{"id":1382,"date":"2017-09-25T11:30:49","date_gmt":"2017-09-25T09:30:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1382"},"modified":"2017-09-25T11:30:49","modified_gmt":"2017-09-25T09:30:49","slug":"toda-una-sorpresa-la-serie-tiempos-de-guerra-y-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/09\/25\/toda-una-sorpresa-la-serie-tiempos-de-guerra-y-la-historia\/","title":{"rendered":"Toda una sorpresa: la serie \u201cTiempos de guerra\u201d y la Historia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/09\/Jos\u00e9-Sacrist\u00e1n-y-Alicia-Borrachero-en-una-escena-de-Tiempos-de-guerra.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1384 \" title=\"Jos\u00e9 Sacrist\u00e1n y Alicia Borrachero en una escena de &quot;Tiempos de guerra&quot;\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/09\/Jos\u00e9-Sacrist\u00e1n-y-Alicia-Borrachero-en-una-escena-de-Tiempos-de-guerra.jpg\" alt=\"jose-sacristan-y-alicia-borrachero-en-una-escena-de-tiempos-de-guerra\" width=\"328\" height=\"216\" \/><\/a>El mi\u00e9rcoles pasado una de las cadenas privadas espa\u00f1olas estren\u00f3 una serie de Televisi\u00f3n de esas que suelen calificarse como \u201chist\u00f3ricas\u201d. Ciertamente ese estreno televisivo de Antena 3 ha sido toda una sorpresa. Una grata sorpresa. En muchos aspectos.<\/p>\n<p>Aparte de las cuestiones t\u00e9cnicas, resueltas con un despliegue de medios que, por desgracia, no es habitual en las series espa\u00f1olas (ni en las que tiene \u00e9xito de p\u00fablico, ni en las que no lo tienen), \u201cTiempos de guerra\u201d parece ir a ser todo un acierto por lo que se refiere al tratamiento del marco hist\u00f3rico sobre el que se desarrolla.<\/p>\n<p>Se trata, en concreto, de la llamada \u201cGuerra de \u00c1frica\u201d. Aunque esa denominaci\u00f3n es un poco equ\u00edvoca, porque Espa\u00f1a, desde el a\u00f1o 1492 hasta finales del siglo XX, ha tenido no una, sino muchas \u201cGuerras de \u00c1frica\u201d.<\/p>\n<p>La de \u201cTiempos de guerra\u201d es, para ser exactos, la iniciada a partir del a\u00f1o 1911. Llamada tambi\u00e9n \u201cGuerra del Rif\u201d. O segunda Guerra de Marruecos, para no confundirla con la primera y genuina. Es decir, la de 1859-1860.<\/p>\n<p>La serie ha optado por situar la acci\u00f3n en el a\u00f1o 1921, durante el llamado \u201cDesastre de Annual\u201d. Es decir, m\u00e1s o menos en el ecuador de esa guerra que durar\u00eda hasta el a\u00f1o 1927 y pasar\u00eda por manos de varios gobiernos espa\u00f1oles. Incluida la Dictadura primorriverista, que la zanjar\u00eda de modo m\u00e1s o menos definitivo.<\/p>\n<p>Desde ese punto de partida, \u201cTiempos de guerra\u201d pica muy alto en el nivel que, tanto la productora como la cadena, parecen querer dar a este producto.<\/p>\n<p>La ambientaci\u00f3n, el tono, las interpretaciones (la banda sonora tambi\u00e9n) y, lo m\u00e1s importante, el enfoque hist\u00f3rico de la serie buscan -y consiguen la mayor parte del tiempo- dar la impresi\u00f3n de que se est\u00e1 viendo una de esas series brit\u00e1nicas que marcan \u00e9poca. Como en su d\u00eda \u201cArriba y Abajo\u201d o, m\u00e1s recientemente, \u201cDownton Abbey\u201d que, por cierto, lleg\u00f3 a Espa\u00f1a (con considerable \u00e9xito) de mano de la misma Antena 3 que ahora sirve en las parrillas de programaci\u00f3n \u201cTiempos de guerra\u201d.