{"id":1482,"date":"2018-01-29T12:31:53","date_gmt":"2018-01-29T10:31:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1482"},"modified":"2018-01-29T12:35:32","modified_gmt":"2018-01-29T10:35:32","slug":"la-revolucion-de-los-nombres-bayona-en-1794","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/01\/29\/la-revolucion-de-los-nombres-bayona-en-1794\/","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n de los nombres. Bayona en 1794"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/01\/Alegor\u00eda-del-mes-de-Floreal.-Por-Loyuis-Lafitte-Synebrichoffin-Taidemuseoi.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1483 size-medium\" title=\"Alegor\u00eda del mes de Floreal, octavo del calendario revolucionario, por Louis Lafitte. Synebrichoffin TaideMuseo. Licencia CC\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/01\/Alegor\u00eda-del-mes-de-Floreal.-Por-Loyuis-Lafitte-Synebrichoffin-Taidemuseoi-198x300.jpg\" alt=\"alegoria-del-mes-de-floreal-por-loyuis-lafitte-synebrichoffin-taidemuseoi\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/01\/Alegor\u00eda-del-mes-de-Floreal.-Por-Loyuis-Lafitte-Synebrichoffin-Taidemuseoi-198x300.jpg 198w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/01\/Alegor\u00eda-del-mes-de-Floreal.-Por-Loyuis-Lafitte-Synebrichoffin-Taidemuseoi.jpg 320w\" sizes=\"(max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a>Este nuevo correo de la historia surgi\u00f3, como tantos otros, de horas pasadas en los archivos. En este caso en el de Bayona. Llegu\u00e9 a \u00e9l el s\u00e1bado 13 de enero de 2018 acompa\u00f1ado por Aritz Irazusta, un reconocido (pese a su juventud) reconstructor hist\u00f3rico. El objetivo de esa visita, a petici\u00f3n de \u00e9l, era revisar las notas manuscritas del erudito bayon\u00e9s \u00c9douard Duc\u00e9r\u00e9 para averiguar, o m\u00e1s bien confirmar, algunos datos sobre el uniforme de la llamada Guardia de Honor vasca que el mariscal Murat recogi\u00f3 en esta localidad laburdina, de camino a Espa\u00f1a, en el a\u00f1o 1808.<\/p>\n<p>Revisando, con no poca dificultad, el legajo CGM 245, que conten\u00eda esas notas de Duc\u00e9r\u00e9 (yo cre\u00eda tener mala letra, pero descubr\u00ed que hab\u00eda em\u00e9ritos historiadores que la ten\u00edan a\u00fan peor), encontramos tambi\u00e9n una lista de nombres extra\u00edda de los registros de nacimientos en Bayona durante el per\u00edodo de la revoluci\u00f3n de 1789.<\/p>\n<p>Los nombres correspond\u00edan a los a\u00f1os II y III de la Rep\u00fablica francesa, una e indivisible. Es decir, a los momentos \u00e1lgidos, m\u00e1s extremistas, de ese hecho hist\u00f3rico, donde ya las soluciones templadas -como una monarqu\u00eda constitucional de estilo brit\u00e1nico- han sido desplazadas por las propuestas m\u00e1s radicales.<\/p>\n<p>Entre otras la de acabar con la aristocracia, declar\u00e1ndola una especie de raza maldita y a exterminar totalmente, abolir la monarqu\u00eda consider\u00e1ndola una forma de esclavitud y muchas otras medidas como la desacralizaci\u00f3n de iglesias, el sometimiento del culto cat\u00f3lico a la direcci\u00f3n del Estado, obligando a los sacerdotes a jurar fidelidad a la nueva rep\u00fablica, m\u00e1s un largo etc\u00e9tera en el que tambi\u00e9n entraba la abolici\u00f3n o el cambio de ciertos nombres, para demostrar as\u00ed mejor c\u00f3mo las cosas estaban cambiando en la Francia revolucionaria.<\/p>\n<p>No es ning\u00fan secreto c\u00f3mo en esa provincia de Laburdi, y otras, se cambi\u00f3 el nombre tradicional a ciertas localidades (especialmente si alud\u00eda a un santo) sustituy\u00e9ndolo por nombres de eminentes revolucionarios o, en el mejor de los casos, de personajes considerados precursores de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo eso se ha contado ya, por ejemplo, en Historias del Pa\u00eds Vasco como la que ya hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas public\u00f3 la editorial donostiarra Txertoa.<\/p>\n<p>De esa tormenta revolucionaria sobre los patron\u00edmicos, no quedaron libres ni siquiera los nombres de los meses del a\u00f1o ni los d\u00edas de la semana, que pasaron de siete a diez y dejaron de ser llamados por sus nombres tradicionales de Lunes, Martes, etc\u2026<\/p>\n<p>Los nombres de los reci\u00e9n nacidos, como demostraban las notas conservadas en el legajo CGM 245, tampoco se librar\u00edan de esa visceral reacci\u00f3n contra el Antiguo R\u00e9gimen.