{"id":1371,"date":"2017-09-04T11:31:15","date_gmt":"2017-09-04T09:31:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1371"},"modified":"2017-09-04T11:31:15","modified_gmt":"2017-09-04T09:31:15","slug":"sir-richard-burton-los-victorianos-el-sexo-y-otras-cuestiones-historicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/09\/04\/sir-richard-burton-los-victorianos-el-sexo-y-otras-cuestiones-historicas\/","title":{"rendered":"Sir Richard Burton, los victorianos, el Sexo y otras cuestiones hist\u00f3ricas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/09\/Portada-de-una-d-elas-numerosas-biograf\u00edas-de-sir-Richard-Francis-Burton.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1373 size-full\" title=\"Portada de una de las numerosas biograf\u00edas de sir Richard Burton (1990)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/09\/Portada-de-una-d-elas-numerosas-biograf\u00edas-de-sir-Richard-Francis-Burton.jpg\" alt=\"portada-de-una-d-elas-numerosas-biografias-de-sir-richard-francis-burton\" width=\"181\" height=\"280\" \/><\/a>Repasando la cantidad de art\u00edculos publicados hasta hoy en este correo de la Historia, he descubierto, sin ninguna sorpresa, que una inmensa mayor\u00eda est\u00e1n dedicados a esa actividad por la cual una parte concreta de la Humanidad trata de destruir a otra. Es decir, a la Guerra.<\/p>\n<p>En cambio apenas ha habido aqu\u00ed art\u00edculos dedicados a la Historia del Sexo (ni siquiera al Amor que hoy llamamos \u201crom\u00e1ntico\u201d). Esa otra actividad que ha permitido a la Humanidad sobrevivir (pese a esa afici\u00f3n suya, generalizada en el Tiempo y el Espacio, a la Guerra).<\/p>\n<p>Un inquietante balance que esta semana (al menos esta semana) voy a tratar de equilibrar un poco.<\/p>\n<p>Como suele ser habitual, la idea me vino al pasar por las estanter\u00edas de novedades de la Biblioteca de la Diputaci\u00f3n guipuzcoana Koldo Mitxelena Kulturunea. All\u00ed vi esta semana pasada un libro que era dif\u00edcil pasar por alto. Por su volumen, por su descarado color naranja y por su a\u00fan m\u00e1s descarado t\u00edtulo: \u201cThe Pop-Up Kama Sutra\u201d.<\/p>\n<p>El texto en s\u00ed es una edici\u00f3n actual de ese vetusto manual hind\u00fa para practicar la actividad sexual. En general de maneras bastante imaginativas y que llevan a pensar que en el subcontinente indio sus numerosos raj\u00e1s, maharaj\u00e1s, pr\u00edncipes, reyezuelos y nobleza cortesana anexa ten\u00edan mucho tiempo libre para dejar volar la imaginaci\u00f3n con estas cosas. Al menos cuando no estaban dedicados a hacerse la Guerra mutuamente o aliados a los brit\u00e1nicos. Esos mismos que vieron (en el siglo XVIII) su oportunidad de oro para conquistar aquel rico (y estrat\u00e9gico) territorio que, pol\u00edticamente hablando, funcionaba como un aut\u00e9ntico manicomio.<\/p>\n<p>Aparte de eso, esta nueva edici\u00f3n del famoso tratado contiene (como su t\u00edtulo en ingl\u00e9s indica) una serie de figuras animadas que permiten hacerse una idea m\u00e1s din\u00e1mica de las explicaciones del tratado.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, como se\u00f1ala el editor de esta versi\u00f3n animada del \u201cKama Sutra\u201d (Stewart, Tabori y Chang, de Nueva York) el texto es el que tradujeron al ingl\u00e9s <em>sir <\/em>Richard Burton y F. F. Arbuthnot en 1883. Y esto es lo que lo hace tan interesante.