{"id":1447,"date":"2017-12-18T11:30:34","date_gmt":"2017-12-18T09:30:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1447"},"modified":"2022-04-11T12:06:13","modified_gmt":"2022-04-11T10:06:13","slug":"cincuenta-anos-de-historia-de-san-sebastian-1967-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2017\/12\/18\/cincuenta-anos-de-historia-de-san-sebastian-1967-2017\/","title":{"rendered":"Cincuenta a\u00f1os de Historia de San Sebasti\u00e1n (1967-2017)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/12\/800px-San_Sebastian_s._XVII-Pedro-Teixeira-1622.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1448 size-medium\" title=\"San Sebasti\u00e1n en 1622, por Pedro Texeira. Licencia Creative Commons\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/12\/800px-San_Sebastian_s._XVII-Pedro-Teixeira-1622-234x300.jpg\" width=\"234\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/12\/800px-San_Sebastian_s._XVII-Pedro-Teixeira-1622-234x300.jpg 234w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/12\/800px-San_Sebastian_s._XVII-Pedro-Teixeira-1622-768x985.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/12\/800px-San_Sebastian_s._XVII-Pedro-Teixeira-1622-798x1024.jpg 798w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2017\/12\/800px-San_Sebastian_s._XVII-Pedro-Teixeira-1622.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 234px) 100vw, 234px\" \/><\/a>El viernes pasado se cumpl\u00edan cincuenta a\u00f1os (medio siglo, aunque se diga pronto) de una publicaci\u00f3n que ha sido calificada como de extraordinaria en el conjunto de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Se trataba, y se trata, del \u201cBolet\u00edn de Estudios hist\u00f3ricos sobre San Sebasti\u00e1n\u201d. Esta revista de Historia es el resultado, en buena medida, de varias afortunadas circunstancias.<\/p>\n<p>Sin seguir un orden preciso en la importancia de esos factores, se podr\u00eda decir, por antig\u00fcedad, que la primera fue la voluntad de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del Pa\u00eds, renacida a mediados del siglo XX desde sus cenizas dieciochescas y decimon\u00f3nicas, de seguir impulsando, al menos en parte, aquello para lo que la hab\u00eda fundado el Conde de Pe\u00f1aflorida en plena efervescencia de la Europa del Siglo de las Luces, all\u00e1 en el a\u00f1o 1765.<\/p>\n<p>Es decir: fomentar, impulsar y dar a conocer descubrimientos cient\u00edficos. En este caso del que tratamos, en el campo de la Historia.<\/p>\n<p>La otra afortunada circunstancia, fue el empe\u00f1o personal de varias destacadas personalidades de la Cultura guipuzcoana de aquellos tiempos -algo menos grises ya que los de la posguerra civil y europea- para sacar adelante esa revista que pretend\u00eda, nada menos, que reconstruir la Historia de una ciudad -importante dentro de la historia europea- que, sin embargo, hab\u00eda perdido sus ricos archivos municipales en el incendio provocado por una de las m\u00e1s crueles batallas de las guerras napole\u00f3nicas, un 31 de agosto de 1813.<\/p>\n<p>El nombre de Jos\u00e9 Ignacio Tellechea Idigoras, destaca en ese grupo, pues \u00e9l, como se record\u00f3 este viernes en la sala Ru\u00edz Balerdi de Tabakalera (donde se present\u00f3 el volumen 50 del Bolet\u00edn) carg\u00f3 con esa responsabilidad hasta el a\u00f1o de su muerte en 2008, siendo reemplazado, hasta hoy y con notable \u00e9xito, por la profesora Rosa Ayerbe.<\/p>\n<p>Finalmente, <em>last but not least<\/em>, el Ayuntamiento donostiarra y lo que entonces era s\u00f3lo la Caja de Ahorros Municipal (hoy convertida en Kutxabank) facilitaron lo m\u00e1s importante a ese proyecto. Es decir, los medios pol\u00edticos y econ\u00f3micos para que pudiera ponerse en marcha.<\/p>\n<p>As\u00ed, desde 1967, han pasado 50 a\u00f1os en los que esa publicaci\u00f3n ha cumplido, y de lejos, con la funci\u00f3n para la que naci\u00f3.