<\/p>\n<p>As\u00ed nos encontramos con que el 3 de Nivoso del a\u00f1o II (finales de diciembre de 1794) una ni\u00f1a bayonesa fue bautizada (o ser\u00eda m\u00e1s exacto decir nombrada) como Republicana Victoria Sans Culotte\u2026<\/p>\n<p>El 4 de Pluvioso de ese a\u00f1o II (finales de enero de 1794) el nombre elegido para el -seg\u00fan parece- neonato, era, simplemente, \u201cSans Culotte\u201d.<\/p>\n<p>El 8 de Ventoso del a\u00f1o II (finales de febrero de 1794) encontramos un caso un tanto ambiguo. Al parecer los padres del ni\u00f1o no quer\u00edan entrar en el juego revolucionario y lo nombraron (seg\u00fan traduzco directamente del franc\u00e9s) Salvador Jacinto\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, por un lado, uno de los m\u00e1s comprometidos extremistas de la revoluci\u00f3n de 1789, H\u00e9bert, editor de \u201cLe P\u00e8re Duchesne\u201d, el peri\u00f3dico que le\u00eda el bajo pueblo parisino, proclamaba, a menudo que Jesucristo (el Salvador), hab\u00eda sido el primer \u201csans culotte\u201d. Por otra parte, el calendario revolucionario hab\u00eda suprimido los nombres de santos de cada uno de los d\u00edas del mes, dedicando cada uno de los d\u00edas a una flor, una planta, un animal, un mineral o una herramienta. As\u00ed, el d\u00eda 9 del mes de Floreal (del 20 de abril al 19 de mayo) estaba dedicado, precisamente, al Jacinto\u2026<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s esta denominaci\u00f3n relativamente discreta fue un modo, por parte de los padres de Salvador Jacinto, de, como se suele decir, nadar entre ambas aguas, sin comprometerse con un bando o con el otro\u2026<\/p>\n<p>El 8 de Germinal del a\u00f1o II (finales de marzo de 1794), el nombre elegido era Jonquille (es decir, Junquillo) que era el elemento elegido para consagrar el d\u00eda 8 de ese mes, que coincide con los d\u00edas 21 de marzo a 19 de abril. Un bonito nombre, si se quiere ver as\u00ed, ya que con el junquillo se hac\u00eda perfume o se trataba de combatir las famosas \u201cmiasmas p\u00fatridas\u201d. El mal olor al que se achacaba, no sin raz\u00f3n, el origen de las temidas epidemias que arrasaban las pir\u00e1mides de poblaci\u00f3n de la Europa preindustrial.<\/p>\n<p>Otros padres, no dudaban en ser m\u00e1s militantes. Ese es el caso de los de Philipinne Montagnarde (traducido Filipina Monta\u00f1esa), que la bautizaban as\u00ed el 26 de Fructidor del a\u00f1o II (mediados de septiembre de final de 1794 y comienzo de 1795), dejando claro, al menos con el segundo nombre de su hija, que estaban a favor de la Monta\u00f1a. La facci\u00f3n m\u00e1s revolucionaria del Parlamento de Par\u00eds.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o III de la rep\u00fablica francesa una e indivisible todav\u00eda hay algunos padres que, tal vez, a\u00fan cre\u00edan en los valores revolucionarios m\u00e1s o menos moderados. Algo bastante digno de elogio en unos momentos en los que el Terror revolucionario llegaba a su punto m\u00e1s alto.<\/p>\n<p>Ese parece haber sido el caso de los padres del ni\u00f1o nacido (o m\u00e1s bien bautizado o nombrado) el 23 de Germinal de ese a\u00f1o III (mediados de abril de 1795), al que se le puso el nombre de Franklin. En honor, evidentemente, a Benjamin Franklin. Uno de los primeros embajadores enviados a Par\u00eds por los revolucionarios norteamericanos de 1776 que inspirar\u00edan los comienzos de la revoluci\u00f3n francesa de 1789\u2026<\/p>\n<p>Por supuesto, podr\u00edamos seguir durante hojas y m\u00e1s hojas hablando de esta curiosa revoluci\u00f3n de los nombres pero, como suele ser habitual, una peque\u00f1a muestra ya suele ser bastante.<\/p>\n<p>No cabe duda, desde luego, de que en Bayona, entre 1794 y 1795, pr\u00e1cticamente todos los nacidos, de mejor o peor gana, recib\u00edan nombres adecuadamente revolucionarios, que as\u00ed tambi\u00e9n proclamaban la firme voluntad -incluso en el extremo Sur de la nueva Rep\u00fablica- de instaurar un nuevo r\u00e9gimen que acabase con lo que hab\u00eda existido hasta 1789.<\/p>\n<p>Como lecci\u00f3n de Historia sobre ese importante tema, creo que no es poca cosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este nuevo correo de la historia surgi\u00f3, como tantos otros, de horas pasadas en los archivos. 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