<\/p>\n<p>De <em>sir<\/em> Richard Francis Burton ya hemos hablado por aqu\u00ed en alguna que otra ocasi\u00f3n. Por ejemplo para hacer una comparaci\u00f3n (odiosa, desde luego) entre \u00e9l y su precursor espa\u00f1ol. El explorador, esp\u00eda, aventurero&#8230;, catal\u00e1n de origen vasco, Domingo Bad\u00eda, conocido por el sobrenombre de Al\u00ed Bey.<\/p>\n<p>Esta nueva edici\u00f3n de una de las m\u00e1s pol\u00e9micas aventuras de <em>sir <\/em>Richard Burton (editar el pornogr\u00e1fico \u201cKama Sutra\u201d en plena \u00e9poca victoriana) es una gran ocasi\u00f3n para volver sobre el tema.<\/p>\n<p>Con seguridad, Domingo Bad\u00eda sigue hoy tan olvidado y desconocido de la mayor\u00eda de espa\u00f1oles e hispanoparlantes como lo estaba la primera vez que habl\u00e9 de \u00e9l en este correo de la Historia. Hace ya nada menos que cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>No es por falta de informaci\u00f3n. Desde luego. Las bibliotecas tienen su obra escrita. Hay tambi\u00e9n escritas sobre \u00e9l biograf\u00edas m\u00e1s que solventes, para ni\u00f1os tanto como para adultos. El problema es que la divulgaci\u00f3n de su figura no alcanza, ni de lejos, la que ha gozado el audaz editor (entre otras cosas) del \u201cKama Sutra\u201d, <em>sir <\/em>Richard Francis Burton.<\/p>\n<p>En efecto, <em>sir <\/em>Richard, como nos recuerda esta nueva edici\u00f3n de ese tratado, no era muy popular en la era victoriana. Por razones obvias desde luego. El propio car\u00e1cter que le llev\u00f3 a emular a Domingo Bad\u00eda corriendo arriesgadas aventuras en \u00c1frica, Asia y varios continentes m\u00e1s, le hac\u00eda muy dif\u00edcil adaptarse a una tan (literalmente) encorsetada sociedad como la victoriana.<\/p>\n<p>Sin embargo, como no pod\u00eda ser de otro modo, <em>sir <\/em>Richard encontr\u00f3 despu\u00e9s de todo el reconocimiento y, sobre todo, el eco que Domingo Bad\u00eda no encontr\u00f3 y sigue sin encontrar en un pa\u00eds como la Espa\u00f1a actual. Ese donde, todav\u00eda, se considera a cualquiera un gran \u201chistoriador\u201d si se pone en una esquina a contar cuentos sobre reyes tarados por la endogamia como Carlos II o afectados de macrosom\u00eda genital (algo mucho m\u00e1s obsceno que el \u201cKama Sutra\u201d desde luego). Como era el caso del desdichado (en m\u00e1s de un sentido) Fernando VII.<\/p>\n<p>As\u00ed es. De <em>sir <\/em>Richard hay varias serias biograf\u00edas, obras monumentales, verdaderos ejemplos de c\u00f3mo escribir ese g\u00e9nero hist\u00f3rico. Como la de Edward Rice, a la que se pueden a\u00f1adir multitud de libros que exploran la vida de este explorador entrando en alg\u00fan detalle de la misma, como los firmados por Fawn M. Brodie, Peter Hopkirk, Byron Farwell&#8230;<\/p>\n<p>Naturalmente la cosa no ha quedado ah\u00ed. De las p\u00e1ginas de bi\u00f3grafos as\u00ed, <em>sir <\/em>Richard pas\u00f3 a las de novelistas mundialmente conocidos como Philip Joseph Farmer, que en su saga del Mundo del R\u00edo resucitaba al famoso aventurero para que siguiera con lo que hab\u00eda acabado en la Tierra el a\u00f1o 1890, tras resucitar (joven y sano) en un curioso para\u00edso tecnol\u00f3gico (es decir: en el Mundo del R\u00edo).