<\/p>\n<p>Es decir, reconstruir el complejo puzzle de la Historia de una ciudad que -lo comprobamos cada a\u00f1o que pasa y se publica un nuevo n\u00famero del Bolet\u00edn- ha tenido un papel relevante en la larga, complicada y rica Historia europea que, por suerte o por desgracia, ha sido la del resto del Mundo desde el a\u00f1o 1492&#8230;<\/p>\n<p>De eso queda constancia en la publicaci\u00f3n especial que acompa\u00f1\u00f3 a la presentaci\u00f3n de este n\u00famero 50 del Bolet\u00edn de Estudios hist\u00f3ricos sobre San Sebasti\u00e1n. La monograf\u00eda titulada \u201c<em>El \u201cGrupo Doctor Camino\u201d. 50 a\u00f1os de historia donostiarra<\/em>\u201d, firmada por Juan Aguirre Sorondo, eminente periodista y editor donostiarra.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 esa Historia de los historiadores que hicieron posible este proyecto que, hace 50 a\u00f1os, bien pod\u00eda haber parecido imposible.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en este volumen n\u00famero 50 de esa revista de Historia donostiarra (y, por lo tanto, universal) se da la circunstancia de que de los seis estudios que se publican en este n\u00famero tan especial, cuatro de ellos van firmados por tres socios de la Asociaci\u00f3n de historiadores guipuzcoanos \u201cMiguel de Aranburu\u201d.<\/p>\n<p>El abanico temporal y tem\u00e1tico de los seis estudios publicados en este cincuentenario del \u201cBolet\u00edn de Estudios hist\u00f3ricos sobre San Sebasti\u00e1n\u201d, no puede (ni deber\u00eda) dejar indiferente a nadie. A nadie, al menos, que tenga un m\u00ednimo inter\u00e9s por la Historia.<\/p>\n<p>El primero de los trabajos es del profesor \u00c1lvaro Arag\u00f3n Ruano, uno de los fundadores de la Asociaci\u00f3n de historiadores \u201cMiguel de Aranburu\u201d, y trata de un tema que no s\u00f3lo ata\u00f1e al pasado de San Sebasti\u00e1n o del Pa\u00eds Vasco, sino al futuro global. Es decir, la evoluci\u00f3n del clima en \u00e9poca hist\u00f3rica. Algo de lo que sacar conclusiones, sin duda valiosas, de cara a afrontar ese problema a escala planetaria del siglo XXI.<\/p>\n<p>En el caso de este trabajo de \u00c1lvaro Arag\u00f3n, se trata de lo ocurrido fundamentalmente en territorio guipuzcoano durante el siglo XVI y parte del XVII. Una iniciativa investigadora que me resulta especialmente satisfactoria, al ver como con \u00e9l se da continuidad a otros estudios hist\u00f3ricos sobre el clima en esa zona.<\/p>\n<p>Alguno de ellos, incluso, firmado por el que estas l\u00edneas escribe, como podr\u00e1n leer, si quieren, en <a href=\"http:\/\/www.divulgameteo.es\/uploads\/Dilema-Galileo.pdf\" rel=\"external nofollow\">http:\/\/www.divulgameteo.es\/uploads\/Dilema-Galileo.pdf<\/a>.<\/p>\n<p>El estudio que sigue a \u00e9ste, no es menos interesante y, adem\u00e1s, gracias a la buena mano literaria de su autor, el profesor Pedro Berriochoa, resulta verdaderamente f\u00e1cil de leer. Como no pod\u00eda ser menos en el caso de un trabajo que se ocupa de ese subg\u00e9nero literario tan interesante como lo son los relatos de viaje. En este caso, claro est\u00e1, el destino del viaje es un San Sebasti\u00e1n descrito con minuciosidad gracias a esos testimonios de estos \u201ccuriosos impertinentes\u201d. Relatos que van desde el prestigioso ge\u00f3grafo rom\u00e1ntico Humboldt, hasta unos incisivos personajes dieciochescos como el c\u00f3nsul ingl\u00e9s destinado a finales del siglo XVII a San Sebasti\u00e1n o el fogueado can\u00f3nigo Ordo\u00f1ez que ve, conoce y describe la ciudad a mediados del siglo siguiente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s viene el que estas l\u00edneas escribe casi todos los lunes. No me extender\u00e9 mucho en lo que yo cuento en mi primer estudio de ese volumen 50 del