{"id":1322,"date":"2017-06-12T11:31:21","date_gmt":"2017-06-12T09:31:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1316"},"modified":"2017-06-12T11:31:21","modified_gmt":"2017-06-12T09:31:21","slug":"descartes-el-discurso-del-metodo-la-guerra-y-el-absurdo-1637-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/06\/12\/descartes-el-discurso-del-metodo-la-guerra-y-el-absurdo-1637-2017\/","title":{"rendered":"Descartes, el discurso del M\u00e9todo, la Guerra y el absurdo (1637-2017)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/06\/Luis-XIII-Th-Cahu-Leloir-operaciones-en-La-Rochela.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1317\" title=\"El cardenal Richelieu visita una bater\u00eda. Ilustraci\u00f3n de  M. Leloir.para el \"Richelieu\" de  Th Cahu.  La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/06\/Luis-XIII-Th-Cahu-Leloir-operaciones-en-La-Rochela-300x278.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"278\" \/><\/a>Esta semana pasada, el 8 de junio, se cumpl\u00eda el aniversario de la publicaci\u00f3n del \u201cDiscurso del M\u00e9todo\u201d de Ren\u00e9 Descartes en el a\u00f1o 1637.<\/p>\n<p>Me pareci\u00f3 una efem\u00e9rides curiosa. \u00bfPor qu\u00e9?, bueno, echando cuentas r\u00e1pidamente llegue a la conclusi\u00f3n de que Descartes hab\u00eda publicado esa obra de Filosof\u00eda, cumbre del pensamiento racional, justo un a\u00f1o y un mes antes de que se iniciase en la frontera guipuzcoana uno de los m\u00e1s grandes asedios que tuvieron lugar durante esa que se llam\u00f3 Guerra de los Treinta A\u00f1os.<\/p>\n<p>En efecto, el 7 de julio del a\u00f1o 1638 las primeras avanzadas de un voluminoso ej\u00e9rcito franc\u00e9s marchaba ya sobre el Bidasoa y empezaba a acercarse a la zona de marismas que proteg\u00eda las obras exteriores de la fortaleza de Fuenterrab\u00eda (hoy oficialmente Hondarribia).<\/p>\n<p>Ese asedio, vivamente deseado y organizado por el rey Luis XIII y, sobre todo, por su ministro y valido, el cardenal Richelieu, iba a ser formidable por m\u00e1s que (como suele ser lamentablemente habitual) al ser una gran batalla librada justo en la latitud Sur de los Pirineos, sea hoy pr\u00e1cticamente desconocida m\u00e1s all\u00e1 del nivel local.<\/p>\n<p>As\u00ed es, el ej\u00e9rcito bajo el mando de un pr\u00edncipe bastardo de la rama Borb\u00f3n, la de los Cond\u00e9, con lo m\u00e1s florido de las tropas reales francesas (incluido el regimiento de quien m\u00e1s adelante ser\u00e1 llamado el Gran Cond\u00e9), est\u00e1 compuesto por 20.000 hombres. Marchan regimientos de Caballer\u00eda y de Infanter\u00eda junto con unidades de la m\u00e1s moderna Artiller\u00eda. Estos especialistas, matem\u00e1ticos expertos (como el propio Descartes), traen consigo una nueva invenci\u00f3n: los morteros. Piezas que pueden lanzar en tiro parab\u00f3lico bombas que no s\u00f3lo impactan como las balas de la Artiller\u00eda convencional. Adem\u00e1s de causar destrozos por medio de esos impactos directos, los proyectiles arrojados por los morteros, explotan gracias a una carga de p\u00f3lvora interior y son capaces de desmontar, con esa sola deflagraci\u00f3n, una casa entera.<\/p>\n<p>No s\u00e9 ha comprobado con absoluta certeza, de momento, pero se dice que es en este asedio de Fuenterrab\u00eda, del a\u00f1o 1638, en el que se utilizar\u00e1 por primera vez esa devastadora t\u00e1ctica del bombardeo combinado con el simple ca\u00f1oneo de la plaza que se quiere tomar.<\/p>\n<p>Ciertamente las cr\u00f3nicas espa\u00f1olas, como la de Palafox,\u00a0 elaboradas tras la derrota francesa de septiembre de ese a\u00f1o de 1638, indicaban que era algo novedoso. Y terriblemente eficaz. Las bombas entraban por los desvanes de las casas, ca\u00edan a peso por sus dos o tres pisos intermedios y, con una precisi\u00f3n en efecto matem\u00e1tica, al llegar al zagu\u00e1n o piso bajo, explotaban reduciendo a escombros la casa entera&#8230;<\/p>\n<p>No fueron esas las \u00fanicas escenas de drama humano y devastaci\u00f3n sangrienta que se vieron ante los muros de Fuenterrab\u00eda en aquellos dos meses de asedio de 1638.<\/p>\n<p>Las cr\u00f3nicas hablan de monta\u00f1as de cad\u00e1veres. Es f\u00e1cil, siguiendo la descripci\u00f3n de esos documentos, saber c\u00f3mo llegaron a formarse. Entre los regimientos que asedian la fortaleza los tambores suenan con un ritmo hipn\u00f3tico, tal y como lo cuenta la propia cr\u00f3nica de Palafox. Los alf\u00e9reces agitan las gigantescas banderas que distinguen y agrupan a cada unidad, dando la se\u00f1al para marchar con paso medido, como el de un mecanismo de relojer\u00eda, a cien, doscientos&#8230; trescientos hombres movi\u00e9ndose al un\u00edsono como uno s\u00f3lo, con sus picas y mosquetes, los dientes apretados, bajo sus sombreros o morriones de acero las miradas fijas sobre los muros de la plaza desde la que se ven subir columnas de humo dejadas por la explosi\u00f3n de las \u00faltimas bombas lanzadas por los morteros. En los \u00faltimos tramos, los sargentos mayores y los caballeros que gu\u00edan a esos hombres en calidad de oficiales, alzan las voces dando las \u00faltimas instrucciones.