{"id":1404,"date":"2017-10-23T11:32:01","date_gmt":"2017-10-23T09:32:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1404"},"modified":"2017-10-23T11:32:01","modified_gmt":"2017-10-23T09:32:01","slug":"los-mayores-males-de-la-historia-por-culpa-del-nacionalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/10\/23\/los-mayores-males-de-la-historia-por-culpa-del-nacionalismo\/","title":{"rendered":"Los mayores males de la Historia\u2026 \u00bfpor culpa del Nacionalismo?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/\u00e1lvarez-circa-1950.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1405 size-medium\" title=\"Ilustraci\u00f3n para la &quot;Enciclopedia \u00c1lvarez&quot; (circa 1954). Colecci\u00f3n particular\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/\u00e1lvarez-circa-1950-300x175.jpg\" width=\"300\" height=\"175\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/\u00e1lvarez-circa-1950-300x175.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/\u00e1lvarez-circa-1950-768x447.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/\u00e1lvarez-circa-1950-1024x596.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/10\/\u00e1lvarez-circa-1950.jpg 1044w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Este semana me ha parecido interesante (aunque quiz\u00e1s no sea lo m\u00e1s prudente) dedicar este nuevo correo de la Historia a las relativamente pol\u00e9micas declaraciones de uno de los grandes poetas espa\u00f1oles del siglo XX. No otras que las del cantautor madrile\u00f1o Joaqu\u00edn Sabina acerca de que los mayores males que ha sufrido recientemente Europa, han sido por culpa del Nacionalismo.<\/p>\n<p>Una observaci\u00f3n no por bien conocida y difundida, menos certera. Ciertamente ahora mismo, hace cien a\u00f1os, en octubre de 1917, hab\u00eda centenares de hombres muriendo en el coraz\u00f3n de Europa. Por Francia, por la Gran Alemania, por el rey y por Gran Breta\u00f1a\u2026 convertidos en carne de ob\u00fas y de ametralladora en cargas tan absurdas como heroicas.<\/p>\n<p>Sin embargo, yo tengo mis dudas sobre que todos los males de Europa en los \u00faltimos cien -o m\u00e1s- a\u00f1os puedan ser achacados al Nacionalismo. M\u00e1s a\u00fan en el caso catal\u00e1n -que fue el que motiv\u00f3 las declaraciones de Joaqu\u00edn Sabina- y que, por m\u00e1s que se esfuerce, no llega a la altura de las botas de, por ejemplo, el Nacionalismo fomentado por el k\u00e1iser Guillermo II, qued\u00e1ndose en una cosa muy de andar por casa.<\/p>\n<p>Esa complicada situaci\u00f3n, la de Catalu\u00f1a, se debe, en gran parte, no tanto al exceso de Nacionalismo (catal\u00e1n), como a la ausencia de Nacionalismo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>S\u00e9 que es un tema casi recurrente en estos correos de la Historia, pero es que es muy dif\u00edcil sustraerse a la evidencia de que el Nacionalismo espa\u00f1ol (si as\u00ed se le puede llamar) es casi inexistente. En cualquier caso, como se\u00f1alaba el novelista barcelon\u00e9s Eduardo Mendoza en un celebrado art\u00edculo aparecido a ra\u00edz de todo esto, lo cierto es que ese Nacionalismo es de recursos intelectuales bastante limitados. Y no s\u00f3lo por parte de sus representantes oficiales, como indicaba Mendoza, sino en general.<\/p>\n<p>La llamada \u201ccrisis catalana\u201d lo est\u00e1 dejando ver bien claro. La exaltaci\u00f3n patri\u00f3tica espa\u00f1ola, lo que podr\u00edamos llamar Nacionalismo espa\u00f1ol, se est\u00e1 manifestando, pr\u00e1cticamente en exclusiva, por medio de vociferantes masas que agitan banderas en ocasiones de una m\u00e1s que sospechosa \u00edndole pol\u00edtica. Al menos para un sistema democr\u00e1tico consolidado y digno de tal nombre. El colmo de todo esto, es la orquestaci\u00f3n del principal grito de guerra de dichas masas.<\/p>\n<p>Me refiero al \u201cyo soy espa\u00f1ol, espa\u00f1ol, espa\u00f1ol\u2026\u201d. Esa especie de mini-himno nacional, divulgado gracias a las victorias de la selecci\u00f3n espa\u00f1ola en el Mundial de Sud\u00e1frica, en 2010, y que se canta con el estribillo de una popular canci\u00f3n\u2026 \u00a1rusa! Concretamente la celebre \u201cKalinka\u201d, compuesta para una \u00f3pera (rusa, naturalmente) en el a\u00f1o 1860&#8230;<\/p>\n<p>Todo eso, por supuesto, es el fruto de una cuesta abajo hist\u00f3rica que podemos remontar a mediados del siglo XIX. Desde esas fechas, Espa\u00f1a ha tenido un nacionalismo precario, claudicante, acomplejado\u2026 El caso de Antonio C\u00e1novas del Castillo es una buena muestra de esto. Su obra hist\u00f3rica, escrita y publicada a mediados del siglo XIX, abundaba en esa negatividad, considerando con un pesimismo m\u00e1s enfermizo que bien documentado, que Espa\u00f1a estaba en \u201cdecadencia\u201d desde la \u00e9poca de Felipe III. Es decir, desde comienzos del siglo XVII.