<\/p>\n<p><em>Sir <\/em>Richard pas\u00f3 tambi\u00e9n al Cine. En 1990 lo hizo famoso, entre quienes no leen libros habitualmente, la pel\u00edcula \u201cLas monta\u00f1as de la Luna\u201d en la que se narraba su exploraci\u00f3n de las fuentes del Nilo a mediados del siglo XIX&#8230;<\/p>\n<p>Y ahora, en 2017, como descubr\u00ed sorprendido esta semana pasada, tampoco hay reparo en recordar su haza\u00f1a de publicar, en plena \u00e9poca victoriana, un completo manual sobre como perpetuar la especie humana o, m\u00e1s bien, c\u00f3mo disfrutar del proceso necesario para ese objetivo.<\/p>\n<p>En efecto, incluso ese crimen imperdonable contra la f\u00e9rrea moral victoriana (esa que perdura agazapada en nuestras mentes todav\u00eda) es aprovechable en el mundo anglosaj\u00f3n para hablar, una vez m\u00e1s, de <em>sir <\/em>Richard Francis Burton, para hacerlo m\u00e1s famoso.<\/p>\n<p>Envidiable, sin duda, esta capacidad de ese mundo anglosaj\u00f3n para describir, y divulgar, la vida de uno de los suyos. Por m\u00e1s que el personaje fuera lo que en una conversaci\u00f3n callejera espa\u00f1ola se definir\u00eda (probablemente con risotadas salaces) como un \u201cguarro\u201d. Uno que lleg\u00f3 a tener una colecci\u00f3n apabullante de pornograf\u00eda en su bien nutrida biblioteca y que, seg\u00fan dicen, fue un aut\u00e9ntico atleta sexual al que, quiz\u00e1s, un libro como el \u201cKama Sutra\u201d que tradujo le pod\u00eda parecer poco m\u00e1s que un manual de esos que ahora llaman \u201cde autoayuda\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda, este peque\u00f1o detalle (la recuperaci\u00f3n de la vida de <em>sir <\/em>Richard Francis Burton <em>incluso <\/em>en una reedici\u00f3n anglosajona del \u201cKama Sutra\u201d ) es toda una lecci\u00f3n sobre c\u00f3mo manejar la propia Historia y convertirla en un verdadero \u00e9xito.<\/p>\n<p>Cosa que, por desgracia (con o sin edici\u00f3n de manuales como el \u201cKama Sutra\u201d), la Espa\u00f1a de Ulloa, de Malaspina, de Bonechea, de Domingo Bad\u00eda, de Manuel de Iradier&#8230; parece estar muy lejos, verdaderamente lejos, de conseguir.<\/p>\n<p>O incluso peor: pues ese pa\u00eds parece incapaz siquiera de plantearse hacer algo as\u00ed, cubierta como \u00e9sta esa sociedad de una espesa capa del peor provincianismo. La misma que sigue cubriendo a otra gran masa social espa\u00f1ola que pugna, desde hace d\u00e9cadas, por superar ese espantoso casticismo carpetovet\u00f3nico. El mismo que, como dir\u00eda ese gran fil\u00f3sofo que fue Groucho Marx, ha hundido a ese pa\u00eds -Espa\u00f1a, la Espa\u00f1a que vio nacer a Domingo Bad\u00eda, el inspirador de <em>sir <\/em>Richard Francis Burton- en las m\u00e1s altas cotas de la miseria (tanto intelectual como material) durante, como m\u00ednimo, los \u00faltimos ochenta a\u00f1os.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Repasando la cantidad de art\u00edculos publicados hasta hoy en este correo de la Historia, he descubierto, sin ninguna sorpresa, que una inmensa mayor\u00eda est\u00e1n dedicados a esa actividad por la cual una parte concreta de la Humanidad trata de destruir a otra. Es decir, a la Guerra. 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