{"id":1326,"date":"2017-06-26T11:30:34","date_gmt":"2017-06-26T09:30:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1320"},"modified":"2017-06-26T11:30:34","modified_gmt":"2017-06-26T09:30:34","slug":"aprendiendo-historia-con-un-periodico-militar-de-1860","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/06\/26\/aprendiendo-historia-con-un-periodico-militar-de-1860\/","title":{"rendered":"Aprendiendo Historia con un peri\u00f3dico militar de 1860"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/06\/sabel-ii-18-nove-1860-visita-a-Torrej\u00f3n-de-Ardoz.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1321\" title=\"Isabel II visita en Torrej\u00f3n de Ardoz a las tropas destinadas a \u00c1frica. \"El Mundo Militar\" (18-11-1860). Ejemplar Sala Hist\u00f3rica Cuartel de Loyola\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/06\/sabel-ii-18-nove-1860-visita-a-Torrej\u00f3n-de-Ardoz-300x181.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"181\" \/><\/a>Como ya saben quienes leen este correo de la Historia habitualmente son muy diversas las fuentes de inspiraci\u00f3n que permiten que cada semana, desde el a\u00f1o 2012, aparezca cada lunes en esta p\u00e1gina.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n quien ha facilitado el material y, por tanto, la ocasi\u00f3n, ha sido el sargento 1\u00ba Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez Rubio, responsable de la Sala Hist\u00f3rica del Cuartel de Loyola en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>El material en concreto no tiene rival en las, por otra parte, magn\u00edficas hemerotecas guipuzcoanas. Se trata de un conjunto de ejemplares de un peri\u00f3dico que empez\u00f3 a publicarse en Espa\u00f1a en un momento verdaderamente especial, a finales del a\u00f1o 1859.<\/p>\n<p>Eso lo convierte, a nivel de los dep\u00f3sitos de documentaci\u00f3n peri\u00f3dica guipuzcoanos, en uno de los m\u00e1s antiguos. Y eso, l\u00f3gicamente, aumenta su valor como fuente de informaci\u00f3n para reconstruir nuestra Historia.<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas de este peri\u00f3dico titulado \u201cEl Mundo Militar\u201d, tra\u00edan toda una variedad de informaci\u00f3n. En el n\u00famero 1, publicado el domingo 13 de noviembre de 1859, su director y fundador Mariano P\u00e9rez de Castro, ya avisaba que los contenidos de sus columnas iban a ser variados y que el peri\u00f3dico no era uno de esos peri\u00f3dicos de ocasi\u00f3n, tan caracter\u00edsticos de la \u00e9poca, publicado s\u00f3lo para informar de un hecho b\u00e9lico concreto. En este caso sobre la Guerra de Marruecos, que en esos momentos libraba la Espa\u00f1a de Isabel II contra El Majzen de Marruecos.<\/p>\n<p>Quedaba claro por lo que daba a entender P\u00e9rez de Castro que \u201cEl Mundo Militar\u201d buscaba ponerse a la altura de muchas publicaciones peri\u00f3dicas europeas o norteamericanas que, por entonces, iniciaban su andadura. Como \u201cLe Voleur\u201d de la Francia del Segundo Imperio o el \u201cHarper\u00b4s Magazine\u201d que, en su momento, cubri\u00f3 la Guerra de Secesi\u00f3n entre otros acontecimientos.