<\/p>\n<p>El miedo contenido en esas filas, sin duda, deb\u00eda ser m\u00e1s que palpable ya a esas alturas del avance. Pronto llegan las consecuencias. Los artilleros que defienden la plaza de Fuenterrab\u00eda cargan sus piezas con palanqueta. Se trata de otra decantada t\u00e9cnica de Artiller\u00eda en la que intervienen c\u00e1lculos m\u00e1s o menos complejos como los que pasaron, toda su vida, por la cabeza del autor del \u201cDiscurso del M\u00e9todo\u201d. La palanqueta son trozos m\u00e1s o menos rectangulares de metal. Combinados con otro tipo de munici\u00f3n, como la metralla y los angelotes (dos peque\u00f1as balas unidas por medio de cadenas o barras), su eficacia es tan devastadora como la de las bombas.<\/p>\n<p>Desde luego que su efecto no puede ser m\u00e1s devastador para las l\u00edneas de Infanter\u00eda que marchan para tomar las brechas abiertas en las fortificaciones hondarribiarras. Las palanquetas salen desde ca\u00f1ones que han sido apuntados con toda exactitud por sus artilleros, que han calculado, tambi\u00e9n con exactitud, la carga de p\u00f3lvora necesaria para que el impacto sea efectivo. Pronto se ve, como nos recuerdan las cr\u00f3nicas de ese asedio, c\u00f3mo pasan esos trozos de metal proyectados a toda velocidad por entre las filas francesas, seg\u00e1ndolas literalmente. Una y otra vez, porque los ca\u00f1ones de la plaza son r\u00e1pidamente recargados. Apenas descansan.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la cr\u00f3nica de Palafox, esa t\u00e9cnica utilizada por los artilleros que defienden Fiuenterrab\u00eda llega a tal punto de eficacia que los franceses deben enviar a soldados armados con largos bicheros para retirar a sus muertos. Ca\u00eddos en tal volumen que les impiden formar las tropas para dar nuevos asaltos&#8230;<\/p>\n<p>Como vemos tan s\u00f3lo por medio de estos peque\u00f1os retazos, un a\u00f1o y un mes despu\u00e9s de que Descartes publicase su \u201cDiscurso del M\u00e9todo\u201d, era obvio que el Hombre, el ser humano en s\u00ed, segu\u00eda pensando, discurriendo, con unas enormes dosis de L\u00f3gica y M\u00e9todo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>El \u00fanico problema es que todo ese ingenio se aplicaba, casi masivamente, al asesinato mutuo. A producir, en serie, escenas dantescas como las que se dieron en el asedio de Fuenterrab\u00eda en el verano de 1638. Hay que sacar en conclusi\u00f3n, pues, que ese era el signo de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Es bien sabido que el cardenal Richelieu mand\u00f3 inscribir en gran parte de su Artiller\u00eda, como la que asedi\u00f3 Fuenterrab\u00eda en 1638, la inscripci\u00f3n latina \u201cUltima ratio regum\u201d. Traducido libremente \u201cel \u00faltimo argumento de los reyes\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Esa era la Filosof\u00eda dominante en la \u00e9poca. Incluso en un reino dirigido por un hombre de la Iglesia, como Richelieu. De hecho, el mismo Descartes (como es bastante sabido y ya comentamos en alg\u00fan otro correo de la Historia) se gan\u00f3 la vida como mercenario al servicio de distintos Ej\u00e9rcitos -como el que pone sitio a Fuenterrab\u00eda en 1637- adem\u00e1s de como matem\u00e1tico, fil\u00f3sofo, hombre de Ciencia&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed, bajo esa perspectiva, ser\u00eda bueno considerar cu\u00e1l fue el verdadero prop\u00f3sito y alcance de ese \u201cDiscurso del M\u00e9todo\u201d, de ese libro para pensar fr\u00eda, racional y acertadamente. Escrito por un soldado que, casi a diario durante algunos a\u00f1os, vio, en la realidad que le rodeaba, justo lo contrario de lo que dec\u00edan sus p\u00e1ginas escritas entre combate y combate entre los muchos ej\u00e9rcitos que se bat\u00edan en Europa en esas fechas y nada sab\u00edan de un futuro mejor. M\u00e1s racional, m\u00e1s ordenado. M\u00e1s met\u00f3dico.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana pasada, el 8 de junio, se cumpl\u00eda el aniversario de la publicaci\u00f3n del \u201cDiscurso del M\u00e9todo\u201d de Ren\u00e9 Descartes en el a\u00f1o 1637. 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