{"id":1378,"date":"2017-09-11T11:38:23","date_gmt":"2017-09-11T09:38:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1378"},"modified":"2017-09-11T11:38:23","modified_gmt":"2017-09-11T09:38:23","slug":"el-huracan-irma-y-un-astronomo-vasco-del-1800","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/09\/11\/el-huracan-irma-y-un-astronomo-vasco-del-1800\/","title":{"rendered":"El hurac\u00e1n Irma y un astr\u00f3nomo vasco del 1800"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/09\/Jos\u00e9-Joaqu\u00edn_Ferrer-atribuido-a-Goya.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1379 size-medium\" title=\"Grabado de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ferrer y Cafranga atribuido a Goya. Creative Commons\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/09\/Jos\u00e9-Joaqu\u00edn_Ferrer-atribuido-a-Goya-212x300.jpg\" alt=\"jose-joaquin_ferrer-atribuido-a-goya\" width=\"212\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/09\/Jos\u00e9-Joaqu\u00edn_Ferrer-atribuido-a-Goya-212x300.jpg 212w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/09\/Jos\u00e9-Joaqu\u00edn_Ferrer-atribuido-a-Goya.jpg 220w\" sizes=\"(max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/a>Esta semana pasada (y la que empieza) si ha habido alg\u00fan protagonista absoluto de eso que llamamos \u201clas Noticias\u201d, ese ha sido el hurac\u00e1n <em>Irma<\/em>. Las devastaciones que ha causado han sido, como se suele decir, \u201ccarne de telediario\u201d. Un contenido magn\u00edfico desde el punto de vista medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Dejando aparte estas cuestiones para especialistas y otros gur\u00fas de eso que Marshall McLuhan defini\u00f3 como \u201clos medios de comunicaci\u00f3n de masas\u201d, ese desgraciado salto a los famosos \u201cdiez minutos de fama\u201d de una cat\u00e1strofe natural como el <em>Irma<\/em>, me ha tra\u00eddo a la cabeza, con insistencia, el tema de este nuevo correo de la Historia.<\/p>\n<p>Se trata de un personaje que, como buen cient\u00edfico espa\u00f1ol, ha ca\u00eddo pr\u00e1cticamente en ese olvido hist\u00f3rico selectivo del que ya hablaba la semana pasada. Su nombre era Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ferrer y Cafranga. Naci\u00f3 en el a\u00f1o 1763 en el puerto de Pasajes, en la banda de San Juan, en territorio guipuzcoano, dentro de la misma generaci\u00f3n que personajes tan ilustres y bien recordados como Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Como ellos conoci\u00f3 un tiempo hist\u00f3rico muy agitado y no pudo evitar verse involucrado en acontecimientos que convulsionaron al mundo entero.<\/p>\n<p>De hecho, esos sucesos determinaron su vida, convirti\u00e9ndolo en uno de los cient\u00edficos m\u00e1s brillantes de comienzos del siglo XIX. A nivel, tambi\u00e9n, mundial<\/p>\n<p>As\u00ed es. En el a\u00f1o 1780, cuando Espa\u00f1a entr\u00f3 en guerra contra Gran Breta\u00f1a y a favor de lo que, con el tiempo, ser\u00edan los Estados Unidos, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ferrer, un joven de apenas 17 a\u00f1os en esas fechas, cay\u00f3 prisionero de los brit\u00e1nicos cuando se trasladaba a trabajar como agente en una factor\u00eda de lo que entonces era una colonia espa\u00f1ola y hoy es ese pa\u00eds tan maltrecho que conocemos como \u201cVenezuela\u201d.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n en la que se vio, no fue nada agradable.<\/p>\n<p>En efecto. En breve se publicar\u00e1 un art\u00edculo firmado por el que estas l\u00edneas escribe, donde se detalla lo que supuso para el joven Ferrer caer prisionero y ser trasladado a los campos de internamiento brit\u00e1nicos que, por aquel entonces, eran, entre otros, unos insalubres pabellones en la localidad de Winchester. En estos \u00faltimos no tard\u00f3 en aparecer una fiebre epid\u00e9mica que caus\u00f3 m\u00e1s v\u00edctimas que cualquier combate naval como el que termin\u00f3 con la rendici\u00f3n de la flota en la que navegaba, rumbo a Venezuela, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ferrer.<\/p>\n<p>Lo que nos cuentan sus escasos bi\u00f3grafos (de hecho, s\u00f3lo ha tenido uno, Antonio Alcal\u00e1 Galiano, del que han\/hemos bebido los dem\u00e1s escasos autores interesados por este astr\u00f3nomo) dice que Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ferrer escap\u00f3 in extremis de ser uno m\u00e1s de los muchos de prisioneros que cayeron a causa de lo que el doctor Carmichael, el m\u00e9dico ingl\u00e9s que trat\u00f3 el tema (al menos en el dep\u00f3sito de Winchester), llamaba el \u201cjail distemper\u201d.