<\/p>\n<p>Y la verdad es que &#8220;El Mundo Militar&#8221;, al menos en los ejemplares reunidos de los que dispone a fecha de hoy la Sala Hist\u00f3rica del Cuartel de Loyola, que van del 13 de noviembre de 1859 hasta el 30 de diciembre de 1860, ofrece la misma clase de informaci\u00f3n variopinta que ofrecen esos otros peri\u00f3dicos europeos o norteamericanos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Hay, por supuesto, una abundancia de noticias sobre la Guerra de Marruecos, ilustradas con profusi\u00f3n de grabados que est\u00e1n enteramente a la altura de los que se publican en las revistas del exquisito Par\u00eds de Napole\u00f3n III. La riqueza de esa informaci\u00f3n es m\u00e1s que evidente. Incluye hasta los m\u00ednimos detalles de la vida militar durante esa guerra. Tanto por lo que se refiere a los marroqu\u00edes, como al Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. As\u00ed, por ejemplo, en el n\u00famero del domingo 8 de enero de 1860 aparece incluso un grabado de una de las cantineras que acompa\u00f1an a esas tropas: Ignacia Mart\u00ednez, justo debajo de otro donde se recoge, con las dosis de \u00e9nfasis decimon\u00f3nico habituales, la muerte en combate del coronel Pini\u00e9s, jefe del batall\u00f3n de Cazadores de Madrid.<\/p>\n<p>Pero aparte de eso hay relatos por entregas tra\u00eddos de fuera de Espa\u00f1a, como, por ejemplo, un \u201cEpisodio de la Guerra de Breta\u00f1a\u201d, escrito por Octave Feuillet y traducido para el p\u00fablico de \u201cEl Mundo Militar\u201d por D. J. F. S\u00e1enz de Urraca. Igualmente encontramos descripciones de paisajes tambi\u00e9n ilustrados con grabados. Es el caso de algunas posesiones coloniales espa\u00f1olas como la Bah\u00eda de Santa Isabel en la isla de Fernando Poo, que aparece en la portada del n\u00famero del domingo 9 de diciembre de 1860; tambi\u00e9n podemos ver otro ejemplo, a doble p\u00e1gina, en el n\u00famero del domingo 30 de diciembre de 1860, con un grabado panor\u00e1mico en el que se ven, tal y como estaban en esa \u00e9poca, los alrededores de Laredo y Santo\u00f1a.<\/p>\n<p>Igualmente aparecen diversas colecciones de an\u00e9cdotas o bien informaci\u00f3n sobre pa\u00edses distantes, pero dentro de la esfera de influencia imperial espa\u00f1ola. Caso del reino de Annam, el actual Vietnam, cuyas tropas son retratadas en el n\u00famero de 25 de diciembre de 1859, por el corresponsal del peri\u00f3dico en aquellas latitudes, el teniente Seraf\u00edn Olave.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n constante la presencia en &#8220;El Mundo Militar&#8221; de las poderosas m\u00e1quinas de guerra con las que cuenta ese Ej\u00e9rcito: Artiller\u00eda, vapores como el <em>Vulcano<\/em> y similares&#8230; Igualmente aparecen en sus p\u00e1ginas \u00a0grabados sobre avances t\u00e9cnicos civiles, como, por ejemplo, el puente colgante de Lascellas en Huesca, que se retrata en el n\u00famero del domingo 5 de junio de 1860.<\/p>\n<p>Todo esto es l\u00f3gico, porque, como ya he dicho, esta publicaci\u00f3n es t\u00edpica del per\u00edodo central de la monarqu\u00eda de Isabel II y eso significa, por dif\u00edcil de creer que hoy parezca, que aquella Espa\u00f1a estaba inmersa en un serio esfuerzo por ponerse a la altura de las naciones m\u00e1s avanzadas de Europa, como Gran Breta\u00f1a, por ejemplo, y, adem\u00e1s, darlo a conocer.<\/p>\n<p>Esto puede parecer sorprendente para un pa\u00eds como la Espa\u00f1a actual, donde lo habitual suele ser la contemplaci\u00f3n y exhibici\u00f3n morbosa de determinados hechos hist\u00f3ricos que, desde distintos medios (TV, Cine, peri\u00f3dicos&#8230;), sirven para adoctrinar al gran p\u00fablico espa\u00f1ol en la idea de que su \u00fanico sustrato hist\u00f3rico es el de un fracaso casi perpetuo del Paleol\u00edtico en adelante.<\/p>\n<p>Esa idea era sencillamente inasumible para un, todav\u00eda, elevado porcentaje de la poblaci\u00f3n de la Espa\u00f1a de la primera mitad del siglo XIX. Dejando aparte a determinados literatos (Mariano Jos\u00e9 de Larra, por ejemplo), la opini\u00f3n p\u00fablica isabelina est\u00e1 deseosa de que le halaguen los o\u00eddos, de grandes gestas y otros hechos que demuestran que Espa\u00f1a no es un pa\u00eds diferente a la Francia de Napole\u00f3n III o a la Gran Breta\u00f1a de la reina Victoria.