{"id":1488,"date":"2018-02-05T12:30:00","date_gmt":"2018-02-05T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1488"},"modified":"2018-02-05T12:30:00","modified_gmt":"2018-02-05T10:30:00","slug":"una-curiosa-historia-para-el-centenario-de-frankenstein-1818-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/02\/05\/una-curiosa-historia-para-el-centenario-de-frankenstein-1818-2018\/","title":{"rendered":"Una curiosa historia para el centenario de \u201cFrankenstein\u201d (1818-2018)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/02\/Frankenstein-su-verdadera-historia.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1489 size-full\" title=\"Car\u00e1tula de &quot;Frankenstein. Su verdadera Historia&quot; (1973)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/02\/Frankenstein-su-verdadera-historia.jpg\" width=\"189\" height=\"267\" \/><\/a>El hallazgo del que sale este nuevo correo de la Historia, no pudo aparecer en un sitio m\u00e1s apropiado. Fue en septiembre del a\u00f1o 2017. Yo hab\u00eda ido a Bath a participar en los eventos que se hab\u00edan organizado en esa ciudad en honor al bicentenario de la muerte de Jane Austen.<\/p>\n<p>Cumplido el trabajo de mostrar a los visitantes de esa ciudad y de ese festival aspectos de la Espa\u00f1a de la \u00e9poca de la Guerra de Independencia, acab\u00e9 en Londres. Y all\u00ed acab\u00e9, como no pod\u00eda ser menos, en una de las librer\u00edas del distrito cultural de la City. Ese formado por la Universidad de Londres en pleno barrio de Bloomsbury, el Museo Brit\u00e1nico, La Biblioteca Brit\u00e1nica y algunos famosos teatros, como el Covent Garden.<\/p>\n<p>Ese domingo de septiembre del a\u00f1o pasado, esa librer\u00eda estaba de rebajas, por as\u00ed decir. Como me dijo el librero cuando fui a pagarle, estaban sacando el stock sobrante acumulado a lo largo de los a\u00f1os. La oferta, si mal no recuerdo, era que te pod\u00edas llevar, de ese stock sobrante, cuatro ejemplares por cinco libras. Hab\u00eda mucho donde elegir, la planta baja de la librer\u00eda estaba llena de vol\u00famenes que iban desde viejas separatas de revistas de Historia y otros temas, hasta libros de lo m\u00e1s variopinto. Y ah\u00ed estaba, en una de aquellas venerables estanter\u00edas de madera. El libro que conten\u00eda la curiosa historia que hoy les voy a contar.<\/p>\n<p>En principio no era un libro muy llamativo por el volumen. S\u00f3lo ten\u00eda 120 p\u00e1ginas del tama\u00f1o de medio folio aproximadamente. Pero la cubierta era de un verde brillante y con letras de oro. Y esas letras ten\u00edan un t\u00edtulo que llamaba mucho la atenci\u00f3n: \u201cThe Frankenstein diaries\u201d. Es decir, \u201cLos diarios de Frankenstein\u201d<\/p>\n<p>Claro est\u00e1, saqu\u00e9 el libro del mont\u00f3n y empec\u00e9 a hojearlo. Y as\u00ed fui de sorpresa en sorpresa. Como dec\u00eda la portada, estos \u201cDiarios de Frankenstein\u201d eran, supuestamente, un documento aut\u00e9ntico, traducido y editado por el reverendo Hubert Venables.<\/p>\n<p>El antedicho reverendo Venables editaba, en efecto, estos diarios llen\u00e1ndolos de comentarios y de im\u00e1genes de \u00e9poca. Como, por ejemplo, material quir\u00fargico del siglo XIX, grabados de los personajes que aparec\u00edan en estos \u201cDiarios\u201d y dibujos realizados por Viktor Frankenstein a partir de sus experimentos para conseguir recrear la vida a partir de la materia inerte&#8230;<\/p>\n<p>Lo mejor del caso, es que el reverendo Venables manten\u00eda que todo lo que se contaba en el libro era absolutamente cierto.<\/p>\n<p>Es decir, que esos diarios que, d\u00eda a d\u00eda, iban reconstruyendo los experimentos del doctor Frankenstein, contados en primera persona por \u00e9l mismo, eran un documento que hab\u00eda llegado a sus manos. Por supuesto, estaba escrito en alem\u00e1n de principios del siglo XIX. Al parecer, hab\u00edan sido tra\u00eddos hasta Inglaterra desde Suiza, donde, se supon\u00eda, hab\u00edan tenido lugar esos experimentos que habr\u00edan dado lugar a la creaci\u00f3n de un hombre artificial compuesto de piezas de distintos cuerpos.