<\/p>\n<p>En efecto. Los trajes y vestidos de la alta sociedad madrile\u00f1a de esos comienzos de la d\u00e9cada de los veinte del siglo pasado, por ejemplo, apabullan en las primeras escenas del primer cap\u00edtulo al mismo nivel que en las series brit\u00e1nicas ya mencionadas.<\/p>\n<p>Obviamente la cadena ha considerado que ese despliegue de medios no es un gasto, sino una inversi\u00f3n para potenciar el \u00e9xito probable de la serie seg\u00fan el comprobado m\u00e9todo de otra de sus producciones que ha conocido un rotundo triunfo, pese a moverse en un espacio hist\u00f3rico m\u00e1s gris y tambi\u00e9n m\u00e1s inexacto, m\u00e1s ficticio. Como es el caso de la ya famosa \u201cVelvet\u201d.<\/p>\n<p>Aparte de ese astuto detalle, en \u201cTiempos de guerra\u201d se pueden ver barcos de \u00e9poca, camiones y coches de \u00e9poca, trenes de \u00e9poca (infinitamente m\u00e1s reales que los que estropeaban la, por otra parte, magn\u00edfica \u201cDunkerque\u201d) y armas y combates muy realistas. Y el resultado, en conjunto, es magn\u00edfico. Pero, quiz\u00e1s, lo m\u00e1s magn\u00edfico, lo m\u00e1s sorprendente de \u201cTiempos de guerra\u201d, es el enfoque hist\u00f3rico del gui\u00f3n.<\/p>\n<p>En \u00e9l se rompe con una inercia funesta en este tipo de productos, que toman alguna porci\u00f3n de la Historia espa\u00f1ola como escenario. En efecto, los protagonistas de \u201cTiempos de guerra\u201d afrontan la Guerra del Rif con la misma normalidad con la que los de \u201cDownton Abbey\u201d afrontan la Primera Guerra Mundial. No, como suele ser habitual en las series espa\u00f1olas de este tipo, en la clave de desastre apocal\u00edptico con la que, seg\u00fan parece, hay que rodear todo lo que tiene que ver con la Historia espa\u00f1ola a\u00f1o tras a\u00f1o, siglo tras siglo, \u00e9poca tras \u00e9poca&#8230;<\/p>\n<p>Los protagonistas repiten, una y otra vez, que est\u00e1n en guerra, explican lo que ocurre, muestran los hechos tal cual, en toda su crudeza. Sin olvidar la conducta infame de muchos oficiales espa\u00f1oles que, efectivamente, (es sabido por las obras literarias de la \u00e9poca, escritas por testigos directos como Arturo Barea) se comportaron del modo en el que se ve en algunas escenas de \u201cTiempos de guerra\u201d. E incluso peor.<\/p>\n<p>Todo un signo de madurez, desde luego, a la hora de abordar la propia Historia que (como sabr\u00e1n quienes leen este correo de la Historia con regularidad) se echaba muy en falta en el panorama de la ficci\u00f3n espa\u00f1ola. Ya sea cinematogr\u00e1fica, literaria&#8230;<\/p>\n<p>\u201cTiempos de guerra\u201d rompe, en efecto, con ese casticismo cutre y cuenta las cosas de esa guerra con sus luces y sombras, sin convertir la narraci\u00f3n (como suele ser lamentablemente frecuente en ciertos autonombrados \u201cgur\u00fas\u201d medi\u00e1ticos espa\u00f1oles) en un serm\u00f3n apocal\u00edptico sobre la supuesta \u201cdecadencia espa\u00f1ola\u201d que de ser cierta, a estas alturas, habr\u00eda convertido a Espa\u00f1a en una especie de Somalia europea&#8230;<\/p>\n<p>En ese aspecto s\u00f3lo se puede dar la bienvenida a esta manera de hacer las cosas. Obviamente no s\u00e9 qu\u00e9 rumbo acabar\u00e1 por tomar la serie, pero desde luego sus primeros pasos van extraordinariamente bien encaminados.