<\/p>\n<p>Los cuadros hist\u00f3ricos de la \u00e9poca, de 1854 a 1867, tal y como lo recoge la obra del profesor Tom\u00e1s P\u00e9rez Vejo, \u201cEspa\u00f1a imaginada\u201d, son un buen ejemplo de lo que buscaba aquella Espa\u00f1a isabelina en la que una burgues\u00eda liberal triunfante y creyente en el progreso econ\u00f3mico, pol\u00edtico y t\u00e9cnico exig\u00eda una Historia de Espa\u00f1a de f\u00e1cil acceso (visual por tanto) y exaltadora de esos valores.<\/p>\n<p>\u201cEl Mundo Militar\u201d ofrece un gran ejemplo de esos afanes de autoreivindicaci\u00f3n tan presentes en aquella burgues\u00eda espa\u00f1ola de plena \u00e9poca isabelina. La misma que compraba peri\u00f3dicos como \u00e9ste. A ese respecto es muy revelador un art\u00edculo\u00a0 publicado en el n\u00famero del domingo 30 de diciembre de 1860. En \u00e9l se hac\u00eda una breve Historia de la censura. Curiosamente el autor de este art\u00edculo en varias entregas recordaba el f\u00e9rreo control ideol\u00f3gico ejercido en las naciones protestantes o en lugares dominados por los protestantes. Como la Ginebra donde Juan Calvino quemar\u00e1 al m\u00e9dico espa\u00f1ol Miguel Servet porque sus teor\u00edas cient\u00edficas contradec\u00edan sus dogmas religiosos. O bien, hechos a\u00fan menos conocidos, como el car\u00e1cter de censor que los libreros tuvieron en Inglaterra tanto en los reinados de reyes cat\u00f3licos como Mar\u00eda Tudor y Felipe II, como en los de \u201ch\u00e9roes protestantes\u201d como Isabel I o Guillermo de Orange, a principios y finales del siglo XVII. El articulista de \u201cEl Mundo Militar\u201d casi se regodea se\u00f1alando que los privilegios de los libreros de Londres a lo largo de esas fechas inclu\u00edan no s\u00f3lo actuar como censores de qu\u00e9 libros se pod\u00edan publicar y cu\u00e1les no, sino que, adem\u00e1s, contaban con permiso para hacer registros en casas particulares e incautar all\u00ed los libros que considerasen ideol\u00f3gicamente peligrosos&#8230;<\/p>\n<p>Obviamente \u201cEl Mundo Militar\u201d, como documento, nos muestra un ejemplo m\u00e1s de esa Espa\u00f1a isabelina que no se dejaba arredrar por otras naciones europeas y se abr\u00eda paso a codazos entre ellas. Por ejemplo recordando que no s\u00f3lo Espa\u00f1a ten\u00eda esqueletos inquisitoriales en sus armarios hist\u00f3ricos, o una Historia previa a la consolidaci\u00f3n de las monarqu\u00edas liberales cargada de esp\u00edas, sayones, hogueras e intolerancia. Algo que, como vemos, encajaba verdaderamente mal en el relato que dec\u00eda que el mundo anglosaj\u00f3n y protestante\u00a0<em>siempre <\/em>hab\u00eda sido progresista, tolerante, de ideas avanzadas y democr\u00e1ticas&#8230;<\/p>\n<p>Un cuento hist\u00f3rico ese que, en esas mismas fechas en las que se publicaba este curioso peri\u00f3dico militar espa\u00f1ol, los historiadores brit\u00e1nicos, como Lord Macaulay, estaban fijando hasta convertirlo en un t\u00f3pico que ha sobrevivido hasta nuestros d\u00edas, consiguiendo incluso eclipsar a aquella combativa Espa\u00f1a isabelina. La misma que, como vemos en las p\u00e1ginas de \u201cEl Mundo Militar\u201d, no se callaba ante esas incoherencias y falseamientos interesados de las Historias nacionales de sus aliados y socios&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como ya saben quienes leen este correo de la Historia habitualmente son muy diversas las fuentes de inspiraci\u00f3n que permiten que cada semana, desde el a\u00f1o 2012, aparezca cada lunes en esta p\u00e1gina. 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