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, el reverendo Venables no duda en describir, en el prefacio del editor, el aspecto de esos documentos. Traducido del ingl\u00e9s viene a decir que lo que lleg\u00f3 a sus manos era un gastado legajo de antiguos, decadentes, papeles que le hab\u00eda remitido hacia diez a\u00f1os (es decir en 1970) un colega suizo que estaba muy al tanto de su entusiasmo por los manuscritos alemanes del siglo XVIII&#8230;<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, el reverendo Venables, tras una breve presentaci\u00f3n del caso, pasaba a copiar literalmente la traducci\u00f3n inglesa de aquellos gastados y antiguos papeles, reconstruyendo as\u00ed lo que, en realidad, era un relato en primera persona del protagonista de la novela que Mary W. Shelley se apost\u00f3 que pod\u00eda escribir. Recogiendo el desaf\u00edo lanzado por Lord Byron, el m\u00e9dico personal de \u00e9ste, John Polidori, y por su propio marido: Pierce Byshee Shelley.<\/p>\n<p>El reverendo Venables (o quien quiera que se ocultase tras esa identidad) era muy consciente de que los lectores de su edici\u00f3n anotada de los diarios de Frankenstein, l\u00f3gicamente, dudar\u00edan de la veracidad de una obra que proclamaba que el personaje que figuraba como protagonista de la novela de Mary Shelley, era un ente real.<\/p>\n<p>Por eso advert\u00eda en su prefacio que este texto que ofrec\u00eda al publico, seg\u00fan \u00e9l hab\u00eda podido comprobar, era un relato de hechos hist\u00f3ricos absolutamente verdadero. Tal y como hab\u00eda constatado en sus subsiguientes averiguaciones en archivos alemanes y suizos&#8230;<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo que segu\u00eda a ese prefacio, el reverendo Venables advert\u00eda -tambi\u00e9n desde la primera l\u00ednea- que se hac\u00eda cargo de que el lector estar\u00eda casi obligado a ver con escepticismo la publicaci\u00f3n de los diarios de un personaje que, universalmente, hab\u00eda sido considerado, durante 150 a\u00f1os, como un personaje de ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, el reverendo Venables confesaba que, en efecto, su propia reacci\u00f3n cuando vio los documentos y empez\u00f3 a descifrarlos, no fue muy diferente. Obviamente no pod\u00eda creer que existiera un diario de un personaje que todo el Mundo hab\u00eda considerado, hasta ese momento, fruto de la imaginaci\u00f3n de una joven dama de principios del siglo XIX.<\/p>\n<p>Un escepticismo que, obviamente, el reverendo Venables hab\u00eda superado, pues el libro finalmente hab\u00eda sido dado a la prensa de los editores Hutchinson and Company, de Londres.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, Venables nos llevaba a un paisaje supuestamente hist\u00f3rico en el que un joven y prometedor doctor en Medicina (Viktor Frankenstein) empezaba a pensar que era posible insuflar vida en la materia inerte a partir del magnetismo y la electricidad&#8230;<\/p>\n<p>Por supuesto no voy a revelar el fin de este relato (seguro que habr\u00e1 quien quiera leerlo, a pesar de que, hasta d\u00f3nde yo s\u00e9, no se ha traducido al espa\u00f1ol). S\u00f3lo dir\u00e9 que los supuestos diarios de Frankenstein y los documentos anejos con los que el reverendo Venables completaba su historia, difieren un tanto del final que Mary Shelley dio a su propia historia publicada ahora hace 200 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que puedo decir al respecto, es que \u201cThe Frankenstein diaries\u201d es una magn\u00edfica historia, muy original y que completaba muy bien toda la parafernalia que Mary Shelley puso en marcha ahora hace dos siglos, creando uno de los mitos literarios de la Edad Contempor\u00e1nea que m\u00e1s ha dado que hablar. Desde visiones cinematogr\u00e1ficas c\u00f3micas que adquirieron -nunca mejor dicho- vida propia, como la par\u00f3dica \u201cEl jovencito Frankenstein\u201d, hasta la versi\u00f3n para el Cine de la novela filmada (y protagonizada) por Kenneth Branagh o la miniserie de televisi\u00f3n de los a\u00f1os setenta \u201cFrankenstein. Su verdadera historia\u201d, que naci\u00f3 casi al mismo tiempo y, al parecer, con casi la misma intenci\u00f3n que estos diarios de Frankenstein editados por el reverendo Venables.<\/p>\n<p>Alguien que, despu\u00e9s de todo, resulta ser un digno heredero de aquel Luciano de Sam\u00f3sata, que en el siglo II de nuestra era tambi\u00e9n escribi\u00f3 una \u201cHistoria verdadera\u201d. Tan verdadera, desde luego, como estos \u201cDiarios de Frankenstein\u201d que me ha parecido oportuno recordar en el centenario de la publicaci\u00f3n de la novela de Mary W. Shelley&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El hallazgo del que sale este nuevo correo de la Historia, no pudo aparecer en un sitio m\u00e1s apropiado. Fue en septiembre del a\u00f1o 2017. 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