<\/p>\n<p>Esas circunstancias, como nos cuenta la biograf\u00eda escrita por Alcal\u00e1 Galiano, publicada en 1858 (y repetida y escasamente renovada hasta la fecha), marcaron el destino de Ferrer. Su padre, comisario de la Armada Real en Pasajes, consigui\u00f3 que el comisionado que negociaba las condiciones de los prisioneros en Londres, sacase, bajo palabra, al muchacho de las c\u00e1rceles inglesas y, es m\u00e1s, lo pusiese a aprovechar el tiempo para perfeccionar sus estudios.<\/p>\n<p>Los perfeccion\u00f3 tanto, al igual que su ingl\u00e9s, que, con el tiempo, acabada la guerra y aun en medio de la vor\u00e1gine que causaron las siguientes (la de la Convenci\u00f3n, la napole\u00f3nica&#8230;), se convirti\u00f3, nos dice Alcal\u00e1 Galiano, en un astr\u00f3nomo de renombre.<\/p>\n<p>Toda su relativamente corta vida (morir\u00eda en el a\u00f1o 1818 de un ataque al coraz\u00f3n, mientras ejerc\u00eda como capitular en el Ayuntamiento de Bilbao) la dedic\u00f3 (aparte de a sus actividades como agente comercial) a establecer precisas observaciones astron\u00f3micas.<\/p>\n<p>Esa actividad, en la \u00e9poca, ten\u00eda todav\u00eda un componente fuertemente pr\u00e1ctico, a pesar de que se consideraba tambi\u00e9n una actividad filos\u00f3fica (hoy dir\u00edamos \u201ccient\u00edfica\u201d). Es decir, un puro ejercicio intelectual para saber m\u00e1s por el mero hecho de saber m\u00e1s<\/p>\n<p>Para Ferrer los c\u00e1lculos eran importantes no s\u00f3lo para saber m\u00e1s de eso que uno de sus admiradores (el astr\u00f3nomo franc\u00e9s Laplace) llam\u00f3 \u201cMec\u00e1nica celeste\u201d, sino tambi\u00e9n para elaborar mapas y cartas n\u00e1uticas m\u00e1s precisas. El objetivo, claro est\u00e1, era asegurar que los nav\u00edos que hicieron su fortuna personal, tuvieran m\u00e1s posibilidades de llegar a sus destinos con seguridad.<\/p>\n<p>Mientras trabajaba en esos Estados Unidos por los que estuvo a punto de dar la vida, Ferrer, afincado como agente comercial en Nueva York, realiz\u00f3 un buen n\u00famero de esos mapas. De hecho, nos dice -una vez m\u00e1s- Alcal\u00e1 Galiano, la mayor parte de los mapas de la actual Costa Este de Estados Unidos se deben a \u00e9l; reconociendo sus iguales norteamericanos, que, tras la muerte de David Rittenhouse (en 1796), no hab\u00eda en Estados Unidos m\u00e1s astr\u00f3nomo digno de tal nombre que Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ferrer&#8230;<\/p>\n<p>Como tal astr\u00f3nomo, por ejemplo, elabor\u00f3 la base de los actuales mapas del estado de Ohio. Asimismo realiz\u00f3 cartas n\u00e1uticas de la zona del Caribe actualmente devastada por <em>Irma.<\/em>..<\/p>\n<p>Esa labor fue reconocida por la American Philosophical Society de Filadelfia. El equivalente yankee de la Royal Society. Prestigiosa instituci\u00f3n que tambi\u00e9n consider\u00f3 y reconoci\u00f3 los m\u00e9ritos de Ferrer. Igualmente se le reconoci\u00f3 su m\u00e9rito como cart\u00f3grafo, astr\u00f3nomo, etc&#8230; en la Academia francesa. Precisamente en una visita que realiz\u00f3 requerido por figuras de la fama de Laplace, pudo ver la ca\u00edda del primer imperio napole\u00f3nico que lo hab\u00eda mantenido en C\u00e1diz durante la Guerra de Independencia espa\u00f1ola, desde donde pas\u00f3 a Gran Breta\u00f1a para, a su vez, tratar con sus colegas de la Royal Society&#8230;<\/p>\n<p>Esta, de manera resumida, fue la vida de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ferrer. Ahora que <em>Irma<\/em>, por desgracia, devasta Bermudas, Bahamas y otras partes del Caribe que \u00e9l cartografi\u00f3, me ha parecido una buena ocasi\u00f3n para que lo recordemos. Quiz\u00e1s no sea el momento apropiado, puede que opinen algunos. Pero, \u00bfcu\u00e1l lo ser\u00eda entonces? \u00bfQu\u00e9 justificar\u00eda ayudar tambi\u00e9n ahora a ese eclipse (casi total, salvo por firmas como las de Carlos Claver\u00eda, Aitor Andueza&#8230;) de ese astr\u00f3nomo guipuzcoano reconocido a nivel mundial all\u00e1 por el 1800?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><strong> B. : El correo de la Historia no se renovar\u00e1, por vacaciones, hasta el lunes 25 de septiembre.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana pasada (y la que empieza) si ha habido alg\u00fan protagonista absoluto de eso que llamamos \u201clas Noticias\u201d, ese ha sido el hurac\u00e1n Irma. 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