Bolet\u00edn. Ya he hablado de esas cuestiones por aqu\u00ed este a\u00f1o, adelantando algo el contenido de \u201cLa nueva buena causa\u201d, que as\u00ed se titula mi primer art\u00edculo en el BEHSS n\u00ba 50, y se dedica a redescubrir algo absolutamente l\u00f3gico: que la Gran Breta\u00f1a del siglo XVIII ten\u00eda un inter\u00e9s tambi\u00e9n muy l\u00f3gico en una costa como la guipuzcoana de esa \u00e9poca, siendo la cabeza de playa que le quedaba m\u00e1s mano en sus sucesivas guerras contra la Espa\u00f1a de aquella \u00e9poca. Circunstancia que gener\u00f3 bastante Historia, por m\u00e1s que hasta este BEHSS n\u00ba 50 hayamos desconocido esos episodios que lo son, tambi\u00e9n, de la Europa del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Tras este trabajo m\u00edo, aparece en el Bolet\u00edn n\u00famero 50 un caso detectivesco que nos cuenta otra faceta de San Sebasti\u00e1n pocos a\u00f1os antes de que estalle la Guerra de Independencia de Estados Unidos. En este caso, lejos del ruido de las armas, el doctor y archivero Antonio Prada Santamar\u00eda, otro socio de \u201cMiguel de Aranburu\u201d, nos cuenta c\u00f3mo se viv\u00eda intramuros de uno de los conventos de San Sebasti\u00e1n, donde el tiempo y la Historia se deten\u00edan para sus profesas. Aunque no del todo. Como bien lo demuestra este trabajo de Antonio Prada Santamar\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Tras ese par\u00e9ntesis dieciochesco, es el autor de este correo de la Historia el que regresa ubicuamente al BEHSS n\u00ba 50. En esta ocasi\u00f3n para describir, tambi\u00e9n con una investigaci\u00f3n con algo de detectivesca, c\u00f3mo fue posible que un episodio que parece salido m\u00e1s bien de un \u201cWestern\u201d como \u201cJu\u00e1rez\u201d o \u201cVeracruz\u201d, acabase desarrollando sus \u00faltimos compases en el San Sebasti\u00e1n de 1864. Donde jugaron una fuerte baza hist\u00f3rica la Gran Breta\u00f1a victoriana, la Espa\u00f1a isabelina, la Francia del Segundo Imperio y el M\u00e9xico de Benito Ju\u00e1rez que lucha por sobrevivir ante un no tan todopoderoso Napole\u00f3n III&#8230;<\/p>\n<p>La historiadora Ana Pe\u00f1a Fern\u00e1ndez, es la encargada de poner un broche de oro a este quincuag\u00e9simo Bolet\u00edn de Estudios hist\u00f3ricos sobre San Sebasti\u00e1n con un estudio que har\u00edan bien en leer los donostiarras, pero tambi\u00e9n los miles de turistas que ahora visitan todo el a\u00f1o San Sebasti\u00e1n. M\u00e1s que por otra cosa, porque en su trabajo Ana Pe\u00f1a describe un edificio como el Teatro Victoria Eugenia. Demasiado visto por todos -donostiarras y turistas- pero no siempre comprendido como lo que Ana Pe\u00f1a describe: una plasmaci\u00f3n, en piedra, del poder\u00edo de una pujante burgues\u00eda decimon\u00f3nica. En este caso la de San Sebasti\u00e1n, claro est\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>El esfuerzo en pro del mejor conocimiento de la Historia donostiarra, vasca, espa\u00f1ola, vasca, francesa, brit\u00e1nica&#8230; de estos cincuenta a\u00f1os, queda patente en esas p\u00e1ginas del BEHSS n\u00famero 50 que he descrito. Ahora s\u00f3lo falta lo m\u00e1s dif\u00edcil, o tal vez lo m\u00e1s f\u00e1cil: que todo lo dicho sea le\u00eddo para ser aprovechado. Justo tal y como se suele hacer en esos pa\u00edses \u201cde nuestro entorno\u201d que se extienden a tan s\u00f3lo unos pocos kil\u00f3metros de San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El viernes pasado se cumpl\u00edan cincuenta a\u00f1os (medio siglo, aunque se diga pronto) de una publicaci\u00f3n que ha sido calificada como de extraordinaria en el conjunto de Espa\u00f1a. Se trataba, y se trata, del \u201cBolet\u00edn de Estudios hist\u00f3ricos sobre San Sebasti\u00e1n\u201d. 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