<\/p>\n<p>Se echan a faltar cosas en ella, desde luego. Por ejemplo, el relato (dentro de la serie y en el documental posterior) de c\u00f3mo Espa\u00f1a hab\u00eda conseguido ese Protectorado tras un arduo proceso diplom\u00e1tico, iniciado en el a\u00f1o 1900 con la misi\u00f3n de Ferm\u00edn Lasala y Collado como embajador plenipotenciario espa\u00f1ol ante la corte de Londres.<\/p>\n<p>Algo que, en realidad, s\u00f3lo ven\u00eda a culminar las ambiciones en la zona de esa potencia, sostenidas, siglo tras siglo, desde el 1500 en adelante, con guerras a\u00fan m\u00e1s crudas que esta del Rif que sirve de escenario a \u201cTiempos de guerra\u201d. Como las sucesivas acciones de conquista en el llamado presidio de Or\u00e1n desde el siglo XVI hasta mediados y finales del XVIII, o, como ya nos cont\u00f3 en su d\u00eda Jos\u00e9 Montes Ramos, el m\u00e1s que frustrado asedio a la plaza de Ceuta entre el reinado del te\u00f3ricamente in\u00fatil Carlos II de Habsburgo y el de Felipe V de Borb\u00f3n, desde 1694 a nada menos que el a\u00f1o 1727.<\/p>\n<p>Pero, quiz\u00e1s, es pedir demasiado a una serie que, al menos, para empezar, ha roto con muchos t\u00f3picos sobre una guerra impopular y desastrosa (tanto que provoc\u00f3 una dictadura y, finalmente, la ca\u00edda de la monarqu\u00eda de Alfonso XIII) pero que, en definitiva, fue la guerra de una potencia colonial europea que, como Alemania, Gran Breta\u00f1a, Francia&#8230;, trat\u00f3 de imponer (y lo consigui\u00f3) un dominio colonial sobre determinadas zonas de \u00c1frica que, en este caso, en el espa\u00f1ol, se mantuvo hasta mediados y finales del siglo XX en una especie de \u201cU\u201d que bajaba desde el Norte de \u00c1frica hasta el Golfo de Guinea. Zonas ya \u201cmarcadas\u201d -por as\u00ed decir- por los espa\u00f1oles desde la segunda mitad del siglo XIX como \u201cpatio trasero\u201d imperial al estilo de la Gran Breta\u00f1a o la Francia de esas mismas fechas&#8230;<\/p>\n<p>Gracias a \u201cTiempos de guerra\u201d esa Historia de hombres blancos, hasta ahora cazurramente negada a derecha e izquierda en Espa\u00f1a (s\u00f3lo para mayor insulto a los pueblos que sufrieron ese imperialismo espa\u00f1ol) por fin ha conseguido abrirse paso hasta el llamado \u201cgran p\u00fablico\u201d.<\/p>\n<p>A eso s\u00f3lo se puede decir que, desde luego, bienvenidos sean estos \u201cTiempos de guerra\u201d con los que parece, por fin, vamos a superar tanto los complejos del absurdo cine fascistoide que insult\u00f3 las pantallas espa\u00f1olas -por medio de la inefable CIFESA- desde 1940 en adelante, como ese palurdismo vagamente \u201cprogre\u201d que se atrev\u00eda a negar, incluso, que Espa\u00f1a hubiese actuado como potencia colonial en los siglos XIX y XX. Algo que, como bien sab\u00edan los rife\u00f1os, los saharau\u00eds, los bubis, los krumanes&#8230; es absolutamente falso&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El mi\u00e9rcoles pasado una de las cadenas privadas espa\u00f1olas estren\u00f3 una serie de Televisi\u00f3n de esas que suelen calificarse como \u201chist\u00f3ricas\u201d. Ciertamente ese estreno televisivo de Antena 3 ha sido toda una sorpresa. Una grata sorpresa. En muchos aspectos. 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