<\/p>\n<p>En las mismas fechas en las que C\u00e1novas sentaba c\u00e1tedra sobre cu\u00e1l deber\u00eda ser el talante del sentimiento nacionalista espa\u00f1ol (si es que hab\u00eda algo digno realmente de ese nombre y no una mera caricatura espa\u00f1ola del franc\u00e9s o brit\u00e1nico) en Catalu\u00f1a surg\u00eda un movimiento intelectual que forjaba -pr\u00e1cticamente de la nada- ese Nacionalismo catal\u00e1n que s\u00f3lo pod\u00eda irse reforzando con el paso de los a\u00f1os, a medida que en Espa\u00f1a se consolidaba su imagen contraria. Es decir, la de un Nacionalismo espa\u00f1ol doliente, que consideraba que la naci\u00f3n s\u00f3lo exist\u00eda porque se negaba a s\u00ed misma, por ser inoperante, por ser, en fin, un ejemplo pr\u00e1ctico de fracaso colectivo que s\u00f3lo pod\u00eda resolverse por medio de medidas dr\u00e1sticas, cuando no brutales.<\/p>\n<p>En esto hubo una rara unanimidad. Desde las ilustraciones de desopilantes caricaturistas espa\u00f1oles de la segunda mitad del XIX, que representaban a Espa\u00f1a como un viejo le\u00f3n piojoso y medio muerto, hasta los inefables libros de la escuela franquista, que mostraban un mapa de Espa\u00f1a no menos piojoso y destruido desde la \u00e9poca de Felipe III. Una naci\u00f3n a la que hubo que revitalizar (seg\u00fan el guion de ese r\u00e9gimen) por medio de una medida verdaderamente dr\u00e1stica, m\u00e1s bien brutal. Como lo fue la Guerra Civil que ese r\u00e9gimen, adem\u00e1s, se atrevi\u00f3 a calificar de \u201cCruzada\u201d. En pleno siglo XX&#8230;<\/p>\n<p>Obviamente, datos hist\u00f3ricos como estos, muestran que el Nacionalismo espa\u00f1ol que deb\u00eda haberse consolidado en la misma \u00e9poca en la que se consolidaban el alem\u00e1n, el franc\u00e9s o el brit\u00e1nico, era o sumamente discreto o casi evanescente. Inexistente a fuerza de negarse a s\u00ed mismo los m\u00e9ritos que los dem\u00e1s nacionalismos (tanto \u201cgrandes\u201d nacionalismos como el alem\u00e1n, o \u201cpeque\u00f1os\u201d como el catal\u00e1n) nunca dudan en atribuirse con mejores o peores fundamentos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Esta tesis, como muchas otras tesis hist\u00f3ricas, podr\u00e1 ser m\u00e1s o menos discutida, pero lo cierto es que tanto en el presente -como a futuro- ser\u00e1 muy dif\u00edcil comprender lo ocurrido en Catalu\u00f1a sin acudir a la ausencia de un Nacionalismo espa\u00f1ol que ahora mismo est\u00e1 resquebrajando a Espa\u00f1a y haciendo temer a las canciller\u00edas de la Europa unida lo peor.<\/p>\n<p>Algo que, quiz\u00e1s, har\u00eda bien en llevar a ese -y otros gobiernos con intereses estrat\u00e9gicos en Espa\u00f1a- a plantearse hasta qu\u00e9 punto resulta inteligente mantener y fomentar en Espa\u00f1a -como se ha hecho hasta ahora- un bajo perfil intelectual y pol\u00edtico que, obviamente, ha puesto en marcha una verdadera cat\u00e1strofe en el coraz\u00f3n de ese continente tan opulento y estable. No desde luego por un exceso de Nacionalismo (catal\u00e1n) sino, precisamente, por ausencia de un verdadero Nacionalismo (espa\u00f1ol).<\/p>\n<p>Inexistente, como estamos viendo, m\u00e1s all\u00e1 de manifestaciones desesperadas y mal articuladas, que lo \u00fanico que hacen es mostrar la precariedad, en la Espa\u00f1a actual, del tejido nacionalizador del que toda naci\u00f3n debe disponer.<\/p>\n<p>Al menos si es que quiere sobrevivir como tal de una manera m\u00e1s o menos viable y no de forma espasm\u00f3dica, como ha estado ocurriendo en Espa\u00f1a durante el \u00faltimo siglo y medio. Agitada, esa naci\u00f3n, por sucesivas crisis de las que la actual que vivimos en Catalu\u00f1a (conviene no enga\u00f1arse al respecto) es s\u00f3lo un episodio m\u00e1s de algo que empez\u00f3 a fraguarse a mediados del siglo XIX y que, desde luego, para solventarse sin una verdadera cat\u00e1strofe pol\u00edtica, requerir\u00e1 medidas mucho m\u00e1s eficaces que cambiar la letra a la canci\u00f3n rusa \u201cKalinka\u201d. O, por poner otro ejemplo funesto, contar los beneficios de las empresas que fabrican banderas espa\u00f1olas&#8230; con o sin adornos her\u00e1ldicos propios de la \u00e9poca en la que Espa\u00f1a estaba sometida a un r\u00e9gimen muy poco democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Uno que gan\u00f3 una guerra civil gracias, principalmente, a la ayuda de Adolf Hitler. Dicho sea esto por no olvidar detalles pol\u00edticos de una importancia capital para una sociedad bien estructurada y asentada\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este semana me ha parecido interesante (aunque quiz\u00e1s no sea lo m\u00e1s prudente) dedicar este nuevo correo de la Historia a las relativamente pol\u00e9micas declaraciones de uno de los grandes poetas espa\u00f1oles del siglo XX. 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