rcito invasor) hab\u00eda cambiado radicalmente. La Tradici\u00f3n (plasmada en los Fueros que la familia Arana defendi\u00f3 hasta 1876) se ve\u00eda desafiada por una nueva organizaci\u00f3n pol\u00edtica: la constituci\u00f3n liberal de 1812&#8230;<\/p>\n<p>Hab\u00eda habido, y todav\u00eda iba a haber, muchas batallas (en Senpere, en Tolosa, en San Marcial, en Toulouse, en Waterloo&#8230;) para, de momento, impedir que Napole\u00f3n tiranizase a toda Europa.<\/p>\n<p>Eso, y nada m\u00e1s, es lo que recuerda este monumento que bien merece estar all\u00ed muchos m\u00e1s siglos para homenajear a unas gentes que, ante todo, lucharon para ser libres de esa opresi\u00f3n y a las que la cuesti\u00f3n de separarse de Espa\u00f1a les habr\u00eda parecido sencillamente tan absurda como la pretensi\u00f3n de inventarse una Historia que jam\u00e1s existi\u00f3.<\/p>\n<p>Eso, la derrota de Napole\u00f3n, un tirano militar que pretend\u00eda esclavizar a toda Europa bajo su f\u00e9rula pretoriana, es lo que realmente se recuerda en ese monumento que cumple ahora cien a\u00f1os. Quien no sepa verlo as\u00ed, o quien crea que hay cosas m\u00e1s importantes que dedicar unas horas o unos minutos a esa conmemoraci\u00f3n, o quien quiera borrar esos hechos de un pasado com\u00fan, se est\u00e1 equivocando. Estrepitosamente. Y desde el sentido com\u00fan (que es el principal fruto que da el \u00e1rbol de la Ciencia) no se le puede decir otra cosa.<\/p>\n<p>A partir del a\u00f1o que viene, quien quiera, podr\u00e1 retractarse del error de asociar ideas anacr\u00f3nicas a ese monumento, de ignorarlo, o de creer que carece de valor hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Cosas todas ellas impensables en esa Europa unida a la que pertenecemos y a la que tanto queremos parecernos&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este \u00faltimo s\u00e1bado estuve en la ceremonia que celebr\u00f3 los cien a\u00f1os del monumento que, en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, recuerda otro de los Waterloos de Napole\u00f3n. En este caso, como no pod\u00eda ser menos, la batalla de Vitoria que dej\u00f3 al pobre emperador muy tocado. 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